...EN ELLA ENCONTRARAS LA HISTORIA DE UNA CIUDAD EN INVESTIGACIONES PROFESIONALES Y MINUCIOSAS REALIZADAS POR SU CREADOR
LIC. ANTONIO J. SALDIVIA LANDAETA



jueves, 29 de junio de 2017

Rafael Antonio Pino que recidio en El Tocuyo hasta 1887 cuyo mecena fue la familia Limardo

   

    Pintor, tallista y platero. Su familia era de origen marabino. Fue discípulo de Santos Valenzuela Silva y el procer de la independencia,medico y retratista Jose de la cruz Limardo y protegido de su nieto José Pérez Limardo. Simón González Peña le adjudica el Cuadro de ánimas de la Catedral de Maracaibo, ejecutado hacia 1859 y 1860, "de notable composición" (1924, p. 41). En 1866 fue presidente del estado por 50 días, durante los cuales promovió la construcción del primer teatro de Mérida en la residencia del doctor Pedro de Jesús Godoy. Entre 1870 y 1881 estuvo exiliado en Colombia. Obras suyas se han encontrado en Cúcuta. De regreso al país realizó en El Tocuyo retratos como el de Antonio José Lucena (Museo Lisandro Alvarado, El Tocuyo, Edo. Lara), imágenes religiosas que se encuenra en el museo de El Tocuyo ,Lisandro Alvarado, e incluso un mural en la casa de los Limardo y Pérez Limardo, hoy desaparecido.


    En 1883 el general Jacinto Lara, presidente del Edo. Lara, lo nombra director de la recién creada Escuela de Artes y Oficios de Barquisimeto. Pino daba clases de pintura, escultura y platería; tuvo discípulos como Eliézer Ugel y dejó varias imágenes en templos de Lara (Silva Uzcátegui, 1941, II, p. 485). Ese año participó en la "Exposición nacional de Venezuela" (Palacio de la Exposición, Caracas) en conmemoración del centenario del natalicio de Simón Bolívar con una obra de platería: un escudo ovalado de la antigua Colombia, de 100 x 80 cm, franqueado por dos figuras que representaban la Libertad y la Justicia y sostenido por un símbolo de la victoria, un yelmo cubierto con una espada y un clarín, "una obra bastante notable" según Adolf Ernst (1884-1886, I, p. 534). La obra tenía caligrafías alegóricas a su tema. Pino permaneció en El Tocuyo hasta 1887, año en que fue cerrada la Escuela de Artes y Oficios, y antes de regresar a Mérida rifó una Divina Pastora. 

   Fue profesor de dibujo de la Universidad de Mérida. En esa ciudad participó en las celebraciones del centenario del nacimiento de Antonio José de Sucre, en 1895, con un retrato del mariscal que fue colocado en la Sala de Sesiones del Concejo Municipal (colección Biblioteca Bolivariana, Mérida). En una carta a ese cuerpo de gobierno, el artista se declaraba "enfermo y escaso de recursos". Durante la Apoteosis de Miranda, en recuerdo a los 80 años de la muerte del Precursor, realizó un retrato del prócer, de medio cuerpo (colección Biblioteca Bolivariana, Mérida). En 1897, la Sociedad del Carmen le solicitó una Virgen del Carmen (colección Iglesia del Carmen, Mérida). José Nucete-Sardi señala que fue "retratista de fuerza", cuyas tallas en madera se encuentran en muchas iglesias de la cordillera andina y del Zulia (1957, p. 98 y 100).

lunes, 26 de junio de 2017

DON BARTOLOMÉ LOSADA.. la piedra angular para la creación del Famoso centro de literatura y discusión politica TONEL DE DIOGENES


    En las postrimerías del siglo XIX en El Tocuyo, Don Bartolomé Losada iniciaba las discusiones sobre los problemas del alma, reflexiones existenciales de los humanos, tarea pedagógica que siguió hasta muy entrado el siglo XX, cuando su biblioteca se convierte en la cita consecuente de los futuros integrantes de “El Tonel de Diógenes, en donde resalta en la personalidad de Pío Tamayo,uno de los interante; “,,que desde muy pequeño comienza a manifestar su interés por la literatura, escapándose de la escuela con los hermanos Losada hasta la biblioteca de Don Bartolomé, quien sin lugar a dudas, influirá desde sus primeros años en su formación intelectual y política.

     De manera que si esto sucedió con Pío Tamayo, no debe quedar dudas de la formación temprana de los hermanos Losada, hijos de Don Bartolomé. El propio Pío Tamayo dice en unas de sus cartas, que recoge Blanco Muños (1984)...
“Robándole horas a la escuela o al salir de la clase, íbame allí y echado en la hamaca dábame a leer revistas o a procurar la interpretación de un verso, un ‘Poema Maldito’ que resultara tremendamente esotérico e indescifrable” (P.48).

   Cuando se hace referencia a Pío Tamayo, al tiempo que se estudia a Don Bartolomé Losada, debe quedar claro que no se pretende hacer ningún tipo de apologías, esto obedece a que dada la ausencia de textos que refieran directamente a Bartolomé Losada en donde se redima su labor pedagógica y su influencia ideológica en los integrantes del Tonel de Diógenes, irremediablemente se hacen alusiones a la existencia de Pío Tamayo, y estas vienen unidas al resto de los integrantes de esa escuela llamada “Tonel de Diógenes”, de manera que nos proponemos extraer a don Bartolomé del segundo plano, o “la colateralidad” a la que lo han confinado los historiadores. Con este estudio se pretende sacarlo de la oscuridad del olvido y darle el sitial que merece en la Historia Pedagógica de El Tocuyo, el Estado Lara, y por supuesto de Venezuela.

    Raúl Agudo freitez (1969) recoge el siguiente testimonio, de alguien que según se autoproclama “...Quizás el único sobreviviente del Tonel de Diógenes” (p.138).

   Alguien obviamente muy cercano a Pió Tamayo, en donde aparece el nombre de Bartolomé Losada como figura comprometida con la formación inicial de el ideario político de Pío y los integrantes del grupo Tonel de Diógenes “...Pasión de la infancia y de la juventud de Pío fue la lectura. Leía cuanto caía en sus manos (...) desquitaba la precariedad de los medios en la biblioteca de Gustavo Montesinos, nutrida y selecta, y en la del mismo don Bartolomé Losada, más amplia, llena de libros de ciencia y sabiduría” (p.111) 40

      De Bartolomé Losada, poco se ha dicho, escrito e investigado, no obstante, hay que  honrar su aporte ideológico-pedagógico en la formación de los futuros integrantes del grupo “Tonel” y en general, la significación que tuvo este sabio y miembro fundador de columnas masonica en El Tocuyo y para las letras y el periodismo tocuyano. Quizás sea su modesta condición económica la que ha privado para no recibir los méritos suficientes que merece, el propio Bartolomé Losada es quien en una nota de prensa para el quincenario “La Torcaz” pone de manifiesto, además de su sencillez, su propia condición económica y la contundencia literaria de su pluma…

¡1879!
-         Contaba yo para entonces 18 años i era un pobre escribiente de oficinas, cuando el 19 de Abril aniversario famoso de nuestros anales patrios, el señor Don Miguel Tamayo, también pobre, pero incansable batallador por esfuerzo propio i de innata vocación para el comercio a pesar de las mil i más vicisitudes de nuestro medio, fundó con perseverante honradez en esta ciudad la casa mercantil, que justamente acreditada se llama LA TORCAZ, cuyas bodas de oro celebra hoy. Mucho me complace felicitar a mi viejo i buen amigo Don Miguel por su meritoria obra de edificante estímulo para sus apreciables hijos Arturo i (sic) Miguel José, hoy jefes de la respetable casa LA TORCAZ, a quien también felicito afectuosamente, con mis deseos de que Hermes siempre les sea propicio.


Bmé. Losada. 19 de Abril de 1929. 

lunes, 12 de junio de 2017

Don Bartolome Losada pilar fundamental del pensamento critico de El Tocuyo y una nueva forma de ocultimos e ideal de avanzada

Don Bartolome Losada
      Bartolomé Lozada nace 18 de Mayo de 1859 Estudio bachillerato en el Colegio de la Concordia, siendo discípulo muy distinguido de Don Egidio. Hombre de letras, descolló como periodista, historiador y poeta humorístico. Son famosos sus epigramas, conocidos con el nombre de “Ponoros”. Bartolomé Losada fue un hombre humilde de riquezas materiales pero rico en lo intelectual, refinado escritor y brillante polemista, conocedor de la historia patria, contemporáneo de Lisandro Alvarado y Gil Fortoul, participe fundamental en los debates políticos de finales del siglo XIX. Ocuparía importantes puestos políticos y en la vida cultural en las primeras décadas del siglo XX Tocuyano, se desempeñó como secretario del Consejo Municipal, creando la gaceta de este organismo.
           
       Fue individuo de Numero en la Academia Nacional de la Historia. Además, fue reconocido Maestro Mason, de La Logia de Apure. Sus padres fueron Bartolomé Losada y Juana Josefa Mendoza, nació el 18 de mayo de 1859. Bartolomé Losada es poco conocido hoy y solo se recuerda como el padre de los luchadores e intelectuales Alcides y Hedilio Losada, hijo natural pero que fueron reconocidos y queridos por este. Pero en realidad la labor de Bartolomé Losada fue fundamental en la vida política y cultural de las dos últimas décadas del siglo XIX y las tres primeras del siglo XX tocuyano.


     Su amor a El Tocuyo no le permitió alejarse de esta ciudad (para suerte nuestra); lo que le impidió tener el reconocimiento intelectual de otros a nivel nacional. Como reconocimiento solo basta recordar el papel que jugó en el rescate de la figura de Trinidad Morán, sus diligencias hechas ante la Academia Nacional de la Historia para lograr traer sus restos desde Perú, lo que se logró en 1954, y que le colocaran al Municipio su nombre, tal como se hizo en 1925. Además, Don Bartolomé es el precursor de nuestra biblioteca pública Alcides Losada, ya que días antes de su muerte, el 30 de noviembre de 1933, dono para tal fin su biblioteca y la de sus hijos, la más importante en ese momento en la región, solicitando que se le colocara el nombre “Alma y Corazón”, en homenaje a sus desaparecidos hijos. Precisamente en el “Alma y Corazón” de los hermanos Losada se encuentra la siguiente dedicatoria a Don Bartolomé: “Ya que prendiste en nuestras almas el amor a las letras y, como dijiste” “Junto hemos compartido nuestras pocas alegrías y nuestras muchas tristezas, justo es que unamos la humilde labor de nuestro intelecto para recompensar aun algo nuestros paternales cuidados”.

domingo, 11 de junio de 2017

Doctor Ricardo Ovidio Limardo ,,un tocuyano ejemplar

    

    Nació en el sesto lustro de siglo XIX específicamente el 15 de Abril de 1825 en el Tocuyo, hoy dia una de las ciudades mas bellas é importantes del Estado Lara. Fueron sus padres el Señor José de la Cruz Limardo, Doctor en medicina, y la Señora  Guadalupe González Duque, personas notables y honradísimas. — Aprendió Limardo las primeras letras bajo la dirección de su hermana, Victoria Limardo,, mujer de altas cualidades de inteligencia y alma, muy versada en el castellano y el francés, en el dibujo, en la botánica, y hablista muy notable. En la misma ciudad cursó la clase de latinidad, que regentaba Don Manuel Ramón Yópez, hombre muy sabio en ambos Derechos y versadísimo en los clásicos latinos, y también con su padre el Doctor José de la Cruz Limardo, sabio naturalista y hombre sumamente instruido en letras antiguas y en las diversas literaturas modernas.
En 1839 pasó Limardo á Carora, á restablecer su salud quebrantada: enviándole allí su padre, más que á nada á consagrarse á todo género de ejercicios gimnásticos, tales como la natación, la agitación, &. Ejercicios que le volvieron la robusta salud de que goza hasta hoi y ese alto y severo carácter que siempre le ha distinguido. No por eso dejó el joven Limardo de aplicarse al estudio, bajo los auspicios del notable latinista Frai Ildefonso Aguinagalüe, y animado con el ejemplo de compañeros como el hoi ilustre Licenciado Lázaro Pereía, jurisconsulto eminente, latinista consumado y respetable padre de íamilia.

  Por los años de 1841 á 1844 el joven Limardo cursó la filosofía en la Universidad de Caracas, siempre sorteado en los primeros premios de todas sus clases; rematando ese estudio con el grado de Bachiller. Velaban de su educación y conducta notables personajes tales como el Señor José Rafael Revenga, Secretario del Libertador; el Doctor José. Alberto Espinosa (vivió con él algunos años, ) sacerdote virtuosísimo y el mas levantado orador sagrado que haya tenido Venezuela,- el célebre Doctor José Vargas ; el Señor José Ignacio Beresiarte, y otros sugetos no menos respetables.— De 1844 á 1850, siguió Limardo el curso de Jurisprudencia Civil en la misma Universidad, figurando siempre en todas sus clases, en las de idiomas modernos y la de medicina legal, entre los cursantes mas sobresalientes, como consta de las actas del Ilustre Cuerpo.

     Coronó Limardo los estudios con lo» grados de Bachiller, Licenciado y Doctor en Jurisprudencia, y con el de abogado en la terna y en la Corte; habiendo dado exámenes ludísimos, algunos de ellos en latín, como el de la Terna.— En los dos Tiltimos años del curso de Jurisprudencia, en que siguió la pasantía de la lei de entonces, Limardo defendía ya causas notables, distinguiéndose por su actividad, su tenacidad de carácter, su palabra fácil y su identificación con el deíendido.— Con ánimo tal vez de perfeccionarse en la medicina legal, Limardo cursó también, bajo los auspicios del Doctor Vargas y de otros célebres profesores, un curso de anatomía general y discriptiva, de fisiología é higiene y de patología general :  no en balde lo hemos visto desarollar con lucimiento en el foro arduas cuestiones de Medicina legal y ser admitido en el Congreso Médico Español en Octubre de 1864.


 — El padre y su hermana Victoria contribuían á la educación moral y social del joven Limardo, por medio de cartas al estilo de laa^de Lord Chestei-field; cartas en que le aconsejaban no se reuniera sino con estudiantes mayores que él y no visitara sino casas de personas respetables, dando mucho al trato de las Señoras« — De esta manera, sus amigos de estudio eran Cecilio y Pablo Acosta, Lázaro Perera y otros jóvenes tan formales y estudiosos como estos.— Jamás se le vio en diversiones insulsas ni tampoco en corros ni reuniones vulgares, antes se le veian salir á paseos con caballeros ó padres de familia muy respetables.— Con diversos seudónimos y desde 1844 comenzó á escribir al público en diarios muy notables, como " El Liberar^ y sus artículos versaban sobre puntos económicos y de alta política, ó bien sobre costumbres.— Sus buenas relaciones, su buen juicio y sii comportamiento le valieron su enlace con una señorita perteneciente á una ilustre famiha de patriotas (la de Don Martin Tovar Ponte ) hoi madre de familia, por todos títulos respetable : notoria es la instrucción, talento y relevantes prendas morales de las señoritas Mercedes Cecilia y Luisa Limardo, Institutora en Francia aquella por la Academia de París.— Ya casado Limardo ejerció activamente y con brUlo, durante nueve años, la profesión de abogado, asi -en lo político y administrativo, como en lo judicial : su defensa de Kamon Garratzú, publicada primero por los diarios de 1857 á.58, y luego en v«Jfr men, formó para siempre y muy venfcyosamente su reputación de celebre jurisconsulto y batallador forense.— Distinguíase ya Limardo su decir y escritos por lo castizo y la galanura de su clausulado. Jte* ' hemos podido averiguar si Limardo escribía en verso por entótumf. ; pero no ignoramos que lo repugnaba, porque notaba aunque con tristeza, que en esa época eran tenidos en muy poco los jóvenes poeta. 

    Prueba de ello es que apenas fuera del país, no hemos dejado de con gusto algunas producciones poéticas suyas. No es el prinaeroé' quien haya pasado lo mismo.— Como todos los jóvenes que se volvieron en nuestras divísiopes y guerras civiles, Limardo entró a redactar diarios políticos ( "La Regeneracion^', "El Programa Civil'', "El Diario de Avisos"), pero jamás lo hizo con miras personales,pues nadie ignora que cuando se marchó á Europa, en 1861 no había desempeñado en nuestro país ni siquiera una comisaría de banfe.

    Antes de marcharse no sabemos que hubiese hecho mal á nadie, íá que tampoco lo hubiese recibido de ninguno. ; Feliz el que Sítíió danuestro país, que pudo preservarse de tantos trastornos, y que ÍAvuelto á él sin partido ni corapromisos políticos ! Por eso ha recibido las ovaciones de sus conj patriotas en su reciente paseo al interior, desde Valencia hasta Ciénega de Guarico y Humocaros. Limardo es hoy entre nosotros una figura nacional.— Desde su llegada á Londres y á París, Limardo no hizo otra cosa que trabajar, redactando diarios.( El Correo Universal y otros ) traduciendo obras y colaborando en no pocas y escribiendo por su cuenta obras notables : tales son su Lejislacion comercial comparada " y su Lejislacion romana." También llevó la correspondencia, años enteros en una íuert-e casa comisionista de París ; y por último, como el mas notable profesor de español y de literatura española en Paris, Limardo fué el Conferencista de la Associaiion Internationale des prq/esseurs en aquella ciudad ; y sobre todo mereció, para profesor, como es notorio, la alta confianza de los primeros personajes de Francia. — Limardo tuvo la desgracia de perder en Paris sus tres hijos varones ; pero le queda la satisfacción de conservar sus dos señoritas hijas, que por su talento, instrucción y  virtudes, son lustre y orgullo de nuestra sociedad.— En sus viajes por lüglaterra, Francia, Italia y España, Limardo se ha acaudalado de un cúmulo de conocimientos conque está llamando á ser aún mui útil á su  país natal ; pocos venezolanos han vivido mas de veinte años en Europa y vuelto como Limardo, á ser útiles á sus compatriotas, como él lo está siendo. En efecto, hállase actualmente con una de sus señoritas hijas dirigiendo la Instrucción pública en la importante capital de Carabobo.— Limardo desempeña el Rectorado del Colejio Federal de Cambobo, como digno sucesor de Ancízar y Acevedo, sus ^* conferencias" científico-literarias, i niciíulas en Valencia en Junio del año último, como continuación de las de Paris, han abierto la Era de la literatura patria, y hacen ya época en nuestros literarios anales. — Al volver Limardo á Venezuela, ya tenia su reputación formada en Europa y en la América española. Su nombre figura, al lado del de su padre, en célebres diccionarios de los americanos contemporáneos.

    Su patria lo ha reconocido, al volver á su seno como una figura nacional. En su improvisación del 28 de Octubre pasado en el Capitolio de Valencia, recomendó á la posteridad y á la historia la grandiosa idea de nombrar nuestro siglo '* El Siglo de Bolívar".— Para poner punto á estos rasgos biográficos, los resumiremos con el siguiente párrafo de la obra intitulada Venezuela Pintoresca, publicada en Paris en 1877.

Fallece en la ciudad de Caracas un 8 de Febrero de 1907

Historia de la llegada de la imprenta a El Tocuyo y de los primeros periodicos de El Tocuyo

     

      El Tocuyo tuvo una importancia sin precedente en la región por sus publicaciones periódicas. Siempre se pensó que el primer periódico tocuyano fue el “Aura Juvenil”, en 1878, con la llegada de la primera imprenta a la ciudad, sin embargo, a pesar de tenerse poco conocimiento, si era dudoso suponer que habiendo aparecido el primer periódico larense (El Barquisimetano) en , y siendo El Tocuyo la segunda ciudad en importancia del estado Lara no hubiese surgido ningún órgano periodístico en dicho período, por ello Carlos Felice Cardot y Silva Uzcátegui señalan que en Valencia, en el año 1839, se edita el primer periódico tocuyano titulado Boletín de El Tocuyo, redactado por Andrés Oropeza.

     También se conoce que en 1877, se publicó en Barquisimeto otro periódico tocuyano llamado “La Concordia”, redactado por José Jiménez y Lisandro Alvarado, en honor al Colegio del maestro Egidio Montesinos. Pero mucho más importante ha sido la revelación del cronista barquisimetano Ramón Querales (El Impulso. 10/04/1990), quien ha señalado que no hay nada que demuestre la existencia de “El Barquisimetano” (1833), y que esto es mito más de las crónicas, por lo que el primer periódico larense sería el “Boletín del Tocuyo”. Según Querales, es en 1840, cuando aparece el primer periódico barquisimetano, “Boletín Provisional de Barquisimeto”. Además añade que en ese mismo año circuló “Eco Popular”, posiblemente también de origen tocuyano. También es importante señalar que el primer centro cultural de la ciudad fue el Club de Amigos (1878), creado por Manuel Rodríguez López y entre cuyos 251 miembros destacaron el general José Espiritusantos Gil (Pelón Gil; padre de Gil Fortoul) y el intelectual Carlos Liscano.

      Este club trae la primera imprenta a El Tocuyo, y publica el periódico “El Aura Juvenil”, redactado por los aun estudiantes del Colegio La Concordia: José Gil Fortoul y Lisandro Alvarado, dedicado a la literatura pero también a los problemas sociales y políticos. En esta misma imprenta, se publicó “El Progreso”, dirigido por el Pelón Gil, cuyo fin era atacar a sus enemigos políticos. Debido a que las publicaciones molestaron a los jefes políticos de la época, la imprenta fue robada y lanzada a una quebrada, de donde fue rescatada por los hermanos Colmenares. Luego vendría “El Ciudadano”, redactado por José Gil Fortoul, “El Tocuyano” (1882) de José Benito Hurtado, quien era un profundo conocedor de los asuntos jurídicos. La presentación de este periódico se hizo con la siguiente nota editorial.

      Publicaremos en nuestro periódico todo escrito que trate de interés general. (…) Las ciencias, las industrias y las artes ocuparán nuestra atención, insertando con preferencia lo que con ella se relacione. (...) La literatura, que es uno de los principales elementos de la vida social, debe fomentarse; por lo cual colocaremos en nuestras columnas las producciones de los literatos que se dignen. (…) No pensamos, como otros, que debe excluirse de la política nuestro periódico, por el contrario, creemos que es un deber de todo periodista tomar fuente activa y entrevista en todo lo que se relaciones con los intereses de la patria. Nosotros no queremos incurrir en el indiferentísmo, ese cáncer que causa la muerte de las libertades públicas. 

Por tal motivo, trataremos la política con la mayor moderación e imparcialidad. (El Tocuyano. Octubre 7 de 1882 No.1. Mes 1.) En 1881, el sacerdote José M Pérez Limardo publica ”El Año Nuevo“; luego vendrían “El Antruejo”, “El Caracol”, “La Idea” (1883), éste último fue el primer diario publicado en el estado Lara, redactado por el poeta tocuyano Hilario Luna y Luna (hijo de ex esclavos, fue abogado, político y poeta) y Leandro Colmenarez; ”El Eco”(1885) de Rafael Chirinos. En 1889, J.A. Pérez Limardo dirige “El Rayo Azul”; “El Tiempo” (1891) de Carlos Cardot; ”La Cartera”, (1893), publicada por José Ángel y Rafael Rodríguez López, J. A. Pérez Limardo y Antonio Crespo 252 Gutiérrez; Gelacio Rivero, emulando lo que fue el periódico de Antonio Leocadio Guzmán, edita “El Venezolano” (1891). Luego vendría “El Escenógrafo”, publicado por Virgilio Arráez en 1894; “El Ideal” de la Sociedad de Amigos, fundada en 1892. Muchos de estos periódicos tenían un claro sentido político, entre los liberales y los conservadores, como se evidencia en la “Divisa Liberal“, de J. Pérez Veracoechea, a fínales del siglo XIX. Otros de la misma época y de carácter humanístico fueron: “El Grillo”, “El Murciélago”, “El Pigmeo”, “La Pulga”. En 1895, Eutropio Vidal publica “El Andino”, un año después Manuel Pérez Aranguibel publica “Travesuras”. En 1894, se creó la Sociedad Recreativa y Progresista que contaría con el “Propulsor”, el periódico de mayor duración en la historia periodista de El Tocuyo (20 años). 

En 1911, se crea el Club Ideal, que sería luego unificado con la Sociedad Recreativa y Progresista, constituyendo lo que sería, desde 1919, el Club Concordia. Estos periódicos eran diversos, algunos exclusivamente literarios, en otros se trataba los problemas políticos y sociales, el acontecer nacional e internacional, unos de aparición quincenal o mensual y otros poco semanal o diarios. Así tenemos “El Radical”, de Rafael Perdomo Rodríguez. “El Ideal”, perteneciente al club con el mismo nombre, “El Concordia” (1904),” El Sansón” de Lisandro Felice, “La Torcaz”, primer periódico de carácter comercial (1906), órgano de la empresa comercial con el mismo nombre y dirigido por los escritores Miguel José y Arturo Tamayo, quienes compraron la imprenta de los hermanos Colmenares. Mui señor nuestro i amigo: Tenemos el placer de participar a usted que hemos comprado el negocio que con el nombre de “Imprenta Colmenares” estuvo establecido por muchos años en esta plaza i que nos proponemos ensanchar de acuerdo con las exigencias de un moderno taller tipográfico. La prensa está reputada como una de las mejores del Estado i cuenta con un buen surtido de tipos que pone a la empresa en capacidad de atender a cualquier trabajo por largo i laborioso que sea. Sin embargo: siendo nuestro objeto levantar este nuevo negocio que emprendemos, a la altura de los más modernos del 253 país, hemos pedido ya al exterior todo cuanto es necesario para lograr nuestro objeto. Mientras tanto, trabajamos con los elementos de que actualmente disponemos, garantizando, eso sí, la nitidez i perfección en los encargos que se confían a nuestra dirección. El nombre del establecimiento es: TIPOGRAFÍA DE LA TORCAZ i está al servicio del público desde esta fecha. Más adelante agrega: Nuestra empresa cuenta además, con todo lo necesario en el ramo, como papeles finos para cartas, sobres de todos tamaños, tarjetas surtidas, cromos para bautizo, materiales para talonarios, etc, Tan pronto como recibamos los efectos encargados al exterior, publicaremos un catálogo que haremos circular profusamente entre nuestros relacionados a quienes mui particularmente ofrecemos nuestro taller tipográfico contándolos de antemano, entre los favorecedores de la nueva empresa. Con nuestros votos por su prosperidad nos es grato suscribirnos. Sus atentos servidores i amigos, Miguel Tamayo é hijos. (La Torcaz. Julio 1° de 1915. No. 219) Otros órganos comerciales fueron “La Primavera”, de Rodríguez y Agüero, redactado por Bartolomé Losada; “Liver Pool” de García Hermanos,” La Tentación” de Simón Saldivia, redactado por R. Losada Cadenas. Otros de carácter literario fueron: “Cosmopolita” (1907-1917) primero de Lisandro Felice y luego de Gabriel Anzola y después de Rafael Rodríguez, Revista ”Renacimiento” (1917) dirigida por Pío Tamayo acompañándolo en la redacción Roberto Montesinos y Alcides Losada, “El Arpa” de José Remigio Cubas y Ricarte Olavarrieta, “El Precursor” de la sociedad San Juan Bautista, “La Hormiguita”, y El “Árbol” de carácter humorístico. En 1913, aparece la Gaceta Municipal, órgano de la cámara municipal cuyo presidente y secretario eran Bartolomé Losada y Pedro Montesinos (hijo de Egidio Montesinos), respectivamente. Todos estos son algunos de los periódicos que hacían vida durante las dos primeras décadas del siglo XX tocuyano, luego en los años veinte aparecerían otros órganos divulgativos como “Juventud”, dirigido por el poeta Rafael Guédez, dedicado a la actividad literaria; luego vendrían “El 254 Luchador”, posteriormente aparecería ”El Tocuyo” de los hermanos Losada (1921- 1929), que fue uno de los mejores periódicos que ha tenido la ciudad, publicado en la tipografía “El Comercio”, contando con una moderna máquina, cuyos propietarios fueron los propios Losada, Napoleón Reinoso, Agustín Gil, Carlos Sequera Cardot y Antonio Tovar Pérez. “Eco Juvenil”, periódico literario dominical, publicado también en la tipografía “El Comercio”. La Sociedad Patriótica General Trinidad Morán creó un órgano llamado “Ayacucho”, cuyo objetivo fundamentalmente fue defender la figura del héroe. Así mismo, el centro de estudiantes del Colegio Federal creó, en 1929, la revista “Luz”, para divulgar la cultura tocuyana. Según Francisco Suárez (1945), al referirse al periodismo de las dos primeras décadas del siglo XX, señala que: “Las mismas mejoras introducidas en los planes educativos sirven así mismo para fijar una más amplia orientación no solo a las técnicas políticas sino a encausar, frente a las nuevas escuelas literarias el estilo y buen gusto de los escritores nuevos.” (p.216). “Fue así como en un período de poco mas de catorce años, no obstante las alternativas de conatos y develaciones de revueltas, el periodismo local gozó de la suficiente libertad para poder editar en las prensas de la ciudad mas de cuarenta periódicos, casi la mayoría de carácter literario y de intereses generales”. (Idem. P.217). En la década de los treinta del siglo XX, producto de la depresión económica y de la represión política, se nota un decaimiento en la cultura tocuyana, pero no por ello dejaron de aparecer importantes órganos como “El Arado” de Agustín Gil, dedicado fundamentalmente a la divulgación de los asuntos económicos de la región, otros periódicos de la época fueron: “El Atlante”(1931), dirigido por Ramón Orellana; Morisquetas de Robiro Asuaje; “ “Semana” de Lino Zárate;” El Relator “ de Viloria Yépez; “El Nuevo Tiempo” de Florencio Suárez. En las décadas de los cuarenta y los cincuenta aparecen otros periódicos como “El Cardón” de Pablo Rivero Rojas y José Asuaje;”Idea”, redactado por Marco 255 Tulio Bruni Celli; “El Tamunangue” de Federico Peraza Yépez y Beltrán Bravo. Anteriormente, en 1926, aparece la revista Quincena Literaria de gran renombre a nivel nacional pero que tuvo varias etapas, en una primera dirigida por Alcides Losada y Roberto Montesinos y luego, una segunda, encabezada por Virgilio Crespo González y Antonio Crespo Meléndez, en los años cuarenta la dirige Roberto Montesinos y Federico Peraza Yépez. Pocos años después la edita el poeta Montesinos y Hernán Garmendia y en la década de los setenta es relanzada por Rafael Montes de Oca Martínez. En los años sesenta, reaparece el periódico “El Tocuyo”, utilizando la misma imprenta dejada por los hermanos Losada, pero dirigida ahora por José González, quien no solamente rescató este órgano sino el periodismo en general en El Tocuyo, que había caído lastimosamente en la década de los cincunta. “El Tocuyo” se mantuvo casi sin interrupciones hasta principios de los años ochenta dirigido por Raúl Colmenares, cuando la crisis económica lo conduce a su cierre, quedando así la ciudad sin órganos divulgativos periódicas. Al menos cuatro imprentas existentes en El Tocuyo hicieron posible la aparición de mas de cien periódicos y revistas, de los cuales aquí hemos mencionado solamente algunos, como simple referencia, para destacar la importancia de la labor periodística en la ciudad de El Tocuyo, cuya trascendencia fue mucho más allá de la propia ciudad, además muchos fueron los tocuyanos que escribieron o llegaron a ocupar cargos directivos de importantes órganos divulgativos a nivel nacional. EL TOCUYO en todas partes. Cada vez estamos más satisfechos de haber fundado este periódico, porque vemos frecuentemente correspondidos nuestros esfuerzos con la buena aceptación del público de esta y otras ciudades de la República. Desde el presente mes empezará a servir una agencia de EL TOCUYO en Caracas nuestro inteligente amigo y paisano el joven Julio Alvarado S., también en Siquisiqui acabamos de establecer otra agencia a cargo del señor Miguel Pacheco; desde Carora, nuestra Agente, la gentil señorita Esperanza Rodríguez nos pide aumento de suscripciones, y 256 aquí, han engrosado las filas de nuestros lectores para este mes los señores Cnel. Pedro Gutiérrez P., Luís González O., Antonio Colmenares, Rafael Lucena, Agapito Pérez Cordero, Ventura Aguilar, Jorge Linares, Gregorio González, Antonio Yépes Cantillo, Pedro Márquez y Fortunato Yépes Yépes. (El Tocuyo 2 de abril de 1922. nº. 49. año: i) “El Tocuyo”, se convirtió en una referencia obligatoria en el mundo de las letras, impulsada por una élite social, y se dedicó amplios espacios a la defensa de la actividad periodística en el ámbito nacional. Se celebraba o se repudiaba con fuerza la apertura o el cierre de cualquier empresa de esta índole, pues el periodismo era considerado como el “orientador en las actividades mundiales” símbolo del progreso y las letras, manifestación de “civilización”. Desde esta localidad se defendía la actividad periodística, no solo como profesión –tal como lo hemos visto anteriormente- sino como ejercicio en las otras regiones, tal como ocurrió en el contexto del cierre del Diario de Carora. Hasta mi ha llegado la mala nueva anunciadora de la próxima suspensión de El Diario de Carora. De la certidumbre del aviso no estoy seguro pero dado de que así sea, de todo corazón deploro la noticia que nada tendría de extraña dados los precarios modos de subsistencia con que cuenta el periodismo en nuestros medios. Carora, (como El Tocuyo, como Barquisimeto, como Quíbor) necesitan periódicos que circulen todos los días del año para que así, de ese modo, tenga derecho a las consideraciones de ciudad, culta, letrada, progresiva. Al suspender sus labores El Diario, Carora queda virtualmente aislada del mundo, porque ha anulado su principal vehículo de comunicación con las demás sociedades nacionales y extranjeras, habrá roto el nexo de unificación intelectual y social que semanalmente nos informaba de los ajetreos que vivifican la cuna perínclita de Jacinto Lara y Riera Aguinalgalde. Muchos instantes de pesimista meditación ofrece el fenómeno intelectual de la anulación de una empresa periodística como la que nos ocupa: en primer término hay que pensar en los días optimistas en que fue fundada, luego en las vicisitudes que hubo de vencer y en su auge y decadencia. De seguro que los empresarios de El Diario consideraron, para su fundación, factores que empezaron respondiendo a las aspiraciones de aquellos: suscripciones, colaboradores intelectuales e industriales; etc., etc. Se contaba con los lectores en primer lugar –hablo 257 de los lectores que pagan la suscripción – después con los avisos y reclamos del comercio y de la industria. Por varios años, mejor, varios lustros, la empresa de El Diario – a cuyo frente se ha encontrado valientemente el señor José Herrera- parecían vivir vida segura. Todos creíamos en la minoría analfabeta del distrito Torres y en su prosperidad industrial. Pensábamos: desde luego que El Diario se sostiene y pelecha es porque en Carora hay un núcleo numeroso que lee y lo paga y un comercio que avisa porque hace buenos negocios, en fin, en Carora, hay vida espiritual y material. Esas, claro está, son las consideraciones que hacemos de la localidad donde se edita un diario, una revista, un libro. Más adelante agrega: Yo sé lo que cuesta sostener un diario en nuestros medios sociales. Nuestros comerciantes, nuestros industriales, no avisan. Gran número de suscriptores lo son nominalmente. Si se avisa, se regatea el precio del aviso. Gran cantidad de ejemplares se va gratis, para que circule el periódico y ser leales con la propaganda industrial o comercial que se nos confía. Y el problema permanece irresuelto mientras lo haya la venta al pregón. Las suscripciones son el cáncer de los diarios. Tiene mil complicaciones con la vanidad y los demás intereses de los favorecedores sin contar con otras que son, mil veces, peores. Así, me doy a pensar en las razones que asistirá al Director de El Diario cuando, según se nos ha dicho, tiene el proyecto de acabar con él. De todo corazón lo siento, porque dicho periódico es de los que honran el diarismo nacional y dan realce a la colectividad donde se edita. Roberto Montesinos. (El Tocuyo. 1-02- DE 1929.Año: VIII- Mes V- Número 1887). 

       Lamentablemente, poco meses después el que cerraría seria “El Tocuyo”. La prensa escrita va a promocionar y proyectar un nuevo tipo de consumo, de los productos que ya no solo llegaban a Caracas desde el exterior por diversas vías, sino que gracias a los novedosos medios de comunicación y transporte se expanden por el resto del país, cambiando los modos de vida, sobre todo el de las elites –por su mayor capacidad de consumo- que hasta ese momento eran poco diferenciados al consumo del resto de la mayoría de la población. 258 Estos productos (modas, alimentos, vestidos, cine, entre otros), que se promocionaban en la prensa, y los traídos por los viajeros o los inmigrantes europeos y luego norteamericanos, transformarían parte de la cultura agraria, vinculada directamente a la producción de la tierra, en una cultura urbana cosmopolita, de un significativo consumo mercantil, que pretende modelar e imitar las culturas, modos de vida y el pensamiento de las grandes urbes mundiales. Lo expresado en la prensa refleja el nuevo tipo de alimentos, vestidos, productos cosméticos, diversiones, que contribuyen a establecer una diferencia con el tiempo histórico anterior, dado que se crean nuevas necesidades que a su vez generarían la demanda de un tipo de comercio y actividades económicas no tradicionales, estas se ven forzadas a dar paso a unas nuevas características de la oferta y la demanda.

jueves, 1 de junio de 2017

Encontrada Talla de data colonial de Santa Lucia una de la primera tallas realizada en la provincia de -venezuela atribuida a Juan Agustin Riera

 
Lic Antonio Saldivia en su analisis de la Pieza
Analizando  una escultura de Santa Lucía en que junto a otro invstigadores de la matera fue descubierta, y que está en la iglesia Inmaculada Concepción de El Tocuyo, que data de 1618, cuyo autor es Agustín Riera, integrante de los artistas provenientes de Málaga

Quien fue Juan Agustin Riera 

"En un expediente de encomiendas Tomo III, dice que sirvió en los Reinos de España en la Armada Real y, una vez que pasó a las Indias, acompañó a Juan Pacheco Maldonado en la expedición conquistadora y pacificadora de los indios zaparas y quiriquires, que estaban alzados en la laguna de Maracaibo y sus puertos.
Como es sabido, el gobernador Sancho de Alquiza nombró en 1606 al referido Pacheco Maldonado su teniente y con tal título fue que realizó la citada expedición. "

"En importante obra titulada "Historia de la Pintura en Venezuela" de don Alfredo Boulton, se dan noticias del pintor y escultor Juan Agustín Riera y se le considera como uno de los primeros en ocuparse en ese arte en la provincia venezolana. Refiere Boulton, que Riera compareció el 24 de diciembre de 1620 el Cabildo Eclesiástico de la Catedral de Coro y concertó la confección de un monumento "delinenzo de algodón cubierto de yeso, pintado de blanco y negro con todos los pasos de la Pasión para que sierva las Semanas Santas". El mismo Boulton nos dice que Juan Agustín Riera, escultor, retablista y pintor estuvo activo en Coro desde el referido ao 1609, y que en 1616 fue nombrado mayordomo del Hospital de dicha Ciudad y que en esa ocasión juró cumplir con los deberes del cargo "con amor y caridad a los enfermos". Igualmente nos dice que en 1632 fue elegido alcalde ordinario de Coro y que en esa oportunidad se le encargó que continuara cuidando de la buena conservación del Sagrario y "ponerlo en el altar todo lo costoso y curioso que sea posible"