...EN ELLA ENCONTRARAS LA HISTORIA DE UNA CIUDAD EN INVESTIGACIONES PROFESIONALES Y MINUCIOSAS REALIZADAS POR SU CREADOR
LIC. ANTONIO J. SALDIVIA LANDAETA



domingo, 8 de abril de 2018

La "Arepa" Tocuyana y que fue reseñada en las descricciones por primera vez en américa latina desde El Tocuyo 1546



   Galleoto Cey desde El Tocuyo (génesis y primogénita fundada tierra adentro con permanencia y rango de ciudad) fue el primero en dar a conocer al mundo la existencia de este delicioso alimento. 

   Las arepas, que hoy son parte intrínseca de la identidad de colombianos y venezolanos, fue presentada al mundo por primera vez por Galeotto Cei en su crónica, Viaje y descripción de las Indias, el cual permaneció inédito hasta 1992, cuando se publicó por primera vez en italiano. En lengua española no fue publicado sino hasta 1995.
      El manuscrito Viaggio e Relazione delle Indie se encuentra en el British Museum de Londres. Galeotto Cey ó Cei (1513-1579) pertenecía a una familia rica de la república de Florencia vinculada a los Médici y caída en desgracia. Como muchos en aquellos tiempos, se embarcó a América en busca de fortuna pero pronto se enfrentó a una realidad diversa. Su mirada sobre las poblaciones nativas fue en general menos prejuiciada que la de los españoles de aquellos tiempos y no teniendo afanes de exaltación ni de denigración, contó a un amigo suyo lo que vió, sin exageraciones, durante sus catorce años de estancia en el Caribe y en el norte de Suramérica (1539-1553). 

    Entre las numerosas y valiosas descripciones del medio, de la gente y de sus costumbres, relata el consumo por parte de los nativos del Tocuyo de la que se volverá, famosa. La arepa. Antes que los primeros renombrados cronistas, antes que el padre José de Acosta, fray Pedro Simón o Bernabé Cobo, él será el primero en hablar al mundo de la que también se llamó, fectegua 

Convencido Cey de que los tesoros de las Indias quedaron solo reservados a los primeros capitanes de conquista, pronto se dio cuenta de que el maíz era el verdadero ‘oro’ para nuestros antepasados. 

Así viene pues descrita por primera vez este tesoro: 

“Hacen otra suerte de pan [con el maíz] a modo de tortillas, de un dedo de grueso, redondas y grandes como un plato a la francesa, o poco más o menos, y las ponen a cocer en una tortera sobre el fuego, untándola con grasa para que no se peguen, volteándolas hasta que estén cocidas por ambos lados y a esta clase llaman areppas y algunos fecteguas”.


    Tradicionalmente, la preparación de arepas estaba reservada para las mujeres. 

 En primer lugar, remojaban los granos de maíz, quitaban los cascos de los granos y molían los granos hasta hacer una harina. Luego, la harina era mezclada con agua para crear una masa. Con la masa se creaban bolas, las cuales eran después aplanadas y cocinadas hasta que el exterior de la masa estaba cocido. Las mujeres utilizaban ciertos instrumentos para hacer arepas. Además del fuego, utilizaban metates para moler y triturar el maíz y budares (parrillas de barro cocido) para cocinar las arepas.​ Hacían arepas de aproximadamente 1,5 centímetros de grosor y de 10 de diámetro y un peso de unos 250 gramos.​ 

    Hoy en día, la arepa es considerada un icono gastronómico de Colombia y Venezuela, y una herencia común compartida por estas naciones. La arepa es un símbolo de la tradición indígena que todavía está presente en estos países. Sin embargo, el modo de preparación cambió en 1960 ​ con la introducción de la harina de maíz precocido que simplifica el proceso al hacer innecesario remojar y moler el maíz. La harina de maíz pre cocida ya viene lista para preparar arepas. Solo es necesario mezclar agua y un poco de sal para crear la masa. El proceso tarda alrededor de 5 a 10 minutos. Cuando la masa esta suave y moldeable, se puede crear la forma de las arepas y cocinar.

Copilador : Licdo antonio Jose Saldivia 
Historiador paleografo 
Cronista comunitario y social

domingo, 1 de abril de 2018

"DON CRISPI" Jose Crispiniano Colmenares La tocuyanidad al 100 %

Jose Crispiniano Colmenares  "Don Crispy"
    
 
    Genuino tocuyano del sector La Valvanera, hijo de un colono de la hacienda “La Estrella”, Juan Pablo Colmenares y una laboriosa mujer hogareña, Rosaura Escalona. “Don Crispi”, así era conocido por todos, se casa el 19 de mayo de 1915 con María Magdalena Peraza y procrean seis hijos, José Rafael, Reina María, Magdalena, Crispiniano, Vincencio y Teresita. Según el acta de matrimonio de fecha 19 de mayo de 1915, la hora de la actividad fue las 4 de la mañana. Hábil comerciante que apenas recibió una incipiente educación primaria, pero fue el precursor de la industria de la caña en el país.Otros hijos naturales fueron Carmen Amelia Asuaje, abuela de Aumary Asuaje y Ramoncito Colmenares, el padre de Chenel y de Isabel Cristina Lucena.Naudy Alvarado, fue un nieto hijo de José Rafael Colmenares.

     La caña de azúcar llegó a El Tocuyo de las cálidas tierras de Santa Ana de Coro, se convirtió en este valle en un próspero cultivo para la fabricación del papelón y luego de blanca y refinada azúcar o de nutritiva azúcar morena. La técnica de los españoles, expertos en la construcción de canales o bucos, convirtió en áridas sabanas en verdes cañamelares.


    “Don Crispi”, hombre de espíritu jovial y entusiasta, laboró en una casa comercial propiedad de su hermano Juan de Jesús. Allí adquirió la habilidad para el comercio, visitando a caballo en la compra de mercancíasdistantes lugares de Sanare, Quibor, los Humocaros, Chabasquén, Carora, Barquisimeto y fue en el ocaso de su vida cuando se dedicó al cultivo de la caña de azúcar. 


    La juventud tocuyana de la época, estaba ávida de conocimientos, se leía todo lo que llegaba a la ciudad, periódicos viejos, libros y revistas, esta Juventus fue influenciada por el teatro y las zarzuelas, compañías que llegaron a la ciudad, después de largos recorridos, en tren, en barco y en arreos de mulas, pasando ríos y quebradas crecidas y caminos montañosos y tortuosos y peligrosos acechados por asaltantes y bandoleros. Don Crispi se hizo fanático de estas manifestaciones culturales y asistía con puntualidad al teatro municipal, sitio en donde se presentaban estos espectáculos. Fue músico ejecutante de la guitarra y fue un mecenas del folclor, bailó el tamunangue con gracia y maestría.
Formó parte de la Sociedad Recreativa y Progresista, fue integrante del club “Ideal” en 1911 que fundo junto a los libaneses llegado al tocuyo Don Demetrio Saldivia y Don Jorge Hib Saldivia y fundador del club “Concordia” en 1918.


    La Sociedad Recreativa y Progresista estuvo conformada por eminentes tocuyanos: José Ignacio Colmenares, Arturo Tamayo, Perfecto Tamayo, Dr. Simón Linares, don Juancho Sequera, José Ángel Rodríguez López, francisco Suárez, Enrique Cardot, Leonidas Anzola, Augusto Anzola, Dr. Jesús García, Jesús León, Manuel José García Yépez, José Félix Veracoechea, Pablo Arnoldo Rivero, Alcibiades Paiva, José Antonio Montesinos Agüero, Juan Ramos García, Lucio Rafael García, Roberto Oropeza y Crispianiano Colmenares.


Le gustaba cantar y tenía un timbre de voz muy agradable.

Comentaba Don José Ángel Rodríguez López: “en la época del cine silente, yo era el director de la orquesta Armonía, que amenizaba las funciones del cine Sucre. Una noche que ejecutábamos la melodía Serenata Galante, mi compadre Crispiniano se acercó a la orquesta y empezó a cantar a Sotto Voce, le sugerí que cantara a plena voz, fue tan ruidosamente celebrado, que tuvo que cantar varias veces la mencionada melodía y se convirtió en un espectáculo aparte.”


    Se dedicó a la industria papelonera, pero es a partir del año 1937, cuando funda un pequeño central azucarero, denominado Los Palmares, que sucumbe en una tragedia cuando explotan sus calderas en 1951.Es reconstruido y funciona hasta el año 1954, oficialmente es clausurado y se transforma en el central Tocuyo hoy Pio Tamayo.


    Hombre alegre y serenatero, fueron muchas las serenatas que organizó con su amigo Eladio y con Julián Sosa en ese romántico Tocuyo de antaño. Cierta vez, después de interpretar varias canciones al pie de una ventana, sale el viejo a darle las gracias, y don Crispi con pasmosa sinceridad le responde: “no he venido a traerle serenatas a hombres, adiós”.

   Laboró en Ciudad Bolívar y en Maracaibo, luego regresa a su tierra y compra una hacienda sembrada de caña de azúcar, así se inicia en el negocio del papelón y la azúcar.


    Como buen tocuyano, fue muy aficionado a los juegos, baraja, dados y dominó. Buen jinete que obtuvo sonados triunfos en una forma de hipódromo, que funcionó en las Llanadas, en la parte alta de la ciudad, hacia el este, lo que es hoy la Manga. Fue un hábil coleador y entusiasta organizador de las fiestas patronales de la ciudad. Su vale en el dominó fue, don Juvenal Orellana y fueron muy famosas sus partidas de dominó con Severiano y con don Demetrio Saldivia.


   Su afición al juego le creo una reconocida fama entre los amigos a esta diversión.
Don Crispi, era un hombre muy avispado, era el comentario general. Lo era y le gustaba que lo supieran, porque gozaba echando los cuentos, no solo cuando ganaba, sino también cuando perdía. No iba al juego con el afán de ganar dinero, sino de divertirse y por la satisfacción de derrotar al contario. Una vez jugaba don Crispi, una partida de ajiley, con Juan Bautista Rodríguez “el mister” y con José Rafael Pulido. Don Crispi les estaba ganando fácilmente, se le acerca un amigo y le dice: 


¡Caramba don Crispi, va a dejar limpio a esa pobre gente!
¿limpios? Les gané Bs 20 y me quitaron prestados Bs. 50.


     En otra oportunidad llegaron a la ciudad unos maracuchos, jugadores profesionales, que llegaron buscando incautos, para ganarse un dinero fácil, invitaron a don Crispi, a una partida, ya don Crispi había sido advertido y se dispuso salirles adelante, convino con Demetrio Saldivia en el sitio en donde iban a jugar y colocó dos espejos de la barbería de Juvenal Orellana, por medio de estos espejos controlaron el juego y los maracuchos, que vinieron por lana, se fueron trasquilados.
Era muy creyente de la virgen de la Valvanera, en una oportunidad de promete a la virgen que, si cobra unas deudas en Guarico, le regala el valor de la mula a la iglesia.


   El milagro se dio y don Crispi cobró toda la deuda. Se recuerda de la promesa y se prepara a cumplirla, compra un gallo en Bs. 100. En el camino le proponen comprarle la mula, entonces don crispi, le ofrece la mula en Bs. 100 y el gallo en 1000 bolívares. El comprador se sorprende, pero al final, nota que los son los mismo Bs.1100, 100 por la mula y 1000 por el gallo. De esta manera don Crispi le llevó a la virgen, los Bs.100 del valor de la mula y quedó tranquilo por haber cumplido con su promesa. 

    En otra oportunidad, un vivo criollo le empeña una joya en Bs. 20 y se da a la tarea de regar por el pueblo, que engañó a Don Crispi, ya que le empeñó un culo de botella y don Crispi pensó que era una costosa joya. Llegó a oídos de don Crispi la versión del usurero y empezó a idear un plan para recuperar su dinero y su prestigio un poco maltratado. Regó en las barberías de la ciudad, que estaba muy preocupado porque una costosa joya que empeñó y que había recibido ofertas de comprarla, no la conseguía por ningún lado. Le preocupaba que el dueño no se había apersonado a retirarla y no la conseguía por ningún lado. La publicidad tuvo su efecto y el usurero, todos los días iba al negocio de don Crispi a retirar su “costosa joya”, después de tanto ir y venir, don Crispi decide, devolver el culo de botella, cobró su dinero y los intereses y le dijo al ciudadano: “tome su culo de botella”, de esta manera recuperó su dinero y su prestigio.


   Entre sus muchas actividades es bueno recordar que el tamunangue tocuyano sale por primera vez de la ciudad a la primera Feria de Barquisimeto, en el año de 1940. Don Crispi decide construir un pequeño pabellón en dicha feria para exponer los productos de su central los Palmares y presentar el tamunangue en la exposición. Fue una verdadera explosión de asombro. Así se inicia la presentación de tamunangue fuera de la ciudad, luego vendría Caracas, y otras ciudades de Venezuela.
Entre las múltiples actividades que realizó, está la de donar un local para la sede de la Cruz Roja y un local para la Casa del Campesino y Obrero.
El 25 de octubre de 1948, don Crispi, deja el mundo terrenal y pasa a convertirse en un grato recuerdo en la mente de los tocuyanos.

viernes, 30 de marzo de 2018

Comandante Oscar Tamayo Suarez Tocuyano, elite militar de Perez Jimenez y lider de movimiento que desencadeno lo que se conocio como "El Barcelonazo"



Fue uno de los promotores de la planificación de los sucesos del levantamiento del cuartel “Pedro María Freites” de Barcelona, Estado Anzoátegui, ocurridos en la madrugada del 26 de Junio de 1961, hechos que se le conoció como el “Barcelonazo”

    Nació el 11 de Febrero de 1918, en El Tocuyo. Estado Lara. Fue Coronel y Comandante General de la Guardia Nacional de Venezuela (1948 – 1956), conocido en la historia de este cuerpo como “El Comandante”. Hijo de Victor Manuel Tamayo Anzola y de Josefina Suárez García. Marido de Concepción “Conchita” Ripepi Alliegro. Realizo estudios militares a partir de 1936, en la Escuela de Clases para Servicios Técnicos, prosigue estudios en Escuela del Servicio Nacional de Seguridad (1936-1939), Curso de Aplicación de Infantería, en la Escuela de Aplicación de Infantería (1942-1943) y en la Escuela Superior del Ejercito. Se encuentra entre los primeros subtenientes, egresados de la Escuela del Servicio Nacional de Seguridad el 18 de diciembre de 1938, ascendido a Teniente el 5 de Julio de 1944; Capitán 4 de Febrero de 1946, Mayor 5 de Julio de 1949

    Entre 1939-1945 desempeño diversos cargos dentro de la Guardia Nacional; Comandante del Segundo Pelotón de la Segunda Compañía del Batallón “Pedro León Torres” No 16, de la Brigada No 7 en el Estado Zulia (1942), encargado provisional de la Dirección de la Escuela del Servicio Nacional de Seguridad (1945-1946), Director de la Plana Mayor en la misma escuela (1946-1948); Director del Centro de Instrucción de la Guardia Nacional (1948); Comandante Interino de las Fuerzas Armadas de Cooperación (1948); Comandante de dichas fuerzas desde septiembre de 1949 hasta 1956, dentro de su desempeño otorgó a la Guardia Nacional la ubicación como componente dentro del contexto orgánico de “Fuerzas Armadas de Cooperación”, incrementando el número de guardias de 900 a 11.000”, le da identificación al dotarla de bandera, himno, escudo y condecoraciones de ese componente, así mismo le aseguró un prestigio sin igual a esta Institución castrense, alcanzando su reconocimiento ante el resto de las Fuerzas militares de Venezuela, ademas de ampliar su rango de acción al resguardo aduanero, fronterizo, penitenciario, Forestal etc.

     Formo parte de la unión Patriótica Militar (UPM), que fraguo el derrocamiento del Presidente Isaias Medina Angarita, la directiva de la Unión Patriótica Militar, estructuro un subcomité en la base de Maracay, el cual era presidido por el mayor Hugo Fuentes y formado por los oficiales Luis Calderón, José León Rangel, Dávila Briceño y Oscar Tamayo Suarez, a este ultimo le toco ser enlace de Mario Vargas a los fines de sublevar Maracay.

    Gobernador Civil y Militar de la ciudad de la ciudad de el Tocuyo (1950), estuvo involucrado en la reconstrucción de El Tocuyo, tras el fatídico terremoto de agosto de ese año. En 1954, es designado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la Delegación Especial que se trasladó a las ciudades de Lima y Arequipa, a recibir los restos del General de División “José Trinidad Morán”, en 1954.

    Por intento de golpe en el año 1956 fue echo preso, pero, para no levantar los ánimos de las fuerzas armadas, fue acusado por corrupción en el hipódromo, dicha acusación fue basada en la realización de operaciones fraudulentas en el Hipódromo del Paraíso, de falsificar cuadros ganadores del 5 y 6. Las pruebas las presenta Fortunado Herrera, dueño del Stud Cañaveral, socio y amigo íntimo del General Pérez Jiménez, será entonces destituido del cargo de Comandante de las Fuerzas Armadas de Cooperación y es enviado a la cárcel de La Planta, posteriormente enviado al exilio. Armando Tamayo, hermano y ministro de Agricultura, fue quien pidió que la Seguridad Nacional, realizara la investigación.

     Tras el alzamiento militar del 23 de Julio de 1958 de Jesús María Castro León, contra Junta de Gobierno presidida por Wolfang Larrazábal, entra en contacto con Castro León en Kingston, Jamaica y otros oficiales, a los fines de preparar una invasión a Venezuela, el movimiento estaba integrado por los Tenientes Coroneles Clemente Sánchez Valderrama, Juan Merchán López, ademas de cinco mayores, un teniente y se esperaba la participación del Teniente Coronel Martín Parada.

     Tamayo Suárez y Martín Parada, infiltraron a Venezuela desde la frontera colombiana en mayo del 61. El Ministerio de Relaciones Interiores, ya había dado cuenta del ingreso de los oficiales retirados de forma clandestina al país, incluyendo a Vivas Ramírez. Tamayo sera uno de los promotores de la planificación de los sucesos del levantamiento del cuartel “Pedro María Freites” de Barcelona, Estado Anzoátegui, ocurridos en la madrugada del 26 de Junio de 1961, hechos que se le conoció como el “Barcelonazo”; este y otros jefes habían coordinado un golpe masivo, que implicaba las ciudades de Caracas, Maracay y otras guarniciones, las delaciones y sobornos a oficiales fueron reduciendo el ámbito original de la conspiración, hasta relegarlo solo a Barcelona, este presuntamente habían prometido un bien armado batallón de la Guardia Nacional en Maturín con excedente de equipo para dotar a otro contingente. El 6 de Septiembre de 1961, es solicitado por conspiración; Tamayo conseguiría la ayuda necesaria para escapar a Colombia y seguir al Perú. El Coronel viajó metido en un barril.

    Autor de la obra “De frente a la realidad venezolana, 1963″ donde explica sus primeros pasos de cuando hace parte del primer Curso de la Escuela del Servicio Nacional de Seguridad. Pone énfasis en tres momentos. Afirma que tras el general Páez, en 1830, se reúnen los civiles de simpatías monárquicas y antimilitaristas; derrotados por la independencia, traidores a Bolívar. En cuanto a los civiles de la generación de 1928, destaca su “odio instintivo hacia los militares”. Y al juzgar las razones de la caída del presidente Medina, señala que se enajenó la opinión pública, sin la cual “no es posible gobernar”.

     Recibió la condecoraciones: Orden Militar “General Rafael Urdaneta”, de tercera clase, Orden del Libertador en el grado de Comendador (05.07.1950). Falleció en Barquisimeto. Estado Lara, el 28 de Marzo de 2004.

lunes, 26 de marzo de 2018

El "Farolon" oficio de principio de siglo XX en El Tocuyo


El Ultimo Farolero en El Tocuyo fue el Sr. Luis Lozada



   Según escritos de del gran músico tocuyano e intelectual Don Hildebrando Rodriguez “… la fecha en que se instaló en ésta ciudad el alumbrado eléctrico, le diré que dicho encargo lo cumplí seguidamente después del recibo de su atenta carta, obteniendo la repuesta de que la luz eléctrica fue inaugurada el 5 de Julio de 1.925.
      También yo lo confirmo, pues yo estaba en la Planta, sirviendo como segundo maquinista, al lado del Sr. Luís Reina Nodal (El Cubano), quien era el primer maquinista. Además de este interesante dato, me tomo el permiso de enviarle otros, referentes a los sistemas de alumbrado que hubo en esta ciudad en épocas anteriores, hasta la fecha en que se instaló el alumbrado eléctrico.

     Estos datos los he tomado del archivo del Concejo Municipal y deseo le sean útiles. Son carteles de licitación, proposiciones de contrato, aceptación de éstos, condiciones y cantidad de faroles para alumbrar, a más de algunas cosas que puede ser que no le interesen, pero me atrevo a contárselas por lo casi humorístico de ellas. La persona que contrataba el alumbrado tenía dos empleados que los distinguían con el nombre de faroleros.

      El trabajo que desempeñaban era el siguiente: en las horas de la mañana se ocupaban en llenar de combustible los depósitos de las lámparas y arreglar las mechas; trabajo éste que duraba hasta las 11 o las doce del día. Por la tarde, a las 6 Pm se ocupaban en encender, portando cada farolero una escalera de las llamadas de tijera. Este sistema de alumbrado creo se acostumbraba desde años muy anteriores; pues cuando yo tenía ocho años, en 1.900;

Foroleros tocuyanos

 Recuerdo que ya existía este sistema y recuerdo hasta los nombres de los faroleros: Andrés Puerta, Laureano Soto, otros que hacían suplencias cuando fallaba alguno y Félix Yépez. Este último gozaba de una regular posición económica; era dueño de una casa bautizada con el nombre de “La Copa de Oro”, sita en el cruce de las calles “Libertad” y “Limardo”, cerca del río por el “paso” de “La Coqueta”; le gustaban mucho las fiestas y poseía un caballo alazán muy brioso. Dicho señor, cuando tenía una fiesta, (que casi siempre era en sábado o en domingo) se envitolaba bien con un flux de casimir y se colocaba una enorme corbata colorada; ensillaba el alazán y montaba en él, “chaciando” el animal en cada esquina donde había un farol, lo encendía desde la bestia, haciendo ésta las veces de la escalera. Causaba risa cuando el pasitrotar del caballo hacía que el viento le tirara la corbata por sobre uno de los hombros. El último farolero de ésta ciudad fue Luis Lozada, a quien apodaban “Farolón” y estuvo desempeñando el puesto, hasta que se estableció definitivamente el alumbrado eléctrico, pasando a desempeñar el cargo de Celador de la Plaza “Bolívar”.

Copilado Licdo Antonio Jose Saldivia
telefono 0416 250 60 55

domingo, 25 de marzo de 2018

don Daniel Yépez Gil Tocuyano precursor de la industria azucarera en Barquisimeto y occidente de Venezuela

Don Daniel Yépez Gil
Tocuyano

     -El nombre de don Daniel Yépez Gil está unido al de los pioneros en los trabajos que habían de culminar, casi un cuarto de siglo después, en la fundación de nuestra magna empresa industrial: el Central Río Turbio, asevera en testimonio de incalculable valor para los anales del tiempo. 

     El lunes 4 de junio de 1896, doña Josefa Antonia Gil Fortoul daba a luz su octavo hijo. Daniel era el nombre escogido por don Juan Bautista Yépez Piñero, su padre. El niño creció junto a sus hermanos en la Hacienda La Esperanza de El Tocuyo. 

En distintas correspondencias familiares se lee que Daniel era un niño “muy alegre y decidido, inquieto hasta el exceso, muy capaz de realizar cualquier labor. Él siempre está al lado de su padre”, hombre de riguroso temple. 


Así se formó Daniel, reconocido con el trascurrir del tiempo como trabajador incesante, honrado hasta el final de sus días, talentoso, de carácter fuerte pero entusiasta, emprendedor y heredero de una personalidad intachable. 

   Josefa Antonia había nacido el 14 de febrero de 1863, de noble estirpe tocuyana, hija del general José Espiritusanto Gil García, conocido como el Pelón Gil, prócer y héroe de la GuerraFederal, que ocupó luego la presidencia de la Provincia de Barquisimeto entre 1859 a 1860, también fue Comandante de Armas de esta jurisdicción. Asimismo, padre del historiador venezolano más importante de todos los tiempos: José Gil Fortoul. 
    
     El Pelón Gil murió en El Tocuyo, el 26 de septiembre de 1891. Posteriormente, el Gobierno regional, en reconocimiento a su notable labor como militar y político, ordenó la exhumación de sus restos y los depositó en una cripta de la iglesia dela Inmaculada Concepción de Barquisimeto. 


Del matrimonio Yépez Piñero-Gil Fortoul nacieron: Juan Bautista, José Antonio, Abigail, Mariano, Cruz María, Domingo Antonio, Manuel María, Daniel, María Josefa, Lisandro, Adela y Carlos Yépez Gil.

lunes, 29 de enero de 2018

100 años de la pandemia de GRIPE ESPAÑOLA en El Tocuyo



     La gripe española fue una pandemia mundial que entró a Venezuela en 1918, causando la muerte de miles de venezolanos, entre quienes se encontraban uno de los hijos del para entonces presidente, Juan Vicente Gómez.

     Históricamente, la pandemia de la gripe españolade 1918 fue causada por un virus de la influenza aviaria AH1N1 que logró mutar efectivamente para el contagio entre humanos, en una época donde la ciencia médica estaba limitada para atacar tanto infecciones virales (como la gripe) como a infecciones bacterianas (como la neumonía). Esta pandemia se dispersó por todo el mundo como consecuencia de la movilización global de soldados con motivo de la primera guerra mundial que se desarrollo entre 1914 y 1918. Entre el 5% y el 20% de la población mundial fue afectada, causando entre 50 y 100 millones de fallecimientos.

    Venezuela no fue ajena a esta Pandemia. El primer registro de la gripe española en Venezuela se presentó el 16 de octubre en el puerto de La Guaira, cuando se contabilizaron más de 40 soldados venezolanos infectados con este virus. Al día siguiente, el Gobierno Nacional había totalizado más de 500 casos tan sólo en el estado Vargas. La gripe rápidamente llegó a Caracas, tal vez viajando por el ferrocarril Caracas-La Guaira. Los primeros casos se manifestaron en la parroquia La Candelaria y luego se extendieron a lo largo de la ciudad. Los síntomas eran tos, fiebre y mucha dificultad respiratoria, la cual terminaba en neumonía necrotizante y (en muchos casos) la muerte.

     El 21 de octubre de 1918, los presidentes de los estados Carabobo, Falcón, Cojedes y Bolívar, informaron de nuevos casos de la gripe en cada una de sus jurisdicciones. Finalmente, la epidemia de gripe llegó a los estados Lara, Zulia, Táchira, Mérida y Trujillo. En la ciudad de Caracas, la cifra de muertos y de contagiados por la gripe incrementaba a la par de su expansión en el territorio nacional, tan solo ese año fueron trasladados 1665 cuerpos al Cementerio General del Sur. Este escenario se repetía en la mayoría de los estados.

POR LA GUAIRA LLEGÓ LA PESTE
Como todos sabemos, España tiene fuertes vínculos comerciales y sociales con Suramérica, y especialmente con el Caribe, donde estaba sus colonia predilectas, Cuba y Puerto Rico que recién muy pocos años antes habían conseguido su independencia tras la guerra hispano-norteamericana. Pues bien, en alguno de los tantos vapores mercantes que circulaban entre España y las antillas venía la peste, que eventualmente llegó al puerto de La Guaira a principios de Octubre de 1.918. El atraso de la Venezuela de esos tiempos era total, prácticamente todavía vivíamos en el siglo XIX. Eran pocas o ninguna las medidas de prevención sanitaria que existían en nuestros puertos, ya que lo único que le interesaba al gobierno era impedir la llegada de sus enemigos políticos. No se previó la cuarentena de buques con enfermos ni ninguna otra medida preventiva. Así se conocen los primeros casos en La Guaira el 10 de octubre; si consideramos que el virus lleva unos pocos día para su incubación, debió iniciarse en la primera semana de ese mes.

Se constituyó una Junta de Socorro compuesta por el arzobispo Mons. Felipe Rincón González , Vicente Lecuna, Santiago Vegas, Dr. Luis Razetti, Dr. Francisco. Antonio Risquez, Dr. Rafael Requena, entre otros, encargada de coordinar toda la lucha contra la epidemia. Treinta mil enfermos había en ese momento en Caracas. Los doctores José Gregorio Hernández y Luis Razetti declaran públicamente que lo que está matando a tanta gente no es la gripe propiamente dicha sino el estado de absoluta pobreza y miseria en que viven la mayoría de los venezolanos, mal alimentados y con escasa o ninguna condiciones de higiene, muchos con padecimientos crónicos de paludismo y tuberculosis.

_CONTINUARA_


jueves, 29 de junio de 2017

Rafael Antonio Pino que recidio en El Tocuyo hasta 1887 cuyo mecena fue la familia Limardo

   

    Pintor, tallista y platero. Su familia era de origen marabino. Fue discípulo de Santos Valenzuela Silva y el procer de la independencia,medico y retratista Jose de la cruz Limardo y protegido de su nieto José Pérez Limardo. Simón González Peña le adjudica el Cuadro de ánimas de la Catedral de Maracaibo, ejecutado hacia 1859 y 1860, "de notable composición" (1924, p. 41). En 1866 fue presidente del estado por 50 días, durante los cuales promovió la construcción del primer teatro de Mérida en la residencia del doctor Pedro de Jesús Godoy. Entre 1870 y 1881 estuvo exiliado en Colombia. Obras suyas se han encontrado en Cúcuta. De regreso al país realizó en El Tocuyo retratos como el de Antonio José Lucena (Museo Lisandro Alvarado, El Tocuyo, Edo. Lara), imágenes religiosas que se encuenra en el museo de El Tocuyo ,Lisandro Alvarado, e incluso un mural en la casa de los Limardo y Pérez Limardo, hoy desaparecido.


    En 1883 el general Jacinto Lara, presidente del Edo. Lara, lo nombra director de la recién creada Escuela de Artes y Oficios de Barquisimeto. Pino daba clases de pintura, escultura y platería; tuvo discípulos como Eliézer Ugel y dejó varias imágenes en templos de Lara (Silva Uzcátegui, 1941, II, p. 485). Ese año participó en la "Exposición nacional de Venezuela" (Palacio de la Exposición, Caracas) en conmemoración del centenario del natalicio de Simón Bolívar con una obra de platería: un escudo ovalado de la antigua Colombia, de 100 x 80 cm, franqueado por dos figuras que representaban la Libertad y la Justicia y sostenido por un símbolo de la victoria, un yelmo cubierto con una espada y un clarín, "una obra bastante notable" según Adolf Ernst (1884-1886, I, p. 534). La obra tenía caligrafías alegóricas a su tema. Pino permaneció en El Tocuyo hasta 1887, año en que fue cerrada la Escuela de Artes y Oficios, y antes de regresar a Mérida rifó una Divina Pastora. 

   Fue profesor de dibujo de la Universidad de Mérida. En esa ciudad participó en las celebraciones del centenario del nacimiento de Antonio José de Sucre, en 1895, con un retrato del mariscal que fue colocado en la Sala de Sesiones del Concejo Municipal (colección Biblioteca Bolivariana, Mérida). En una carta a ese cuerpo de gobierno, el artista se declaraba "enfermo y escaso de recursos". Durante la Apoteosis de Miranda, en recuerdo a los 80 años de la muerte del Precursor, realizó un retrato del prócer, de medio cuerpo (colección Biblioteca Bolivariana, Mérida). En 1897, la Sociedad del Carmen le solicitó una Virgen del Carmen (colección Iglesia del Carmen, Mérida). José Nucete-Sardi señala que fue "retratista de fuerza", cuyas tallas en madera se encuentran en muchas iglesias de la cordillera andina y del Zulia (1957, p. 98 y 100).