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LIC. ANTONIO J. SALDIVIA LANDAETA



miércoles, 14 de septiembre de 2011

Libano un aporte y su Historia

Breve historia del Líbano

Líbano es una de las primeras cunas de la civilización con sus florecientes ciudades comerciales semíticas de Byblos, Beirut, Sidón, Sarepta y Tiro, una zona que los antiguos griegos bautizaron como Fenicia hace más de 2.000 años. Aquí también encontramos el alfabeto más viejo conocido con 24 letras.

El pasado pesa como una losa sobre lo que está ocurriendo hoyLíbano es una de las primeras cunas de la civilización con sus florecientes ciudades comerciales semíticas de Byblos, Beirut, Sidón, Sarepta y Tiro, una zona que los antiguos griegos bautizaron como Fenicia hace más de 2.000 años. Aquí también encontramos el alfabeto más viejo conocido con 24 letras.

Sin embargo, durante la mayor parte de su larga historia, Líbano ha estado dominado por gobernantes extranjeros incluidos los asirios, babilónicos, armenios, persas, griegos, romanos, árabes, otomanos, franceses, sirios y más recientemente, la parte sur, ocupada por Israel durante casi veinte años.

Fue conquistado por la dinastía Aqueménida de Persia, que lo organizó como una satrapía. Fue conquistado por el imperio de Alejandro Magno y de nuevo por el Imperio Romano en el primer siglo A. C., fue romano hasta que llegó el dominio árabe del califato. La cristiandad llegó a Fenicia a través de la vecina Galilea al principio del período cristiano.

Luego los avances árabes llevaron el Islam, poco después de la muerte de Mahoma.

Durante la Edad Media, Líbano fue ocupado por mercenarios cristianos durante las Cruzadas. Más tarde Saladino acabó con el control cristiano de Jerusalén en 1190, pero los cruzados permanecieron en Líbano y Siria hasta finales del siglo XIII y antes de que los franceses tomaran Líbano estuvo bajo el Imperio Otomano como parte de la provincia siria.

Las raíces del conflicto sectario en el colonialismo del siglo XIX

Como podemos ver, Líbano tiene una historia de diferentes influencias y culturas, pero las raíces de los conflictos
sectarios modernos en Líbano parecen no proceder de esta historia. Proceden del período colonial europeo del siglo XIX.
Las potencia europeas alimentaron y explotaron las tensiones entre los diferentes grupos étnicos y religiosos, aplicando
el viejo y probado método de “divide y vencerás”.

Así, por ejemplo, en 1841 surgieron enfrentamientos entre los empobrecidos drusos y los cristianos maronitas que acabaron con una masacre de los cristianos por parte de los drusos en Deir al Qamar. Los refugiados que huían fueron masacrados por los soldados otomanos. Para asegurar su dominio, los otomanos utilizaron la táctica de dividir y gobernar Líbano partiendo el país en dos distritos, uno druso y otro cristiano, lo que más tarde llevó a la región a una
nueva guerra civil y a una insurrección popular maronita contra la clase feudal, que terminó en 1858 con el derrocamiento del viejo sistema feudal. Esto no acabó con la naturaleza sectaria de Líbano porque la insurrección no fue una revolución burguesa nacional. Sólo sirvió para aumentar el poder de los maronitas urbanos rodeados por aldeas drusas.

Después, en 1860, Napoleón III envió a 7.000 soldados a Beirut y ayudó a aplicar una partición. Así fue impuesto el control druso del territorio, mientras que los maronitas quedaron confinados a un distrito montañoso, aislados de Biqa y Beirut.

Más tarde los franceses apoyaron a los cristianos maronitas frente a los drusos, mientras que los británicos, intentado poner un pie firme, apoyaron a la dirección drusa. Esto llevó a un nuevo enfrentamiento sectario entre maronitas y drusos.
Después los drusos fueron apoyados por el Imperio Otomano y el Wali de Damasco, en un intento de conseguir un mayor control sobre Líbano.

Tras el colapso del Imperio Otomano después de la Primera Guerra Mundial, la Liga de las Naciones, ¨esa cocina de ladrones¨ por utilizar un término de Lenin, , entregó las cinco provincias que forman el Líbano actual al imperialismo francés en forma de mandato, según el acuerdo secreto de Sykes-Picot, que fue ratificado en la conferencia de San Remo en 1920 y bendecido por la Liga de las Naciones en 1921. Con este acuerdo Líbano fue separado de Siria. Este
último país se convirtió en un “mandato de clase A”, y los derechos que tenía Francia eran mucho menores que los que tenía sobre Líbano que tenía “clase B”.

Los imperialistas franceses cambiaron la demografía de Líbano basándose en el equilibrio entre los señores locales de la guerra. La constitución de Líbano, elaborada en 1926, especificaba una correlación de fuerzas entre los diferentes
grupos religiosos, independientemente de su tamaño real. El presidente tenía que ser cristiano (en la práctica, maronita) y el primer ministro, sunnita musulmán. Sobre la base del censo de 1932, los escaños parlamentarios se dividieron según una relación cristiano-musulmana de 6 a 5. La constitución daba al presidente poder de veto sobre
cualquier legislación aprobada por el

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