...EN ELLA ENCONTRARAS LA HISTORIA DE UNA CIUDAD EN INVESTIGACIONES PROFESIONALES Y MINUCIOSAS REALIZADAS POR SU CREADOR LIC. ANTONIO J. SALDIVIA LANDAETA

domingo, 23 de agosto de 2015

Escuela "Roberto Montesino El Tocuyo

      Reseña Histórica del Grupo Escolar “Roberto Montesinos” El Grupo Escolar “Roberto Montesinos”, se encuentra ubicada en el Barrio “los Hornos” en las calles 7 y 8 con carrera 9 y 10. De la Ciudad de EL Tocuyo, específicamente en el sector “La Concordia”, limita geográficamente al norte con la carrera 9 (bloquera y mercal), al sur carrera 10 Montesinos al este calle 7 Bujanda (hotel Venecia) y al oeste calle 8 Jiménez (Hospital Egidio Montesinos).

      Fue inaugurada el 20 de octubre de 1959 con el nombre de Grupo Escolar “El Tocuyo”, con una capacidad de 400 alumnos. Para ese entonces el director fue el Prof. Cruz Mario Sánchez, contaba con una secretaria, 10 docentes y cuatro obreros. Luego cambian el nombre a la institución y por unanimidad seleccionaron el nombre del maestro Roberto Montesinos, destacado intelectual, poeta pedagogo tocuyano. Años más tardes se crean los símbolos escolares como el escudo, bandera y Himno. 

    El escudo y la bandera fueron diseñados por el destacado pintor tocuyano José M. Jiménez y el Himno lo escribió el Prof. Carlos Gauna y la música fue compuesta por Don José Ángel Rodríguez López.

sábado, 22 de agosto de 2015

Raúl Orosco, “El Nacional”...Trovador y Bolerista tocuyano.



Raúl Orosco, “El Nacional”, fue el típico serenatero de nuestros pueblos, conocía la letra de canciones conocidas y de infinidad de canciones inéditas de nuestros compositores, que lamentablemente, se llevó al olvido con su muerte. Se formó como serenatero, con Carlos y Francisco Ortiz, Trino Gómez, Jesús María López, José Pedro López y Néstor Landaeta, la pipa.

Sus padre Cirilo y Rosa Felicia, Sus hermanos : Rosa Margarita, Cirilo, José Rafael, Juana, Cristo Rey, Antonio y Gloria. Siguiendo la costumbre, muy común en El Tocuyo, algunos de ellos fueron muy conocidos por los apelativos que los identificaban, Rosa Margarita, “la negra”; Raúl, “el nacional”; Cirilo, “el pelón”; José Rafael, “el mascarrabo”; Antonio, “el torito” y Juana, “la chita”.


Lo del Nacional, deriva de su habilidad para contar todo lo ocurrido en la ciudad en su diario andar por las calles de esta vieja ciudad. Si lo dice el Nacional, es verdad.
No estudió música y nunca ejecutó un instrumento, pero tenía un gran sentido del compás, cuadratura y afinación. Decía Raúl, “yo sé cuando un músico se pela”.
Incursionó en diferentes conjuntos musicales de la ciudad, estuvo en el famoso conjunto Tocuyo de José E. Yépez, como bolerista y guarachero. Se hizo muy conocido interpretando el famoso bolero: “Tu vida y la mía”. Actuó en el conjunto Tropical, con la orquesta Siboney de Víctor José Vidoza, cantó musiva venezolana con los “Juancheros”. Realizó una gira con la orquesta “Casino de la Playa” de Cuba y con Pastor Jiménez, grabó canciones de don Trino Gómez. Hizo alguna pasantía con los
Melódicos y hasta con la Billos Caracas Boys ensayó.

   En una oportunidad le brindad una serenata al Dr. José Rafael Colmenares Peraza quien retornaba a la ciudad de un viaje que hizo a Suiza, los músicos tocuyanos lo reciben con una serenata. Adolfo Pérez, Don Trino Gómez, José Pedro López y Raúl Orozco. Todos conocen la generosidad del Dr. J.R. Colmenares con los músicos tocuyanos, pero también saben que don Trino Gómez sufre de un tic nervioso que constantemente mueve la cabeza de un lado para otro, pareciera que estuviera diciendo que no. Al terminar la serenata, el Dr. J.R. Colmenares P. les dice mire muchachos yo le voy a hacer un regalito que le va a servir para algo, Raúl que conoce el problema de don Trino, ataja al doctor J.R. Colmenares P. y le dice: doctor “don Trino mueve la cabeza como diciendo que no, pero en fondo él lo quiere decir es que sí.”
Llegó a jugar pelota, a pesar de no tener un físico de atleta, jugó con el Malta Zulia y con el Malta Caracas. En la década de los 60, en partido de béisbol le toca el turno de bateo a Raúl con hombre en primera, el mag. Félix García le ordena el toque de bola para avanzar a segunda al corredor y ponerlo más cerca de anotar, Raúl toca perfectamente y el hombre llega a segunda, Raúl por supuesto fue out, de regreso viene con la cara arrugada y le preguntan, Raúl ¿qué le pasa? Si el toque fue muy bueno, yo sé que fue bueno, pero me duele el pecho arrechamente.


Podríamos decir que al desaparecer, Raúl Orozco, se va el último serenatero de la ciudad

miércoles, 19 de agosto de 2015

Adrián Lucena Goyo, padre de la antropologia y estudios de los aborigenes de El Tocuyo



Lucena goyo en su juventud
    El profesor Adrián Lucena Goyo, nació en el pueblo de Sanare, Municipio  Andres Eloy Blanco del estado Lara. Estudió en la Escuela Miguel Antonio Carreño, en la Escuela  Federal Graduada y culminó su primaria en  el Colegio Mariano Martí en Barquisimeto. 

    Su bachillerato lo cursó en el Liceo Lisandro Alvarado en Barquisimeto, donde estudió  Artes Plásticas y Artes Aplicadas. Fue miembro  del grupo de cine Alfa Films, del teatro, del orfeón y del Centro Excursionista del liceo, éste último, dirigido por los profesores Francisco Reyes García y Napoleón Arráiz,  quienes lo indujeron a las actividades  arqueológicas, realizando sus primeros trabajos de campo en diferentes lugares, entre  ellos, las ruinas de Buria en el estado Yaracuy, Tierra de los Indios en Quibor y la  Fumarola en Sanare. También fue miembro de la Escuela de Danza y Ballet Taormina Guevara, ya para la época de Marcos Pérez Jiménez. 

    Al graduarse de bachiller, comienza a trabajar en el Museo de Ciencias Naturales de  Caracas, dirigido por José Ma ría Cruxent, con quien realizó diversas expediciones,  como las del estado Falcón y Yaracuy, lo que evidencia, que en la formación  arqueológica del profesor Lucen a, tuvo mucha influencia la  seriedad de la Escuela de  Cruxent, hombre de gran personalidad académica y de una condición humana especial.

    Sus méritos, lo llevaron a seguir con el tabajo en el Museo de manera irrestricta,  organizando todas las muestras que J. M.  Cruxent, había encontrado en sus trabajos arqueológicos.

Prof Adrian Lucena
     Posteriormente, se graduó de antropólogo en la Escuela de Antropología y Sociología  de la Facultad de Ciencias Económicas  y Sociales de la Universidad Central de Venezuela. Siendo estudiante, fue preparador  en el área de Antropología, la cual dictaba  el Doctor Miguel Acosta Saignes en la Escuela de Historia de la Facultad de  Humanidades y Educación de la UCV.  
   El profesor Lucena dio muestra de un proceso arqueológico muy serio, excavando en lo que actualmente es el Boulevard de Quibor , para extraer una muestra de 600 esqueletos  en un sólo cementerio aparte de una cadena
de cementerios de más de 300 sitios. Pocos arqueólogos en el mundo han dado una muestra tan grande. Labor que fue apoyada por Miguel Acosta Saignes, J. M. Cruxent y el gobernador del estado Lara, para entonces, Miguel Romero Antoní, con el fin de que Lucena fundara un instituto de investigaciones en Quibor con el nombrede Centro Científico Antropológico y Paleontológico del estado Lara, único en elpaís en aquel momento. Las muestras  presentadas por Lucena, actualmente  reposan en un museo de Quibor.
    En 1967, llega a Mérida como profesor de  la Escuela de Historia, para enseñar  Antropología en la Facultad de Humanidades  y Educación de la Universidad de Los  Andes. Es jefe del Departamento de Antropología y Sociología de la misma Facultad.  
Está trabajando en la fundación de un instit uto de investigaciones sobre la humanidad,  para estudiar la trascendencia del hombre hacia la búsqueda de una humanidad sana.  Instituto, que sería muy significativo frente  a la realidad actual, para la formación  integral de nuestros niños y jóvenes, en pro de un mejor futuro. Las ideas de Lucena,  llevan realmente a la reflexión, ojala fueran tomadas en cuenta por los docentes, los  padres y todo aquel ser humano que vi va la grandiosa  labor de educar.

lunes, 17 de agosto de 2015

Dr. Guillermo Antonio Palacio Castillo



Hijo de cabudareños sus padre Don Guillermo Palacio y de doña Hilda Castillo  de Palacio , nacido el 22 de diciembre de 1947, en la ciudad de Cabudare, fue criado en la ciudad de El Tocuyo donde su padre Don Guillermo Palacio ejercio e cargo de Registrados Publico Nacional,
  Luego realizo sus estudio de Derecho en la ciudad de Valencia y despues de haberse recibido el titulo abogado en Valencia  le tocó como primer caso la defensa de la propietaria de la pensión donde se alojó durante su paso por la universidad. De ese caso, contra la construcción de un edificio llamado Don Pelayo (ahora convertido en un hotel) por la cual se afectó la estructura de la pensión, obtuvo su primera ganancia, la cual le sirvió para volver a Lara, donde se radicó nuevamente en El Tocuyo : donde pasó gran parte de su niñez- para comenzar el ejercicio de su profesión como representante de trabajadores del campo en su gran mayoría.
    Un nombre hecho en el campo del Derecho, en 1975 Palacios fue solicitado por el entonces secretario general de gobierno del estado, Gonzalo Ramos, por cuanto requerían que un abogado joven tomara el control de la Dirección General de Policía (Digepol) en el estado Lara, a los fines de cambiar el rostro de la institución debido a las críticas que recibió la gestión anterior.
    De su paso por ese cuerpo de seguridad, con el apoyo del comisario Víctor Pulgar como conocedor de la actividad policial, el abogado recuerda que pasó un año muy tranquilo, donde lo más grave fue la explosión de un niple en la población de Cabudare.
     Luego de ese cargo, pasó a la secretaría general bajo las órdenes de la gobernadora Dori Parra de Orellana, el cual ejerció hasta que salió electo concejal en el municipio Morán por el partido Acción Democrática, donde se mantuvo por cinco periodos continuos.
Asimismo, le ha tocado vivir de cerca el drama familiar de la enfermedad de su padre, Guillermo Palacios, cuya afectación por la diabetes le llevó a necesitar una donación de riñón.
Junto a su hermano Aníbal, se sometió a las pruebas necesarias para determinar cuál de ambos reunían las condiciones.
Aunque en principio Guillermo fue el elegido, luego de revisar los resultados los médicos prefirieron a su hermano. El resultado fue la concesión de catorce años más de vida para el padre, quien falleció hace más de veinte años.
Hoy se desempeña como diputado a la Asanble Nacional representando a el estado Lara en la  Comisión Permanente de Desarrollo Social Integral

domingo, 16 de agosto de 2015

La etnia “Gayón”, antiguos pobladores de la region de El Tocuyo

      Antes de la llegada de los exterminadores europeos, el territorio “Gayón” comprendía desde las estribaciones de la serranía  Matatere, ubicada al norte de lo que hoy día se conoce como Estado Lara, en la ancha y larga región llamada antiguamente  por nuestros Ancestros: “Aribicoa”,  el cual incluye a Bobare, Carorita, Duaca  y Aroa, para unirse con la zona del Turbio ó Barquisimeto, también con los valles de Quibor, las riberas del río  Tocuyo y por su puesto a través de su curso  hasta llegar a las montañas que antiguamente se llamaron Dinta y Dinira, es decir,  hasta  Sanare, Los Humocaros, Barbacoas, Guaríco, Guaitó, Chabasquén y buena parte de la zona  alta del hoy llamado Estado Portuguesa.

El pueblo “Gayón”, cuyo término significa “Hermano”,  era una  étnea agrícola y sedentaria, pero al igual que todas las comunidades Aborígenes de nuestro continente “Ábya Yala” , fue sometida a la exterminación más horrenda propinada por los europeos, contando con la gran desventaja de que los piratas españoles después de haber fundado  (tomando en cuenta  que  estos inhumanos les llamaban a las invasiones  fundaciones)
   Santa Cruz en 1.502 (ubicada en la Península de la Goajira) por  el Sanguinario español de Alonso de Ojeda, luego Coro en 1.527, por  el Despiadado alemán Ambrosio Alfinger, Maracaibo  en 1.529 también por  este mismo sujeto (Alfinger), decidieron establecer su acción genocida desde las riberas del río Tocuyo en 1.545, cuando el  Terrorista  Juan Pérez  de Tolosa, emprendió su matanza Aborigen desde el propio territorio “Gayón” atentando contra la humanidad  y la culturalidad de nuestras Abuelas y Abuelos.    

A partir de ese momento la soberanía  de nuestra sagrada y extensa  nación “Gayón”,  se vio coartada debido a las agresiones  de las potencias europea , que con mayor experiencias de guerras  y por ende,  con armas mayormente sofisticadas que las nuestras  quisieron arrodillarnos  a las órdenes de las coronas infernales de los reyes de España, pero que no se les hizo fácil porque los nuestros  comenzaron a resistir con gallardía, de allí que los miembros de este milenario pueblo pasaron de: dueños y gobernantes de sus propios territorios y destinos
Esclavos  y perseguidos nómadas, reolectores de frutas y cazadores, resguardándose en los lugares de difícil acceso (las montañas)  para preservar la integridad física  y sus modos de vidas ancestrales, tomando en cuenta que hoy sus hijos y nietos estamos esparcidos por todos estos lugares, solo que ahora nos llaman “Campesinos”,  que por cierto en la actualidad reclamamos las tierras que nos arrebataron los asesinos y que aún  se encuentran en manos de sus descendientes hoy llamados  “Terratenientes”.  
      Para pescar  el boca chico, la palambra, las lizas,  sardinas, puyón y saltador, utilizaban anzuelos hechos con huesos, arpones y tarrayas. Esta Cultura también desarrollo el sistema de pesca por emborrachamiento, que consistía en utilizar el extracto de la raíz de una planta llamada “Barbaco” que atontaba a los peces y de esta manera solían sacarlos con mayor facilidad.
La familia “Gayón” se vestía con una pequeña falda tejida de fibra vegetal que solo cubría los órganos reproductivos, para evitar  exponerlos al clima o para protegerlos de cualquier accidente ocurrido dentro de las jornadas laborales, jamás lo cubrían por vergüenza o pudor ya que la sexualidad  era concebida como una condición natural de cada  ser  humano muy lejos de los impulsos  morbosos que genéticamente por desgracia nos transmitieron los europeos con las violaciones hechas a nuestras Abuelas Ancestras. El resto de sus cuerpos esbeltos y fornidos estaban decorados con hermosos motivos pintados con una tinta llamada Bariquí.

En esta Cultura existía la figura del Moján, quien era el hombre más antiguo de la comunidad  y cumplía con las funciones de un abuelo sabio y curandero ya que había heredado el legado étno-medicinal y las propiedades curativas de ciertos animales como la Onza, también se desempeñaba como guía espiritual y por ende dirigía los rituales sagrados.
Entre otras de sus atribuciones estaba la de orientar las decisiones relevantes de la comunidad en lo político y en lo social.  El Moján también era un gran maestro porque dedicaba buena parte de su tiempo a la enseñanza o transmisión de saberes  para  todos los niños y niñas de su comunidad

Los Gayones, fabricaban cerámicas, cultivaron el mái como alimento básico y prioritario, también cultivaron las caraotas, las lentejas, el quinchoncho, el cactus llamado cadushi, del cual preparaban una harina para hacer sopa como alimento de alta estima y la penca de cocuy horneada como rica fuente de proteínas, el guaje, la auyama, la yuca, la nuez, la palma, el cambur, la flor del Bucare, la cual servía como una deliciosa y nutritiva carne vegetal, e/o.
Dormían en chinchorros dentro de grandes casas comunales  sin paredes y diseñadas para varias familias con techos de pajas y hojas de pencas de cocuizas. eran consumidores de miel y recolectaban alimentos para todo el invierno.
Sus armas para la caza y la defensa territorial estaba comprendida por Arcos de 1,50 metros de largo, flechas de un metro de  longitud hechas de verada ó caña con una pieza puntiaguda fijada en un extremo y en el otro plumas de aves amarradas con hilos encerados para la estabilidad y la precisión del lanzamiento, también utilizaban las cerbatanas con dardos hechos de hebras de palmas tostadas con puntas afiladas.

Otra forma de conocer al pueblo Gayón la podemos encontrar a través de su idioma, ya que aunque gran parte del mismo desapareció de la memoria colectiva debido al hostigamiento europeo y a la evangelización forzada, podemos contar con un corto listado de palabras que dan fe de una Cultura con idioma milenario:

viernes, 14 de agosto de 2015

El Gran actor Tocuyano.. de la television Venezolana ..Orangel Delfin


Don Orangel Delfin

     Nacido en 1935,  en Los Teques y se crió en El Tocuyo, Su Verdadero nombre de pila fue Orangel Rodriguez al cual cambio cuando se dedica a las labores artistica como actor, en el tocuyo se crio con la familia de el famoso comerciante Pedro María Perez Leal, el dueño de un gran negocio, LLamado "LA PRINCIPAL"  . Se formó con los hijos de Pedro María, Pedro y Delfin, ya  Cuando tenía 17 años de edad su padre lo inscribió en la Escuela de Formación de Oficiales de la Guardia Nacional en Caracas. Sin embargo, no finalizó su carrera militar, porque descubrió el mágico mundo de las cámaras y las luces de la televisión, incursionó en la TV en 1956 de la mano de don Rafael Briceño, en el Canal 5 de la Televisora Nacional, en el ciclo “El cuento venezolano televisado”, que dirigía Román Chalbaud. Luego pasó a Radio Caracas TV, donde en la década de los 50 hizo de villano en “La novela Camay”, que estelarizaban Liliana Durán y Paul Antillano.

    En cine trabajó con Román Chalbaud en el rodaje de “Caín adolescente”, en 1959, compartiendo cartel con Enrique Alzugaray, Rafael Briceño, Berta Moncayo y Carlota Ureta Zamorano. También intervino en la película de Mayela Roncayolo Carlos R. Fernández Pacto de sangre”, “La Oveja Negra” de Román Chalbaud. Acorde a su personalidad, le entregaban personajes recios, duros, fuertes, que interpretaba con solvencia y habilidad histriónica. La lista de sus teledramas es larga, e incluye títulos como “La mujer prohibida”, “Dulce enemiga”, “La revancha”, “Mundo de fieras”, “Rosangélica” y “María Celeste”, entre muchas otras. Casi siempre trabajó para Venevisión en donde hizo sus más recordadas caracterizaciones y Venezolana de Televisión. En La Colina hizo uno de sus trabajos más elogiados, encarnando a Simón Bolívar en el unitario “Preludio a Carabobo”, de Pedro Berroeta; y en Los Ruices fue célebre su interpretación de Tigre Juan en “Tirano Banderas”, de Valle Inclán.


    Pero este hombre recio tenía un alma sensilla  y en uno de sus personajes, en “La última oportunidad del Magallanes”, una miniserie de VTV dirigida por Rafael Gómez, Delfín hizo el papel del abuelo que no quiere que le quiten a su nieto, un abuelo que lo llevaba a ver los partidos de béisbol. En la más completa indigencia murió Orángel Delfín, el 13 de octubre del 2001.


    El actor de 66 años, que tantos personajes recios encarnó en la televisión desde sus inicios en 1954, estaba recluido en una casa-hogar pública para ancianos, abandonado por todos. Allí llegó cuando la fallecida promotora cultural, Rosalía Romero, lo encontró en 1998 mendigando en la calle y entregado al alcohol. En aquella época, la Casa del Artista, que presidía Mirla Castellanos, prometió ayudarlo, pero evidentemente la ayuda nunca llegó. Ahora esa institución tampoco parece que estuviese haciendo mucho por implementar un sistema de previsión social para el gremio, que fue la razón por la cual se creó

Horangel Delfín falleció en el Hospital Central Antonio María Pineda de la ciudad de Barquisimeto. Luego de un retiro por estar enfrentado problema de salud, situación que lo obligó a retirarse de sus actividades artísticas. Siempre será recordado por su interpretación, en la década del 60, del papel de El Libertador en la obra "Preludio a Carabobo" producida por Venevisión

lunes, 13 de julio de 2015

Catalina de Miranda la primera cortesana en Venezuela ..Manceba de El fundador de El Tocuyo Juan de Carvajal

     Como la protagonista de esta narración es una mujer, Catalina de Miranda(1527-1610) de nuestro siglo XVI nos situamos primero en el día y tiempo en que esta mujer vivió, ya que ella fue, entre las mujeres de los días de la conquista, la que más huella dejó, ya que debemos contarla entre las fundadoras de lo que es hoy Venezuela, ya que el devenir de un pueblo es un cadena hecha por los registros del hacer de cada una de las generaciones que la forman.

    Pese a ello, poco ha sido lo se ha escrito sobre la presencia de la mujer en el devenir de Venezuela. Entre los años de 1520-1545 el diez por ciento de las personas llegadas hasta aquí fueron mujeres, su devenir se ha examinado poco. Ello pese a que la presencia de las mujeres fue siempre singular, “oculta y feliz”, como la llamó Teresa de la Parra(1889-1936)1. En todo momento fueron ellas las que empujaron a los hombres a la acción. Recuérdese siempre que América fue descubierta gracias a la acción de una mujer, Isabel La Católica(1451-1504), que en nuestro caso fue la única reina que tuvo Venezuela, los demás fueron hombres, desde Carlos V(1500-1558), nieto de doña Isabel, hasta Fernando VII(1784-1833), quien perdió el imperio gracias a la acción que encabezó Simón Bolívar(1783-1830), sus oficiales, soldados y la figuras civiles de la emancipación, movimiento iniciado por Francisco de Miranda(1750-1816) en Nueva York, en 1784.

     La mayor parte de los datos que tenemos sobre los hombres y mujeres pasados a Venezuela desde España, durante la colonia, fueron consignados en los Catálogos de pasajeros a Indias2. Venezuela comenzó siendo insular, Cubagua(1517-1539), descubierta por Cristóbal Colón(1451-1506), destruida por un maremoto; Margarita, desde 1525 hasta el presente, Trinidad(1530-1797), Curazao (1526-1634), y la Tierra Firme, cuya historia se inició en Coro en 1527, fue la primera ciudad de Venezuela, con plena permanencia hasta hoy en día.

    Con relación a la población de Venezuela debemos tener a la vista la vasta investigación sobre el tema hecha por el profesor José Eliseo López quien revisó y puntualizó los datos del Catálogo de pasajeros a Indias logrando ampliarlos y precisarlos de forma sustantiva, tanto que con relación a Venezuela se pueden dejar de consultar los Catálogos de pasajeros a Indias y sólo utilizar esta sobresaliente obra documental3.
Según los datos aportados por el profesor López en su obra pasaron a Venezuela, desde España, durante los tres siglos coloniales, 4777 personas, 1984 en el siglo XVI; 1319 en el siglo XVII y 1474 en el siglo XVIII4, datos que comprueban la plena verdad de la hipótesis sobre el orígen de la sociedad venezolana expuesta por Francisco Herrera Luque(1927-1991) en Los viajeros de Indias5, obra que, por cierto, López no cita ni siquiera en la bibliografía utilizada al preparar su obra, cosa imposible, se trata de una de las tres grandes obras sobre el siglo XVI venezolano, junto con Esta tierra de gracia de Isaac Pardo(1905-2000) y el primer tomo de la Historia de Venezuela, de Guillermo Morón(1926).

   Y desde luego en la lista de las personas que pasaron a nuestro país aparecen las mujeres. Según la rica fuente que constituye el libro de López que utilizamos, los primeros datos son del siglo XVI, específicamente del año 1526, este se abre con Ambrosio Alfinger(c1500-1533), fue uno de los Welser, el primer Gobernador alemán que tuvo Venezuela(1528-1533).

    La primera mujer en pasar a tierra venezolana, según los datos del mismo investigador, se llamó Catalina Pérez, viuda de Gonzalo Pérez, quien llegó aquí el año 1534. Ya eran aquellos el tiempos de los Welser, los Belzares de nuestra tradición, quienes vinieron aquí en 1528 y actuaron en nuestra tierra hasta el año 1557, aunque su presencia cesó realmente con la muerte del último gobernador alemán, Felipe de Hutten(1511-1546).
El año 1528, tuvo un singular día: el 27 de marzo, cuando el rey Carlos V hizo dos cosas en esa misma jornada: creó la Gobernación y Capitanía General de Venezuela, es decir, la Provincia de Venezuela y firmó el contrato con los Welser. La creación de la Provincia de Venezuela, después llamada también Provincia de Venezuela o de Caracas, o simplemente Provincia de Caracas, fue momento esencial del desarrollo de la nueva nación, que ya se conocía como Venezuela, el cual sería su nombre para siempre. Practicamente se podría decir que la creación de la Provincia de Venezuela fue la dio nacimiento pleno a Venezuela, la fecha debería celebrarse cada año como Fiesta Nacional, laborable, desde luego.


Rasgos Biográficos de Catalina de Miranda manseba de Juan de Carvajal

    Fue Catalina de Miranda, más que la primera cortesana de la conquista como fue llamada por Walter Dupouy(1906-1978)7, una mujer independiente, quien vivió dentro del propio código que rigió su vida. Muy joven pasó a nuestro continente, se casó en los últimos años de su vida. Había nacido en Sevilla en 1527, murió en Caracas en 1610, a la edad de ochenta y tres años.

Los datos que ahora consignamos son los que hemos hallado en la investigación. Son escasos, no hay elementos, desde luego, ni siquiera para un perfil completo sino una serie de noticias sueltas, aquí las armamos cronológicamente.

De su padre no se sabe nada. Su madre se llamó Beatriz González.
Pasó de España al Caribe. Figura central de su vida fue el conquistador Juan de Carvajal. Al parecer ambos se conocieron en Maracaibo o en Santo Domingo, en todo caso juntos llegaron a Coro el día de año nuevo de 1545.

    En 1544 al ser nombrado Carvajal Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, ante la larga ausencia de su titular(1540-1546), el gobernador Welser, Felipe de Hutten, quien había salido en una expedición conquistadora varios años antes(1541-1545) y en aquel momento, cuatro años después, se consideraba que había muerto. Al recibir el nombramiento Carvajal se embarcó y se dirigió a Coro. De la ciudad de donde venía, ¿Maracaibo? O ¿Santo Domingo, que es lo mas posible?, ya le acompañaba Catalina de Miranda, “su manceba”, según un documento, con ella llegó a Coro(enero 1,1545). De Coro pasaron a El Tocuyo juntos. Catalina seguía siendo soltera. Allí fue ella uno de los fundadores de la ciudad, una de sus primeros pobladoras y vecina del lugar. Xinesa, una hermana suya también pasó a El Tocuyo, al igual que su madre Beatriz González.

   Como ya hemos indicado Carvajal ”fue enviado por la Real Audiencia de Santo Domingo para tomar posesión de la Gobernación[de Venezuela] que se encontraba prácticamente acéfala por el abandono de los alemanes”.

     Dice la historiadora Ermila Troconis de Veracoechea(1929): ”El Tocuyo suplantó de hecho a Coro como capital provincial y desde allí se inició la irradiación conquiStadora”10. Fue El Tocuyo la segunda capital que tuvo Venezuela. La primera fue Coro, sede también del primer obispado(julio 21,1531). El primer obispo fue Rodrigo de Bastidas(c1498-1570).
 
Fue Juan de Carvajal además de fundador de El Tocuyo(diciembre 7,1545) quien inició la verdadera colonización de Venezuela, al lograr implantar el régimen de la Encomienda11, esto significó el asentamiento de la sociedad venezolana.

    Estaba Catalina en El Tocuyo en 1546 cuando un grupo de conquistadores, encabezados por Carvajal asesinó, al pie de la Sierra de Coro, a Felipe de Hutten, a Bartolomé Welser, Diego Romero y Gregorio Placencia. Felipe Hutten. aunque Carvajal había sido nombrado para sustituir al alemán, a quien se presumía muerto, era el Gobernador y Capitán General de la Provincia. Cuando retornó de las mil peripecias de su largo peregrinaje Carvajal debió entregarle el cargo, pero el poder lo había enloquecido, como siempre sucede. Por ello conspiró contra él y organizó su asesinato, que debió ser después del 29 de abril de 1546, posiblemente a mediados del mes de mayo siguiente, como sostiene el historiador José Rafael Lovera(1939)12. Aquello fue un golpe de Estado, Hutten era el gobernante legítimo. Carvajal fue castigado con la pena de muerte, como consecuencia del juicio que le siguió el nuevo Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela(1545-1547) el licenciado Juan Pérez de Tolosa, por el asesinato de Felipe de Hutten y sus compañeros(septiembre 16,1546).

    De la muerte de Hutten hay un hecho que es necesario aclarar. Se ha dicho, por serios historiadores, como el español Enrique Otte(1923-2006)13, que la pena de muerte impuesta a Hutten, y los que lo acompañaban, fue llevada a cabo en la plaza del mercado de El Tocuyo. Ello no puede ser cierto, pues de haber sucedido allí, y no en un descampado, en plena noche, el padre Fructos de Tudela, quien estaba presente, no hubiera tenido que pedir permiso a Carvajal para enterrar los cuerpos que habían quedado sin sepultura en el lugar de la espantable ejecución, hecha por un machete mellado, lo cual hizo peor el sufrimiento de los ajusticiados. Se cumplió allí el vaticinio hecho a Hutten en Alemania por el estrellero doctor Juan Fausto, a quien Hutten llama Dr.Johann Faustus, de lo cual el mismo Hutten, tiempo antes se había referido en carta desde Coro(enero 16,1540) a su hermano14. Los cuerpos de Hutten y sus compañeros fueron rescatados y llevados, en 1549, a Coro por Galleotto Cey y enterrados allá. Yacen, hoy en día, en la Catedral de Coro.


    Tras la muerte de su amante Catalina quedó en El Tocuyo, al parecer ya había sido madre. Fueron aquellos los tiempos de su cercana amistad con el conquistador Juan de Villegas(1509-1553), fundador de Barquisimeto(1552), grande amigo de Carvajal. Fue también, tiempo después, amante de otro conquistador, Diego Garcia de Paredes(1506-1563), fundador de Trujillo(1558). Y ”parece que se distrajo un poquito con Francisco Sánchez”, según otro historiador16. Fue, desde luego, mujer de activa vida sexual.

    En 1551 García Paredes estaba “amacebado con Catalina Miranda”. Tres años más tarde, en 1564, lo estaba con Francisco Sánchez, tenía entonces lo que se denominaba entonces un “travacuentas”. Por ello hubo una pelea entre sus dos amantes, Sánchez y García Paredes, cuya causa fue ella.


    Hay noticia de que Francisco Ramos de Argañaras fue esposo de Catalina Miranda19, después, desde luego, de la muerte de Carvajal. Varios vecinos también la pretendían, como Diego García de Paredes, quien como ya lo hemos indicado “le dio de palos a Francisco Sánchez y le hizo otras injurias y afrentas” porque, según decía ambos tenían ‘travacuentas’ por ella”20. De hecho “Las señoras principales…expresaron un día que se iban de El Tocuyo porque no podían soportar los escándalos de Catalina de Miranda”21.
Al parecer tuvo Catalina en aquellos años diversas peripecias en la región de El Tocuyo, en Borburtata y terminó en Caracas donde murió en 1610, a los ochenta y tres años.


Una Nueva Novelista

Estas son las noticias sobre Catalina de Miranda que hemos encontrado en las obras relativas a aquel período y a aquellas ciudades. Nos han servido para introducirnos en la novela histórica de Xiomary Urbáez: Catalina de Miranda, primer libro suyo. Este nos revela a una nueva escritora, una creadora que posee un bello estilo de escribir, un buen manejo de la estructura de la novela, quien ha logrado encantarnos siguiendo las huellas a su personaje en aquellos días primeros de Venezuela, tiempos del siglo XVI, la primera centuria de nuestra existencia histórica, pues del siglo XV, en que fuimos descubiertos, apenas tuvimos tres años(1498-1500). El siglo XVI, iniciado en 1501, fue el de la algarabía de la conquista. El siglo XVII, con el que se cierra la novela, fue el tiempo del asentamiento urbano, fundadas las principales ciudades, varias de las cuales no han dejado de existir a lo largo de las décadas que nos separan de la fundación de Coro, en 1527, la primera ciudad venezolana en la tierra firme hasta hoy.
Venezuela, desde luego, nació en la zona insular. Nuestro primer asentamiento, descubierto por Cristóbal Colón, fue la isla de Cubagua, donde se inició la vida civil e institucional del país, desde el momento en que sesionó su cabildo, el primero que tuvo Venezuela.

Otra Acotación

    Nuestro siglo XVI ha sido cuidadosamente estudiado por nuestros historiadores. Pero ha sido también explorado en nuestra ficción por varios de nuestros más altos creadores. Arturo Uslar Pietri(1906-2001) lo hizo en El camino de El Dorado, en donde aparece la muerte del Tirano Lope de Aguirre(c1511-1561) en Barquisimeto; por Miguel Otero Silva(1908-1985): Lope de Aguirre, príncipe de la libertad; Francisco Herrera Luque lo hizo en La luna de Fausto y José Sánchez Lecuna en El viaje inefable22. Tanto La luna de Fausto como El viaje inefable suceden en la misma región de El Tocuyo en el siglo XVI, en la de Sánchez Lecuna en parte venezolana de la nafrración. Ahora, Xiomary Urbaez se ha vuelto a aventurar por aquellas rutas, por aquellos días, a través de aquellas vidas, centrando su relato en la peripecia de una mujer siempre discutida.
  
La Novela

Estamos ante una novela histórica muy bien trazada. Como siempre, no olvidemos que estamos ante un libro de ficción, lo que hallamos no necesariamente es la historia como fue sino como la novelista imagina que pudo ser.

La historias de aquellos tiempos a veces parecen puras invenciones. Y así lo vemos aquí, cercano a lo que se lee en una de sus páginas: “¡Es un hermoso cuento, amor mío!...Pero solo eso. ¿Tu crees que sea cierto? Esas fábulas son más antiguas que la existencia misma”(p.81)
Su centro de aquella avasallante mujer. Un ser para quien su cuerpo y su belleza, eran su capital. Belleza unida siempre en ella a la fuerza de aquella sexualidad tan potente como fue la suya. Por ello para entender a Catalina es necesario conocer bien los rasgos de la sexualidad en el Nuevo Mundo(p.46), cómo en aquella sociedad de nuestro siglo XVI, se le vivía. No hay que olvidar para comprenderlo que estabamos en el trópico, unos parajes de el Nuevo Mundo en donde “el europeo escapa del brazo inquisidor y manifiesta sus pasiones, fantasías, deseos y sueños sin prejuicios”(p.46). Aquello era el trópico, la sociedad del calor, el Caribe, que es siempre el territorio del hedonismo(p.52).
Pero para poder penetrar en aquella socioedad en la que nacía un mundo. Teníamos entonces, si partimos del año 1498, solo cuarenta y siete años de vida, desde el paso de Colón por Macuro. Es por ello que esta novelista, quien nos cautiva con su recreación, nos muestra la sociedad de nuestro siglo XVI, los modos de ser, las costumbres, las formas de vestir, la gastronomía, la vida sexual tan suelta en un país tropical. No nos olvidemos que cuando se cuenta esta historia hacía muy poco tiempo de la orgía de El Valle de las damas, en donde podemos decir, nació la población venezolana, tras haber preñado sesenta españoles a más doscientas indias, después del 29 de junio de 1535. El valle de las damas, un lugar cercano a Barquisimeto, así llamado por aquel gran encuentro humano, de hombres y mujeres, y genésico, se puede decir que allí nació Venezuela, aunque el mestizaje ya había comenzado a andar, allí comenzó a configurarse el “pequeño género humano” que es el mundo caribeño. La frase es del Libertador.
La mayor parte de lo que leemos en esta novela sucede en El Tocuyo, la urbe que se convirtió desde su fundación en el corazón de Venezuela(p.235).

Cómo Era Ella

Como este libro podemos denominarlo novela biográfica, por estar centrado en su protagonista, creemos que debemos trazar la silueta humana de ella que encontramos en sus páginas.
Ella era una joven sevillana “que navegó por el mar Caribe en un barco pirata, la fundadora de El Tocuyo, se negaba a aceptar el vacío que le provocaba la cotidianidad”(p.192). Tenía que estar siempre en acción. Pese a ello llegó a pensar de si misma “que nunca había tenido demasiados amigos. Era una solitaria. En España había sido prisionera de un destino incierto”(p.114).
Pero era fuerte, tanto que Juan de Carvajal le pidió, en 1546, cuando ya su suerte estaba hechado, tras el asesinato de Hutten, “De aquí en adelante, mi amor, te quiero bien plantada, sobreviviendo. No te pares ante nada. Tu tienes la fortaleza. Tu puedes sola”(p.180).
Dada su intensa vida sexual, por la cual, más que por sus otras cualidades, ha pasado a la historia. Por ello “estaba más que acostumbrada a ser considerada diferente”(p.215), a ser siempre criticada(p.248) como en el testimonio de las damas de El Tocuyo que antes hemos referido, siempre viviendo su “pasión explosiva”(p.215). Fue intensa, de “juvenil exuberancia”(p.260) hasta en los años de su vejez.
Y, desde luego, siempre fue considerada, por encima de todo, “la ultima de las conquistadoras”(p.264).

Lo que Estas Hojas nos Dicen
Para entender y calibrar bien esta novela hay que comprender la época en la que transcurre. Y situarla a ella en medio de sus días. Primero eso. No comenzar enjuiciandola por su pasional libertad. Para entender a Catalina Miranda, nos dice Xiomary Urbáez, no hay que comenzar condenándola sino abriéndose a la comprensión de manera de ser y sus por qués vitales. A ella le fue difícil pues vivió en medio del punto neurálgico que fue para ella “el que dirán”(p.25). No solo por los varios hombres que hubo en su vida, sino especialmente por contarse entre los más destacados de la pequeña Venezuela de sus días, en la cual lo que llamamos ciudades era, en muchos casos, apenas pequeños villorios. En otros casos, simples rancherías, así tuvieran su obispo, como sucedió en Coro.
Tuvo ella un ”discolo pasado”(p.14), pero siempre fue figura situada en medio del progreso logrado por las ciudades donde vivió. Fue mujer de “ideas libertarias”(p,258).
Y en la intimidad mujer que vivió en medio de “Los cuerpos apretados[que] se frotaron sin remordimientos” (p.47).
Pero vivió en aquella sociedad y pudo hacerse, como se lee en este libro, las mismas preguntas que formuló Herrera Luque cuatrocientos años más tarde, que aquí leemos en la prosa de Xiomary Urbanez: es “El trópico enloquece a los hombres…Ahora más que nunca, la muchacha estuvo convencida…que la locura viajaba a bordo de las carabelas”(p.80).
En la novela encontramos a Catalina por regiones del Caribe, unida a su primer amor, un corsario francés. Más tarde estuvo en Maracaibo, en Coro, en El Tucuyo, en Borburata, en Trujillo, terminó sus días en Caracas. Todavía se dice que la esquina de Miranda no lleva ese nombre por el Precursor sino porque aquel era el lugar donde estaba su casa caraqueña.
De Maracaibo leemos: “Así que en Conquivacoa hay una pequeña Venecia…Son casas grandes, en forma de cabaña, asentadas sobre palos muy gruesos”(p.84).
Y vio aquella sociedad mestiza formándose, “Una mezcla de nativos y europeos en perfecta convivencia”(p.134), como lo vio ella.
Y se encontró también con el necesario plan civilizador que fue el de Juan de Carvajal, quien fue el primero en percibir lo que se podría hacer si la gente se asentaba en los pueblos y comenzaba a trabajar y prodducir.
Ese plan era lo contrario de lo que Welser estaban haciendo en aquellos días, la búsqueda de El Dorado, tarea en la que fracasaron. Ella vio el resultado de aquellos viajes, vio a Hutten y su gente cuando regresaron a El Tocuyo. Eran apenas “sombras, sonámbulos perdidos tras el sueño de El Dorado”(p.169). Aunque también percibió que “A diferencia de los demás alemanes…Hutten era también un idealista”(p.169), fue un hombre que “solo tenía el recuerdo de sus luchas”(p.171), mientras los demás solo iban tras el oro.
Y había una diferencia entre eso y el plan civilizador de Juan de Carvajal, “Al contrario, amor mío. Soy completamente responsable y es por eso que me arriesgo. No descansaré hasta que tengamos un nuevo asentamiento digno para nuestros colonos. Un lugar en donde convivamos en perfecta armonía con la naturaleza y con las comunidades indígenas vecinas, afirmó sin vacilaciones”(p.138).
Pero cayó en una celeda: la gran tragedia de Carvajal: el retorno de Hutten, la animadversión que por el alemán sentía Pedro Limpias, quien fue quien le metió a Carvajal en la cabeza que no podían permitir que Hutten llegara a Coro(p.170). Carvajal escuchó al resentido Limpias y no a los que a su lado le aconsejban lo contrario. Catalina y sus amigos vieron lo que podía suceder, “Una cosa era segura:[Limpias] estaba llenando el alma de Juan de un odio incontenible. Manolo lamentó que su amigo creyera cada argumento del idiota de Limpias. Calló, incómodo. Tendría que hablar con Catalina. Había que convencerlo de no cometer una locura. Deseó con todo su corazón que…Hutten alcanzara lo antes posible la costa”(p.171).
Carvajal no escuchó. Sólo “Guardó en su memoria donde llevó a cabo su celada. ¿Fue un iluso y un ingenuo al pensar que erradicaba el mal asesinando a…Hutten?¿No se habría equivocado?”(p.173). Y Catalina: “¿Qué has hecho, Juan?¿Qué has hecho, preguntó desesperada, una y otra vez”(p.174).
Fue aquello lo que perdió a Carvajal, pese a que “está demostrado que exceptuando la orden de ajusticiar a los dos alemanes y los españoles que los acompañaban, no cometió antes ningún delito de sangre contra nadie. Ese día perdió la cabeza”(p.177). Y con ello, la vida.
Ella murió muy mayor, y posiblemente, seguramente, rememorando a los hombres que habían pasado por su vida, que habían estado con el.