...EN ELLA ENCONTRARAS LA HISTORIA DE UNA CIUDAD EN INVESTIGACIONES PROFESIONALES Y MINUCIOSAS REALIZADAS POR SU CREADOR
LIC. ANTONIO J. SALDIVIA LANDAETA



martes, 4 de junio de 2013

Q tiempos aquello en nuestro tocuyo



Los domingos que puedo, suelo escuchar en una de las radios tocuyanas, a un amigo de bachillerato llamado José Felipe Toledo, el cual nos deleita con un programa musicalizado con canciones de los 80 y los 90 que nosotros los no tan pavos llamamos “RETRO”.
 
   De la cónsola se emiten melodías de Madonna, Wilfrido Vargas, la Dimensión Latina entre otras, que inconscientemente nos remontan a fechas no tan añejas, donde éramos atendidos “a cuerpo de Rey” en el jardín de infancia Emilia Rosa Rodríguez recibíamos las lecciones de los grandes maestros y profesores de la escuela Padre Pérez Limardo y el glorioso liceo Eduardo Blanco. Cómo olvidar aquellas andanzas por el Río Tocuyo el otrora “Nilo de Occidente”, por los bucos de mi querida Goagiríta y la Quebrada Sanare, donde hicimos las primeras lecciones de “Tarzán Criollo” y dimos rienda suelta a nuestra virilidad infantil y juvenil, persiguiendo el amor de “María Casquitos” y la “Melcocha”, sin más peligro que una “picá e culebra”, una “tuna de cabra”, o una patada traicionera de alguna de esas féminas mencionadas...
 
   ¡Que tiempos aquellos! cuando podíamos trotar por la vía del “comando Cruz Carrillo” excursionar al “cerro de la cruz” y buscar los mangos a que “Bartolo el de la mula”, “Elpidio” y “Lorenzo”.¡Que tiempos aquellos! Cuando bailábamos hasta la madrugada en las minitecas de “Los Horcones” y rematábamos en “La Alcabala”. Que tiempos aquellos! Cuando libábamos en el “Boulevard” para luego viajar en búsqueda de los lupanares donde nos esperaba la recordada “Guayanesa” y “Topacio” ¡Que tiempos aquellos! Cuando degustábamos un “perrito de Jimmy”, unas arepitas a que “Alfre” sin más miedo que a un jalón de oreja de nuestra madre o un regañón de la abuela. ¡Que tiempos aquellos! cuando caminábamos libremente por nuestro querido Tocuyo sin importar hora ni destino.
 
 
  ¡Que tiempos aquellos! Cuando hacíamos visitas a las novias hasta que el reloj de la iglesia “Concepción”anunciaba las diez campanadas. ¡Que tiempos aquellos! Cuando la hombría se mostraba con los puños y no con balas. ¡Que tiempos aquellos! Cuando éramos amigos sin importar la politiquería. ¡Que tiempos aquellos ¡cuando nuestro padres podían dormir tranquilos soñando con el mondongo de la mañana...Ahh mundo aquellos tiempos de nuestro Tocuyo, que todos podemos hacer que vuelva para nuestros hijos..!

Radamés Graterol