...EN ELLA ENCONTRARAS LA HISTORIA DE UNA CIUDAD EN INVESTIGACIONES PROFESIONALES Y MINUCIOSAS REALIZADAS POR SU CREADOR
LIC. ANTONIO J. SALDIVIA LANDAETA



martes, 20 de septiembre de 2016

LICEO “EGIDIO MONTESINOS”.de Carora lleva el nombre de una gran maestro Tocuyano



     En cada casa de Carora, en muchas de las casas de la región, está presente el recuerdo vivencial del Liceo “Egidio Montesinos”, en los hogares palpita el eco del sentimiento traducido en alguna anédocta que guarda estrecha relación con la Historia de este centenaria institución, la cual es el verdadero y auténtico santuario de la cultura de la región torrense y patrimonio de luz y enseñanza de toda Venezuela.

     ¿Cuántos hombres y mujeres de esta antigua ciudad han tenido que transitar diariamente por la ruta hacia el conocimiento y la sabiduría, hacia la luz que hace desaparecer las sombras malignas de la ignorancia?  Todo ese tránsito permanente de esta gente ha tenido obligatoriamente que pasar por las aulas del Liceo, para alimentarse con el espíritu de las letras, la ciencia, las artes y el deporte; hoy son venezolanos auténticos quienes han participado y contribuyen al desarrollo del país en todas sus latitudes.

 A más de 100 años, el Liceo constituye la verdadera fiesta para la región, es un tributo de infinito agradecimiento a lo que ha formado la familia liceísta, a los fundadores, a Ramón Pompilio Oropeza, a Lucio Antonio Zubillaga, imágenes de maestros ejemplos imperecederos en la conquista de grandes ideales, a los profesores en cuyas vidas se ha mantenido la llama viva de la enseñanza, al personal administrativo y obrero, personalizado en Chía González y en Vale Angel Franco, ejemplos de dedicación al trabajo por esta añeja institución.

 Colegio “La Esperanza”, Colegio “Federal”, Liceo “Egidio Montesinos”, tres nombres para una sola Historia y un mismo ideal civilizador.  Esta idea traducida en cien años ha enseñado a estudiar a los caroreños, les ha enseñado la disciplina, a ordenar ese caudal de inteligencia y aptitudes que están presentes en la gente de este pueblo, el cual vive cada día cargado de esperanza y optimismo por una vida mejor.
 En la lucha diaria de cada uno de nosotros, de lo que somos, de lo que seremos, está presente el recuerdo juvenil de este vieja institución centenaria.   En cada mente está presente el recuerdo en imágenes sensoriales de nuestro Liceo, en cada aula, pasillo o patio se rememora en la conciencia la percusión de sus gratos recuerdos.  Su historia es la historia de la ciudad del siglo XX.  En el Liceo se ha formado una gran parte de venezolanos quienes conjugan con diario tesón el destino esperanzador de la Patria


El Liceo “Egidio Montesinos” fue creado el 1º de Mayo de 1890 con el nombre de Colegio “La Esperanza”.  Sobre su creación no hay decreto alguno, ya que el Colegio en cuestión era de carácter particular.  Sólo existe en los archivos del plantel el acta inicial que está firmada por el Rector y algunos representantes que se encontraban presentes en el acto de instalación. 

     Este plantel que lleva el nombre de Liceo “Egidio Montesinos” fue fundado el 1º de Mayo de 1.890 por el Dr. Ramón Pompilio Oropeza, ilustre hijo de esta ciudad.

La primera matrícula fue de 21 alumnos quienes, de acuerdo con los documentos de la época, aprobaron todos las materias correspondientes.
En 1.891 el plantel es elevado a la categoría de Colegio Federal de Segunda Categoria, conservando su nombre original y figurando como Rector el mismo Dr. Oropeza.  Para la época era Presidenrte de la República el Dr. Raimundo Andueza Palacios.

     En el año 1.894 egresa del Colegio “La Esperanza” la primera Promoción de Bachilleres.  En 1.898 egresa la segunda Promoción, pero dos años después el Colegio es clausurado por orden de General Cipriano Castro, entonces Presidente de la República.
      Transcurridos algunos años y después de muchas diligencias del Dr. Oropeza y otras personas representativas de la ciudad, se reabrió el Colegio en 1.911 por orden del General Juan Vicente Gómez.  A partir de esa fecha el plantel ha continuado su labor civilizadora ininterrumpidamente, egresando, promociones periódicamente hasta 1.937.  En el año 1.940, por Decreto del Gobierno Nacional, a la Educación Secundaria se le aumenta un año más.  Los alumnos que terminaban el 4º año tenían entonces que desplazarse hacia otras ciudades del país, con el objeto de obtener su título de Bachiller.
     En 1.949, por Decreto del Gobireno Nacional, el Colegio adopta el nombre de Liceo “Egidio Montesinos”, cuyo nombre conserva hasta hoy.

    El Liceo funcionó con el primer Ciclo hasta 1.962 en que fue creado el 1er. año de Ciencias.  En consecuencia, la primera Promoción de Bachilleres del Liceo “Egidio Montesinos” fue la de 1.964, o sea, la que lleva el nombre del Dr. Pablo Alvarez Yépez.

En 1.964 es creado el 1º año de Humanidades y para el próximo año escolar fue creado el 2º año de esta especialidad, lo cual significa que para 1.966, egresaron del plantel promociones de Ciencia y Humanidades.
Para el año escolar 1971 - 1972 es creado el 1º año de Mercantil el cual fue eliminado en el año 1.978 por poca matrícula.



martes, 13 de septiembre de 2016

Colegio "la Concordia" de el gran maestro tocuyano Don Egidio Montesinos Canelon

     Fundado el Colegio de La Concordia en 1863 por el bachiller Egidio Montesinos, quien desde 1870 comienza a gestionar ante el Ejecutivo Nacional la solicitud para que le permitiera la potestad de conferir títulos de Bachiller, ya que sólo lo otorgaban en Trujillo y Caracas. Esta función le fue permitida a partir del año 1874, lo cual contribuyó con el auge de dicho Colegio, llegando a convertirse en el más importante de toda la región occidental de Venezuela.

    No obstante, en 1905 se crea un Código de Instrucción Pública que limitó el otorgamiento de grado a las universidades y seminarios, afectando a la educación privada ya que muchos se fueron a estudiar al Colegio La Salle, luego en 1912 se les concede nuevamente esta potestad.

Esta intitucion llamada Colegio La Concordia , -fundado por Don Egidio Egidio Montesinos que fungio como   rector y funcionaba en su propia  casa,ubicada en la calle de la abundancia hoy carrera 10 entre calle sucre y canelon,  allí se la pasaba desde el alba hasta llegada la noche. Los primeros cursantes en el Colegio La Concordia tenían que graduarse  fuera, hasta que en 1873 le fue concedido por el Ejecutivo Nacional la autorización de conferir el grado de bachiller, encontrándose entre los primeros graduandos de 1877, su propio hijo Egidio Montesinos Agüero, Jesús María Garmendia, Pablo Bujanda, Arístides Riera, Julio Olavarrieta, Carlos Bujanda y Fernando Yépez. El Colegio La Concordia, a pesar de las dificultades políticas del país y a la propia situación interna de El Tocuyo, mantuvo sus puertas abiertas. En sus cincuenta años de existencia, Don Egidio llegó a dar clases en todas las asignaturas que se impartían en  dicha institución.

    Por el Colegio La Concordia pasaron 474 estudiantes y entre los más destacados podemos mencionar a Lisandro Alvarado (médico) Ezequiel  Bujanda (abogado), José Gil Fortoul abogado), Hilario Luna y Luna (político, poeta), Hipólito Lucena Morles (abogado), José María Lucena Morles  (sacerdote), José Gregorio Limardo (abogado), Ramón Pompilio Oropeza (médico y educador), Federico Carmona (abogado, periodista), Carlos Yépez Borges (abogado, poeta), Agustín Gil Gil (político, escritor) y ya en el siglo XX, en sus últimas graduaciones, estudiarían su nieto Roberto  Montesinos, Vicencio Pérez Soto (militar, político), José Pío Tamayo (político, poeta), entre otros tantos quienes, provenientes de diversas partes  del país, irían a formar en su mayoría puestos relevantes en el acontecer nacional.

    En demostración del apego del maestro con sus discípulos, citamos parte de su discurso ante los graduandos de 1880; “Siendo lanzados a las contrariedades del mundo, recibieras, los golpes o favores de la voluble fortuna, recordad los días serenos y apacibles-

Finalmente, el Colegio de La Concordia, cierra sus puertas en 1913, luego de atravesar por dificultades financieras y debido al decaimiento físico y muerte de Egidio Montesinos -quien fue su principal soporte- cerrándose así, un importante período de la educación secundaria en toda la entidad. 

lunes, 12 de septiembre de 2016

Blas Bruni Celli médico patólogo y oftalmólogo, historiador, filósofo y político

    

Nacio en el pueblo larense de  Anzoátegui, Lara, 3 de junio de 1925 y murió en  Caracas, 17 de enero de 2013). fue un médico patólogo y oftalmólogo, historiador, filósofo y político venezolano, hijo de inmigrantes italianos y graduado en 1950 de la facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela.

    A principios de su carrera, Bruni fue profesor de medicina en la UCV, luego, habiendo cursado estudios de postgrado en filosofía, enseñó el idioma griego y filosofía antigua en su alma máter. Bruni fue ministro de Sanidad en 1974-1975 durante el primer período presidencial de Carlos Andrés Pérez.

   Blas Bruni Celli fue individuo de número de cuatro Academias Nacionales: Academia Nacional de la Medicina, Academia Nacional de la Historia, Academia Nacional de Ciencias, Físicas, Naturales y Matemática, e Individuo de Número de la Academia Nacional de la Lengua. El hecho de pertenecer a cuatro Academias Nacionales de manera simultánea, es un rarísimo caso de erudición, solamente igualado en la historia venezolana por el Doctor Arturo Uslar Pietri.

  Entre su vasta obra como gran historiador, Bruni Celli es ampliamente conocido por su edición de las obras completas del Doctor José María Vargas y Adolfo Ernst y por haber editado la obra Arca de letras y teatro universal, de fray Juan Antonio Navarrete (1749-1814), erudito, humanista y escritor venezolano del siglo XVIII.

domingo, 11 de septiembre de 2016

La imagen de la Virgen de altagracia fue pintada El Tocuyo por un pintor malagueño Thomas de Cozar


    El artista que pintó la imagen de la Virgen Altagracia, de Quíbor, tras una investigación encabezada por José Manuel Mendoza Rivero, técnico superior universitario (TSU) en restauración y conservación del patrimonio cultural y en apreciación del arte colonial hispanoamericano, estudio llevado a cabo en el Centro de Investigaciones Museológicas, dependiente del Instituto Nacional de Antropología e Historia de la Universidad Nacional Autónoma de México.
    Los buenos resultados de la investigación se da a raíz de los 400 años de la imagen de Nuestra Señora de Altagracia de Quíbor. Esta fue pintada en el año 1605 por un artista de origen malagueño (España) conocido como Tomás de Cózar. El hermano Nectario María, en su obra Orígenes Históricos de Quíbor, lo identifica con el apellido Tovar, pero ahora ha quedado esclarecido que no es así sino como ya fue apuntado

    Mendoza en su investigación explica que al trasladarse a El Tocuyo, los artistas procedentes de Málaga (España) hicieron trabajos por encargo de sacerdotes que requerían esculturas y pinturas para los templos de los municipios Jiménez, Morán y Andrés Eloy Blanco.
“Hay una obra en el templo matriz de Sanare, la efigie de Santa Ana con San Pedro y San Pablo a los lados, cuyo autor es probable que sea el mismo de la patrona de Quíbor, ya que este artista ejecutó una obra con las mismas características en la ciudad de Coro, estado Falcón, a principios del siglo XVII”, agregó el especialista.

Además, afirmó, “ubicamos una escultura de Santa Lucía, que está en la iglesia Inmaculada Concepción de El Tocuyo, que data de 1618, cuyo autor es Agustín Riera, integrante de los artistas provenientes de Málaga.
Hay otra imagen que está en una pequeña capilla de Cubiro, identificada como Santa Rosalía, que puede datar de principio del siglo XVII.”

    La identificación de la firma del pintor José Manuel Mendoza llevó a cabo consultas e investigaciones en el Archivo Arquidiocesano de Caracas, en donde revisó materiales sobre protocolo eclesiástico, capellanías de Venezuela y otros documentos, consiguiendo un contrato suscrito por el pintor Tomás de Cózar, cuya firma impresa en el convenio se asemeja a la encontrada en el margen inferior izquierdo de la imagen de la Virgen María.
Mendoza informó que los paleógrafos que intervinieron en la identificación de la firma fueron Gloria Márquez, catedrática en la Universidad de Venezuela y jefa del archivo de la Academia Nacional de la Historia, y Milagros Contreras, directora del Archivo de la gobernación del estado Mérida.
René García Jaspe, paleógrafo del Archivo Arquidiocesano de Caracas con el apoyo de Carlos Duarte, director del Museo de Arte Colonial de Caracas, con su investigación permitió ubicar en tiempo y espacio al pintor de la imagen cuando asevera que un grupo de artistas, escultores, pintores y arquitectos llegados de Málaga en 1602, contratado por el cabildo eclesiástico de Coro para pintar imágenes religiosas, se traslada a El Tocuyo en 1604 a fin de hacer trabajos similares a los de aquella ciudad.

 

sábado, 10 de septiembre de 2016

Historia de la galeria de tocuyanos ilustre de El Tocuyo

  
Wed de la galería

La Galería de Tocuyanos Ilustres es una galería de retratos de personalidades nacidas y que hiciero vida productiva y social en la ciudad de El Tocuyo, en el estado Lara,Venezuela,  creada por el Ayuntamiento de del municipio Jose de la trinidad Moran en el estado Lara en el año 1945, con motivo de el cuatricentenario de la fundacion de la ciudad  gracias al impulso y el pedimento de la junta pro-celebracion de esta fecha y que era presidida por el insigne tocuyana Dr. Jose Rafael Colmenares Peraza y del Profesor Francisco Suarez

   Los retratos que forman parte ella pertenecen a las colecciones del concejo municipal de la ciuda y fueron realizados por varios artista celebres de el estado y del pais, . La incorporación de un retrato a la Galería se decide por acuerdo del Ayuntamiento. Posteriormente se hace la presentación del retrato y una evocación académica al personaje. La última incorporación de un retrato en la galería, en el año de 2012.

   Esta galería de retratos de tocuyanos ilustres esta ubicada en el salón de conferencia de la hermosa ,vetusta y colonial edificación del ectito convento de los franciscano hoy Casa de La cultura "Jose Angel Rodríguez Lopez" de la capital del municipio El Tocuyo.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Alcides Lozada y su vida a la lucha contra la dictadura desde El Tocuyo ,,y su reclusion en el Castillo de Puerto Cabello

Alcides Lozada


    Entre los presos del Castillo de Puerto Cabello y la vida, se alzaban en forma insolente unos muros sombríos, un largo y macabro brazo del mar sembrado de tiburones hambrientos, el portón erizado de bayonetas y los tentáculos diabólicos de la policía política de Juan Vicente Gómez.
Alcides Lozada era un intelectual larense, revolucionario y poeta de exquisita inspiración. Desde la fatídica cárcel "Las Tres Torres", el General Eustoquio Gómez, Presidente del Estado Lara, lo envió amarrado al castillo junto con oficiales y tropas de la gabaldonera. La travesía la hicieron en vagones acondicionados del Ferrocarril Bolívar hasta la población de Tucacas.


      En el pequeño puerto falconiano, los prisioneros bajo fuertes custodias fueron conducidos abordo de un barco de la Marina de Guerra conocido como el "José Félix Ribas". Atados entre sí, formando una cadena humana los colocaron en la cubierta del buque congestionando los pasillos en el agotador viaje por el golfo de aguas turbulentas en tiempos de pleamar.
Después de cuatro horas de duro navegar, el viejo cascarón enrumbó su proa al canal para atracar al costado del muelle de la Planchita. En este lugar redoblaron la guardia y tomaron mayores medidas de seguridad, mientras la fila humana arrastraba sus rotas alpargatas por la vía que parecía interminable hacia el penal.

Alcides Lozada no soportó el duro cautiverio en el calabozo del Rastrillo. Era un hombre de extraordinaria sensibilidad. El brutal comportamiento de los carceleros, agudizado en lucha feroz contra todo aquello que representara peligro a sus amos, minó su débil fortaleza física para convertirlo aherrojado y humillado a los grillos sesentones, en triste despojo, en un guiñapo humano.
El poeta cuyos versos encendieron luces en las tardes barquisimetanas, para el disfrute del hermoso paisaje de sus crepúsculos, sintió la presencia de la muerte una noche del mes de julio de 1930, a la misma hora cuando las rejas del calabozo repicaban los cerrojos de seguridad para la última canción del día.
    Los compañeros de celda del moribundo solicitaron a gritos la presencia de los guardias para quitarles los pesados grillos y todo fue inútil. Arriba, paseando tranquilamente sobre las murallas, con un viejo Máuser al hombro y un sombrero tapándole el sereno, un centinela ocupaba su tiempo en mirar el horizonte. Nadie escuchó o fingieron no escuchar las voces que rompieron la quietud del presidio.
Al siguiente día, cuando la corneta anunciaba el toque de diana y la Bandera Nacional subía al tope del mástil, entraron los carceleros al calabozo donde el cadáver del poeta yacía tirado sobre una cobija que manos amigas colocaron en el sucio piso.
A golpe de cincel y mandarriazos cortaron los soportes de las barras, para dejar en libertad plena al ilustre larense en su viaje sin retorno a la eternidad

Copilado del libro -"DIALOGO CON LOS MUROS" de Miguel Elias Dao

martes, 6 de septiembre de 2016

Jose de La cruz Limardo heroe de la independencia y pintor radicado en El Tocuyo

   
  
     Pintor, miniaturista y médico. Hijo de Jacinta Antonia Villanueva y Antonio José Limardo, ebanista de origen florentino que hizo trabajos para la Catedral, el Ayuntamiento, el Convento de Carmelitas y el Tribunal del Real Consulado de Caracas. Los primeros estudios de José de la Cruz los realiza en casa de la madre de José Manuel Zerazo. A los siete años, en 1794, entra en el colegio seminario que dirigía fray Francisco Andújar donde se distingue en dibujo.

       Limardo recuerda en sus Memorias que se ocupaba de copiar planos de casas que incluso llegaron a construirse, "me ensayé en el dibujo de arquitectura y quedó en mí con esto despierto el genio para este bello arte" (1949, p. 393). Camino a su colegio Limardo recuerda que pasaba por las "casas de los pintores", en el barrio de San Pablo, en la actual esquina de La Gorda: allí conoce al maestro Antonio José Landaeta, a su hermano, al maestro Juan José, al célebre Marcos [Pompa], a Maximiano Ochoa y a Ramón Zurita a quienes ayudó a preparar colores.

   Limardo asiste al maestro Landaeta en las pinturas de las Monjas Concepciones y San Pablo. En 1799 estudia latín como discípulo del vicerrector interino del Seminario, el Dr. José Antonio Montenegro, a quien solía "llevarle frutas pintadas del natural, pájaros en actitud de picar frutas, flores y además alguna lámina o cuadro sacado de las actuales traducciones de Virgilio u Horacio", como un cuadro de Títiro y Melibeo "según los pinta con sus ganados Virgilio en su égloga" (op. cit., p. 394). Escenas de gusto clásico como éstas sólo han sido encontradas en decoraciones murales como las realizadas en la Casa de Boves en Villa de Cura (Edo. Aragua), a finales del siglo XVIII. También realiza como parte de sus trabajos por esos años dibujos para bordados de trajes en muselina, sedas y paños de lana (op. cit., p. 396). En mayo de 1803 entra al curso de filosofía en la Universidad de Caracas, estudia física y matemáticas con instrumentos y dibuja un plano de Caracas que se adelanta al que realizará José Juan Franco para el Cabildo en 1811. Mientras sigue su carrera, Limardo entra con la ayuda del presbítero José Cecilio Ávila a la Academia de Dibujo de Onofre Padroni, "romano de mucha moral y de suma destreza y gusto en la pintura", a quien pagaba seis pesos mensuales. Al poco tiempo, Padroni lo deja continuar sin cobrarle y lo toma como ayudante en pinturas y dibujos. Ambos pintaron las casas de Urbina y del marqués del Toro. Posiblemente también sería llamado a pintar zócalos estarcidos en compañía de sus maestros los Landaeta y Padroni. Entre los condiscípulos de Padroni, Limardo menciona a Juan Lovera.

     Después de cerrarse la Academia, hacia 1805, Limardo sigue sus trabajos, ensaya el retrato en miniatura sobre marfil entre 1806 y 1810, copia el que el maestro Landaeta había realizado del padre Pedro Palacios y Sojo y realiza otros como el de la esposa de Isidoro Quintero, Miguel Barrera, y, en 1807, el de Mr. Punet, un comerciante de Saint Thomas (islas Vírgenes), y hace de memoria uno de Mr. Denker, un célebre flautista, también comerciante de la isla antillana. En 1808, también de memoria, retrata en una caja de rapé al gobernador de Curazao, lord Coburn, a quien había conocido en Maiquetía (Edo. Vargas). Limardo recibe el grado de filosofía el 20 de julio de 1807 y se matricula en medicina, carrera que concluye en mayo de 1810.

   Ese mes Limardo parte hacia Barquisimeto a encargarse de negocios familiares, pero los avances de Domingo Monteverde, ya en marzo de 1812, lo hacen retirarse a El Tocuyo. En diciembre va a Caracas y se une a las tropas de José Félix Ribas como edecán. Llega a ser secretario de Tomás Lander en Caracas. En mayo de 1814 se embarca hacia Curazao, donde ejerce la medicina y realiza varios retratos, entre ellos el de Merced Jugo, Juanita Carvelo, Marthey Rap, la esposa de Juan Elizondo, Dolores Freites y los de algunas damas inglesas, entre ellos la Coronela y Miss Graen, a quien da clases de dibujo. En sus Memorias comenta que desde 1815 le habían sido ofrecidos salvoconductos que no había aceptado, pero la Gazeta de Caracas del 2 de agosto de ese año publica una carta que le envía a Lorenzo Lasa donde habla contra los "fanáticos republicanos" agregando su deseo de regresar.

      Sin embargo, Limardo sigue hacia Santo Domingo el 25 de noviembre, después que Curazao pasa a manos de los holandeses, allí realiza dibujos de plantas, que regala a Carlos Bertero y recibe el título de médico que no había podido formalizar en Caracas por los avatares de la guerra. Limardo ejerce en Santiago de los Caballeros, luego pasa a Jacmel y Los Cayos en 1821. En Jacmel retrata a Ignacio Ramón Briceño Méndez y, en Los Cayos, a Madama Núñez y a Ignacio Requena y su esposa en miniaturas para medallones. Limardo regresa al país en junio de 1822, llega a Maracaibo, se dirige a Escuque (Edo. Trujillo) y luego a Guanare. En El Tocuyo realiza algunos retratos.

    En 1829 acompaña a Agustín Codazzi por algunos pueblos y, en enero de 1834, se encuentra en Caracas y se ofrece como médico en la calle del Triunfo, 181 (Gaceta de Venezuela, 7 de junio de 1834). Limardo estrecha su amistad con el entonces presidente de la República, José María Vargas, su antiguo condiscípulo, pero después de la Revolución de las Reformas en 1835 que expulsa a Vargas del poder, regresa a Carora. Limardo herborizó muestras, como la Bignonia ophtalmica, que enviaba a Vargas, ya en Caracas, después de su breve exilio en Saint Thomas (islas Vírgenes). También clasifica y estudia especies como la Cinchona tocuyensis. En 1838 descubrió restos de un cuadrúpedo aparentemente antediluviano y envía a Vargas un diente. Hacia 1843 (dos años después de la muerte de Lovera),

    Limardo escribe sus Memorias. Desafortunadamente ninguna de sus obras ha sido identificada o encontrada, pero el legado escrito de Limardo es de gran trascendencia para reconstruir la actividad artística venezolana de comienzos del siglo XIX.

COPILADOR : Lic.  Antonio  J. Saldivia Landaeta