...EN ELLA ENCONTRARAS LA HISTORIA DE UNA CIUDAD EN INVESTIGACIONES PROFESIONALES Y MINUCIOSAS REALIZADAS POR SU CREADOR LIC. ANTONIO J. SALDIVIA LANDAETA

martes, 23 de junio de 2015

El Padre Teodoro Calle de El Tocuyo

     El padre Calles nació en Burgos, al Norte  de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo.

     Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. 

     El padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado.

     El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí.

El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí.

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El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí.

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lunes, 22 de junio de 2015

Padre Teodoro Calles El Tocuyo

El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí. En 2011 recibió jubilación y entregó la Iglesia Concepción,

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El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí. En 2011 recibió jubilación y entregó la Iglesia Concepción,

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El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí. En 2011 recibió jubilación y entregó la Iglesia Concepción,

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El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí. En 2011 recibió jubilación y entregó la Iglesia Concepción,

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El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí. En 2011 recibió jubilación y entregó la Iglesia Concepción,

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El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí. En 2011 recibió jubilación y entregó la Iglesia Concepción,

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. El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí. En 2011 recibió jubilación y entregó la Iglesia Concepción

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. El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí. En 2011 recibió jubilación y entregó la Iglesia Concepción

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lunes, 8 de junio de 2015

Reconstruccion .del rostro de san antonio,,a partir de su craneo..

Rostro a partir de estudios antropologia a el craneo del Santo
      El Museo de Antropología de la Universidad de San Antonio de Padua (Italia), en colaboración de un grupo de investigadores forenses internacionales, han hecho un esfuerzo por reconstruir a partir de sus restos óseos, el rostro de San Antonio de Padua, uno de los santos y doctores de la Iglesia más venerados en el mundo.

     A partir del cráneo, los investigadores y criminólogos utilizaron las nuevas técnicas de reconstrucción forense para acercarse al rostro y las facciones del Santo.

     Según informa el sitio web de “Veneranda Arca de San Antonio”, responsable de la conservación de la Basílica del Santo en Padua, los expertos aseguran que “se trata de una de las más fieles reconstrucciones del rostro de San Antonio”.

     La imagen de San Antonio fue presentada el 10 de junio en el congreso “Descubriendo el rostro de San Antonio”, celebrado en el Auditorio del Centro Cultural Altinate San Gaetano, Padua.

    El congreso contó con la colaboración del arqueólogo Luca Bezzi, miembro de Arc-team Archaeology y especialista en reconstrucción 3D, quien a partir del modelo del cráneo creó un prototipo tridimensional; y el director del Centro de Estudios Antonianos (Padua), el fraile franciscano Luciano Bertazzo, quien puso a disposición de las investigaciones todos sus conocimientos y fuentes de la época.

     Además, también participó el diseñador de 3-D Cicero Moraes, reconocido en el campo de la reconstrucción facial arqueológica, quien actualmente colabora con el Laboratorio de Antropología y Odontología Forense de la Universidad de Sao Paolo, Brasil.

     Este experto brasileño fue invitado a reconstruir el rostro del Santo sin conocer la identidad del cráneo y con solo los datos de su edad: 36 años y de sexo masculino. “En cada paso –afirmó Moraes-, me preguntaba quién era aquél hombre. Cuando lo supe, me quedé sin palabras, literalmente maravillado. Aunque yo no soy religioso, sentí una gran responsabilidad: ¡Millones de personas en el mundo podrían mirar la cara a su santo!”.

     El rostro de San Antonio de Padua será expuesto del 12 al 22 de junio en los espacios de la Muestra de la devoción popular, dentro de la Basílica del Santo, donde se conservan diversas reliquias de San Antonio
San Antonio de Padua, la segunda canonización más rápida de la historia

    San Antonio fue un fraile, predicador y teólogo portugués, nacido en Lisboa el 15 de agosto de 1195. En 1210 se hizo monje agustino en Coímbra y diez años más tarde se convirtió en fraile franciscano.

    Viajó mucho y vivió en Francia e Italia, donde en 1221 participó junto a tres mil frailes del Capítulo general de Asís, donde vio y escuchó en persona a San Francisco.

     Murió en el convento de Arcella de Padua, el 13 de junio de 1231, y la multiplicidad de milagros que se le atribuyeron promovieron su rápida canonización, acaecida mayo de 1232, bajo el pontificado de Gregorio IX, la segunda más rápida de la historia. Siglos más tarde, en 1946, Pío XII, proclamó a san Antonio de Padua “Doctor de la Iglesia”, bajo el título de “Doctor evangélico”

lunes, 1 de junio de 2015

La emigración libanesa a El Pueblo de Guarico y El Tocuyo

    

Quizás la primera presencia libanesa en tierras americanas, según el eminente investigador e historiador argentino-palestino, Juan Yasser, data desde el génesis americano, donde se detectaron rastros fenicios, huellas milenarias inequívocas en el nacimiento mismo de América.



       Con la llegada del gran marino, el almirante Cristóbal Colón, a finales del siglo XV a América, llegaban algunos libaneses usando la brújula que conocieron y trajeron desde la China, acompañando la expedición del Descubrimiento.




    Si bien para todo hombre la emigración es un drama, el clímax del drama para los libaneses que emigraron hacia América y otros lugares del mundo, fue precisamente la necesidad de salir de su suelo nativo. El año 1860, marcó una época de dolorosos acontecimientos que ensangrentaron al Líbano en su lucha contra el poder Otomano. La firma de un Protocolo en 1864, de parte del imperio turco, que impedía la interrelación económica y el intercambio de productos entre la montaña libanesa y su litoral, paralizando al país, acrecentando la crisis económica e incrementando las sumas a recaudar en forma de impuestos para la Metrópolis, desencadenaron la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ella, hacia Venezuela. 
    El acucioso escritor e historiador venezolano don Ramón Díaz Sánchez, en su enjundioso trabajo "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" se inclina por fijar el año de 1864, como el de la llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que tal emigración tomó carácter masivo.




    Podemos apuntar con Ramón Díaz Sánchez, que las distintas fases de la emigración libanesa dependientes de factores intrínsecos del Líbano, ubican la primera de ellas desde 1864 hasta el año de 1900. En este período, quizás el número de libaneses llegados a Venezuela no superaba el millar y viajaban con "el pasaporte o permiso turco", al igual que los sirios y palestinos y, de ahí el mote que perdura hasta nuestros días de identificar a los árabes oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos". El segundo período, que va entre 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.




     Con el desarrollo de la Primera Guerra Mundial, entre 1914 y 1918, se interrumpe el movimiento migratorio libanés. El Líbano soporta una invasión de langosta que acaba con su agricultura y una epidemia de tifus que ocasiona millares de muertos. En el período entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que está bajo el régimen del mandato francés.





   Durante este período, no obstante el desarrollo de iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, la emigración interrumpida recomienza orientada hacia Latinoamérica, como consecuencia de las restricciones legales de los Estados Unidos de Norteamérica, entre los años de 1921 y 1929, con miras a prohibir la emigración, potenciándose la misma hacia Brasil, Argentina y Venezuela. A finales de ese período, se reactiva la economía y el campo libanés, disminuyendo el ritmo de la partida de ciudadanos de origen campesino iletrada, sin preparación laboral, comenzando la emigración desde los medios urbanos, gente de relativa cultura bilingüe en su mayoría, desempleados que van a buscar nuevos horizontes para sus vidas.





   A raíz de la obtención de la independencia del Líbano en 1943 y, con la salida de los ejércitos franceses y británicos, queda repentinamente cesante un voluminoso grupo de trabajadores, con conocimientos técnicos y tecnológicos de la época bilingüe también, que prestaba sus servicios a esas dos potencias europeas en esa etapa y, el Líbano independiente, ejerciendo su gobierno y la soberanía sobre la totalidad de todo su territorio, se incorpora a todos los organismos internacionales nacientes, tales como, la Sociedad de Naciones, posteriormente Naciones Unidas, Liga de Estados Arabes, Unesco, OIT, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque comienza la reconstrucción del Líbano, su infraestructura turística, hotelera y su infraestructura comercial, industrial y financiera, lo que intensifica y robustece el intercambio entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.





     Florece en esa etapa una economía libanesa representativa de los más importantes centros de desarrollo mundial y, comienza una etapa de intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por toda la geografía nacional buscando las ventajas comparativas que pueden hacerlo agente del intercambio.





Ejercito de milicianos Turcos

   Desde los años cincuenta, hasta la fecha, quizás con algunas alteraciones durante los períodos de la guerra interna del Líbano, la emigración libanesa ha funcionado como vaso comunicante entre el Líbano y Venezuela, un vaivén permanente ha hecho que muchos venezolanos de origen libanés hoy estén residenciados en el Líbano, sustituidos en Venezuela por sus familiares "herederos de su actividad fabril o comercial". Esta situación se repite entre el Líbano y países de Ultramar, lo que ha llevado a tener dos terceras partes de la población libanesa residente en el exterior y, a un tercio de los residentes del Líbano de nacionalidad y origen extranjero, oriundos fundamentalmente de los países receptores de la emigración.





   En Venezuela residen actualmente unos quinientos mil ciudadanos libaneses o de origen libanés, , ya que no hay cifras ciertas porque no ha habido censos ciertos, ni venezolanos ni libaneses capaces de determinar con exactitud aceptable.





Es importante señalar que ninguna fuerza ha logrado impedir, durante todas las etapas o fases antes señaladas, que los libaneses emigren, lo que tampoco han podido impedir es que reformen, bien ya como Americanos Libaneses, Afro-Libaneses o Euro-Libaneses y, es por ello, que el Líbano que ha sufrido una sangría milenaria en el tiempo, de sus hijos no ha fenecido, porque también ha recibido un torrente permanente de los mismos, enriquecidos con las más diversas culturas y que han conformado un mestizaje tan vasto cuyo prototipo es universal.




Si bien el territorio libanés es exiguo, su concepción de libaneses residentes emigrantes, además de ser un aporte científico cultural a la concepción binacional, tanto de la nacionalidad como de la ciudadanía, es una solución para que a un territorio de 10.452 Km2, se sientan vinculados alrededor de quince millones de libaneses en lo cultural, en lo económico y en lo político.





La emigración es el primer producto de exportación de la República del Líbano, sus hijos allende los mares se esparcieron como el viento en los cuatro costados de la geografía mundial, en todos los continentes, en todos los países, en todas las zonas sean éstas urbanas o rurales. (CONTINUARA)
ara la mayoría de las personas, la emigración representa un verdadero conflicto, el clímax del conflicto para los libaneses que emigraron hacia América y a otros lugares del mundo, fue la forzosa necesidad de salir de su tierra natal. Entre los años 1840 y 1870, marcó una época de acontecimientos que ensangrentaron al Líbano en su lucha contra el poder imperial Turco-Otomano
La firma en 1864 de un protocolo, por parte del imperio turco, que impedía el intercambio de mercancías entre la montaña y el litoral, agudizando la crisis económica y, a la vez, incrementando los impuestos, desencadenando así, la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ellas, hacia Venezuela.
El historiador venezolano Ramón Díaz Sánchez, en su obra "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" fija el año de 1864, como el de llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que esta emigración se convirtió en masiva.
Vale la pena acotar, que existen ciertos indicios, de que en el año 1860, un monje Católico Maronita llamado Boutros, llegó a Cumaná proveniente de Cuba, en busca de libaneses que habían emigrado a América poco tiempo antes, para tratar de hacerlos regresar al Líbano, de este hecho no se tienen mayores detalles, pero se concluye que si vino en búsqueda de libaneses en Venezuela, quiere decir que ya anterior a 1860 se habían establecido emigrantes en el territorio, aunque sin pruebas al respecto.
El primer período de la emigración libanesa se establece entre los años 1864 y 1900. En este período viajaban con "el permiso turco", por esta razón surge la de identificar a los oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos".
El segundo período, que va entre los años 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.
El tercer período se da entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que es ahora parte de un “protectorado” francés.
Durante estos años, las iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, hace que la emigración disminuya quedando las más activas hacia Brasil, Argentina y Venezuela.
Con la obtención de la independencia en 1943 y, con la salida de Francia, queda cesante un grupo de trabajadores formados en diferentes aéreas, que anteriormente estaban empleados por la potencia ocupante, el Líbano ahora independiente, se incorpora a todos los organismos internacionales, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque se fortalece la comunicación e interacción entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.
En esa etapa comienza el intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por el territorio nacional buscando las maneras que pueden hacerlo agente del intercambio, y esta dinámica es la que se ha mantenido hasta hoy día.
Los libaneses de Venezuela, portan con orgullo su pertenencia a ambas tierras, sus descendientes, nacidos la mayoría en esta tierra de libertades, son fieles defensores del gentilicio venezolano.
El Líbano, históricamente ha sufrido, este sufrimiento generó la emigración que hoy forma la diáspora más grande del mundo, y por ello ha recibido el enriquecimiento de las más diversas culturas y ha nacido una convergencia en todos los aspectos tan enorme y variado que ha convertido lo libanés en sinónimo de universal.
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ara la mayoría de las personas, la emigración representa un verdadero conflicto, el clímax del conflicto para los libaneses que emigraron hacia América y a otros lugares del mundo, fue la forzosa necesidad de salir de su tierra natal. Entre los años 1840 y 1870, marcó una época de acontecimientos que ensangrentaron al Líbano en su lucha contra el poder imperial Turco-Otomano
La firma en 1864 de un protocolo, por parte del imperio turco, que impedía el intercambio de mercancías entre la montaña y el litoral, agudizando la crisis económica y, a la vez, incrementando los impuestos, desencadenando así, la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ellas, hacia Venezuela.
El historiador venezolano Ramón Díaz Sánchez, en su obra "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" fija el año de 1864, como el de llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que esta emigración se convirtió en masiva.
Vale la pena acotar, que existen ciertos indicios, de que en el año 1860, un monje Católico Maronita llamado Boutros, llegó a Cumaná proveniente de Cuba, en busca de libaneses que habían emigrado a América poco tiempo antes, para tratar de hacerlos regresar al Líbano, de este hecho no se tienen mayores detalles, pero se concluye que si vino en búsqueda de libaneses en Venezuela, quiere decir que ya anterior a 1860 se habían establecido emigrantes en el territorio, aunque sin pruebas al respecto.
El primer período de la emigración libanesa se establece entre los años 1864 y 1900. En este período viajaban con "el permiso turco", por esta razón surge la de identificar a los oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos".
El segundo período, que va entre los años 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.
El tercer período se da entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que es ahora parte de un “protectorado” francés.
Durante estos años, las iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, hace que la emigración disminuya quedando las más activas hacia Brasil, Argentina y Venezuela.
Con la obtención de la independencia en 1943 y, con la salida de Francia, queda cesante un grupo de trabajadores formados en diferentes aéreas, que anteriormente estaban empleados por la potencia ocupante, el Líbano ahora independiente, se incorpora a todos los organismos internacionales, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque se fortalece la comunicación e interacción entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.
En esa etapa comienza el intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por el territorio nacional buscando las maneras que pueden hacerlo agente del intercambio, y esta dinámica es la que se ha mantenido hasta hoy día.
Los libaneses de Venezuela, portan con orgullo su pertenencia a ambas tierras, sus descendientes, nacidos la mayoría en esta tierra de libertades, son fieles defensores del gentilicio venezolano.
El Líbano, históricamente ha sufrido, este sufrimiento generó la emigración que hoy forma la diáspora más grande del mundo, y por ello ha recibido el enriquecimiento de las más diversas culturas y ha nacido una convergencia en todos los aspectos tan enorme y variado que ha convertido lo libanés en sinónimo de universal.
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ara la mayoría de las personas, la emigración representa un verdadero conflicto, el clímax del conflicto para los libaneses que emigraron hacia América y a otros lugares del mundo, fue la forzosa necesidad de salir de su tierra natal. Entre los años 1840 y 1870, marcó una época de acontecimientos que ensangrentaron al Líbano en su lucha contra el poder imperial Turco-Otomano
La firma en 1864 de un protocolo, por parte del imperio turco, que impedía el intercambio de mercancías entre la montaña y el litoral, agudizando la crisis económica y, a la vez, incrementando los impuestos, desencadenando así, la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ellas, hacia Venezuela.
El historiador venezolano Ramón Díaz Sánchez, en su obra "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" fija el año de 1864, como el de llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que esta emigración se convirtió en masiva.
Vale la pena acotar, que existen ciertos indicios, de que en el año 1860, un monje Católico Maronita llamado Boutros, llegó a Cumaná proveniente de Cuba, en busca de libaneses que habían emigrado a América poco tiempo antes, para tratar de hacerlos regresar al Líbano, de este hecho no se tienen mayores detalles, pero se concluye que si vino en búsqueda de libaneses en Venezuela, quiere decir que ya anterior a 1860 se habían establecido emigrantes en el territorio, aunque sin pruebas al respecto.
El primer período de la emigración libanesa se establece entre los años 1864 y 1900. En este período viajaban con "el permiso turco", por esta razón surge la de identificar a los oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos".
El segundo período, que va entre los años 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.
El tercer período se da entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que es ahora parte de un “protectorado” francés.
Durante estos años, las iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, hace que la emigración disminuya quedando las más activas hacia Brasil, Argentina y Venezuela.
Con la obtención de la independencia en 1943 y, con la salida de Francia, queda cesante un grupo de trabajadores formados en diferentes aéreas, que anteriormente estaban empleados por la potencia ocupante, el Líbano ahora independiente, se incorpora a todos los organismos internacionales, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque se fortalece la comunicación e interacción entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.
En esa etapa comienza el intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por el territorio nacional buscando las maneras que pueden hacerlo agente del intercambio, y esta dinámica es la que se ha mantenido hasta hoy día.
Los libaneses de Venezuela, portan con orgullo su pertenencia a ambas tierras, sus descendientes, nacidos la mayoría en esta tierra de libertades, son fieles defensores del gentilicio venezolano.
El Líbano, históricamente ha sufrido, este sufrimiento generó la emigración que hoy forma la diáspora más grande del mundo, y por ello ha recibido el enriquecimiento de las más diversas culturas y ha nacido una convergencia en todos los aspectos tan enorme y variado que ha convertido lo libanés en sinónimo de universal.
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ara la mayoría de las personas, la emigración representa un verdadero conflicto, el clímax del conflicto para los libaneses que emigraron hacia América y a otros lugares del mundo, fue la forzosa necesidad de salir de su tierra natal. Entre los años 1840 y 1870, marcó una época de acontecimientos que ensangrentaron al Líbano en su lucha contra el poder imperial Turco-Otomano
La firma en 1864 de un protocolo, por parte del imperio turco, que impedía el intercambio de mercancías entre la montaña y el litoral, agudizando la crisis económica y, a la vez, incrementando los impuestos, desencadenando así, la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ellas, hacia Venezuela.
El historiador venezolano Ramón Díaz Sánchez, en su obra "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" fija el año de 1864, como el de llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que esta emigración se convirtió en masiva.
Vale la pena acotar, que existen ciertos indicios, de que en el año 1860, un monje Católico Maronita llamado Boutros, llegó a Cumaná proveniente de Cuba, en busca de libaneses que habían emigrado a América poco tiempo antes, para tratar de hacerlos regresar al Líbano, de este hecho no se tienen mayores detalles, pero se concluye que si vino en búsqueda de libaneses en Venezuela, quiere decir que ya anterior a 1860 se habían establecido emigrantes en el territorio, aunque sin pruebas al respecto.
El primer período de la emigración libanesa se establece entre los años 1864 y 1900. En este período viajaban con "el permiso turco", por esta razón surge la de identificar a los oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos".
El segundo período, que va entre los años 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.
El tercer período se da entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que es ahora parte de un “protectorado” francés.
Durante estos años, las iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, hace que la emigración disminuya quedando las más activas hacia Brasil, Argentina y Venezuela.
Con la obtención de la independencia en 1943 y, con la salida de Francia, queda cesante un grupo de trabajadores formados en diferentes aéreas, que anteriormente estaban empleados por la potencia ocupante, el Líbano ahora independiente, se incorpora a todos los organismos internacionales, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque se fortalece la comunicación e interacción entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.
En esa etapa comienza el intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por el territorio nacional buscando las maneras que pueden hacerlo agente del intercambio, y esta dinámica es la que se ha mantenido hasta hoy día.
Los libaneses de Venezuela, portan con orgullo su pertenencia a ambas tierras, sus descendientes, nacidos la mayoría en esta tierra de libertades, son fieles defensores del gentilicio venezolano.
El Líbano, históricamente ha sufrido, este sufrimiento generó la emigración que hoy forma la diáspora más grande del mundo, y por ello ha recibido el enriquecimiento de las más diversas culturas y ha nacido una convergencia en todos los aspectos tan enorme y variado que ha convertido lo libanés en sinónimo de universal.
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ara la mayoría de las personas, la emigración representa un verdadero conflicto, el clímax del conflicto para los libaneses que emigraron hacia América y a otros lugares del mundo, fue la forzosa necesidad de salir de su tierra natal. Entre los años 1840 y 1870, marcó una época de acontecimientos que ensangrentaron al Líbano en su lucha contra el poder imperial Turco-Otomano
La firma en 1864 de un protocolo, por parte del imperio turco, que impedía el intercambio de mercancías entre la montaña y el litoral, agudizando la crisis económica y, a la vez, incrementando los impuestos, desencadenando así, la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ellas, hacia Venezuela.
El historiador venezolano Ramón Díaz Sánchez, en su obra "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" fija el año de 1864, como el de llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que esta emigración se convirtió en masiva.
Vale la pena acotar, que existen ciertos indicios, de que en el año 1860, un monje Católico Maronita llamado Boutros, llegó a Cumaná proveniente de Cuba, en busca de libaneses que habían emigrado a América poco tiempo antes, para tratar de hacerlos regresar al Líbano, de este hecho no se tienen mayores detalles, pero se concluye que si vino en búsqueda de libaneses en Venezuela, quiere decir que ya anterior a 1860 se habían establecido emigrantes en el territorio, aunque sin pruebas al respecto.
El primer período de la emigración libanesa se establece entre los años 1864 y 1900. En este período viajaban con "el permiso turco", por esta razón surge la de identificar a los oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos".
El segundo período, que va entre los años 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.
El tercer período se da entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que es ahora parte de un “protectorado” francés.
Durante estos años, las iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, hace que la emigración disminuya quedando las más activas hacia Brasil, Argentina y Venezuela.
Con la obtención de la independencia en 1943 y, con la salida de Francia, queda cesante un grupo de trabajadores formados en diferentes aéreas, que anteriormente estaban empleados por la potencia ocupante, el Líbano ahora independiente, se incorpora a todos los organismos internacionales, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque se fortalece la comunicación e interacción entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.
En esa etapa comienza el intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por el territorio nacional buscando las maneras que pueden hacerlo agente del intercambio, y esta dinámica es la que se ha mantenido hasta hoy día.
Los libaneses de Venezuela, portan con orgullo su pertenencia a ambas tierras, sus descendientes, nacidos la mayoría en esta tierra de libertades, son fieles defensores del gentilicio venezolano.
El Líbano, históricamente ha sufrido, este sufrimiento generó la emigración que hoy forma la diáspora más grande del mundo, y por ello ha recibido el enriquecimiento de las más diversas culturas y ha nacido una convergencia en todos los aspectos tan enorme y variado que ha convertido lo libanés en sinónimo de universal.
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La firma en 1864 de un protocolo, por parte del imperio turco, que impedía el intercambio de mercancías entre la montaña y el litoral, agudizando la crisis económica y, a la vez, incrementando los impuestos, desencadenando así, la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ellas, hacia Venezuela.
El historiador venezolano Ramón Díaz Sánchez, en su obra "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" fija el año de 1864, como el de llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que esta emigración se convirtió en masiva.
Vale la pena acotar, que existen ciertos indicios, de que en el año 1860, un monje Católico Maronita llamado Boutros, llegó a Cumaná proveniente de Cuba, en busca de libaneses que habían emigrado a América poco tiempo antes, para tratar de hacerlos regresar al Líbano, de este hecho no se tienen mayores detalles, pero se concluye que si vino en búsqueda de libaneses en Venezuela, quiere decir que ya anterior a 1860 se habían establecido emigrantes en el territorio, aunque sin pruebas al respecto.
El primer período de la emigración libanesa se establece entre los años 1864 y 1900. En este período viajaban con "el permiso turco", por esta razón surge la de identificar a los oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos".
El segundo período, que va entre los años 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.
El tercer período se da entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que es ahora parte de un “protectorado” francés.
Durante estos años, las iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, hace que la emigración disminuya quedando las más activas hacia Brasil, Argentina y Venezuela.
Con la obtención de la independencia en 1943 y, con la salida de Francia, queda cesante un grupo de trabajadores formados en diferentes aéreas, que anteriormente estaban empleados por la potencia ocupante, el Líbano ahora independiente, se incorpora a todos los organismos internacionales, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque se fortalece la comunicación e interacción entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.
En esa etapa comienza el intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por el territorio nacional buscando las maneras que pueden hacerlo agente del intercambio, y esta dinámica es la que se ha mantenido hasta hoy día.
Los libaneses de Venezuela, portan con orgullo su pertenencia a ambas tierras, sus descendientes, nacidos la mayoría en esta tierra de libertades, son fieles defensores del gentilicio venezolano.
El Líbano, históricamente ha sufrido, este sufrimiento generó la emigración que hoy forma la diáspora más grande del mundo, y por ello ha recibido el enriquecimiento de las más diversas culturas y ha nacido una convergencia en todos los aspectos tan enorme y variado que ha convertido lo libanés en sinónimo de universal.
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ara la mayoría de las personas, la emigración representa un verdadero conflicto, el clímax del conflicto para los libaneses que emigraron hacia América y a otros lugares del mundo, fue la forzosa necesidad de salir de su tierra natal. Entre los años 1840 y 1870, marcó una época de acontecimientos que ensangrentaron al Líbano en su lucha contra el poder imperial Turco-Otomano
La firma en 1864 de un protocolo, por parte del imperio turco, que impedía el intercambio de mercancías entre la montaña y el litoral, agudizando la crisis económica y, a la vez, incrementando los impuestos, desencadenando así, la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ellas, hacia Venezuela.
El historiador venezolano Ramón Díaz Sánchez, en su obra "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" fija el año de 1864, como el de llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que esta emigración se convirtió en masiva.
Vale la pena acotar, que existen ciertos indicios, de que en el año 1860, un monje Católico Maronita llamado Boutros, llegó a Cumaná proveniente de Cuba, en busca de libaneses que habían emigrado a América poco tiempo antes, para tratar de hacerlos regresar al Líbano, de este hecho no se tienen mayores detalles, pero se concluye que si vino en búsqueda de libaneses en Venezuela, quiere decir que ya anterior a 1860 se habían establecido emigrantes en el territorio, aunque sin pruebas al respecto.
El primer período de la emigración libanesa se establece entre los años 1864 y 1900. En este período viajaban con "el permiso turco", por esta razón surge la de identificar a los oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos".
El segundo período, que va entre los años 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.
El tercer período se da entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que es ahora parte de un “protectorado” francés.
Durante estos años, las iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, hace que la emigración disminuya quedando las más activas hacia Brasil, Argentina y Venezuela.
Con la obtención de la independencia en 1943 y, con la salida de Francia, queda cesante un grupo de trabajadores formados en diferentes aéreas, que anteriormente estaban empleados por la potencia ocupante, el Líbano ahora independiente, se incorpora a todos los organismos internacionales, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque se fortalece la comunicación e interacción entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.
En esa etapa comienza el intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por el territorio nacional buscando las maneras que pueden hacerlo agente del intercambio, y esta dinámica es la que se ha mantenido hasta hoy día.
Los libaneses de Venezuela, portan con orgullo su pertenencia a ambas tierras, sus descendientes, nacidos la mayoría en esta tierra de libertades, son fieles defensores del gentilicio venezolano.
El Líbano, históricamente ha sufrido, este sufrimiento generó la emigración que hoy forma la diáspora más grande del mundo, y por ello ha recibido el enriquecimiento de las más diversas culturas y ha nacido una convergencia en todos los aspectos tan enorme y variado que ha convertido lo libanés en sinónimo de universal.
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domingo, 31 de mayo de 2015

El Pan de Tunja y El Tocuyo

La "Niña" Engracia amasando la harina para elaborar el pan de Tunja
    Por la antigua ruta El Tocuyo-Tunja lo primero que viajó fue el ganado tocuyano. Así loafirma Ermila Troconis de Veracoechea en un importante estudio sobre la vida colonialde la vieja capital de Venezuela (“Historia de El Tocuyo colonial”, UCV, Caracas,1977). En sus páginas se da cuenta de una relación mercantil cultivada con esmero y perseverancia por los hombres de la Ciudad Madre, quienes no sólo salieron a fundar nuevas ciudades, sino también a buscar tierras para extender su incipiente ganadería.Entre 1549 y 1550 varios comerciantes llegaron a El Tocuyo desde Tunja y compraronuna gran cantidad de ganado que se llevaron al Nuevo Reino de Granada. Al parecer,esa operación se repitió año tras año, en tiempos de verano, creándose un vínculo dondeno sólo se trasladaban reses, sino también otro tipo de bienes, incluidos, desde luego,los bienes inmateriales de la cultura. Las famosas telas “tocuyo” mencionadas por Lugones y Sarmiento cuando hablaron de gauchos, llegaron al sur por esa víatocuyano-boyacense. Igualmente, por ella pasó nada menos que esa hermosísima mujer nativa de Barquisimeto y aquerenciada en Carora, conocida como Inés de Hinojosa yquien era el demonio en persona, según la leyenda contada por algunas víctimasatribuladas. El poeta Luis Beltrán Guerrero conjeturó que la portentosa casquivana de Nueva Segovia debió ser el verdadero Diablo de Carora, ese que un día vieron pasar por la Toñona. Vampiresa intemporal y señora tentación, la imagen de Inés de Hinojosa fuemagistralmente trazada por Germán Arciniegas en “ América Tierra Firme”(Ercilla,Chile, 1937).
      Allí nos cuenta cómo la colgaron una mañana en la Calle del Arbol, en Tunja, junto a su última conquista. Hará unos diez años, bajo el influjo de una serietelevisiva colombiana, la figura de nuestra paisana fatal tuvo los esplendorosos rasgosfísicos de la célebre actriz Amparo Grisales.Podríamos decir que a cambio del ganado, de las telas “tocuyo” y, por supuesto, de Inésde Hinojosa, Tunja nos envió la receta original de un pan que, recreado por nosotros,hoy forma parte del patrimonio gastronómico venezolano: el pan de Tunja. Como sesabe, en Boyacá los españoles sembraron tempranamente trigo y los panes de esa zona pudieron ser los primeros en adquirir prestigio entre los neogranadinos.

   Ese dato, unidoa la documentada ruta El Tocuyo-Tunja, permite que tanto la historiadora ErmilaTroconis de Veracoechea como el sabio Francisco Tamayo, ambos tocuyanos, presuman que la fórmula original de nuestro sabroso amasijo haya tenido su origen en la beatífica Tunja.Francisco Tamayo en su incomparable “Léxico popular venezolano” (UCV, Caracas,1977) refiere una receta del pan de Tunja de Humocaro Alto, leída por él en un artículodel yaritagüeño Roberto Mujica, quien dio los ingredientes del sabroso pan de estemanera: “harina de trigo, huevos, azúcar, mantequilla, vino y manteca, con un toquefinal de agua de azahar y vainilla”.
   Tamayo se quejó de que Mujica hiciera hecho casoomiso de la ascendencia tocuyana del amasijo, pero le reconoció el mérito de exaltar ydefender la granjería criolla y le agregó levadura a los ingredientes mencionados por Mujica, “pues es indispensable”. Concluyó Tamayo con una advertencia: “En cuanto alvino, hay que ponerle poco porque agua la masa”

La Acemita Tocuyana

    Se trata de un pan dulce exquisito, tesoro de la panadería criolla venezolana.

Tradicional de la región de El Tocuyo, por lo que ha dado en llamarse acema o acemita tocuyana. Se dice que la palabra acema o acemita significa "flor de la harina o pan hecho con levadura". El Tocuyo es una de las ciudades más antiguas de Venezuela, ubicada en la región centro occidental del país, en el Estado Lara.

Con su forma típica ovalada, este manjar autóctono se encuentra a la venta en las carreteras larenses y es uno de los atractivos para los turistas que van a la región. La receta original así como más información sobre el origen de este delicioso pan, pueden verlas aquí,  aquí y aquí.

El pan es una delicia... con la mezcla de especias, donde la canela y la nuez moscada son los protagonistas, así como el inconfundible sabor a papelón o panela, y el toque final del queso blanco criollo rallado. La miga es de alveolos muy pequeños, algo compacta, pero muy muy suave. La corteza es delgada y suave también, y de un color canela o bronceado que le suministra el papelón.



Ingredientes: 

 1 kilo de harina de fuerza, 3 huevos, 100 grs. de mantequilla, 12 grs. levadura seca instantánea  y 70 gramos de prefermento al 80% de hidratación (la receta original usa 2 cucharadas de levadura instantánea, aprox. 24 gramos), 360 grs. de melado de papelón (panela, azúcar negra), 100 grs. queso blanco rallado, 1 cucharada de canela en polvo, 1 cucharada de nuez moscada (sólo usé media cucharada), 35 grs. leche en polvo, 290 grs. agua.


Preparación

Prefermento: 40 grs. harina de fuerza, 32 grs. agua, la puntita de un cuchillo de levadura seca instantánea (una pizca). Mezclar todo muy bien y dejar fermentar 2 horas y luego colocar en el refrigerador aprox. 12 horas o una noche.

Para hacer el melado de papelón, se ralla el papelón o panela y se coloca en baño de María con una cucharada de agua, hasta que se derrita completamente. Dejar enfriar. En la cubeta de la amasadora, colocar el agua y la levadura, y mezclar. Agregar el resto de los ingredientes, menos la mantequilla, y amasar a baja velocidad hasta que todo esté integrado, uno o dos minutos. Incorporar la mantequilla a temperatura ambiente, y amasar a mayor velocidad durante 15 minutos aprox. Colocar la masa sobre una mesa engrasada, y dejar reposar 10 minutos.

Dividir la masa en dos, o el número de panes que desee hacer, y darle forma ovalada pero sin unir las puntas. Yo improvisé una separación para que quedará el espacio en el centro del aro. Dejar levar durante 1 hora aprox.
Hornear en horno precalentado a 180 C durante 25 a 30 minutos. Al sacar del horno pincelar inmediatamente con una mezcla de agua y papelón, o agua y melaza. (yo usé dos cucharadas de melaza y una de agua). Esta es una idea mía, pues no estaba incluido en la receta original. Esto le da un brillo hermoso al pan.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Historia del "Barrio La Coqueta" de El Tocuyo




NOMBRE DEL BARRIO.

“La Coqueta” proviene Según la Señora ELBA LIZCANO, comenta de una Casa Grande, donde realizaban grande fiesta, la cual la casa  resaltaba por el frente porque estaba pintada de tres colores y recibía el nombre de la Coqueta. Estaba ubicada en el sitio donde se encuentra hoy en día la EMPRESA  NESTLE DE VENEZUELA.
Este barrio consta de 100 años aproximadamente.

UBICACIÓN GEOGRÁFICA

Este sector limita al Norte con el río tocuyo, al Sur con el Barrio Cantarrana, al Este con El Barrio Los Hornos y al Oeste con el barrio Las estaca, en el   municipio Morán Parroquia Bolívar.
PERIODO DEL TIEMPO.
Fue estudiada desde el año 1900 hasta el 2006.

ORIGENES HISTORICO DEL BARRIO LA COQUETA.

En las riberas del río del El Tocuyo, donde influye el Barrio La Coqueta, existieron varias Comunidades Indígenas rescatados por el museo J.M. Cruxent.

Este valle, llamado Guay por los Indígenas, según un informe de 1579, fue distribuido por barrio en 1596 cuando se le otorgaron los títulos de los ejidos de la ciudad.

Desde allí, desde los 230 años, antes de Cristo, según los datos arqueológicos debe tomarse en cuenta los orígenes históricos de la Coqueta y demás barrios ribereños de El Tocuyo.
En esta época de su fundación el río era navegable, era boscosa. Y fue disminuyendo su caudal, en el paso por el sector de La otra  Banda, algunos trabajaban trasladando maletas de una orilla del río hacia la otra orilla ya que eran buenos nadadores, allí se lavaban las ropas con las semillas de Paraparas.



FUNDACIÓN O ACERTAMIENTO DEL BARRIO.

Aproximadamente desde el año 1900.


Descripción del contexto


CRECIMIENTO POBLACIONAL.

En el año 50 y 60 hubo aumento de población porque muchas mujeres que venían de otras regiones se hospedaban en el barrio para trabajar en los bares cercanos a la comunidad como eran: La Primavera, Ramón Lucena y Anastasia. Vale decir que este conglomerado tomo el nombre de “LA COQUETA” que era uno de estos sitios denominados como mabiles..
El crecimiento en el aspecto territorial a sido el mismo desde su fundación, en lo social ha tenido crecimiento tanto que no hay espacio para construcción de nuevas viviendas, debido a que el terreno disponible lo ocupa dos empresas: Nestlé de Venezuela y Acitramor, empresa de camiones de cargas pesadas que esta ubicada en el centro del barrio.


SOSIOCULTURAL.

  Se practicaban las bolas criollas, el bolo y la natación.
El bolo es un juego consiste en colocar tres estacas de madera que la llamaban las mocha, a una distancia de 15 metros de largo y de ancho tenia 1.20 centímetros. Cada estaca le daba un valor distinto. En la actualidad solo se juegan las bolas criollas.

     Las manifestaciones culturales de la época se realizaban el pago de promesa a San Antonio por el milagro concedido. El velorio en la noche y en la mañana siguiente el baile del Tamunangue, tradición que se hace todos los años en la casa de la señora Teresa Pérez (Capitana Mayor del Tamunangue del Barrio). Además existe la creencia de un espanto donde se comenta que sale a media noche en una carreta por la calle 9 hacia el río.
Las familias se bañaban a diario en el río y lavaban las ropas con pepas de paraparas en el charco de la peñita y la toma. La botánica también resaltaba y abundaban los médicos chamarreros o brujos.
Elaboraban tejas de arcilla, curtían cuero para la suela de alpargata y los tejidos.

Las células partidista que existieron para la época eran del partido AD.
Se alimentaban con granos.
Abundaba la enfermedad del mal de chaga causada por el chipo, ya que los techos de las mayoría de las vivienda era de tamo o palma.
Los nexos compartidos de las comunidad se manifestaban a través de la artesanía, las pesca y del deporte. 


LA ECONOMÍA

La economía para esa época era la agricultura, la Cría de pequeños Animales, la Artesanía (Alpargatas, alfarería) se curtían el cuero de animales para la elaboración de la suela de alpargata al final de calle 10 (La Cutiembra).

En esta época era la  Artesanía, las pesca: las cría de animales en el patio de las casa y se fabricaban las tejas y los ladrillos de arcillas y los horneaban en un horno que estaban en el mismo sector, alpargatas, también elaboraban las tarraya para las pescas y elaboraban el artes culinarios: los chicharrones por la familia Yépez que a un se mantiene la tradición, granjería: conserva de peluda, besitos. También existía un alambique por la cercanía del río que cuya época era muy caudalosa y con mucha frecuencias turística por sus balneario que se le brindaba a los visitantes.



 LA VEGETACIÖN


      La vegetación de la zona es escasa, hay árboles frutales y arbustos en los patios de la casa. El suelo es árido y seco. El relieve es plano y en cuanto a la hidrografía, cuenta con El Río tocuyo cuya vegetación es abundante y con humedad.

     Para los años 50 llega a este Barrio La Señora Petra Mosquera:
    Donde también tienen sus personajes Inéditos y Populares que hacen historia, tal es como (Petra  la Conserveras) una noble mujer muy humilde, y laboriosas que vivió en esta barriada de la “Coqueta” que hacía una sobrazas y hermosas Conservas de Coco, y fueron muy famosa durante los años 50 y 80, dichas Conservas las llamaban “Conserva Peluas de Coco “a veces era de color rojos o de color del papelón. Gran Mujer Artesana y por Cariño la llamaban  “Petra la Conservera” para distinguía de otra Petra.

      Este Manjar del Coco Rayado fue muy famoso en esta ciudad. La gentes que llegaban en transito a El Tocuyo  las llevaban a otros lugares de Venezuela. El único que la distribuía en una bodega que tenía era el señor: J.A.Pérez Montes. La casa donde vivía la señora Petra estaba ubicada en una esquina frente a un hidratantes para agua, por la calle que conduce al río, vía hacia la otra Banda.
  

      El nombre de “Conserva Pelúa” era por el coco rayados que quedaba en una forma tal que aquello parecía  un poco de pelo enredado y de allí viene su nombre.
      Durante mucho tiempo esta conserva fue el manjar preferido de chicos y grandes en los gentilicios Tocuyano.
      Quien se encargaba de las ventas de esta  conserva era La Negrita Dolores, las llevaba en un Azafate por todo el pueblo.



ACTUALIDAD

En la actualidad existen organizaciones, como consejo Comunales, junta de
Vecino, equipo deportivos, partidos políticos, Organizaciones Religiosas, organizaciones de Viviendas y Habitad.
Además existe un deterioro gradual de las riberas del río Tocuyo debido a la contaminación provocada por el bote de basura y escombro en las orilla. Se esta  haciendo intento para lograr la participación de la comunidad que ha sido apática ante este problemas.
La práctica artesanal todavía se conserva los tejidos de tarrayas y los artes culinarios.



ECONOMIA  HOY EN DIA

     Hoy en día se elaboran el autentico chicharrones de Marranos, los Señores: José Yépez, alía (El Pompo), y Segundos Castillos alía (El Cuchillito) son los hacedores de las artes culinarias,  Chicharrones, Chorizos o Morcillas  de Marranos y de chivos, luego los distribuye a la venta y en los comercios de la Ciudad.
Algunos de este sector se ayuda con las cría de chivos y ovejas.


METODOLOGÍA USADA EN LA INVESTIGACIÓN.

Entrevista a la Señora: Elba Lizcano, habitante del barrio.
Entrevista al Señor: Antonio Puerta.
Entrevista al Señor: El Activador Rusber t Pérez:
Consultas de algunos Libros  históricos de la localidad.
Información de un grupo de estudiantes de la Misión Rivas del El Tocuyo. Recuperación de las Riberas del Río Tocuyo en el sector de “La Coqueta. Información de un grupo de estudiantes del Liceo Bolivariano “Fernando Garmendia Yépez” del El Tocuyo. En su proyecto conociendo Mi Comunidad.