...EN ELLA ENCONTRARAS LA HISTORIA DE UNA CIUDAD EN INVESTIGACIONES PROFESIONALES Y MINUCIOSAS REALIZADAS POR SU CREADOR LIC. ANTONIO J. SALDIVIA LANDAETA

lunes, 13 de julio de 2015

Catalina de Miranda la primera cortesana en Venezuela ..Manceba de El fundador de El Tocuyo Juan de Carvajal

     Como la protagonista de esta narración es una mujer, Catalina de Miranda(1527-1610) de nuestro siglo XVI nos situamos primero en el día y tiempo en que esta mujer vivió, ya que ella fue, entre las mujeres de los días de la conquista, la que más huella dejó, ya que debemos contarla entre las fundadoras de lo que es hoy Venezuela, ya que el devenir de un pueblo es un cadena hecha por los registros del hacer de cada una de las generaciones que la forman.

    Pese a ello, poco ha sido lo se ha escrito sobre la presencia de la mujer en el devenir de Venezuela. Entre los años de 1520-1545 el diez por ciento de las personas llegadas hasta aquí fueron mujeres, su devenir se ha examinado poco. Ello pese a que la presencia de las mujeres fue siempre singular, “oculta y feliz”, como la llamó Teresa de la Parra(1889-1936)1. En todo momento fueron ellas las que empujaron a los hombres a la acción. Recuérdese siempre que América fue descubierta gracias a la acción de una mujer, Isabel La Católica(1451-1504), que en nuestro caso fue la única reina que tuvo Venezuela, los demás fueron hombres, desde Carlos V(1500-1558), nieto de doña Isabel, hasta Fernando VII(1784-1833), quien perdió el imperio gracias a la acción que encabezó Simón Bolívar(1783-1830), sus oficiales, soldados y la figuras civiles de la emancipación, movimiento iniciado por Francisco de Miranda(1750-1816) en Nueva York, en 1784.

     La mayor parte de los datos que tenemos sobre los hombres y mujeres pasados a Venezuela desde España, durante la colonia, fueron consignados en los Catálogos de pasajeros a Indias2. Venezuela comenzó siendo insular, Cubagua(1517-1539), descubierta por Cristóbal Colón(1451-1506), destruida por un maremoto; Margarita, desde 1525 hasta el presente, Trinidad(1530-1797), Curazao (1526-1634), y la Tierra Firme, cuya historia se inició en Coro en 1527, fue la primera ciudad de Venezuela, con plena permanencia hasta hoy en día.

    Con relación a la población de Venezuela debemos tener a la vista la vasta investigación sobre el tema hecha por el profesor José Eliseo López quien revisó y puntualizó los datos del Catálogo de pasajeros a Indias logrando ampliarlos y precisarlos de forma sustantiva, tanto que con relación a Venezuela se pueden dejar de consultar los Catálogos de pasajeros a Indias y sólo utilizar esta sobresaliente obra documental3.
Según los datos aportados por el profesor López en su obra pasaron a Venezuela, desde España, durante los tres siglos coloniales, 4777 personas, 1984 en el siglo XVI; 1319 en el siglo XVII y 1474 en el siglo XVIII4, datos que comprueban la plena verdad de la hipótesis sobre el orígen de la sociedad venezolana expuesta por Francisco Herrera Luque(1927-1991) en Los viajeros de Indias5, obra que, por cierto, López no cita ni siquiera en la bibliografía utilizada al preparar su obra, cosa imposible, se trata de una de las tres grandes obras sobre el siglo XVI venezolano, junto con Esta tierra de gracia de Isaac Pardo(1905-2000) y el primer tomo de la Historia de Venezuela, de Guillermo Morón(1926).

   Y desde luego en la lista de las personas que pasaron a nuestro país aparecen las mujeres. Según la rica fuente que constituye el libro de López que utilizamos, los primeros datos son del siglo XVI, específicamente del año 1526, este se abre con Ambrosio Alfinger(c1500-1533), fue uno de los Welser, el primer Gobernador alemán que tuvo Venezuela(1528-1533).

    La primera mujer en pasar a tierra venezolana, según los datos del mismo investigador, se llamó Catalina Pérez, viuda de Gonzalo Pérez, quien llegó aquí el año 1534. Ya eran aquellos el tiempos de los Welser, los Belzares de nuestra tradición, quienes vinieron aquí en 1528 y actuaron en nuestra tierra hasta el año 1557, aunque su presencia cesó realmente con la muerte del último gobernador alemán, Felipe de Hutten(1511-1546).
El año 1528, tuvo un singular día: el 27 de marzo, cuando el rey Carlos V hizo dos cosas en esa misma jornada: creó la Gobernación y Capitanía General de Venezuela, es decir, la Provincia de Venezuela y firmó el contrato con los Welser. La creación de la Provincia de Venezuela, después llamada también Provincia de Venezuela o de Caracas, o simplemente Provincia de Caracas, fue momento esencial del desarrollo de la nueva nación, que ya se conocía como Venezuela, el cual sería su nombre para siempre. Practicamente se podría decir que la creación de la Provincia de Venezuela fue la dio nacimiento pleno a Venezuela, la fecha debería celebrarse cada año como Fiesta Nacional, laborable, desde luego.


Rasgos Biográficos de Catalina de Miranda manseba de Juan de Carvajal

    Fue Catalina de Miranda, más que la primera cortesana de la conquista como fue llamada por Walter Dupouy(1906-1978)7, una mujer independiente, quien vivió dentro del propio código que rigió su vida. Muy joven pasó a nuestro continente, se casó en los últimos años de su vida. Había nacido en Sevilla en 1527, murió en Caracas en 1610, a la edad de ochenta y tres años.

Los datos que ahora consignamos son los que hemos hallado en la investigación. Son escasos, no hay elementos, desde luego, ni siquiera para un perfil completo sino una serie de noticias sueltas, aquí las armamos cronológicamente.

De su padre no se sabe nada. Su madre se llamó Beatriz González.
Pasó de España al Caribe. Figura central de su vida fue el conquistador Juan de Carvajal. Al parecer ambos se conocieron en Maracaibo o en Santo Domingo, en todo caso juntos llegaron a Coro el día de año nuevo de 1545.

    En 1544 al ser nombrado Carvajal Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, ante la larga ausencia de su titular(1540-1546), el gobernador Welser, Felipe de Hutten, quien había salido en una expedición conquistadora varios años antes(1541-1545) y en aquel momento, cuatro años después, se consideraba que había muerto. Al recibir el nombramiento Carvajal se embarcó y se dirigió a Coro. De la ciudad de donde venía, ¿Maracaibo? O ¿Santo Domingo, que es lo mas posible?, ya le acompañaba Catalina de Miranda, “su manceba”, según un documento, con ella llegó a Coro(enero 1,1545). De Coro pasaron a El Tocuyo juntos. Catalina seguía siendo soltera. Allí fue ella uno de los fundadores de la ciudad, una de sus primeros pobladoras y vecina del lugar. Xinesa, una hermana suya también pasó a El Tocuyo, al igual que su madre Beatriz González.

   Como ya hemos indicado Carvajal ”fue enviado por la Real Audiencia de Santo Domingo para tomar posesión de la Gobernación[de Venezuela] que se encontraba prácticamente acéfala por el abandono de los alemanes”.

     Dice la historiadora Ermila Troconis de Veracoechea(1929): ”El Tocuyo suplantó de hecho a Coro como capital provincial y desde allí se inició la irradiación conquiStadora”10. Fue El Tocuyo la segunda capital que tuvo Venezuela. La primera fue Coro, sede también del primer obispado(julio 21,1531). El primer obispo fue Rodrigo de Bastidas(c1498-1570).
 
Fue Juan de Carvajal además de fundador de El Tocuyo(diciembre 7,1545) quien inició la verdadera colonización de Venezuela, al lograr implantar el régimen de la Encomienda11, esto significó el asentamiento de la sociedad venezolana.

    Estaba Catalina en El Tocuyo en 1546 cuando un grupo de conquistadores, encabezados por Carvajal asesinó, al pie de la Sierra de Coro, a Felipe de Hutten, a Bartolomé Welser, Diego Romero y Gregorio Placencia. Felipe Hutten. aunque Carvajal había sido nombrado para sustituir al alemán, a quien se presumía muerto, era el Gobernador y Capitán General de la Provincia. Cuando retornó de las mil peripecias de su largo peregrinaje Carvajal debió entregarle el cargo, pero el poder lo había enloquecido, como siempre sucede. Por ello conspiró contra él y organizó su asesinato, que debió ser después del 29 de abril de 1546, posiblemente a mediados del mes de mayo siguiente, como sostiene el historiador José Rafael Lovera(1939)12. Aquello fue un golpe de Estado, Hutten era el gobernante legítimo. Carvajal fue castigado con la pena de muerte, como consecuencia del juicio que le siguió el nuevo Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela(1545-1547) el licenciado Juan Pérez de Tolosa, por el asesinato de Felipe de Hutten y sus compañeros(septiembre 16,1546).

    De la muerte de Hutten hay un hecho que es necesario aclarar. Se ha dicho, por serios historiadores, como el español Enrique Otte(1923-2006)13, que la pena de muerte impuesta a Hutten, y los que lo acompañaban, fue llevada a cabo en la plaza del mercado de El Tocuyo. Ello no puede ser cierto, pues de haber sucedido allí, y no en un descampado, en plena noche, el padre Fructos de Tudela, quien estaba presente, no hubiera tenido que pedir permiso a Carvajal para enterrar los cuerpos que habían quedado sin sepultura en el lugar de la espantable ejecución, hecha por un machete mellado, lo cual hizo peor el sufrimiento de los ajusticiados. Se cumplió allí el vaticinio hecho a Hutten en Alemania por el estrellero doctor Juan Fausto, a quien Hutten llama Dr.Johann Faustus, de lo cual el mismo Hutten, tiempo antes se había referido en carta desde Coro(enero 16,1540) a su hermano14. Los cuerpos de Hutten y sus compañeros fueron rescatados y llevados, en 1549, a Coro por Galleotto Cey y enterrados allá. Yacen, hoy en día, en la Catedral de Coro.


    Tras la muerte de su amante Catalina quedó en El Tocuyo, al parecer ya había sido madre. Fueron aquellos los tiempos de su cercana amistad con el conquistador Juan de Villegas(1509-1553), fundador de Barquisimeto(1552), grande amigo de Carvajal. Fue también, tiempo después, amante de otro conquistador, Diego Garcia de Paredes(1506-1563), fundador de Trujillo(1558). Y ”parece que se distrajo un poquito con Francisco Sánchez”, según otro historiador16. Fue, desde luego, mujer de activa vida sexual.

    En 1551 García Paredes estaba “amacebado con Catalina Miranda”. Tres años más tarde, en 1564, lo estaba con Francisco Sánchez, tenía entonces lo que se denominaba entonces un “travacuentas”. Por ello hubo una pelea entre sus dos amantes, Sánchez y García Paredes, cuya causa fue ella.


    Hay noticia de que Francisco Ramos de Argañaras fue esposo de Catalina Miranda19, después, desde luego, de la muerte de Carvajal. Varios vecinos también la pretendían, como Diego García de Paredes, quien como ya lo hemos indicado “le dio de palos a Francisco Sánchez y le hizo otras injurias y afrentas” porque, según decía ambos tenían ‘travacuentas’ por ella”20. De hecho “Las señoras principales…expresaron un día que se iban de El Tocuyo porque no podían soportar los escándalos de Catalina de Miranda”21.
Al parecer tuvo Catalina en aquellos años diversas peripecias en la región de El Tocuyo, en Borburtata y terminó en Caracas donde murió en 1610, a los ochenta y tres años.


Una Nueva Novelista

Estas son las noticias sobre Catalina de Miranda que hemos encontrado en las obras relativas a aquel período y a aquellas ciudades. Nos han servido para introducirnos en la novela histórica de Xiomary Urbáez: Catalina de Miranda, primer libro suyo. Este nos revela a una nueva escritora, una creadora que posee un bello estilo de escribir, un buen manejo de la estructura de la novela, quien ha logrado encantarnos siguiendo las huellas a su personaje en aquellos días primeros de Venezuela, tiempos del siglo XVI, la primera centuria de nuestra existencia histórica, pues del siglo XV, en que fuimos descubiertos, apenas tuvimos tres años(1498-1500). El siglo XVI, iniciado en 1501, fue el de la algarabía de la conquista. El siglo XVII, con el que se cierra la novela, fue el tiempo del asentamiento urbano, fundadas las principales ciudades, varias de las cuales no han dejado de existir a lo largo de las décadas que nos separan de la fundación de Coro, en 1527, la primera ciudad venezolana en la tierra firme hasta hoy.
Venezuela, desde luego, nació en la zona insular. Nuestro primer asentamiento, descubierto por Cristóbal Colón, fue la isla de Cubagua, donde se inició la vida civil e institucional del país, desde el momento en que sesionó su cabildo, el primero que tuvo Venezuela.

Otra Acotación

    Nuestro siglo XVI ha sido cuidadosamente estudiado por nuestros historiadores. Pero ha sido también explorado en nuestra ficción por varios de nuestros más altos creadores. Arturo Uslar Pietri(1906-2001) lo hizo en El camino de El Dorado, en donde aparece la muerte del Tirano Lope de Aguirre(c1511-1561) en Barquisimeto; por Miguel Otero Silva(1908-1985): Lope de Aguirre, príncipe de la libertad; Francisco Herrera Luque lo hizo en La luna de Fausto y José Sánchez Lecuna en El viaje inefable22. Tanto La luna de Fausto como El viaje inefable suceden en la misma región de El Tocuyo en el siglo XVI, en la de Sánchez Lecuna en parte venezolana de la nafrración. Ahora, Xiomary Urbaez se ha vuelto a aventurar por aquellas rutas, por aquellos días, a través de aquellas vidas, centrando su relato en la peripecia de una mujer siempre discutida.
  
La Novela

Estamos ante una novela histórica muy bien trazada. Como siempre, no olvidemos que estamos ante un libro de ficción, lo que hallamos no necesariamente es la historia como fue sino como la novelista imagina que pudo ser.

La historias de aquellos tiempos a veces parecen puras invenciones. Y así lo vemos aquí, cercano a lo que se lee en una de sus páginas: “¡Es un hermoso cuento, amor mío!...Pero solo eso. ¿Tu crees que sea cierto? Esas fábulas son más antiguas que la existencia misma”(p.81)
Su centro de aquella avasallante mujer. Un ser para quien su cuerpo y su belleza, eran su capital. Belleza unida siempre en ella a la fuerza de aquella sexualidad tan potente como fue la suya. Por ello para entender a Catalina es necesario conocer bien los rasgos de la sexualidad en el Nuevo Mundo(p.46), cómo en aquella sociedad de nuestro siglo XVI, se le vivía. No hay que olvidar para comprenderlo que estabamos en el trópico, unos parajes de el Nuevo Mundo en donde “el europeo escapa del brazo inquisidor y manifiesta sus pasiones, fantasías, deseos y sueños sin prejuicios”(p.46). Aquello era el trópico, la sociedad del calor, el Caribe, que es siempre el territorio del hedonismo(p.52).
Pero para poder penetrar en aquella socioedad en la que nacía un mundo. Teníamos entonces, si partimos del año 1498, solo cuarenta y siete años de vida, desde el paso de Colón por Macuro. Es por ello que esta novelista, quien nos cautiva con su recreación, nos muestra la sociedad de nuestro siglo XVI, los modos de ser, las costumbres, las formas de vestir, la gastronomía, la vida sexual tan suelta en un país tropical. No nos olvidemos que cuando se cuenta esta historia hacía muy poco tiempo de la orgía de El Valle de las damas, en donde podemos decir, nació la población venezolana, tras haber preñado sesenta españoles a más doscientas indias, después del 29 de junio de 1535. El valle de las damas, un lugar cercano a Barquisimeto, así llamado por aquel gran encuentro humano, de hombres y mujeres, y genésico, se puede decir que allí nació Venezuela, aunque el mestizaje ya había comenzado a andar, allí comenzó a configurarse el “pequeño género humano” que es el mundo caribeño. La frase es del Libertador.
La mayor parte de lo que leemos en esta novela sucede en El Tocuyo, la urbe que se convirtió desde su fundación en el corazón de Venezuela(p.235).

Cómo Era Ella

Como este libro podemos denominarlo novela biográfica, por estar centrado en su protagonista, creemos que debemos trazar la silueta humana de ella que encontramos en sus páginas.
Ella era una joven sevillana “que navegó por el mar Caribe en un barco pirata, la fundadora de El Tocuyo, se negaba a aceptar el vacío que le provocaba la cotidianidad”(p.192). Tenía que estar siempre en acción. Pese a ello llegó a pensar de si misma “que nunca había tenido demasiados amigos. Era una solitaria. En España había sido prisionera de un destino incierto”(p.114).
Pero era fuerte, tanto que Juan de Carvajal le pidió, en 1546, cuando ya su suerte estaba hechado, tras el asesinato de Hutten, “De aquí en adelante, mi amor, te quiero bien plantada, sobreviviendo. No te pares ante nada. Tu tienes la fortaleza. Tu puedes sola”(p.180).
Dada su intensa vida sexual, por la cual, más que por sus otras cualidades, ha pasado a la historia. Por ello “estaba más que acostumbrada a ser considerada diferente”(p.215), a ser siempre criticada(p.248) como en el testimonio de las damas de El Tocuyo que antes hemos referido, siempre viviendo su “pasión explosiva”(p.215). Fue intensa, de “juvenil exuberancia”(p.260) hasta en los años de su vejez.
Y, desde luego, siempre fue considerada, por encima de todo, “la ultima de las conquistadoras”(p.264).

Lo que Estas Hojas nos Dicen
Para entender y calibrar bien esta novela hay que comprender la época en la que transcurre. Y situarla a ella en medio de sus días. Primero eso. No comenzar enjuiciandola por su pasional libertad. Para entender a Catalina Miranda, nos dice Xiomary Urbáez, no hay que comenzar condenándola sino abriéndose a la comprensión de manera de ser y sus por qués vitales. A ella le fue difícil pues vivió en medio del punto neurálgico que fue para ella “el que dirán”(p.25). No solo por los varios hombres que hubo en su vida, sino especialmente por contarse entre los más destacados de la pequeña Venezuela de sus días, en la cual lo que llamamos ciudades era, en muchos casos, apenas pequeños villorios. En otros casos, simples rancherías, así tuvieran su obispo, como sucedió en Coro.
Tuvo ella un ”discolo pasado”(p.14), pero siempre fue figura situada en medio del progreso logrado por las ciudades donde vivió. Fue mujer de “ideas libertarias”(p,258).
Y en la intimidad mujer que vivió en medio de “Los cuerpos apretados[que] se frotaron sin remordimientos” (p.47).
Pero vivió en aquella sociedad y pudo hacerse, como se lee en este libro, las mismas preguntas que formuló Herrera Luque cuatrocientos años más tarde, que aquí leemos en la prosa de Xiomary Urbanez: es “El trópico enloquece a los hombres…Ahora más que nunca, la muchacha estuvo convencida…que la locura viajaba a bordo de las carabelas”(p.80).
En la novela encontramos a Catalina por regiones del Caribe, unida a su primer amor, un corsario francés. Más tarde estuvo en Maracaibo, en Coro, en El Tucuyo, en Borburata, en Trujillo, terminó sus días en Caracas. Todavía se dice que la esquina de Miranda no lleva ese nombre por el Precursor sino porque aquel era el lugar donde estaba su casa caraqueña.
De Maracaibo leemos: “Así que en Conquivacoa hay una pequeña Venecia…Son casas grandes, en forma de cabaña, asentadas sobre palos muy gruesos”(p.84).
Y vio aquella sociedad mestiza formándose, “Una mezcla de nativos y europeos en perfecta convivencia”(p.134), como lo vio ella.
Y se encontró también con el necesario plan civilizador que fue el de Juan de Carvajal, quien fue el primero en percibir lo que se podría hacer si la gente se asentaba en los pueblos y comenzaba a trabajar y prodducir.
Ese plan era lo contrario de lo que Welser estaban haciendo en aquellos días, la búsqueda de El Dorado, tarea en la que fracasaron. Ella vio el resultado de aquellos viajes, vio a Hutten y su gente cuando regresaron a El Tocuyo. Eran apenas “sombras, sonámbulos perdidos tras el sueño de El Dorado”(p.169). Aunque también percibió que “A diferencia de los demás alemanes…Hutten era también un idealista”(p.169), fue un hombre que “solo tenía el recuerdo de sus luchas”(p.171), mientras los demás solo iban tras el oro.
Y había una diferencia entre eso y el plan civilizador de Juan de Carvajal, “Al contrario, amor mío. Soy completamente responsable y es por eso que me arriesgo. No descansaré hasta que tengamos un nuevo asentamiento digno para nuestros colonos. Un lugar en donde convivamos en perfecta armonía con la naturaleza y con las comunidades indígenas vecinas, afirmó sin vacilaciones”(p.138).
Pero cayó en una celeda: la gran tragedia de Carvajal: el retorno de Hutten, la animadversión que por el alemán sentía Pedro Limpias, quien fue quien le metió a Carvajal en la cabeza que no podían permitir que Hutten llegara a Coro(p.170). Carvajal escuchó al resentido Limpias y no a los que a su lado le aconsejban lo contrario. Catalina y sus amigos vieron lo que podía suceder, “Una cosa era segura:[Limpias] estaba llenando el alma de Juan de un odio incontenible. Manolo lamentó que su amigo creyera cada argumento del idiota de Limpias. Calló, incómodo. Tendría que hablar con Catalina. Había que convencerlo de no cometer una locura. Deseó con todo su corazón que…Hutten alcanzara lo antes posible la costa”(p.171).
Carvajal no escuchó. Sólo “Guardó en su memoria donde llevó a cabo su celada. ¿Fue un iluso y un ingenuo al pensar que erradicaba el mal asesinando a…Hutten?¿No se habría equivocado?”(p.173). Y Catalina: “¿Qué has hecho, Juan?¿Qué has hecho, preguntó desesperada, una y otra vez”(p.174).
Fue aquello lo que perdió a Carvajal, pese a que “está demostrado que exceptuando la orden de ajusticiar a los dos alemanes y los españoles que los acompañaban, no cometió antes ningún delito de sangre contra nadie. Ese día perdió la cabeza”(p.177). Y con ello, la vida.
Ella murió muy mayor, y posiblemente, seguramente, rememorando a los hombres que habían pasado por su vida, que habían estado con el.

Reseña Historica de El Tocuyo y el municipio Moran

        Fundación de El Tocuyo, Capital de Venezuela y "Ciudad Madre"El Tocuyo es una de las ciudades más antiguas de Venezuela, conjuntamente con Coro. Fue fundada el 7 de diciembre de 1545 por Juan de Carvajal con el nombre de Nuestra Señora de la Concepción del Tocuyo. El nombre de Ciudad Madre se le debe al escritor tocuyano Carlos Bujanda Yépez, quien escribió su bella obra denominada "Crónicas de la Ciudad Madre". El Tocuyo fue la Capital de Venezuela por muchos años debido a que de aquí partían los futuros fundadores y pobladores de las ciudades más importantes del país. Posteriormente, en el año de 1578, el Gobernador y Capitán General de la provincia de Venezuela, Don Juan de Pimentel, tomó la decisión de trasladar la capital a Caracas, apoyado en la ventajosa localización geográfica de la "hija del Avila". 
    De todos modos, la importancia de El Tocuyo en esta época no se vio disminuida ya que los Gobernadores y Capitanes Generales de Venezuela ejercían sus funciones indistintamente en Caracas o en El Tocuyo, este ir y venir duró casi tres siglos.BATALLAS MUNICIPIO MORÁN Batalla de El Tocuyo.3 de Septiembre de 1859.Guerra Federal.El 3 de Septiembre de 1859, en la noche, luego del enfrentamiento con el Comandante Inés Alvarez, fue tomada la ciudad de El Tocuyo por una guerrilla mandada por el General Crispín Yépez, y nombraron primer Jefe Civil al señor Juan Pablo Lara, Liberal, quien renunciaría y sería reemplazado por el Patriota señor M. L. Oropeza.Combate en El Tocuyo.18 de Julio de 1868. Revolución Azul.El General Juan de Dios Peralta, Revolucionario, ataca al Comandante José María Escalona, que con fuerzas del gobierno ocupaba la ciudad de El Tocuyo. Peralta sale vencedor y ocupa la Plaza.

GEOGRAFIA

      Este municipio cuenta con una superficie de 2.231 Km2 y limita con el municipio Torres por el Norte; con el estado Portuguesa por el Sur; con los municipios Andrés Eloy Blanco y Jiménez por el Este y con el estado Trujillo por el Oeste. Alberga una población de 105.764 habitantes (el 7.51 por ciento de la población del estado). El Tocuyo (capital) tiene 41.327 habitantes. Alcanza una densidad demográfica de 47.41 hab/Km2 y el 41.09 por ciento es menor de 15 años. Está conformado por las parroquias Anzoátegui (Anzoátegui), Bolívar (El Tocuyo), Guarico (Guarico), Hilario Luna y Luna (Villanueva), Humocaro Bajo (Humocaro Bajo), Humocaro Alto (Humocaro Alto), La Candelaria (Guaito) y Morán (Barbacoas).

ECONOMIA

   MoránACTIVIDADES ECONÓMICAS La actividad agrícola es la base económica fundamental del municipio. En la zona montañosa el cultivo que destaca es el café y en el valle del río Tocuyo los más importantes son la caña de azúcar y las hortalizas.Presenta condiciones favorables para la introducción de nuevos rubros como la ganadería de altura, hortalizas de piso alto y frutales en las zonas montañosas y uva en el valle. La actividad agroindustrial, asociada al procesamiento de la caña de azúcar, café, hortalizas y leche cruda, es igualmente importante en la economía local. La explotación de minerales no metálicos (arena silícea y arcilla blanca) presenta potencialidad para la atracción de inversiones, así como la industria de fabricación de galletas, confiterías y chocolates.

TURISMO
  
   MoránSitios de interés para el visitante:EL TOCUYO: Cuando usted llega al Tocuyo puede observar que por estar enclavada en el Valle del Río de mismo nombre y rodeado además de cañaverales, se siente el porqué es llamada la ciudad de los valles verdes.El Municipio Morán descansa sus actividades en el sector agrícola y comercial, pero actualmente el turismo se ha convertido en un fenómeno importante, debido a todos los atractivos que están en la zona, entre esos podemos enumerar los siguiente, los que no debe dejar de visitar:LA CASCADA DEL VINO:Es una quebrada maravillosa y espectacular, que debe su nombre precisamente al color de sus aguas tinto, como si esa corriente procediera de los mejores viñedos, para llegar a este paradisíaco lugar. Es necesario usar un carro rústico o en muy buenas condiciones, pero aún así vale la pena hacer el viaje porque cuando llegue se sentirá que la cascada es la cima del cielo y usted el dueño del mundo, ah! no olvide llevar su sweter, la temperatura oscila entre los 18 y 20 grados centígrados, también se puede llegar por la carretera de Barbacoas. Si usted es de esos que le gustalas emociones fuertes y es parapentista, le ofrecemos el mejor vuelo de su vida, aquí en El Peñón, ubicado en Humocaro Bajo. Cuando llegue a este pintoresco poblado ubique la calle comercio con calle berios, ahí se encuentra el Museo de las Tradiciones Emilia Rosa Gil, fabuloso por todo el bagaje cultural que tiene almacenado, si adora las antiguedades, no se pierda la visita de este hermoso lugar y emporio cultural. LA CASCADA DEL ARZOBISPO:Lleva su nombre por la impresión que recibió el Prelado de Venezuela, por tan espectacular belleza, actualmente se le acondionó y se le hizo un balneario para mayor comodidad del visitante. Se encuentra ubicada en Humocaro Alto.

FOLKLORE

   MoránFiestas y tradiciones: - El Tocuyo: Cuna del tamunangue con sus propios sones: La Batalla, La Bella, La Juruminga, El Chichivamos, El Poco a Poco, La Perrendenga, El Galerón y el Seis. El tamunangue es el folklore larense que mas se conoce a nivel nacional e internacional.- Guárico y Los Humocaros: Poblaciones en las cercanías del Tocuyo, también se baila el tamunangue, se tocan los golpes y las cantos a San Antonio.- Barbacoa: Caserío perteneciente al Distrito Morán, se acostumbra una estampa religiosa muy interesante: El rosario de Animas a la novena de los difuntos del 2 de Noviembre al 10.

martes, 23 de junio de 2015

El Padre Teodoro Calle de El Tocuyo

     El padre Calles nació en Burgos, al Norte  de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo.

     Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. 

     El padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado.

     El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí.

El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí.

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El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí.

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lunes, 22 de junio de 2015

Padre Teodoro Calles El Tocuyo

El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí. En 2011 recibió jubilación y entregó la Iglesia Concepción,

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El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí. En 2011 recibió jubilación y entregó la Iglesia Concepción,

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El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí. En 2011 recibió jubilación y entregó la Iglesia Concepción,

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El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí. En 2011 recibió jubilación y entregó la Iglesia Concepción,

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El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí. En 2011 recibió jubilación y entregó la Iglesia Concepción,

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. El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí. En 2011 recibió jubilación y entregó la Iglesia Concepción

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. El padre Calles nació en Burgos, al Norte de España; allí se ordenó como sacerdote en los años cincuenta, siendo trasladado por el Papa Pío XII a Venezuela, mas concretamente al Estado Lara, cumpliendo funciones religiosa en El Empedrado, en los limites con Trujillo, Curarigua, Aregue y en Barquisimeto, hasta que en 1970 es trasladado a El Tocuyo. Desde 1990 ha dedicado buena parte de su tiempo a la creación y funcionamiento de la Feria de Consumo Familiar, la cual –según como el mismo lo ha indicado- no solo persigue abaratar el costo de los alimentos, sino también convertirse en un proyecto educativo que contribuya a cambiar los hábitos de alimentación, estimular la siembra en huertos familiares, entre otros. Desde hace años el padre Calles ha sugerido la idea de la construcción en nuestro municipio de un museo sacro, el cual sería uno de los pocos en el país y que resguardaría parte del patrimonio eclesiástico (libros, obras pictóricas, esculturas, retablos, entre otros) de la ‘ciudad madre de Venezuela’, conocida por la ‘ciudad de los siete templos’, nombre que le diera Fray Cayetano de Carrocera en 1938, al referirse a los templos de La Inmaculada Concepción, San Francisco, Santo Domingo, San Juan, Belén, Santa Ana y Balvanera y, que fuera inmortalizada en un cuadro con ese nombre de nuestro pintor Octavio Alvarado. El padre Calles es otro ferviente creyente de la potencialidad cultural tocuyana, reconociendo la crisis de la educación oficial, vislumbra grandes aptitudes artísticas en los jóvenes tocuyanos, además fue un incansable luchador por la reactivación del Central Pío Tamayo, podemos afirmar que este sacerdote cristiano se ha convertido en un símbolo de El Tocuyo, uno mas de los que han nacido aquí. En 2011 recibió jubilación y entregó la Iglesia Concepción

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lunes, 8 de junio de 2015

Reconstruccion .del rostro de san antonio,,a partir de su craneo..

Rostro a partir de estudios antropologia a el craneo del Santo
      El Museo de Antropología de la Universidad de San Antonio de Padua (Italia), en colaboración de un grupo de investigadores forenses internacionales, han hecho un esfuerzo por reconstruir a partir de sus restos óseos, el rostro de San Antonio de Padua, uno de los santos y doctores de la Iglesia más venerados en el mundo.

     A partir del cráneo, los investigadores y criminólogos utilizaron las nuevas técnicas de reconstrucción forense para acercarse al rostro y las facciones del Santo.

     Según informa el sitio web de “Veneranda Arca de San Antonio”, responsable de la conservación de la Basílica del Santo en Padua, los expertos aseguran que “se trata de una de las más fieles reconstrucciones del rostro de San Antonio”.

     La imagen de San Antonio fue presentada el 10 de junio en el congreso “Descubriendo el rostro de San Antonio”, celebrado en el Auditorio del Centro Cultural Altinate San Gaetano, Padua.

    El congreso contó con la colaboración del arqueólogo Luca Bezzi, miembro de Arc-team Archaeology y especialista en reconstrucción 3D, quien a partir del modelo del cráneo creó un prototipo tridimensional; y el director del Centro de Estudios Antonianos (Padua), el fraile franciscano Luciano Bertazzo, quien puso a disposición de las investigaciones todos sus conocimientos y fuentes de la época.

     Además, también participó el diseñador de 3-D Cicero Moraes, reconocido en el campo de la reconstrucción facial arqueológica, quien actualmente colabora con el Laboratorio de Antropología y Odontología Forense de la Universidad de Sao Paolo, Brasil.

     Este experto brasileño fue invitado a reconstruir el rostro del Santo sin conocer la identidad del cráneo y con solo los datos de su edad: 36 años y de sexo masculino. “En cada paso –afirmó Moraes-, me preguntaba quién era aquél hombre. Cuando lo supe, me quedé sin palabras, literalmente maravillado. Aunque yo no soy religioso, sentí una gran responsabilidad: ¡Millones de personas en el mundo podrían mirar la cara a su santo!”.

     El rostro de San Antonio de Padua será expuesto del 12 al 22 de junio en los espacios de la Muestra de la devoción popular, dentro de la Basílica del Santo, donde se conservan diversas reliquias de San Antonio
San Antonio de Padua, la segunda canonización más rápida de la historia

    San Antonio fue un fraile, predicador y teólogo portugués, nacido en Lisboa el 15 de agosto de 1195. En 1210 se hizo monje agustino en Coímbra y diez años más tarde se convirtió en fraile franciscano.

    Viajó mucho y vivió en Francia e Italia, donde en 1221 participó junto a tres mil frailes del Capítulo general de Asís, donde vio y escuchó en persona a San Francisco.

     Murió en el convento de Arcella de Padua, el 13 de junio de 1231, y la multiplicidad de milagros que se le atribuyeron promovieron su rápida canonización, acaecida mayo de 1232, bajo el pontificado de Gregorio IX, la segunda más rápida de la historia. Siglos más tarde, en 1946, Pío XII, proclamó a san Antonio de Padua “Doctor de la Iglesia”, bajo el título de “Doctor evangélico”

lunes, 1 de junio de 2015

La inmigración libanesa a El Pueblo de Guarico y El Tocuyo

    

Quizás la primera presencia libanesa en tierras americanas, según el eminente investigador e historiador argentino-palestino, Juan Yasser, data desde el génesis americano, donde se detectaron rastros fenicios, huellas milenarias inequívocas en el nacimiento mismo de América.



       Con la llegada del gran marino, el almirante Cristóbal Colón, a finales del siglo XV a América, llegaban algunos libaneses usando la brújula que conocieron y trajeron desde la China, acompañando la expedición del Descubrimiento.




    Si bien para todo hombre la emigración es un drama, el clímax del drama para los libaneses que emigraron hacia América y otros lugares del mundo, fue precisamente la necesidad de salir de su suelo nativo. El año 1860, marcó una época de dolorosos acontecimientos que ensangrentaron al Líbano en su lucha contra el poder Otomano. La firma de un Protocolo en 1864, de parte del imperio turco, que impedía la interrelación económica y el intercambio de productos entre la montaña libanesa y su litoral, paralizando al país, acrecentando la crisis económica e incrementando las sumas a recaudar en forma de impuestos para la Metrópolis, desencadenaron la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ella, hacia Venezuela. 
    El acucioso escritor e historiador venezolano don Ramón Díaz Sánchez, en su enjundioso trabajo "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" se inclina por fijar el año de 1864, como el de la llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que tal emigración tomó carácter masivo.




    Podemos apuntar con Ramón Díaz Sánchez, que las distintas fases de la emigración libanesa dependientes de factores intrínsecos del Líbano, ubican la primera de ellas desde 1864 hasta el año de 1900. En este período, quizás el número de libaneses llegados a Venezuela no superaba el millar y viajaban con "el pasaporte o permiso turco", al igual que los sirios y palestinos y, de ahí el mote que perdura hasta nuestros días de identificar a los árabes oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos". El segundo período, que va entre 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.




     Con el desarrollo de la Primera Guerra Mundial, entre 1914 y 1918, se interrumpe el movimiento migratorio libanés. El Líbano soporta una invasión de langosta que acaba con su agricultura y una epidemia de tifus que ocasiona millares de muertos. En el período entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que está bajo el régimen del mandato francés.





   Durante este período, no obstante el desarrollo de iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, la emigración interrumpida recomienza orientada hacia Latinoamérica, como consecuencia de las restricciones legales de los Estados Unidos de Norteamérica, entre los años de 1921 y 1929, con miras a prohibir la emigración, potenciándose la misma hacia Brasil, Argentina y Venezuela. A finales de ese período, se reactiva la economía y el campo libanés, disminuyendo el ritmo de la partida de ciudadanos de origen campesino iletrada, sin preparación laboral, comenzando la emigración desde los medios urbanos, gente de relativa cultura bilingüe en su mayoría, desempleados que van a buscar nuevos horizontes para sus vidas.





   A raíz de la obtención de la independencia del Líbano en 1943 y, con la salida de los ejércitos franceses y británicos, queda repentinamente cesante un voluminoso grupo de trabajadores, con conocimientos técnicos y tecnológicos de la época bilingüe también, que prestaba sus servicios a esas dos potencias europeas en esa etapa y, el Líbano independiente, ejerciendo su gobierno y la soberanía sobre la totalidad de todo su territorio, se incorpora a todos los organismos internacionales nacientes, tales como, la Sociedad de Naciones, posteriormente Naciones Unidas, Liga de Estados Arabes, Unesco, OIT, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque comienza la reconstrucción del Líbano, su infraestructura turística, hotelera y su infraestructura comercial, industrial y financiera, lo que intensifica y robustece el intercambio entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.





     Florece en esa etapa una economía libanesa representativa de los más importantes centros de desarrollo mundial y, comienza una etapa de intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por toda la geografía nacional buscando las ventajas comparativas que pueden hacerlo agente del intercambio.





Ejercito de milicianos Turcos

   Desde los años cincuenta, hasta la fecha, quizás con algunas alteraciones durante los períodos de la guerra interna del Líbano, la emigración libanesa ha funcionado como vaso comunicante entre el Líbano y Venezuela, un vaivén permanente ha hecho que muchos venezolanos de origen libanés hoy estén residenciados en el Líbano, sustituidos en Venezuela por sus familiares "herederos de su actividad fabril o comercial". Esta situación se repite entre el Líbano y países de Ultramar, lo que ha llevado a tener dos terceras partes de la población libanesa residente en el exterior y, a un tercio de los residentes del Líbano de nacionalidad y origen extranjero, oriundos fundamentalmente de los países receptores de la emigración.





   En Venezuela residen actualmente unos quinientos mil ciudadanos libaneses o de origen libanés, , ya que no hay cifras ciertas porque no ha habido censos ciertos, ni venezolanos ni libaneses capaces de determinar con exactitud aceptable.





Es importante señalar que ninguna fuerza ha logrado impedir, durante todas las etapas o fases antes señaladas, que los libaneses emigren, lo que tampoco han podido impedir es que reformen, bien ya como Americanos Libaneses, Afro-Libaneses o Euro-Libaneses y, es por ello, que el Líbano que ha sufrido una sangría milenaria en el tiempo, de sus hijos no ha fenecido, porque también ha recibido un torrente permanente de los mismos, enriquecidos con las más diversas culturas y que han conformado un mestizaje tan vasto cuyo prototipo es universal.




Si bien el territorio libanés es exiguo, su concepción de libaneses residentes emigrantes, además de ser un aporte científico cultural a la concepción binacional, tanto de la nacionalidad como de la ciudadanía, es una solución para que a un territorio de 10.452 Km2, se sientan vinculados alrededor de quince millones de libaneses en lo cultural, en lo económico y en lo político.





La emigración es el primer producto de exportación de la República del Líbano, sus hijos allende los mares se esparcieron como el viento en los cuatro costados de la geografía mundial, en todos los continentes, en todos los países, en todas las zonas sean éstas urbanas o rurales. (CONTINUARA)
ara la mayoría de las personas, la emigración representa un verdadero conflicto, el clímax del conflicto para los libaneses que emigraron hacia América y a otros lugares del mundo, fue la forzosa necesidad de salir de su tierra natal. Entre los años 1840 y 1870, marcó una época de acontecimientos que ensangrentaron al Líbano en su lucha contra el poder imperial Turco-Otomano
La firma en 1864 de un protocolo, por parte del imperio turco, que impedía el intercambio de mercancías entre la montaña y el litoral, agudizando la crisis económica y, a la vez, incrementando los impuestos, desencadenando así, la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ellas, hacia Venezuela.
El historiador venezolano Ramón Díaz Sánchez, en su obra "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" fija el año de 1864, como el de llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que esta emigración se convirtió en masiva.
Vale la pena acotar, que existen ciertos indicios, de que en el año 1860, un monje Católico Maronita llamado Boutros, llegó a Cumaná proveniente de Cuba, en busca de libaneses que habían emigrado a América poco tiempo antes, para tratar de hacerlos regresar al Líbano, de este hecho no se tienen mayores detalles, pero se concluye que si vino en búsqueda de libaneses en Venezuela, quiere decir que ya anterior a 1860 se habían establecido emigrantes en el territorio, aunque sin pruebas al respecto.
El primer período de la emigración libanesa se establece entre los años 1864 y 1900. En este período viajaban con "el permiso turco", por esta razón surge la de identificar a los oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos".
El segundo período, que va entre los años 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.
El tercer período se da entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que es ahora parte de un “protectorado” francés.
Durante estos años, las iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, hace que la emigración disminuya quedando las más activas hacia Brasil, Argentina y Venezuela.
Con la obtención de la independencia en 1943 y, con la salida de Francia, queda cesante un grupo de trabajadores formados en diferentes aéreas, que anteriormente estaban empleados por la potencia ocupante, el Líbano ahora independiente, se incorpora a todos los organismos internacionales, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque se fortalece la comunicación e interacción entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.
En esa etapa comienza el intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por el territorio nacional buscando las maneras que pueden hacerlo agente del intercambio, y esta dinámica es la que se ha mantenido hasta hoy día.
Los libaneses de Venezuela, portan con orgullo su pertenencia a ambas tierras, sus descendientes, nacidos la mayoría en esta tierra de libertades, son fieles defensores del gentilicio venezolano.
El Líbano, históricamente ha sufrido, este sufrimiento generó la emigración que hoy forma la diáspora más grande del mundo, y por ello ha recibido el enriquecimiento de las más diversas culturas y ha nacido una convergencia en todos los aspectos tan enorme y variado que ha convertido lo libanés en sinónimo de universal.
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ara la mayoría de las personas, la emigración representa un verdadero conflicto, el clímax del conflicto para los libaneses que emigraron hacia América y a otros lugares del mundo, fue la forzosa necesidad de salir de su tierra natal. Entre los años 1840 y 1870, marcó una época de acontecimientos que ensangrentaron al Líbano en su lucha contra el poder imperial Turco-Otomano
La firma en 1864 de un protocolo, por parte del imperio turco, que impedía el intercambio de mercancías entre la montaña y el litoral, agudizando la crisis económica y, a la vez, incrementando los impuestos, desencadenando así, la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ellas, hacia Venezuela.
El historiador venezolano Ramón Díaz Sánchez, en su obra "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" fija el año de 1864, como el de llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que esta emigración se convirtió en masiva.
Vale la pena acotar, que existen ciertos indicios, de que en el año 1860, un monje Católico Maronita llamado Boutros, llegó a Cumaná proveniente de Cuba, en busca de libaneses que habían emigrado a América poco tiempo antes, para tratar de hacerlos regresar al Líbano, de este hecho no se tienen mayores detalles, pero se concluye que si vino en búsqueda de libaneses en Venezuela, quiere decir que ya anterior a 1860 se habían establecido emigrantes en el territorio, aunque sin pruebas al respecto.
El primer período de la emigración libanesa se establece entre los años 1864 y 1900. En este período viajaban con "el permiso turco", por esta razón surge la de identificar a los oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos".
El segundo período, que va entre los años 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.
El tercer período se da entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que es ahora parte de un “protectorado” francés.
Durante estos años, las iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, hace que la emigración disminuya quedando las más activas hacia Brasil, Argentina y Venezuela.
Con la obtención de la independencia en 1943 y, con la salida de Francia, queda cesante un grupo de trabajadores formados en diferentes aéreas, que anteriormente estaban empleados por la potencia ocupante, el Líbano ahora independiente, se incorpora a todos los organismos internacionales, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque se fortalece la comunicación e interacción entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.
En esa etapa comienza el intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por el territorio nacional buscando las maneras que pueden hacerlo agente del intercambio, y esta dinámica es la que se ha mantenido hasta hoy día.
Los libaneses de Venezuela, portan con orgullo su pertenencia a ambas tierras, sus descendientes, nacidos la mayoría en esta tierra de libertades, son fieles defensores del gentilicio venezolano.
El Líbano, históricamente ha sufrido, este sufrimiento generó la emigración que hoy forma la diáspora más grande del mundo, y por ello ha recibido el enriquecimiento de las más diversas culturas y ha nacido una convergencia en todos los aspectos tan enorme y variado que ha convertido lo libanés en sinónimo de universal.
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ara la mayoría de las personas, la emigración representa un verdadero conflicto, el clímax del conflicto para los libaneses que emigraron hacia América y a otros lugares del mundo, fue la forzosa necesidad de salir de su tierra natal. Entre los años 1840 y 1870, marcó una época de acontecimientos que ensangrentaron al Líbano en su lucha contra el poder imperial Turco-Otomano
La firma en 1864 de un protocolo, por parte del imperio turco, que impedía el intercambio de mercancías entre la montaña y el litoral, agudizando la crisis económica y, a la vez, incrementando los impuestos, desencadenando así, la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ellas, hacia Venezuela.
El historiador venezolano Ramón Díaz Sánchez, en su obra "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" fija el año de 1864, como el de llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que esta emigración se convirtió en masiva.
Vale la pena acotar, que existen ciertos indicios, de que en el año 1860, un monje Católico Maronita llamado Boutros, llegó a Cumaná proveniente de Cuba, en busca de libaneses que habían emigrado a América poco tiempo antes, para tratar de hacerlos regresar al Líbano, de este hecho no se tienen mayores detalles, pero se concluye que si vino en búsqueda de libaneses en Venezuela, quiere decir que ya anterior a 1860 se habían establecido emigrantes en el territorio, aunque sin pruebas al respecto.
El primer período de la emigración libanesa se establece entre los años 1864 y 1900. En este período viajaban con "el permiso turco", por esta razón surge la de identificar a los oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos".
El segundo período, que va entre los años 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.
El tercer período se da entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que es ahora parte de un “protectorado” francés.
Durante estos años, las iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, hace que la emigración disminuya quedando las más activas hacia Brasil, Argentina y Venezuela.
Con la obtención de la independencia en 1943 y, con la salida de Francia, queda cesante un grupo de trabajadores formados en diferentes aéreas, que anteriormente estaban empleados por la potencia ocupante, el Líbano ahora independiente, se incorpora a todos los organismos internacionales, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque se fortalece la comunicación e interacción entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.
En esa etapa comienza el intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por el territorio nacional buscando las maneras que pueden hacerlo agente del intercambio, y esta dinámica es la que se ha mantenido hasta hoy día.
Los libaneses de Venezuela, portan con orgullo su pertenencia a ambas tierras, sus descendientes, nacidos la mayoría en esta tierra de libertades, son fieles defensores del gentilicio venezolano.
El Líbano, históricamente ha sufrido, este sufrimiento generó la emigración que hoy forma la diáspora más grande del mundo, y por ello ha recibido el enriquecimiento de las más diversas culturas y ha nacido una convergencia en todos los aspectos tan enorme y variado que ha convertido lo libanés en sinónimo de universal.
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ara la mayoría de las personas, la emigración representa un verdadero conflicto, el clímax del conflicto para los libaneses que emigraron hacia América y a otros lugares del mundo, fue la forzosa necesidad de salir de su tierra natal. Entre los años 1840 y 1870, marcó una época de acontecimientos que ensangrentaron al Líbano en su lucha contra el poder imperial Turco-Otomano
La firma en 1864 de un protocolo, por parte del imperio turco, que impedía el intercambio de mercancías entre la montaña y el litoral, agudizando la crisis económica y, a la vez, incrementando los impuestos, desencadenando así, la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ellas, hacia Venezuela.
El historiador venezolano Ramón Díaz Sánchez, en su obra "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" fija el año de 1864, como el de llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que esta emigración se convirtió en masiva.
Vale la pena acotar, que existen ciertos indicios, de que en el año 1860, un monje Católico Maronita llamado Boutros, llegó a Cumaná proveniente de Cuba, en busca de libaneses que habían emigrado a América poco tiempo antes, para tratar de hacerlos regresar al Líbano, de este hecho no se tienen mayores detalles, pero se concluye que si vino en búsqueda de libaneses en Venezuela, quiere decir que ya anterior a 1860 se habían establecido emigrantes en el territorio, aunque sin pruebas al respecto.
El primer período de la emigración libanesa se establece entre los años 1864 y 1900. En este período viajaban con "el permiso turco", por esta razón surge la de identificar a los oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos".
El segundo período, que va entre los años 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.
El tercer período se da entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que es ahora parte de un “protectorado” francés.
Durante estos años, las iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, hace que la emigración disminuya quedando las más activas hacia Brasil, Argentina y Venezuela.
Con la obtención de la independencia en 1943 y, con la salida de Francia, queda cesante un grupo de trabajadores formados en diferentes aéreas, que anteriormente estaban empleados por la potencia ocupante, el Líbano ahora independiente, se incorpora a todos los organismos internacionales, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque se fortalece la comunicación e interacción entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.
En esa etapa comienza el intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por el territorio nacional buscando las maneras que pueden hacerlo agente del intercambio, y esta dinámica es la que se ha mantenido hasta hoy día.
Los libaneses de Venezuela, portan con orgullo su pertenencia a ambas tierras, sus descendientes, nacidos la mayoría en esta tierra de libertades, son fieles defensores del gentilicio venezolano.
El Líbano, históricamente ha sufrido, este sufrimiento generó la emigración que hoy forma la diáspora más grande del mundo, y por ello ha recibido el enriquecimiento de las más diversas culturas y ha nacido una convergencia en todos los aspectos tan enorme y variado que ha convertido lo libanés en sinónimo de universal.
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La firma en 1864 de un protocolo, por parte del imperio turco, que impedía el intercambio de mercancías entre la montaña y el litoral, agudizando la crisis económica y, a la vez, incrementando los impuestos, desencadenando así, la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ellas, hacia Venezuela.
El historiador venezolano Ramón Díaz Sánchez, en su obra "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" fija el año de 1864, como el de llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que esta emigración se convirtió en masiva.
Vale la pena acotar, que existen ciertos indicios, de que en el año 1860, un monje Católico Maronita llamado Boutros, llegó a Cumaná proveniente de Cuba, en busca de libaneses que habían emigrado a América poco tiempo antes, para tratar de hacerlos regresar al Líbano, de este hecho no se tienen mayores detalles, pero se concluye que si vino en búsqueda de libaneses en Venezuela, quiere decir que ya anterior a 1860 se habían establecido emigrantes en el territorio, aunque sin pruebas al respecto.
El primer período de la emigración libanesa se establece entre los años 1864 y 1900. En este período viajaban con "el permiso turco", por esta razón surge la de identificar a los oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos".
El segundo período, que va entre los años 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.
El tercer período se da entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que es ahora parte de un “protectorado” francés.
Durante estos años, las iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, hace que la emigración disminuya quedando las más activas hacia Brasil, Argentina y Venezuela.
Con la obtención de la independencia en 1943 y, con la salida de Francia, queda cesante un grupo de trabajadores formados en diferentes aéreas, que anteriormente estaban empleados por la potencia ocupante, el Líbano ahora independiente, se incorpora a todos los organismos internacionales, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque se fortalece la comunicación e interacción entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.
En esa etapa comienza el intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por el territorio nacional buscando las maneras que pueden hacerlo agente del intercambio, y esta dinámica es la que se ha mantenido hasta hoy día.
Los libaneses de Venezuela, portan con orgullo su pertenencia a ambas tierras, sus descendientes, nacidos la mayoría en esta tierra de libertades, son fieles defensores del gentilicio venezolano.
El Líbano, históricamente ha sufrido, este sufrimiento generó la emigración que hoy forma la diáspora más grande del mundo, y por ello ha recibido el enriquecimiento de las más diversas culturas y ha nacido una convergencia en todos los aspectos tan enorme y variado que ha convertido lo libanés en sinónimo de universal.
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La firma en 1864 de un protocolo, por parte del imperio turco, que impedía el intercambio de mercancías entre la montaña y el litoral, agudizando la crisis económica y, a la vez, incrementando los impuestos, desencadenando así, la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ellas, hacia Venezuela.
El historiador venezolano Ramón Díaz Sánchez, en su obra "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" fija el año de 1864, como el de llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que esta emigración se convirtió en masiva.
Vale la pena acotar, que existen ciertos indicios, de que en el año 1860, un monje Católico Maronita llamado Boutros, llegó a Cumaná proveniente de Cuba, en busca de libaneses que habían emigrado a América poco tiempo antes, para tratar de hacerlos regresar al Líbano, de este hecho no se tienen mayores detalles, pero se concluye que si vino en búsqueda de libaneses en Venezuela, quiere decir que ya anterior a 1860 se habían establecido emigrantes en el territorio, aunque sin pruebas al respecto.
El primer período de la emigración libanesa se establece entre los años 1864 y 1900. En este período viajaban con "el permiso turco", por esta razón surge la de identificar a los oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos".
El segundo período, que va entre los años 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.
El tercer período se da entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que es ahora parte de un “protectorado” francés.
Durante estos años, las iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, hace que la emigración disminuya quedando las más activas hacia Brasil, Argentina y Venezuela.
Con la obtención de la independencia en 1943 y, con la salida de Francia, queda cesante un grupo de trabajadores formados en diferentes aéreas, que anteriormente estaban empleados por la potencia ocupante, el Líbano ahora independiente, se incorpora a todos los organismos internacionales, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque se fortalece la comunicación e interacción entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.
En esa etapa comienza el intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por el territorio nacional buscando las maneras que pueden hacerlo agente del intercambio, y esta dinámica es la que se ha mantenido hasta hoy día.
Los libaneses de Venezuela, portan con orgullo su pertenencia a ambas tierras, sus descendientes, nacidos la mayoría en esta tierra de libertades, son fieles defensores del gentilicio venezolano.
El Líbano, históricamente ha sufrido, este sufrimiento generó la emigración que hoy forma la diáspora más grande del mundo, y por ello ha recibido el enriquecimiento de las más diversas culturas y ha nacido una convergencia en todos los aspectos tan enorme y variado que ha convertido lo libanés en sinónimo de universal.
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La firma en 1864 de un protocolo, por parte del imperio turco, que impedía el intercambio de mercancías entre la montaña y el litoral, agudizando la crisis económica y, a la vez, incrementando los impuestos, desencadenando así, la primera oleada masiva de la emigración libanesa hacia América y, entre ellas, hacia Venezuela.
El historiador venezolano Ramón Díaz Sánchez, en su obra "Líbano, una historia de hombres y de pueblos" fija el año de 1864, como el de llegada del primer libanés a Venezuela, considerando ésta como la primera fase de presencia, pero no fue sino hasta las dos últimas décadas del siglo pasado que esta emigración se convirtió en masiva.
Vale la pena acotar, que existen ciertos indicios, de que en el año 1860, un monje Católico Maronita llamado Boutros, llegó a Cumaná proveniente de Cuba, en busca de libaneses que habían emigrado a América poco tiempo antes, para tratar de hacerlos regresar al Líbano, de este hecho no se tienen mayores detalles, pero se concluye que si vino en búsqueda de libaneses en Venezuela, quiere decir que ya anterior a 1860 se habían establecido emigrantes en el territorio, aunque sin pruebas al respecto.
El primer período de la emigración libanesa se establece entre los años 1864 y 1900. En este período viajaban con "el permiso turco", por esta razón surge la de identificar a los oriundos del Líbano, con el apodo de "Turcos".
El segundo período, que va entre los años 1900 a 1914, tiene como característica la estabilidad del comercio en el nuevo mundo, por lo que los emigrados exhortan a sus familiares a la emigración.
El tercer período se da entre la dos guerras mundiales, ya el Líbano no se encuentra sometido al colonialismo Turco-Otomano, sino que es ahora parte de un “protectorado” francés.
Durante estos años, las iniciativas francesas para el aprovechamiento de la mano de obra de la juventud libanesa, hace que la emigración disminuya quedando las más activas hacia Brasil, Argentina y Venezuela.
Con la obtención de la independencia en 1943 y, con la salida de Francia, queda cesante un grupo de trabajadores formados en diferentes aéreas, que anteriormente estaban empleados por la potencia ocupante, el Líbano ahora independiente, se incorpora a todos los organismos internacionales, por lo que se diversificó el destino de la emigración ratificando a Venezuela y a Brasil en América y, Australia y los países del golfo arábigo como nuevas opciones. Este período es muy importante porque se fortalece la comunicación e interacción entre los libaneses residentes y los libaneses emigrados.
En esa etapa comienza el intercambio de productos entre el Líbano a través de sus emigrados con casi todos los países del mundo. Por ello, el emigrante libanés en Venezuela se expande por el territorio nacional buscando las maneras que pueden hacerlo agente del intercambio, y esta dinámica es la que se ha mantenido hasta hoy día.
Los libaneses de Venezuela, portan con orgullo su pertenencia a ambas tierras, sus descendientes, nacidos la mayoría en esta tierra de libertades, son fieles defensores del gentilicio venezolano.
El Líbano, históricamente ha sufrido, este sufrimiento generó la emigración que hoy forma la diáspora más grande del mundo, y por ello ha recibido el enriquecimiento de las más diversas culturas y ha nacido una convergencia en todos los aspectos tan enorme y variado que ha convertido lo libanés en sinónimo de universal.
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