...EN ELLA ENCONTRARAS LA HISTORIA DE UNA CIUDAD EN INVESTIGACIONES PROFESIONALES Y MINUCIOSAS REALIZADAS POR SU CREADOR
LIC. ANTONIO J. SALDIVIA LANDAETA



domingo, 31 de mayo de 2015

El Pan de Tunja y El Tocuyo

La "Niña" Engracia amasando la harina para elaborar el pan de Tunja
    Por la antigua ruta El Tocuyo-Tunja lo primero que viajó fue el ganado tocuyano. Así loafirma Ermila Troconis de Veracoechea en un importante estudio sobre la vida colonialde la vieja capital de Venezuela (“Historia de El Tocuyo colonial”, UCV, Caracas,1977). En sus páginas se da cuenta de una relación mercantil cultivada con esmero y perseverancia por los hombres de la Ciudad Madre, quienes no sólo salieron a fundar nuevas ciudades, sino también a buscar tierras para extender su incipiente ganadería.Entre 1549 y 1550 varios comerciantes llegaron a El Tocuyo desde Tunja y compraronuna gran cantidad de ganado que se llevaron al Nuevo Reino de Granada. Al parecer,esa operación se repitió año tras año, en tiempos de verano, creándose un vínculo dondeno sólo se trasladaban reses, sino también otro tipo de bienes, incluidos, desde luego,los bienes inmateriales de la cultura. Las famosas telas “tocuyo” mencionadas por Lugones y Sarmiento cuando hablaron de gauchos, llegaron al sur por esa víatocuyano-boyacense. Igualmente, por ella pasó nada menos que esa hermosísima mujer nativa de Barquisimeto y aquerenciada en Carora, conocida como Inés de Hinojosa yquien era el demonio en persona, según la leyenda contada por algunas víctimasatribuladas. El poeta Luis Beltrán Guerrero conjeturó que la portentosa casquivana de Nueva Segovia debió ser el verdadero Diablo de Carora, ese que un día vieron pasar por la Toñona. Vampiresa intemporal y señora tentación, la imagen de Inés de Hinojosa fuemagistralmente trazada por Germán Arciniegas en “ América Tierra Firme”(Ercilla,Chile, 1937).
      Allí nos cuenta cómo la colgaron una mañana en la Calle del Arbol, en Tunja, junto a su última conquista. Hará unos diez años, bajo el influjo de una serietelevisiva colombiana, la figura de nuestra paisana fatal tuvo los esplendorosos rasgosfísicos de la célebre actriz Amparo Grisales.Podríamos decir que a cambio del ganado, de las telas “tocuyo” y, por supuesto, de Inésde Hinojosa, Tunja nos envió la receta original de un pan que, recreado por nosotros,hoy forma parte del patrimonio gastronómico venezolano: el pan de Tunja. Como sesabe, en Boyacá los españoles sembraron tempranamente trigo y los panes de esa zona pudieron ser los primeros en adquirir prestigio entre los neogranadinos.

   Ese dato, unidoa la documentada ruta El Tocuyo-Tunja, permite que tanto la historiadora ErmilaTroconis de Veracoechea como el sabio Francisco Tamayo, ambos tocuyanos, presuman que la fórmula original de nuestro sabroso amasijo haya tenido su origen en la beatífica Tunja.Francisco Tamayo en su incomparable “Léxico popular venezolano” (UCV, Caracas,1977) refiere una receta del pan de Tunja de Humocaro Alto, leída por él en un artículodel yaritagüeño Roberto Mujica, quien dio los ingredientes del sabroso pan de estemanera: “harina de trigo, huevos, azúcar, mantequilla, vino y manteca, con un toquefinal de agua de azahar y vainilla”.
   Tamayo se quejó de que Mujica hiciera hecho casoomiso de la ascendencia tocuyana del amasijo, pero le reconoció el mérito de exaltar ydefender la granjería criolla y le agregó levadura a los ingredientes mencionados por Mujica, “pues es indispensable”. Concluyó Tamayo con una advertencia: “En cuanto alvino, hay que ponerle poco porque agua la masa”

La Acemita Tocuyana

    Se trata de un pan dulce exquisito, tesoro de la panadería criolla venezolana.

Tradicional de la región de El Tocuyo, por lo que ha dado en llamarse acema o acemita tocuyana. Se dice que la palabra acema o acemita significa "flor de la harina o pan hecho con levadura". El Tocuyo es una de las ciudades más antiguas de Venezuela, ubicada en la región centro occidental del país, en el Estado Lara.

Con su forma típica ovalada, este manjar autóctono se encuentra a la venta en las carreteras larenses y es uno de los atractivos para los turistas que van a la región. La receta original así como más información sobre el origen de este delicioso pan, pueden verlas aquí,  aquí y aquí.

El pan es una delicia... con la mezcla de especias, donde la canela y la nuez moscada son los protagonistas, así como el inconfundible sabor a papelón o panela, y el toque final del queso blanco criollo rallado. La miga es de alveolos muy pequeños, algo compacta, pero muy muy suave. La corteza es delgada y suave también, y de un color canela o bronceado que le suministra el papelón.



Ingredientes: 

 1 kilo de harina de fuerza, 3 huevos, 100 grs. de mantequilla, 12 grs. levadura seca instantánea  y 70 gramos de prefermento al 80% de hidratación (la receta original usa 2 cucharadas de levadura instantánea, aprox. 24 gramos), 360 grs. de melado de papelón (panela, azúcar negra), 100 grs. queso blanco rallado, 1 cucharada de canela en polvo, 1 cucharada de nuez moscada (sólo usé media cucharada), 35 grs. leche en polvo, 290 grs. agua.


Preparación

Prefermento: 40 grs. harina de fuerza, 32 grs. agua, la puntita de un cuchillo de levadura seca instantánea (una pizca). Mezclar todo muy bien y dejar fermentar 2 horas y luego colocar en el refrigerador aprox. 12 horas o una noche.

Para hacer el melado de papelón, se ralla el papelón o panela y se coloca en baño de María con una cucharada de agua, hasta que se derrita completamente. Dejar enfriar. En la cubeta de la amasadora, colocar el agua y la levadura, y mezclar. Agregar el resto de los ingredientes, menos la mantequilla, y amasar a baja velocidad hasta que todo esté integrado, uno o dos minutos. Incorporar la mantequilla a temperatura ambiente, y amasar a mayor velocidad durante 15 minutos aprox. Colocar la masa sobre una mesa engrasada, y dejar reposar 10 minutos.

Dividir la masa en dos, o el número de panes que desee hacer, y darle forma ovalada pero sin unir las puntas. Yo improvisé una separación para que quedará el espacio en el centro del aro. Dejar levar durante 1 hora aprox.
Hornear en horno precalentado a 180 C durante 25 a 30 minutos. Al sacar del horno pincelar inmediatamente con una mezcla de agua y papelón, o agua y melaza. (yo usé dos cucharadas de melaza y una de agua). Esta es una idea mía, pues no estaba incluido en la receta original. Esto le da un brillo hermoso al pan.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Historia del "Barrio La Coqueta" de El Tocuyo




NOMBRE DEL BARRIO.

“La Coqueta” proviene Según la Señora ELBA LIZCANO, comenta de una Casa Grande, donde realizaban grande fiesta, la cual la casa  resaltaba por el frente porque estaba pintada de tres colores y recibía el nombre de la Coqueta. Estaba ubicada en el sitio donde se encuentra hoy en día la EMPRESA  NESTLE DE VENEZUELA.
Este barrio consta de 100 años aproximadamente.

UBICACIÓN GEOGRÁFICA

Este sector limita al Norte con el río tocuyo, al Sur con el Barrio Cantarrana, al Este con El Barrio Los Hornos y al Oeste con el barrio Las estaca, en el   municipio Morán Parroquia Bolívar.
PERIODO DEL TIEMPO.
Fue estudiada desde el año 1900 hasta el 2006.

ORIGENES HISTORICO DEL BARRIO LA COQUETA.

En las riberas del río del El Tocuyo, donde influye el Barrio La Coqueta, existieron varias Comunidades Indígenas rescatados por el museo J.M. Cruxent.

Este valle, llamado Guay por los Indígenas, según un informe de 1579, fue distribuido por barrio en 1596 cuando se le otorgaron los títulos de los ejidos de la ciudad.

Desde allí, desde los 230 años, antes de Cristo, según los datos arqueológicos debe tomarse en cuenta los orígenes históricos de la Coqueta y demás barrios ribereños de El Tocuyo.
En esta época de su fundación el río era navegable, era boscosa. Y fue disminuyendo su caudal, en el paso por el sector de La otra  Banda, algunos trabajaban trasladando maletas de una orilla del río hacia la otra orilla ya que eran buenos nadadores, allí se lavaban las ropas con las semillas de Paraparas.



FUNDACIÓN O ACERTAMIENTO DEL BARRIO.

Aproximadamente desde el año 1900.


Descripción del contexto


CRECIMIENTO POBLACIONAL.

En el año 50 y 60 hubo aumento de población porque muchas mujeres que venían de otras regiones se hospedaban en el barrio para trabajar en los bares cercanos a la comunidad como eran: La Primavera, Ramón Lucena y Anastasia. Vale decir que este conglomerado tomo el nombre de “LA COQUETA” que era uno de estos sitios denominados como mabiles..
El crecimiento en el aspecto territorial a sido el mismo desde su fundación, en lo social ha tenido crecimiento tanto que no hay espacio para construcción de nuevas viviendas, debido a que el terreno disponible lo ocupa dos empresas: Nestlé de Venezuela y Acitramor, empresa de camiones de cargas pesadas que esta ubicada en el centro del barrio.


SOSIOCULTURAL.

  Se practicaban las bolas criollas, el bolo y la natación.
El bolo es un juego consiste en colocar tres estacas de madera que la llamaban las mocha, a una distancia de 15 metros de largo y de ancho tenia 1.20 centímetros. Cada estaca le daba un valor distinto. En la actualidad solo se juegan las bolas criollas.

     Las manifestaciones culturales de la época se realizaban el pago de promesa a San Antonio por el milagro concedido. El velorio en la noche y en la mañana siguiente el baile del Tamunangue, tradición que se hace todos los años en la casa de la señora Teresa Pérez (Capitana Mayor del Tamunangue del Barrio). Además existe la creencia de un espanto donde se comenta que sale a media noche en una carreta por la calle 9 hacia el río.
Las familias se bañaban a diario en el río y lavaban las ropas con pepas de paraparas en el charco de la peñita y la toma. La botánica también resaltaba y abundaban los médicos chamarreros o brujos.
Elaboraban tejas de arcilla, curtían cuero para la suela de alpargata y los tejidos.

Las células partidista que existieron para la época eran del partido AD.
Se alimentaban con granos.
Abundaba la enfermedad del mal de chaga causada por el chipo, ya que los techos de las mayoría de las vivienda era de tamo o palma.
Los nexos compartidos de las comunidad se manifestaban a través de la artesanía, las pesca y del deporte. 


LA ECONOMÍA

La economía para esa época era la agricultura, la Cría de pequeños Animales, la Artesanía (Alpargatas, alfarería) se curtían el cuero de animales para la elaboración de la suela de alpargata al final de calle 10 (La Cutiembra).

En esta época era la  Artesanía, las pesca: las cría de animales en el patio de las casa y se fabricaban las tejas y los ladrillos de arcillas y los horneaban en un horno que estaban en el mismo sector, alpargatas, también elaboraban las tarraya para las pescas y elaboraban el artes culinarios: los chicharrones por la familia Yépez que a un se mantiene la tradición, granjería: conserva de peluda, besitos. También existía un alambique por la cercanía del río que cuya época era muy caudalosa y con mucha frecuencias turística por sus balneario que se le brindaba a los visitantes.



 LA VEGETACIÖN


      La vegetación de la zona es escasa, hay árboles frutales y arbustos en los patios de la casa. El suelo es árido y seco. El relieve es plano y en cuanto a la hidrografía, cuenta con El Río tocuyo cuya vegetación es abundante y con humedad.

     Para los años 50 llega a este Barrio La Señora Petra Mosquera:
    Donde también tienen sus personajes Inéditos y Populares que hacen historia, tal es como (Petra  la Conserveras) una noble mujer muy humilde, y laboriosas que vivió en esta barriada de la “Coqueta” que hacía una sobrazas y hermosas Conservas de Coco, y fueron muy famosa durante los años 50 y 80, dichas Conservas las llamaban “Conserva Peluas de Coco “a veces era de color rojos o de color del papelón. Gran Mujer Artesana y por Cariño la llamaban  “Petra la Conservera” para distinguía de otra Petra.

      Este Manjar del Coco Rayado fue muy famoso en esta ciudad. La gentes que llegaban en transito a El Tocuyo  las llevaban a otros lugares de Venezuela. El único que la distribuía en una bodega que tenía era el señor: J.A.Pérez Montes. La casa donde vivía la señora Petra estaba ubicada en una esquina frente a un hidratantes para agua, por la calle que conduce al río, vía hacia la otra Banda.
  

      El nombre de “Conserva Pelúa” era por el coco rayados que quedaba en una forma tal que aquello parecía  un poco de pelo enredado y de allí viene su nombre.
      Durante mucho tiempo esta conserva fue el manjar preferido de chicos y grandes en los gentilicios Tocuyano.
      Quien se encargaba de las ventas de esta  conserva era La Negrita Dolores, las llevaba en un Azafate por todo el pueblo.



ACTUALIDAD

En la actualidad existen organizaciones, como consejo Comunales, junta de
Vecino, equipo deportivos, partidos políticos, Organizaciones Religiosas, organizaciones de Viviendas y Habitad.
Además existe un deterioro gradual de las riberas del río Tocuyo debido a la contaminación provocada por el bote de basura y escombro en las orilla. Se esta  haciendo intento para lograr la participación de la comunidad que ha sido apática ante este problemas.
La práctica artesanal todavía se conserva los tejidos de tarrayas y los artes culinarios.



ECONOMIA  HOY EN DIA

     Hoy en día se elaboran el autentico chicharrones de Marranos, los Señores: José Yépez, alía (El Pompo), y Segundos Castillos alía (El Cuchillito) son los hacedores de las artes culinarias,  Chicharrones, Chorizos o Morcillas  de Marranos y de chivos, luego los distribuye a la venta y en los comercios de la Ciudad.
Algunos de este sector se ayuda con las cría de chivos y ovejas.


METODOLOGÍA USADA EN LA INVESTIGACIÓN.

Entrevista a la Señora: Elba Lizcano, habitante del barrio.
Entrevista al Señor: Antonio Puerta.
Entrevista al Señor: El Activador Rusber t Pérez:
Consultas de algunos Libros  históricos de la localidad.
Información de un grupo de estudiantes de la Misión Rivas del El Tocuyo. Recuperación de las Riberas del Río Tocuyo en el sector de “La Coqueta. Información de un grupo de estudiantes del Liceo Bolivariano “Fernando Garmendia Yépez” del El Tocuyo. En su proyecto conociendo Mi Comunidad.













martes, 26 de mayo de 2015

Los Sones de Negros o Tamunangue en Curarigua de Leal


Foto historica año 1945

     La colonización como proceso económico-social y el mestizaje que se produjeron en El Tocuyo durante periodo colonial, permitieron una difusión cultural en la región y sus zonas aledañas, tal es el caso de Curarigua de Leal donde se mezclaron elementos autóctonos, africanos y europeos que se manifestaron en la vida religiosa de los pobladores y que dejaron una herencia cultural magnifica como lo son los Sones de Negros o Tamunangue en honor a San Antonio de Padua. En éstas poblaciones se formaron las llamadas Cofradías compuestas por un grupo de personas de la misma clase social, las cuales se reunían bajo la advocación de un determinado Santo y éstos se comprometían a ejercer labores espirituales y sociales.

      Posiblemente el origen de los Sones de Negros o Tamunangue que se baila en honor a este Santo, lo encontramos en la Cofradía de San Antonio de Padua, una hermandad de negros esclavos que se creó en el año 1609 por el Reverendo Antonio de Alceza en El Tocuyo. En este sentido, Carlos Buganda expone:

      Las haciendas tocuyanas, desde su prisma organización con el trapiche o ingenio, o casa de familia,..Sus costumbres, sus fiestas tradicionales y rumbosas dieron origen a las manifestaciones culturales folklóricas más ricas y de mayor colorido en toda Venezuela: El Tamunangue… .

       El Tamunangue debió llegar a Venezuela en la época colonial, probablemente cuando el gobierno de la Provincia tenía su asiento en El Tocuyo, a mediados del siglo XVI, cuando era administrada por los alemanes. Inicialmente esta festividad la encontramos en la ciudad madre de El Tocuyo, y más tarde, en sus áreas cercanas como Barbacoas, Humocaro Alto, Humocaro Bajo, Sanare, Quibor, el Valle de Boró y Curarigua. Dicha Influencia pudo haber llegado a través de los esclavos que había en las haciendas de caña de azúcar.

    El origen del Tamunangue en Curarigua no lo conocemos con exactitud. Sin embargo, es posible que en las haciendas de caña de azúcar que había en la zona se produjera una fusión entre los españoles, indios y negros que originó esta manifestación cultural. El hecho de no conocer los orígenes de este baile en la zona, nos lleva a pensar que fue muy temprano y la memoria humana no alcanza un ámbito tan amplio. No obstante, Francisco Suárez Torres nos dice que:

    El Tamunangue se mantuvo, al menos en Curarigua en su original pureza hasta mediados del siglo XX…para estos años, según referencias de ancianos, era el mismo tamunangue que se conocía desde el siglo XIX y posiblemente el mismo que venía de años atrás, sin que podamos precisar como y cuando se fue formado esta bella expresión musical.

     En relación con la introducción del culto a San Antonio de Padua en Curarigua de Leal, al parecer data de principios del siglo XIX, cuando la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Altagracia fue abandonada, porque se encontraba en muy mal estado. Debido a que en 1895 se construyó el nuevo Templo de Santo Domingo, y éste quedó prácticamente abandonado. Esto llevó a Ubáldo Suárez a reconstruir la capilla y al parecer, se reconstruyeron las paredes, sobre todo la pared posterior que había sido dañada por goteras que venían de la sacristía, el techo. La Sra. Dilia Medina de Graff, explica que:

     Ubáldo Suárez…, fue el que, como esta iglesia la abandonaron cuando hicieron la Iglesia de arriba, ve entonces, bueno Ubáldo Suárez la reconstruyó y trajo ese Santo, ese San Antonio (se refiere a el Santo que está en el retablo mayor) que creo que tiene unos trescientos años…

     Esta reconstrucción ha creado confusiones relacionadas con la existencia de la antigua Capilla de Nuestra Señora de Altagracia y la actual Capilla de San Antonio, pues hay teorías que apuntan a que esta última fue construida por Ubáldo Suárez, pero considerando algunos testimonios y algunos testamentos relacionados con las áreas cercanas a dicho templo se ha comprobado que efectivamente es una confusión, ya que la antigua capilla que existía fue reconstruida y la única nueva que hay es la Iglesia de Santo Domingo. Los vecinos dicen que se trata de la única que ha estado en la región desde tiempos de los españoles, porque personas que vivieron las últimas décadas del siglo XIX, como Srta. Lucinda Gutiérrez, el Sr. Amador Guédez, la Sra. Euloquia refirieron que la actual Capilla de San Antonio era el único templo que había en Curarigua, antes de la construcción del nuevo templo de Santo Domingo.

      La Parroquia de Curarigua civilmente en la Ley de Política Territorial el 11 de junio de 1856, pasó a formar parte del Cantón de Carora, manteniendo los mismos límites geográficos referidos. Actualmente forma parte de las parroquias que componen a la ciudad Carora en el Estado Lara.

El Tamunangue: Una Manifestación de fe para pueblo de Curarigua.

    El Tamunangue va más allá de una expresión cultural importante en el Estado Lara, refleja la creación de una tradición social y colectiva desde tiempos de la colonia y que se ha transmitido de generación en generación a través de la historia oral. Es una gran manifestación de fe por parte del pueblo, su religiosidad nos permite determinar que es una danza ritual que ha trascendido lo mágico, lo popular; es una festividad que se realiza en honor a San Antonio de Padua, el 13 junio de cada año.

      Está compuesto por una serie de danzas, es decir, como una suite de aires de danzas, una de las más delicadas manifestaciones musicales y coreográficamente es un baile de acentuada exigencia, orgánico y esencialmente popular que se realiza como una especie de rito en honor a San Antonio de Padua, por el pago de una promesa. El Tamunangue en estas tierras no es una diversión sino más bien un rito por el pago de alguna promesa a San Antonio, es una reminiscencia, una derivación de danzas folklóricas que se produjo en nuestro país debido a la influencia española y africana.

    Es un valor mestizo con elementos euroafricanos, que es el aporte de la mezcla de nuestra raza (cultura), que condensa la melancolía del indio, la sensualidad del negro, y la actitud recia y espiritual del blanco. En Curarigua de Leal, el Tamunangue tiene un carácter especial entre los habitantes del pueblo, pues consideran a San Antonio como un ser supremo al cual respetan y le rinden su culto. Esta cultura popular se ha difundido en todos los niveles de la población curarigueña.

    La Sra. Ligia de Piña nos da una visión amplia sobre la significación que tiene esta manifestación en el pueblo, diciéndonos que:

     El Tamunangue o negros de San Antonio, que es el propio nombre, que tamunangue es una palabra que se la pusieron…es una de las tradiciones más antiguas de este pueblo, porque viene de nuestros antepasados,… es un baile muy tradicional, un baile religioso que se baila con mucho fervor, con mucho respeto, porque nunca se baila para el público sino para el santo, es como un culto que se le rinde a San Antonio, y por eso, las bailadoras tenemos que hacelo con mucho respeto…es un baile como ya te lo dije, pues es un baile cristiano – religioso que se baila con ese fin, con el fin de rendile a San Antonio un culto, y que los devotos se lo ofrecen a él en acción de gracias, por un, por un, por un milagro que se les conceda…

     En este sentido, la Sra. Carmen Vega, una de las bailarinas y devotas de Curarigua nos explica que el Tamunangue es una gran devoción que se le tiene a San Antonio de Padua, donde se le hace el pago de sus promesas con mucho fervor y respeto. Antiguamente, el santo paduano era considerado el patrono de los conuqueros y las lluvias, debido a que se le invocan en agradecimiento por las buenas cosechas. Tal como lo expresa Juan Liscano (1951):

…El Tamunangue tiene un sentido agrario. Es fiesta para agradecer las lluvias que harán florecer las cosechas de mayo…

     Además, es invocado para recuperar cosas perdidas, algunos le piden que les mande buenas parejas. En este sentido, la Sra. Ligia de Piña explica que a San Antonio de Padua …lo invocaban,…con las cosechas, por ejemplo, cuando tenían las cosechas y se les taba perdiendo, ellos le ofrecían tamunangue para que lloviera y las cosechas se dieran y eso era efectivo, siempre desde antes, mi mamá como era muy tamunanguera, que en paz descanse, ella nos contaba que cuando habían esas cosechas que ya se perdían, ellos le rezaban a San Antonio, la rogativa, que aquí se ha perdio, la rogativa aquí se ha perdio, es una cosa, que es una tradición que debemos rescatala. Eso siempre aquí en Curarigua se daba, cuando uno ve que no hay agua, no llueve, se saca a San Antonio con su rogativa lo lleva a una parte por la quebrada o el río, y entonces él nos envía la lluvia, porque primero a papa Dios, primero a dios y después San Antonio, hay que invocar primero a dios y luego, bueno, San Antonio concede, pero, por eso es una de las tradiciones más bonitas porque San Antonio se las gana, se ha ganado muchas cosas, y no es eso no más, hay personas que vienen de afuera de de Venezuela a paga promesas, porque a él ha hecho muchos milagros, muchos milagros, cada día nosotros vemos que la fe en San Antonio, cada día se esta acrecenta más…

        En el pueblo de Curarigua desde tiempos antiguos se mantiene la creencia de que el santo es muy milagroso, en la actualidad es invocado para todas las situaciones difíciles que se les presenten a sus fieles, para ser atendidos por San Antonio, se le ofrece alguna promesa para obtener el milagro. La promesa que se utiliza más frecuentemente es bailarle el Tamunangue que en ocasiones le ofrecen para el 13 de junio en vísperas de su muerte, otras veces le hacen los trece martes que es una especie de rezo que realizan los creyentes los trece martes anteriores al día de su muerte. Además se hace otro tipo de promesas, como la donación de pan a las personas más necesitadas en el lugar donde se ejecute el rito, y le hacen una placa como agradecimiento por los favores recibidos.

     La Sra. Dilia Medina de Graff, es actualmente la encargada de la Capilla y la custodia de San Antonio, en la entrevista nos habló de algunas experiencias y vivencias de los preparativos para la celebración del Tamunangue y del Velorio del santo que ha tenido desde hace 33 años cuando fue elegida para encargarse de la Capilla, expresando:

…Los hacendados de aquí e Curarigua, ellos le hicieron una promesa a San Antonio, porque ellos se iban a ir de aquí e Curarigua porque la palomilla que llaman ellos, una tara blanca, aja le llegó a la cebolla y eso se les taba acabando todo. Ellos le hicieron una exclamación a San Antonio de llevarlo a la siembra y hacerle una misa y un Tamunangue y así fue, y hubo cebolla pa da y presta y too. Eso se duplicó…

…Un esposo que él, él no tuvo hijos y le pidió a San Antonio que le diera un hijo y ese día cuando me llega él, como él ahí pone muchas velas del día e San Antonio eso lo pone pero caliente de puras velas, eso es mucha vela, entonces, me dice, dijo yo: señor pa que puso ese niño acostao ahí, no ese es de San Antonio…

      Para el pueblo de Curarigua la devoción a San Antonio es una tradición muy importante y antigua. La vida económico-social del pueblo gira en torno a este santo, al que le piden con mucha devoción todos, niños, ancianos, adultos. En el acontecer diario hay una manifestación de fe única entre los pobladores de la región, es una cuestión mítica-religiosa todos están pendientes de ir a bailar el Tamunangue a San Antonio en cualquier lugar del pueblo, pues en ocasiones quienes hacen el pago de las promesas se encargan de invitarlos para tal fin.

Breve Descripción de la celebración del Tamunangue a San Antonio de Padua en Curarigua de Leal.


     En Curarigua, al igual que en los demás campos del Estado Lara, se realiza el Tamunangue a San Antonio de Padua el día 13 de junio, aunque desde el primero de junio comienza el rompimiento con cohetes y fuegos artificiales, el 6 de junio se realiza la procesión del santo por la parte de baja del pueblo llevándolo a todos los sectores hasta el día 11. Al día siguiente se lo llevan a la iglesia para hacerle la misa, hay una misa a las 7:00 am. y otra, a las 10:00 am.

El velorio comienza a las 8:00 de la noche, pero no se reza el rosario sino que se realiza una especie de toque llamado Pasacalle con instrumentos solos. Más tarde, le cantan la salve Mayor al santo y se le reza un padrenuestro y un avemaría. Luego, se entonan los Tonos y las Décimas. En relación con esto, Julio Ramos nos interpreta el velorio de la siguiente forma:

Noche de 12 de junio, víspera de san Antonio el paduano dulce vencedor de san Benito en el patronazgo de los negros y de muchos otros santos en la devoción dulía de indios, blancos y mestizos. Los cohetones estallan al aire, lagrimeando sinfónicas nostalgias de altura, y las girándulas se ríen al sol, de la luna y los cometas…comienzan a llegar los cantadores con sus cuatros y guitarras…el gentío reza el rosario…reinicia un lento y acompasado rasguear de guitarras…los cantadores entonan la salve…, luego comienzan la décimas alusivas al santo que se festeja…

El día 13 de junio se le hacen dos misas a las 7:00 am y a las 10: 00 am. Se saca al santo afuera de la capilla, el Obispo se encarga de comenzar a ponerle las ofrendas. Después, le sacan de procesión por la parte alta, subiendo por la calle principal (o calle real en tiempos coloniales), pasa por la Iglesia Nueva o Iglesia Santo Domingo y se devuelve a la capilla. El primer acto que se realiza antes de comenzar el Tamunangue, es la Batalla, esta es una pieza independiente de las danzas del baile donde se usan dos varas para ejecutar el juego. Consiste en pegar y evitar el golpe, por lo general lo bailan dos hombres durante toda la procesión. Para el caso del pago de las promesas en las casas no se ejecuta la Batalla.

Una vez concluido este último recorrido en Curarigua, el santo es llevado nuevamente a la capilla y lo colocan en la parte de afuera para bailarle el Tamunangue, allí las personas le pagan sus promesas, unos bailando, otros le dan ofrendas, etc. Comienza así el Tamunangue, el primer Son es la Bella, considerada como una pieza muy original, ha sido distinguida como un golpe corrido , porque entre verso y verso intercalan un estribillo que dice: Ay bella, bella, la bella anguá.
En cuanto al canto en esta parte del Tamunangue, se encuentra un “primo” o “tenor” al que le sigue un segundo cantor o un coro. Coreográficamente, es un baile libre que se hace al ritmo de la música, dando una serie de giros, pequeñas y grandes vueltas, y baile en el sitio, donde se observa que el hombre persigue a la mujer.

Una vez que se baila la Bella, viene otro Son llamado El Chichivamos, su letra y música son distintas a la anterior, tiene características populares y un ritmo movido como un “golpe”. Constituye una pieza especial, que posee variantes melódicas. Se caracteriza por que su canto está dedicado a los bailadores, donde se le ordena realizar diversas acciones y éste debe ejecutarlas. Otro de los sones que se ejecuta es la Juruminga que tiene una música distinta a las anteriores, debido a que el ritmo se hace lento y entrecortado, con un rasgueo característico en los cuatros.

En el baile se realizan los mismos pasos y figuras de los Sones anteriores. Los bailarines se mueven con mucha libertad. La mujer, tiene una actitud discreta de coqueteo y el hombre lo hace en forma de galanteo. El Poco a Poco, llamado también, “los Calambres” y “los Caballitos”, es el quinto Son que se ejecuta a San Antonio ha sido caracterizado como una de las piezas más ricas e interesantes coreográfica y musicalmente del Tamunangue. La música es lenta, con un ritmo entrecortado. Compuesta por dos tiempos el poco a poco y la segunda parte es la guabina, la cual permite que se haga un cambio en el ritmo de la canción.

La Perrendenga, es el Son que sigue es especial en cuanto al orden melancólico, rítmico y textual, es otra pieza de carácter responsorial. Aunque, no todos los estudiosos del tema la han considerado como una pieza del Tamunangue, pues Francisco Suárez Torres (2004), no hace referencia a ésta en su síntesis, ya que después del Poco a Poco pasa a describir el Seis Corrido o figuriao.

El Galerón, es otra de las piezas que se bailan en el Tamunangue, su coreografía se puede bailar de dos formas, una es alternándose las parejas, como en las danzas anteriores, y la otras, es bailar simultáneamente, estableciendo como una competencia entre si. Al parecer, es un golpe corrido, porque las parejas bailan entrelazadas, girando y zapateando. En casi todos los sones del Tamunangue se utiliza la vara de San Antonio para el baile, pero para el Galerón no se usa. En curarigua de Leal, se le conoce como “Seis Corrio” en otros lugares es identificado como “Seis Figuriao”. Es la parte más compleja del Tamunangue porque lo bailan cuatro parejas simultáneamente, ornamentado de figuras coreográficas. Éste se baila para finalizar el tamunangue.

Para concluir con la celebración y el pago de las promesas una vez que ya se ha hecho el Tamunangue, se canta la Salve en algunas ocasiones, en el caso de Curarigua la Salve se hace al comienzo, y luego continúan con el baile de los Sones hasta la última que se hace, y la Batalla se realiza en la procesión, generalmente no se juega en las casas donde se pagan promesas.

En Curarigua hay varios grupos de Tamunangue, aunque solo logramos conocer a un solo grupo, que son los Negros de San Antonio, que: de acuerdo con la información oral de uno de sus integrantes:

Es un grupo se fue conformando viejos integrantes que fueron muriendo, éstos se encargaron de ir buscando personas más jóvenes que los reemplazaran, y se fue conformando el grupo que actualmente hay llamado los negros de San Antonio .


Por. Lcda. Karina Fernandez
ULA - UBV

  

ALFREDO PEREZ , UN GOLPERO TOCUYANO DE PURA CEPA


Zoilo Gil, Alfredo Perez, Nielsen Querales
 
Alfredo Pérez, tocuyano de pura cepa, nació en el Barrio Caja de Agua el 21 de mayo de 1939.  A la edad de 14 años comienza a sentir inclinación por el canto alegre y un sentimiento grande por la ejecución del instrumento de su predilección, el Cuatro.  Alfredo es el golpero alegre, chistoso y lleva con orgullo en su corazón el amor por este terruño.  Buen acompañante de excelentes músicos de épocas románticas, aguinaldero, tamunanguero, amante siempre de lo genuino; amante de lo que nace en el corazón del pueblo.  Tiene sentimientos que ha podido vaciar, en lo que a folclore se refiere, en las entrañas de este querido Tocuyo.  Revolucionario. No le agradan las cosas injustas.  Buen amigo y excelente Golpero.

¿En qué fecha se realizó el viaje a Cuba?
El viaje a Cuba se realiza en el año 1961 y fue muy agradable, porque fuimos con estudiantes de la Universidad Central de Venezuela.  Ellos se ligaban con nosotros a cantar los Golpes Tocuyanos y revolucionarios.

¿Cómo fue su participación con Joel, Ramón y Antonio dentro del sentimiento íntimo de esa unidad musical a la hora de ensamblar las estrofas, echar una corrida musical, de combinar el canto?
Éramos muy unidos, había mucha camaradería entre nosotros, a la hora de comer, muy familiares, por el solo hecho de ser tocuyanos, nos sentíamos como si estuviésemos en nuestro pueblo, El Tocuyo, había mucha armonía que es lo principal.

¿Cómo fue el recibimiento en Cuba?
Nos recibieron con música.  Un grupo de danzas en el aeropuerto.  Allí estaban los Comandantes: Fidel Castro, Raúl Castro, Ernesto “Ché” Guevara y el Comandante Camilo Cienfuegos, siempre estábamos compartiendo en el palacio de Gobierno.  Fue uno de los viajes más agradables, donde cantamos golpes tocuyanos y revolucionarios.

¿Qué vista panorámica recuerda de esa visita?
Visitamos la Bahía de Cochino, Playa Girón, la Sierra Maestra, la Urb. “Los Camilitos” y conocimos las 7 Provincias de Cuba.  Para esa época la gente que nos atendía era de maravilla, excelente, estaban pendientes de nosotros y en cada sitio que estábamos cantando, el pueblo Cubano se hacía presente, nosotros cantamos en la “Casa de las Américas”.

¿Qué importancia reflejó para usted y demás compañeros la participación cultural, musical de la Isla de Cuba?
Nos dimos cuenta que aman lo nuestro, sintieron en su interior nuestro canto, así como nosotros admiramos la participación cultural de ellos. Tuvimos la oportunidad de oír personalmente la Orquesta “Copa Cabana”, orquesta con la cual uno de nuestros compañeros de viaje, Raúl Orozco, cantó y fue muy aplaudido por su timbre de voz.  Nuestro grupo de Golpes Tocuyanos estuvo en varios sitios de renombre, cantando golpes como, “Porque Soy Morenito”, “La Barquilla” y “Montilla”.  Además de El Tamunangue que impresionó a los líderes del pueblo cubano.  Allí participó José Felipe Alvarado y Roque Lucena, grandes expertos en el Juego del Garrote Tocuyano, que con su arte demostraron sus cualidades de defensa personal venezolana.

Entrevista : Alberto A. Medina

Declaracion de la Independecia de El Tocuyo el 15 de Julio de 1811


               Entre los hechos  importantes de nuestra independencia, que se dan en El Tocuyo encontramos la posición asumida por el cabildo tocuyano al ratificar, el 15 de Julio de 1811, la declaratoria de independencia firmada en Caracas con tan sólo 10 días de diferencia. Este hecho consolida la posición de una parte de la sociedad de El Tocuyo en favor de la independencia, pero no significa que la alta sociedad tocuyana haya apoyado tan histórica decisión del congreso establecido en Caracas ese Julio de 1.811 por intereses altruista, sino que al igual que ocurrió en otras ciudades se decide apoyar la independencia porque el cúmulo de contracciones de los mantuanos y la corona española hacen el enfrentamiento inevitable.

      Es por eso que de las posiciones reaccionarias asumidas por los tocuyanos ricos que “permanecieron leales al sistema imperante” vemos un cambio en julio  de 1811  y la balanza se inclina a favor de la independencia, por lo tanto los factores patriotas de esta ciudad se anotan una victoria política.
  
        Dice Carlos Felice Cardot “En efecto, el pronunciamiento de El Tocuyo se efectuó el 15 de Julio de 1811. así lo testifica el Cabildo por acta del 21 del propio mes, al ratificar aquella soléenme decisión” esto ocurre luego de saber las noticias de la decisión tomada por el “Supremo Congreso Venezolano” el 5 de Julio  de ese año, reunidos en el Ayuntamiento de  El Tocuyo se decide reafirmar la declaración de independencia, para después en “Cabildo Abierto” a donde acudieron un grupo de vecinos de la ciudad el día 27 de ese mes, levantándose un acta de la que dice Carlos Felice Cardot “No obstante que no son propiamente estos documentos las actas de independencia de la comunidad, constituyen sin duda, una especie de continuación del acto que celebraron el día 15 , o sea días antes en forma expresa, se pronunciaron por la independencia.”


 

lunes, 25 de mayo de 2015

Historia del cultivo y procesamiento de la caña de azúcar y la ciudad de El Tocuyo



     Según la muy autorizada opinión de don Fernando Ortiz, la siguiente es una cronología aproximada del cultivo de caña en América, o más propiamente una vez que fue traída a la Española, hoy República Dominicana.

1. Diciembre de 1493. Introducción y siembra de caña en la Isla Española por Cristóbal Colón en su segundo viaje

2. 1501 más o menos. Se establece el primer cañaveral en dicha Isla por Pedro de Atienza.

3. 1505 ó 1506. Se obtienen los primeros azúcares por Miguel Ballester o Ballestero y por un tal Aguilón.
4. 1511 (o antes). Se produce la primera zafra en un primer trapiche por Gonzalo de Velosa.

5. 1516. Se instaló el primer ingenio por Gonzalo de Velosa y por los hermanos Francisco y Cristóbal Tapia. (Ortiz)

      Hacia 1546, Fernández de Oviedo investigó acerca de la caña de azúcar y escribió que, efectivamente fue Gonzalo de Velosa quien primero "… hizo hacer en esta Isla azúcar” y como temía bastante caña "…hizo un trapiche de caballos en la ribera del río N….”, trayendo conocedores de la fabricación de azúcar desde las Islas Canarias.

    También preguntó Fernández de Oviedo a personas mayores y "de crédito” quienes le dijeron que "…fue un Pedro de Atienza en la ciudad de la Concepción de la Vega… el primero que tuvo cañas de azúcar y quien primero tuvo trapiche fue el alcalde de dicha ciudad un catalán llamado Miguel Ballester…” Velosa, según esta misma fuente, fue quien hizo azúcar dos años después.

    Fernández de Oviedo calculaba que la caña llegó a la Isla Española en los primeros años de la ocupación y que rápidamente su cultivo se incrementó. (Ortiz, op. cit., p. 289). Entre los dueños de ingenios estuvieron dos nietas de Cristóbal Colón y los Welsares que eran dueños o socios. Para ese año existían en la isla veinte "ingenios molientes y corrientes y cuatro trapiches de caballos.


      Un testimonio de no conoció Fernando Ortiz acerca de la existencia y cantidad de ingenios y trapiches en la Española es el que suministra Galeoto Cey:
   "Las cañas de las cuales se hace el azúcar han sido traídas de las Afortunadas y de la Isla de Madera, y hay grandísima cantidad porque en dicha isla hay, como he dicho, más de 40 ingenios o molinos que hacen azúcar tanto de agua como de caballos. a estos los llaman trapiches y a aquellos, ingenios…”


  Así que no cabe duda que debió ser desde la Española, que la caña fue traída a Tierra Firme tal como acertadamente, creemos, lo consideró el Dr Carlos Felice Cardot: "…fue por las costas corianas por donde entraron a Venezuela las primeras semillas de caña. Y sin duda, puede haber sido por obra de Don Juan de Ampíes fundador de Coro, quien ha debido introducirla, pues él anteriormente la cultivaba con éxito en Santo Domingo, hasta el punto que merced a sus esfuerzos, pudo ´enriquecerse´ según rezan documentos de la época.

   De allí pasó su cultivo a El Tocuyo, posiblemente algún tiempo después de la expedición fundadora de 1545, ya que es constante que para 1579, según informe firmado el 28 de enero y comenzada su redacción el 13 de diciembre del año anterior, se habla de los ríos y quebradas que”…pueden haber regadíos para abastecimiento de la tierra y cañaverales de azúcar…; y luego al referirse a los elementos de que derivan el ´trato y contratación de esta tierra´, declara que dichas transacciones, se basen en la cría de ´ganados mayores y menores y labranzas de conucos de maíz, yuca y cañas y algún azúcar…” (Felice Cardot, 1964).

    El aserto de Felice es bastante verosímil pues Ampíes llegó a Venezuela, a Coro propiamente, el 24 de febrero de 1529 y murió a principios de 1533, noticia tomada por Juan Friede de un documento donde la Real Hacienda declara que Ampíes murió "hace quince días” (Friede, 1961, p. 589, llamada 45)
En cambio no puede ser verdad una información de Tomás Polanco Martínez que hace venir de Caracas, Valles de Aragua y riberas del lago de Valencia, la caña de azúcar a El Tocuyo. (Polanco, 1960, p. 127)

     La caña de azúcar, su cultivo y explotación se extendió por todo el país: en una relación geográfica firmada por Diego Gibaja en 1603, se mencionan ingenios en varias ciudades de Venezuela: Caracas, Barquisimeto, Tocuyo, Carora, Coro, San Cristóbal; se dice que en Valencia había trapiches, que en Mérida se producía azúcar y en Gibraltar "se daba caña de azúcar” (Relaciones Geográficas de Venezuela, 1964)

    Para este año se exportaron 139 arrobas de azúcar a 30 reales cada una para un total de 4170 reales y, dice Arcila Farías que "La producción de azúcar fue pequeña en todo tiempo, pero cubría el consumo del país y ocasionalmente se exportaban muy escasas cantidades al precio sumamente elevado de 30 reales a arroba”, lo que fue igual en el siglo XVIII. Aguardiente de Caña

    El cultivo de la caña en proporción abundante y la producción de azúcar en cantidades más o menos suficientes, impulsó la destilación de aguardientes de caña que las autoridades coloniales según parece, no permitieron que circulara libremente. Por ejemplo, Ermila Troconis de Veracochea, cita un acuerdo del capitán Francisco González de Figueredo quien en su visita a El Tocuyo el 18 de enero de 1689, entre otras cosas mandaba lo siguiente: "Otro sí: Se ha de servir Vuestra Señoría mandar que se saque aguardiente de la tierra ni se venda por estar prohibido y por lo… (ilegible en el texto) de ella y que es causa con el consumo de dulce (léase ‘papelón’) en sacarlo, en que falta del todo para el abasto de la ciudad” (Troconis, 1984, p. 432)



    El respecto escribió Polanco Martínez, aunque lamentablemente no precisa la fecha de la prohibición: "Muy desde el principio había quedado prohibida en Tierra Firme la destilación y venta de la popular bebida alcohólica, no por medida de higiene pública, sino por habérsele concedido un monopolio en la materia a los comerciantes de las Islas Canarias, de cuya procedencia era todo el aguardiente y la mayor parte del vino que se consumía por acá. Dichos licores isleños gozaban, además, de una rebaja de 5% en los derechos de almojarifazgo…” 

   Agrega Polanco que el aguardiente canario era hecho de uvas mientras que el criollo, o "aguardiente de la tierra”, se sacaba de la caña de azúcar y gozaba de la mayor aceptación de los consumidores venezolanos”. (Polanco, op. cit., I, p. 317) 

    Como parte de este privilegio del comercio canario, en 1703 llegaron a Venezuela, procedentes de las islas Canarias dos barcos con 137 pipas de aguardiente y 173 de vino de las cuales, seguramente se exportaron a Santo Domingo dos de aguardiente y cuatro de vino (Arcila Farías, 1973, I, p.215) En varios números del "Boletín del Archivo General de la Nación” se encuentra información de esta importación de aguardientes extranjeros en fechas que van de 1723 a 1817. Las anotamos en orden cronológico: 

1.- 07.04.1723. De Barbados, 765 frascos de aguardiente.
 2.- 27.07.1723. De Curazao, 4 frasqueras de aguardiente
3.- 07.08.1723. De Curazao, 86 frasqueras de aguardiente
 4.- 09.09.1723. De Curazao, 22 frasqueras de aguardiente.
5.- 05.12.1723. Simón de Fuentes pagó 28.506 maravedíes de almojarifazgo por entrada a Cumaná de diversas mercancías, incluidas 45 frasqueras de aguardiente.
6.- 13.12.1723. De Curazao, 3 pipas de aguardiente
 7.- 01.04.1789. En la Sección Intendencia y Real Hacienda, tomo LVI, N° 98, folio 275, se encuentra un índice de la representación que sobre la introducción en Cumaná de aguardiente de las colonias extranjeras, dirige la Junta Superior de Real Hacienda al Excm. Sr. D. Francisco de Saavedra y documentos relativos al asunto.
8.- 04.03.1817. En la sección Reales Ordenes, AGN, tomo XIX, folio 37 se encuentra una concesión otorgada en Madrid "a Don Basilio Bayón, Capitán de Reales Guardias Españolas”, con "permiso para despachar desde Santander u otro puesto habilitado a los de Veracruz y La Guaira, 300 toneladas de vinos, aguardientes y demás efectos españoles”. 

    Estas 8 informaciones son una muestra de la importante actividad importadora de la provincia de Venezuela de aguardientes extranjeros que, como lo pruebe la documentación relacionada, si en un principio la protegió en detrimento de la destilación de "aguardientes de la tierra”, posteriormente derivó hacia la prohibición en razón de proteger la producción nacional de la cual, con los impuestos debidos, harían entrar al fisco real, ingresos seguramente mayores que los del almojarifazgo. 

   Volviendo atrás, la protección a los licores canarios y la persecución contra los "aguardientes de la tierra” más bien fomentaron su producción clandestina. Así lo registra Arcila: 

     "La elaboración clandestina [para las primeras décadas del siglo XVIII], de aguardiente en la provincia aumentó con prejuicio de las Rentas. En la Guaira se fabricaba un aguardiente de caña llamado tabire, que se hacía en alambiques clandestinos, y cuyo empleo se generalizó tanto que llegó a extinguir casi totalmente el trato con la Nueva Andalucía, pues eludía el pago de los derechos de introducción, fletes, alcabalas y otros impuestos, lo que permitía venderlo a precio muy bajo” (Arcila, op.cit., I, p. 220


   Por supuesto que Olavarriaga hace mención de todas las diligencias gubernamentales, para impedir la producción y consumo de estos aguardientes criollos pero comenta que las mismas más bien han producido ciertos daños como, por ejemplo, la adquisición de aguardientes de trigo de los holandeses a precios menores y dejar que las ganancias que pudieron quedarse en la provincia aprovechen a los holandeses y franceses que venden licores de contrabando a los venezolanos. 

     Acerca de los trapiches que existían para la época en Venezuela dice haberlos en Araure, Tocuyo, Carora y de Caracas y su jurisdicción escribe: "…tienen también diferentes trapiches y terreno suficiente para alargar los que tienen hechos que dieran grandísima abundancia de azúcar, pero se mantienen hoy en lo necesario que gasta la jurisdicción”. (Op. cit., p. 59) 

    Así a la luz de los comentarios que anteceden acerca de la elaboración de azúcar y, consecuentemente, la destilación de aguardiente de caña sin la aceptación legal por parte de las autoridades, no por razones higiénicas como lo comenta Polanco Martínez, sino para proteger el monopolio concedido a comerciantes canarios, cabe imaginar cuanto más estrictos serían las autoridades civiles en relación con la posibilidad de consumo de los zumos producido por el cocuy aunque éstos, en términos económicos, no afectaran mayormente el comercio licorero canario, pero en este caso de la ingesta de la penca del cocuy asado por parte de los indios naturales que la consumían, otro poder gravitaba sobre ellos: el de los frailes y curas que veían en estas prácticas ancestrales la influencia de los demonios sobre el alma inocente de los aborígenes que ellos intentaban ganar para las filas de la "civilizada” cristiandad. 

    Pero los criterios políticos se modifican de acuerdo con las circunstancias que los originan. Polanco Martínez dice que "…ya para los albores de la centuria decimoctava esa situación de privilegio [del comercio canario], debía encontrarse muy atenuada, si no desaparecida del todo, pues está probado que funcionaban alambiques en el valle de Caracas y otros sitios para esa época…” y para 1750, se registra que existían solamente en la jurisdicción de Nueva Segovia unos 63 trapiches en muchos de los cuales se producía aguardiente, registrándose que se produjeron 110.000 pesos anuales en aguardiente y, no sabemos si para esa misma época, se creó un impuesto llamado tafia , del que posteriormente habló Depons, que se aplicaba tanto el aguardiente de caña, a otros licores y a los guarapos de papelón. 

   Así las cosas, consta que hacia 1776 se cobraban oficialmente impuestos y el aguardiente era un ramo importante de las rentas que los municipios remataban con el fin de reunir dinero, no de manera mensual sino la totalidad de un determinado ramo. 

    Carlos Bujanda Yépez, cita, de un informe del cabildo tocuyano del 30 de julio de 1766, lo siguiente:
 "En todas las vegas que ofrece el dicho río Tocuyo que coje de distancia en esta jurisdicción desde su nacimiento hasta el sitio llamado Maracas, como 18 leguas, hay fundadas haciendas que vulgarmente se llaman trapiches, en donde se fabrican azúcares, papelones, omelotes, que fue el fruto con que principalmente se fundó esta ciudad con el que se hallaba abundante de todo, porque no fabricándose dichos dulces en otras ciudades de esta provincia, ocurrían a ésta a comprarlos a 10 pesos carga de papelones y a 6 pesos de arroba de azúcar, en cuya posesión estuvo esta ciudad más de cien años después de su fundación; pero el día de hoy como se han construido haciendas de dichos trapiches o ingenios en todas Ciudades y Villas de esta provincia, han tomado tal decadencia en su estimación dichos frutos que ha muchos años que la carga de papelón vale 4 ó 5 pesos y la arroba de azúcar 3 o 2 reales, lo que ha atrasado mucho a esta ciudad poniéndola en una gran miseria”.



   Ermila Troconis, por su parte, registró que según los Libros de Real Hacienda del Tocuyo, en el año 1787, de los impuestos cobrados, uno de ellos lo constituyó el de aguardiente de caña que fue rematado el 29 de octubre por José Manuel de Vargas por 600 pesos de los cuales pagó de contado 200 de ellos. (Troconis, ibid., p. 34) 

    Ya para finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, el aguardiente era un rubro impositivo del cual los municipios obtenían considerables ingresos. En su sesión del 21 de octubre de 1810, el Real Consulado dispuso en el 3er puesto de su agenda lo siguiente: "Que se imponga la contribución temporal de un peso sobre cada barril de aguardiente de uva, de caña y demás licores espirituosos que se introduzcan y se elaboren o destilen en el país, y cuatro reales sobre cada barril de vino, entendiéndose que lo de unos y otros se introduzcan en botellas, u otras vasijas, será proporcionalmente sujeto a la misma contribución, declarándose al mismo tiempo en beneficio de nuestra agricultura libre de todo derecho en su extracción [léase exportación] los aguardientes y licores que se elaboren en el país” (Real Consulado, 1964, p.176)

   Y al contrario de lo que sucedía en los siglos XVI, XVII y parte del XVIII, prohibiendo la producción de aguardiente de caña en Venezuela como medida de protección a bebidas alcohólicas extranjeras, el 9 de octubre de 1818, acordó el Real Consulado lo siguiente: "Que siendo perjudicial [al] fomento y consumo del aguardiente ron del país, el que se introduce de colonias extranjeras, debe prohibirse estrechamente su entrada porque no es justo se consuma este artículo extranjero habiendo en la abundancia de la tierra, este régimen siguen ellos con nosotros para proteger este ramo de cultivo e industria y nosotros no debemos desechar un medio que sobre ser justo es de utilidad” (Id., p.45)