lunes, 15 de julio de 2019

Wensa Pérez de Lucena y su famoso "BAR Sempre Igual" El Tocuyo

Doña Wuensa Perez de Lucena
    Wensa Pérez de Lucena, fue una dama muy conocida y respetada en la ciudad de EL Tocuyo, antes y después del terremoto de 1.950.

   Hija de Aniceto Pérez y de Eulalia Yépez, Esta numerosa familia estuvo conformada por 6 varones y 6 hembras, Valentín, Adolfo, Aníbal, Miguel Angel, Magdaleno y José María; Ana Rosa, Francisca, Wensa, Elena, Rosa Felicia y Anastasia Pérez Yépez. La mayoría de ellos relacionados con el tamunangue y fundadores del famoso conjunto de los Hermanos Pérez.
Morena como el chimo, pero de mucho valor y temple, que muchos afirmaban que “que una mujer con pelo en el pecho”.

     De su matrimonio con Rafaelito Lucena Torres, nacieron 6 hembras y 6 varones. Recordamos a Hortensia, Luisa Sofía, Lila, Wensa, Lucila y Ana María y de los varones recordamos a: Rafael, Euclides, Olindo, Solano, Pedro Pablo y Miguel José Lucena Pérez. Enviudó muy temprano y sola se encargó de levantar a esa numerosa familia.

Fundó una posada y venta de comidas y bebidas alcohólicas, como fuente de ingresos para el sustento de su familia.

   Heredó de su mamá los conocimientos y la habilidad para la cocina. Su sazón fue reconocida en todo el Estado Lara y en su negocio se reunían personalidades nacionales, regionales y locales.
Organizaba fiestas y “arrocitos” en su negocio y es probable que sus hijas hayan sido las primeras parejas de esos bailes. Se sentaba una silla a la entrada y les preguntaba a los visitantes, ¿tú vas a bailar? Si la respuesta era afirmativa, le decía, aquí no se baile en manga de camisa, ponte un paltó para que puedas bailar. Si los visitantes portaban armas, las tenían que dejar en su poder y recuperarlas al retirarse del lugar. Era tan fuerte su personalidad que los asistentes a sus fiestas respetaban estas normas y sus bailes se desarrollaban con toda normalidad.

   Utilizaba un gran bolso y algunos afirmaban que, en él, siempre cargaba una navaja “Pico e loro” y un revolver cañón largo, bien aceitadito.
   En la ciudad se residenció otra mujer de “pelo en el pecho”, Carmen Guevara, mecánica, corredora de carros de carrera y con un carácter muy fuerte. Después de una agria discusión por rivalidades comerciales con Doña Wensa, esta mujer afirmó, “en El Tocuyo, hay una mujer mas arrecha que yo”.
Vendía marrano frito en su negocio y después de una revisión del médico de la Sanidad, (Dr. Cárdenas) lo agarró por el pescuezo y lo tiró como a un saco de papas. Es muy probable que el mencionado marrano, haya sido desechado por tener “güevitos”.

     Su vieja casona soportó los rigores de los fuertes temblores del terremoto de 1.950, que destruyó muchas casas de la ciudad, pero la destrucción total vino después de ordenarse la reconstrucción de toda la ciudad. No permitió revólver en mano, que el maquinista tumbara su casa, esta luego fue reconstruida, con las indicaciones de un arquitecto amigo. En ella funcionó y funciona, el bar, restaurante “Siempre Igual” que fundó Doña Wensa Pérez. En el patio de la vieja y conservada casa colonial, está una centenaria nigua, que debe haber cobijado bajo su sombra a poetas, músicos, serenateros y a todos los bohemios de la ciudad. Allí se escuchó a la “Pequeña Mavare” interpretando el famoso vals, “Endrina”, a Don Trino Gómez y sus “Casitas de Latas”, interpretada por Raúl Orozco, “El Nacional”, a “Michú” López y su composición “Una Calle de la vieja Tocuyo”, a Hildebrando Rodríguez con sus valse “Romelia” y “Adiós”,a Pablo Canela con sus composiciones “Mi Tocuyo” y el “Gavilán Tocuyano”, a Jesús María Jiménez, Cruz Almao y el Dr. Morillo Diaz, con sus viejas canciones “Boconó” y “Ramoncito en Cimarrona”, a Alfredo Pérez,”el culito” y Pablo Rodríguez, “la ñema” con sus sabrosos golpes tocuyanos, al conjunto de los “Hermanos Pérez”, pagando promesas a San Antonio, allí también se escucharon las canciones de Pedro Hernández y Germán Coromoto Colmenares, pero sobre todo allí se bailó y se sigue bailando con la música de la “Sonora Matancera”, Celia Cruz, Daniel Santos, con la Billos y Los Melódicos.

    Este negocio se llamó “Siempre Igual” y por cosas del destino el mismo sigue igual, quizás manejado por otros personajes, Lucila, Wensa y Ana María y su esposo Carlos Escalona, hijas de Doña Wensa, que atienden al negocio como si fuera su madre. Ellas tratan de mantener las mismas costumbres de años anteriores. 
Doña Wensa, fue muy amiga del señor Frómeta de la Billos, de Manolo Monterrey y de Felipe Pirela, quien decía que ella era su mamá. Estos bailes se realizaban en el Club Concordia, que existió en esta ciudad y a los que ella era una invitada especial.
Al “Siempre Igual” iban desde el humilde hasta el más encopetado empresario. Los políticos y algunos presidentes del país fueron asiduos visitantes de este popular sitio, Luís Herrera, el Dr. Rafael Caldera y “Pepi” Montes de Oca, todos ellos probaron las sabrosas caraotas refritas, con cochino frito, que se servía en ese popular negocio. 

     Sus convicciones cristianas le dieron fuerza para soportar los rigores de la vida. La noche del terremoto llegaron a su negocio, Manuel Agüero y Ramón Sánchez, “la cuca”, “pelaones”, llorosos, asustados y lamentándose de lo ocurrido. Doña Wensa los recibió con estas salomónicas palabras, “todo lo que manda Dios está bien hecho”.

     Al conocer el fallecimiento de su hermano Aníbal, en las redes del amor en una casa de cita de la ciudad, con la tranquilidad que le caracterizaba afirmó: “Aníbal murió en la ley, pero a esa señora habrá que llamarla la silla eléctrica”.
    Wensa Pérez, nació en 1.898 y murió en 1.970. Su sepelio se realizó en medio de una sentida manifestación de duelo popular. La “Pequeña Mavare” dirigida por los hermanos Lucena, parientes de su esposo, acompañó a los restos mortales de doña Wensa con los bambucos, valses y pasodobles, interpretados por este maravilloso grupo. Esta música se dejó escuchar por las calles de la ciudad y al momento de depositar el cadáver a la tierra que la vio nacer.
Flora Ovalles, escritora caraqueña, radicada en Barquisimeto, comenta en sus escritos: “cuando un hombre llega al “Siempre Igual”, le preguntan, ¿qué desea?, el hombre responde una cerveza y una doña para bailar”.

     Actualmente las solteronas y divorciadas de la ciudad asisten con frecuencia a este negocio con la esperanza de echar un pie y suspiran profundo a la espera de un príncipe azul, que siempre tarda para llegar. Algunas de esas bellezas han sido coronadas reinas de las alegres fiestas del local.
Hoy en el “Siempre Igual” se comen las mismas caraotas con cochino, se escucha la misma música y por esta razón este negocio se mantiene, la misma tranquilidad de la vieja casa antañona, por estas razones, el negocio, está Siempre Igual.

viernes, 5 de julio de 2019

miércoles, 5 de diciembre de 2018

El Tocuyo en el lente de Elio Otaiza ...fotografo documentalista

La fotografía larense tiene en Elio Atilano Otaiza Fuentes (Bejuma, estado Carabobo 1916-Caracas 1976), uno de los más importantes fotógrafos documentalistas y sociales del estado y de Venezuela. Su obra fotográfica la desarrolla entre 1936 y 1973. El periodo idílico de las interminables fiestas que deslumbraban a Barquisimeto, tiene en Elio Otaiza a su más preclaro documentador.

     Según me narró su hijo, el profesor Edgar Otaiza Vásquez, su familia se trasladó de Bejuma en la década de 1920 y aquí su padre realizó sus primeros estudios. Hijo de odontólogo, Elio Otaiza se hizo práctico dentista. Como plaza amorosa que Barquisimeto ha sido, en 1939 contrajo matrimonio con Ángela Vásquez y tuvieron seis hijos.



Antes del casorio, a la par de su desempeño como técnico dental en un dispensario cercano al Parque Ayacucho, se había hecho fotógrafo y tesorero de la Sociedad Divina Pastora.
En 1945 disponía de un foto estudio en su residencia ubicada en la calle 24 entre 20 y 21, el cual luego trasladó a la carrera 19 entre calles 30 y 31.

Su dedicación lo llevó al desarrollo de una práctica y conocimiento del proceso fotográfico que depuró constantemente: existen copias de gelatina y bromuro de plata de su autoría, identificadas primeramente con su firma, luego con un sello, atribuido al consabido mediecito. Todos los originales permanecen impecables a pesar del tiempo, conservadas adecuadamente.

En 1949 trabaja como reportero gráfico en la corresponsalía de El Nacional junto a Arístides Bastidas y como tal realiza fotografías del terremoto que asoló a El Tocuyo en agosto de 1950. Junto a Francisco Villazán fueron los primeros en llegar a la ciudad devastada y juntos también, exhibirían con premura, poco más de una semana después, cien fotografías del suceso, exposición que tuvo lugar en los salones de la librería “Santos Luzardo” del poeta tocuyano Antonio Castellanos. Este evento fue reseñado en la edición del 12 de agosto del diario Última Hora.

En 1952, en ocasión de celebrarse el cuatricentenario de Barquisimeto, elaboró junto al maestro José Requena un gran mapa mural del estado Lara, expuesto en la feria de entonces, donde fotografía y pintura ilustraban regiones y lugares de la geografía larense.

Esta obra es de paradero desconocido, pero se encuentra documentada en la prensa local.
Ese año fue contratado por Taormina Guevara como fotógrafo de su naciente Academia de Arte y Ballet Infantil, ubicada frente al Parque Ayacucho, algunas de ellas coloreadas por el señor Arends, según dejan ver las originales que conservaba María Teresa Álvarez, madre de la bailarina, las cuales cedió en vida a la Fototeca de Barquisimeto.

La Academia siempre se preció de contar con fotógrafos “oficiales” o de planta, de la cual Otaiza sería el primero. Para el momento cambió la “i” latina de su apellido por una “y” que supongo artística: Otayza aparece rubricado al extremo izquierdo de la obra. Todas las fotografías realizadas por Otaiza del Ballet son extraordinarias.

En 1955, estuvo presente en el acto mediante el cual se creaba la Sociedad Amigos de Barquisimeto, registró el acontecimiento y realizó una impresión heroica que engalanó su sede.

Guillermo Morón recuerda el día que su madre rompió un prolongado luto y llamó a su amigo Otaiza, quien rememoraría el momento en un hermoso retrato familiar.

Sus fotografías sociales, englobando festejos de toda índole, el mundillo de los clubes sociales, la fotografía familiar, las bodas, los personajes de la farándula local y retratos, representan documentos invaluables para la historia regional. Quien quiera conocer cómo era Barquisimeto en la década de 1950, la puede conocer a través de la obra de Elio Otaiza.

Aparte de llevar una vida social cónsona con sus registros, fue rosacruz, masón, tesorero de la Sociedad Divina Pastora; miembro fundador del polígono de tiro y del Foto Cine Club Barquisimeto. Además de político. Recuerdo que caminando por los alrededores de mi casa materna, lo vi pasar, con dos parlantes sobre el techo de un escarabajo, convidando a votar por él y Cruzada Cívica Nacionalista, partido del pérezjimenismo.

En 1969 resultó electo diputado por el estado Lara al Congreso Nacional y formó parte de la Comisión de Asuntos Indígenas que presidía Germán Borregales. Esta comisión conformó un grupo expedicionario que recorrió el Amazonas. A su regreso a Caracas el “diputado-fotógrafo” como lo apodaban, presentó la exposición “Indígenas del Amazonas”, conformada por 127 originales, en blanco y negro, formato 50 x 60 centímetros, cuya inauguración tuvo lugar el miércoles 25 de junio de 1969, en el propio Congreso Nacional.
Una posterior muestra en 1972, le permitió exhibir una nueva selección de diversos lugares de la geografía nacional, compuesta por 76 originales en color que denominó “Elio Otaiza fotografías”. Esta sería una muestra excepcional puesto que indagaría con el color, ya que toda su obra fotográfica anterior había sido en blanco y negro.

Las fotografías presentadas para la venta fueron adquiridas en su totalidad por el propio presidente de la Comisión, Germán Borregales.

Disuelta Cruzada Cívica Nacionalista, se unió a las filas del MAN, pero problemas de salud lo llevaron a retirarse de la política y de la fotografía. Poco después, el 25 de diciembre de 1976 muere en Caracas.








sábado, 1 de diciembre de 2018

Dr. Fortunato Orellana un tocuyano excepcional y medico ... “Yo hice un juramento para curar a los enfermos, no para hacerme rico a sus expensas…

Dr. Fortunato Orellana
    
Nació en el Tocuyo, Estado Lara, el 11 de Mayo de 1905, hijo de Don Gregorio Orellana, y de Doña Virginia Anzola; (casado el 1 de Febrero de 1903) tuvo 4 hermanos: Eyilda, Adelaida, Ricardo y Gregorio, todos los reconocimientos de probidada y altruismo.  
 Contrajo matrimonio con Doris Parra Pinellen, valiente mujer quien pago cárcel su pensamiento político; años después, al establecerse en régimen democrático, llego a Presidente del Consejo Municipal de Iribarren y luego Senador por el Estado Lara, siendo la primera mujer de Venezuela, que ejerce tan delicado cargo en el parlamento Nacional.
   De este matrimonio no hubo hijos. La infancia del Dr. Fortunato Orellana, transcurrió en el Tocuyo, donde curso sus estudios de educación primaria. Más tarde deja su residencia en Barquisimeto; ingresa al colegio “La Sallé”, Que acogió en sus aulas al inquieto estudiante; su inclinación por el bien de sus semejantes, lo conducen hacia los estudios de Medicina. 
    A ellos se dedicó con el mayor entusiasmo en la universidad de Montpellier en Francia, donde obtuvo el título de Doctor en Medicina el 29 de Julio de 1932, después de cumplir los requisitos legales para su revalida, la Universidad central de Venezuela le confiere el título de Doctor en Ciencias Médicas.
    El amor a su tierra natal, lo lleva hasta allá y es en el Tocuyo donde empieza a ejercer la noble profesión de la medicina. El Tocuyo es un testimonio de su apostolado y de su acierto como médico, cuyos primeros diagnósticos son el dintel de sus triunfos posteriores logrados allí en Barquisimeto, donde ejerció en su consultorio privado, más por practicar el bien a su prójimo, que con afanes de lucro.    
 Fue miembro Fundador del Partido Acción Democrática y a él sirvió hasta el fin de sus días con lealtad y desprendimiento. Fue Diputado al Congreso Nacional en el Gobierno del eminente pensador americano y “Maestro de la Juventud” Don Rómulo Gallegos y luego, Senador, en el Gobierno del estadista y también escritor venezolano y político, Rómulo Betancourt.
 Su sepelio constituyó un verdadero testimonio de duelo popular y social, cuando innumerable publico acompaño su cadáver hasta el Tocuyo, donde reposan sus restos (El falleció el 31 de Julio de 1966). Foto: Actual deteriorada del Dr. Fortunato Orellana. 1974-2015. “Yo hice un juramento para curar a los enfermos, no para hacerme rico a sus expensas… (Fortunato Orellana 1905-1966)

jueves, 15 de noviembre de 2018

Vista de la ciudad de El Tocuyo 1866 primera imagen ilustrativa de El Tocuyo ; realizada en técnica de acuarela por ; Romón Bolet Peraza

Acuarela "Vista de la ciudad de El Tocuyo" 1866
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   El “Museo venezolano”es una publicacion que  contiene dibujos de Ramón Bolet, editado por BOLET HERMANOS con la colaboración de la litografía de Henrique Neun, Caracas, 1866
 Ramón Bolet Peraza fue un destacado pintor e ilustrador (1836-1876). Hijo del ilustre médico Nicanor Bolet. Junto con su hermano Nicanor Bolet Peraza publicó en Barcelona seis números de “El Oasis”, con litografías en blanco y negro. En el “Museo venezolano” se empleó la técnica denominada cromolitografía a color. 
Fue amigo de James Mudie Spence, quien le invita a realizar estudios de perfeccionamiento en Manchester, Inglaterra, lugar donde fue discípulo de John Ruskin. Ramón Bolet se destacó en la acuarela y en las cromolitografías a color. En 1873 permaneció en el Reino Unido durante ocho meses y expuso 150 obras en la Sociedad Literaria y Filosófica de Manchester.
 El “Museo venezolano, sin duda alguna, es una obra extraordinaria. En ella se pone de manifiesto el deseo de este artista de mostrar las más modernas técnicas para ilustrar obras. En esta obra retrató numerosos paisajes y ciudades venezolanas de aquel tiempo, muy unido a elementos que caracterizaban la cotidianidad de la época.

   
   También retrató personajes de su tiempo. Entre las imágenes que forman parte de esta obra podríamos citar: La Vista perspectiva de la Iglesia de la SMA: TRINIDAD, según el plano adoptado para su reedificación (Caracas); Templo de San Juan de Dios (La Guaira); El Saman de Güere; Lago de Valencia; Vista de Puerto Cabello (tomada frente de Paso Real); Vista tomada en Barquisimeto (desde el puente Libertador); Quebrada de Humocaro; Vista de la Ciudad de El Tocuyo, entre muchas otras imágenes, que hacen de estas litografías piezas invalorables de nuestras artes gráficas.



sábado, 10 de noviembre de 2018

GOLPE TOCUYANO genero folklorico oriundo de El Tocuyo

   
Edinio Torrealba "Viejo Roble Tocuyano"
“es completamente diferente en su estilo y estructura al vals venezolano, al golpe Tuyero, al corrío llanero y al joropo”, y coinciden en el tiempo de tres por cuatro, pero éste no se baila y nunca es interpretado por mujeres, porque ha estado reservado durante siglos a los hombres, cosas que han cambiado en las últimas décadas y de acuerdo al momento que lo requiera.

Dr. Carlos Bujanda Yepez


    Aire o estilo  musical convertido en un genero  oriundo de la región centro-occidental de Venezuela, mayoritariamente de los estados Lara y Yaracuy. Es interpretado por una variedad de cordófonos (cuatro, medio cinco, cinco y seis), que junto con tambora y maracas producen una sonoridad única entre los joropos venezolanos. Caraota, Ñema y Taja es el conjunto musical más prolífico en la interpretación de este género. Famosos golpes tocuyanos son Amalia Rosa, Gavilán tocuyano, Ramoncito en Cimarrona, etc.

     Su origen se puede establecer en la mezcla étnica que significó la Colonización Española, que junto al aporte indígena y el elemento africano, dieron como base al nacimiento de este estilo musical. El Tocuyo fue la primera ciudad fundada tierra adentro en Venezuela y la primera ciudad que tuvo un asentamiento más o menos ordenado en los primeros años de la colonización del territorio venezolano. Para el año 1620, con Francisco de la Hoz Berrio y Oruña, comienza el verdadero proceso de colonización en territorio venezolano, siendo El Tocuyo un elemento clave para la expansión de la corona española, en lo que es hoy dia el Centro-Occidente de Venezuela (LLanos y Pie de Monte Andino.

      Esta importancia tuvo su manifestación en diferentes ámbitos: Artesanía (Tela Tocuyana y sus Centenarios Telares), comida (Acemita, Pan de Tunja, Catalinas o Cucas, Pan de Horno entre otros); Artes Plásticas (Pintor Barroca del Tocuyo de Tipologia Religiosa), y música con el Golpe Tocuyano y el Tamunangue del día de San Antonio de Padua.

     Es destacable, que en el ámbito nacional venezolano fue doña Adilia Castillo, la que dio a conocer el Golpe Tocuyano con la pieza: ¡Ah Mundo Barquisimeto!!!

FORMA MUSICAL

El Golpe Tocuyano se toca a ritmo de 6/8. Su instrumentos son: El cuatro estilo Monterol, el cinco, el medio cinco, el cuatro de 5 cuerdas que hace el papel de octava, las maracas, la tambora.

El Golpe Tocuyano se canta básicamente a dos o tres voces; sus melodías se van intercambiando entre los cantores. En algunas piezas musicales existen combinaciones y tiempos que son característicos en la música campesina. Destaca en este ritmo la combinación de Seis por Ocho y Tres por Cuatro.

Este ritmo vivaz y cadencioso oriundo de esta región, según el historiador Carlos Bujanda Yépez, “es completamente diferente en su estilo y estructura al vals venezolano, al golpe Tuyero, al corrío llanero y al joropo”, y coinciden en el tiempo de tres por cuatro, pero éste no se baila y nunca es interpretado por mujeres, porque ha estado reservado durante siglos a los hombres, cosas que han cambiado en las últimas décadas y de acuerdo al momento que lo requiera.

VARIEDADES DE GOLPES TOCUYANOS

   Hay variedades de Golpes Tocuyanos, de acuerdo a algunas regiones del estado Lara donde se ejecuta. Los investigadores del folklore establecen una notoria diferencia entre el golpe Tocuyano folklórico cantado en El Tocuyo y el Golpe de Curarigua: el cantado en Curarigua es lento y tan parecido a los golpes interpretados en la zona de Los Boros, candencioso rítmicamente combinado con charrasqueos de cuatro que lo hace muy rítmico.
El Golpe ejecutado en El Tocuyo es el verdadero y auténtico, es ágil, vivaz y rítmicamente rápido, manteniéndose original durante siglos, aseguran ellos. El Golpe nace en El Tocuyo y por lo tanto es “Tocuyano”, así como fueron esos pueblos hijos de este lar y representaron nuestra jurisdicción, sentencia el investigador Antonio J. Saldivia.

EL PRIMER GOLPE TOCUYANO

    Uno de los golpes tocuyanos más antiguos, según los cronistas es el titulado “La Flor del Cacao”, que data de mediados del siglo XIX, y se puede considerar como uno de los golpes más viejos, pertenecientes al folklore larense y de Venezuela.
“Al hablar de las manifestaciones iniciales de tal inquietud en los albores de la Ciudad Madre, hemos de tomar en cuenta su condición social, ya que en esta ciudad se han mezclado las distintas influencias euro-españolas y africanas traídas de allá y que el conquistador sembró en nuestro suelo”, se reseña en el sitio https://eltocuyohistoriacolonial.blogspot.com/…/historia-de…
En el siglo pasado solamente el pueblo cultivaba la música –la burguesía lo ignoraba y rechazaba- pero a partir de los años 40 la música de El Tocuyo tuvo un gran auge y notables tocuyanos, entre ellos el doctor José Rafael Colmenares y luego el Profesor Raúl Colmenares la dieron a conocer y la difundieron a nivel nacional.
Andando el tiempo, esas influencias fusionadas con lo autóctono, que eran las manifestaciones y rituales de los aborígenes y su sentir, dieron origen a un mestizaje que derivó en la gama de sentimientos que perfilarían los genuinos rasgos de la musicalidad larense.
Producto de ese encuentro entre los elementos culturales autóctonos y los traídos de Europa y África se engendró una gran riqueza en manifestaciones culturales, tales como música y danza que luego estructuró lo propiamente criollo. A partir de allí las manifestaciones festivas de la colonia se fueron incorporando al folklore tocuyano, notándose hoy en día un gran valor en lo que a música se refiere, lo cual ha sido tradicionalmente una disposición innata del tocuyano.

EL TOCUYO Y SU RIQUEZA MUSICAL

En el valle de El Tocuyo nacieron diversas expresiones folklóricas, siendo las primeras las de carácter religioso: El Son de Negros en honor a San Antonio de Padua; la Zaragoza, llamada también baile de los locos o de los Santos Inocentes; las Salves o Velorios de la Cruz de Mayo y el San Pascual Bailón.
Entre las manifestaciones folklóricas de carácter popular figura en primer lugar el Golpe Tocuyano, que según la queja de los nacidos en El Tocuyo, “se quiere desconocer su origen”; y las danzas del Tamunangue.
Y también nació la expresión orgullo de los nacidos en El Tocuyo, el Golpe Tocuyano, “del cual se quiere desconocer su origen”, para disgusto de los tocuyanos. El quehacer musical de El Tocuyo lo ubican los investigadores de la música larense en los inicios del siglo XVII, fecha para la cual esta ciudad fue centro de gran importancia político-económica dentro del ámbito provincial, e incluso fue de hecho aunque no de derecho, capital de la Provincia de Venezuela.
En el ubérrimo valle del río Tocuyo, la ventajosa posición de esta ciudad, hizo que por este valle transitaran muchos pobladores de zonas adyacentes y que ésta era la única vía de acceso desde Barquisimeto hacia la región andina: Trujillo y Mérida.

• Antiguas referencias ubican los primeros latidos de este acontecer musical en El Tocuyo, en los umbrales del siglo XVII. Para esa época la ciudad, actual Capital del Municipio Morán, fue centro de gran importancia político-económica dentro del ámbito provincial, e incluso fue de hecho aunque no de derecho, Capital de la Provincia de Venezuela.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Juan Ceferino Castillo Un gran maestro ...que se sembró e El Tocuyo


Br. Juan Ceferino Castillo "El Bachiller Ceferino"

      Nació en Guama, estado Yaracuy el 26 de Agosto de 1912. Hijo único de Adelaida Castillo y Eusebio Silva. Estudió primaria en la Escuela Federal Graduada José Tomás González, entre los años 1926 a 1931 en  Guama Estado Yaracuy.
   A los 20 años de edad se desempeña por su propia iniciativa, como maestro rural en Chivacoa, Camunare, Sabana de Parra, Boca de Aroa y Guama, enseñando a leer y a escribir a los jóvenes campesinos de esas zonas rurales del Estado Yaracuy. En el año 1938 fue egresado del Primer Instituto de Mejoramiento organizado por la misión rural Nº 7 de Guama, Estado Yaracuy.

    Posteriormente asiste a cursos libres de perfeccionamiento de matemáticas, lenguaje, ciencias sociales y ciencias naturales. En 1943, en Guatire conoce a Encarnación Negrín y contrae matrimonio el 2 de enero de 1950 obteniendo allí el fruto de cuatro hijos tocuyanos: Hernán José, Rosario Adelaida, Gladis Coromoto y Jorge Luís.

     En 1949 comienza a trabajar como maestro en el Grupo Escolar República Dominicana y desde allí es conocido popularmente en nuestra tierra como el “Bachiller Ceferino”. Este insigne hombre fue un ejemplo para la comunidad y  la colectividad de la ciudad larense por su vocación y mística en el cumplimiento de sus obligaciones como maestro. Se destacó por el método de enseñanza de las matemáticas. Las clases eran  canciones que los alumnos se aprendían y repetían de memoria estando allí un fructífero aprendizaje. Sumamente estricto en la creación de hábitos de trabajo y de disciplina en sus estudiantes.

    En agosto de 1983, viaja a Inglaterra y recorre algunos países europeos  en compañía de su hijo mayor quien se desempeñaba como diplomático venezolano en Londres. El 12 de febrero de 1984, participa en un concierto sinfónico de la Coral de El Tocuyo, con motivo del IX aniversario de la Orquesta Juvenil de Venezuela “Juan José Landaeta” y el 12 de junio de 1987 `participa nuevamente con esta coral en un marco del Festival Vinicio Adames.

    En el año 1986, participa en el IV Festival Coral Larense en Barquisimeto. El 11 de noviembre de 1989, recibe el Estandarte de Honor con motivo del cuatrigésimo tercer aniversario del Grupo Escolar República Dominicana. Se destacó en organizaciones como el movimiento de cursillos de cristiano, la cruzada del Rosario en Familia, la Legión de María, Caritas Internacional, voluntarios de acción social en visitas a los enfermos, asistente permanente a las peregrinaciones da la Virgen de Coromoto en Guanare, integrante de la cofradía del Santísimo Sacramento y el corazón de Jesús, perteneció al Consejo Parroquial del Templo San Juan donde fue secretario, integrante del Comité de la celebración de la  Boda de Plata de Monseñor José Rafael Orozco del asilo de Ancianos, cronista del programa” La iglesia en marcha” por radio colonial de El Tocuyo.

   Autor de cánticos religiosos como: Bendito sea el Señor, Creo en el Señor, Demos gracias al señor y Cristo y Fundador del movimiento de Renovación Carismática en la Parroquia San Francisco de El Tocuyo. Fue catequista y estableció en su familia la tradición del almuerzo navideño para los ancianos más pobres de la parroquia los días 25 de diciembre de cada año.

    Escribió la música al Salmo Primero del Antiguo testamento de la Biblia. Fue jubilado por el Ministerio de Educación en 1974 y aún se recuerda con respeto por ser maestro de maestros, gestor de voluntades, quién impulsó el desarrollo del aprendizaje en numerosos niños de nuestra tierra Morandina. En 1979 comienza  a  padecer una larga y penosa enfermedad  y muere el 4 de abril de 1993.   
   
   En el año 2000, bajo el gobierno del Presidente Hugo Rafael Chávez Frías nuestra institución lleva el nombre del insigne maestro de maestro gestor de voluntades.
Actualmente 2007, continua el proceso de construcción para su culminación, en miras del nuevo paradigma de la educación bolivariana, visión que Juan Ceferino Castillo pudo proyectar con sus métodos de enseñanza. En sus viajes  visito  la línea amarilla  que identifica el Meridiano de Grenwich. Año 2007, es reconocido como Figura  Del Magisterio Larense.