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miércoles, 13 de noviembre de 2019

Alcides Losada …Un Gran tocuyano …Poeta,Periodista y revolucionario a las causas sociales

ALCIDES LOSADA

     Hijo de Bartolomé Losada … Alcides Losada nace en El Tocuyo el 23 de Enero de 1894 fue el mayor de los dos hermanos : Hedilio y Alcides y siendo hijo naturales le dio el apellido .
     Alcides y su hermano Hedilio  llamado “Los hermanos armoniosos” por su finura en las letras poética y muy unidos n todo lo que hacían; Formaron parte de esa época estelar de desarrollo socio cultural y de auge económico y  de la cultura tocuyana, fueron miembros fundadores junto a Pío Tamayo, Roberto Montesinos, Ernesto Nordohof y Rafael Guédez del famoso centro literario denominado; "El Tonel de Diógenes", en 1917.

   Todos compartieron la efervescencia juvenil que los hizo destacar en los años 20 del siglo pasado. Sin duda el mayor aporte que los hermanos Losada dejaron a su ciudad natal fue la creación del periódico "El Tocuyo", que ha sido uno de los de mayor duración y regularidad de los que se hayan publicado en esta ciudad. Allí fungiendo como directores y redactores, y dieron cabida a la más amplia y diversidad de escritores dentro y fuera de El Tocuyo.

   "El Tocuyo" representó, sin la menor duda, en sus casi ocho años de permanencia (1921 - 1929), la expresión escrita más importante de la región.
   Con apenas 17 años (1911)  Alcides Losada trabajan en un Periódico en Carora y en 1913 dirigen "El Propulsor" órgano informativo y de promoción del prosapio y selecto centro social llamado “Club Recreativo y progresista” evocando las ideas del positivismo muy en boga para a época y era el  encargado de "La Imprenta Colmenares".

      En 1915, los dos hermanos Losada dirigen, junto a Carlos Zavarce, la revista "Cirano", que salía quincenalmente en Barquisimeto.
 
       Luego vendría "El Tocuyo" pero las labores de este periódico no imposibilitaría continuar con el trabajo por otros medios: en la revista "Juventud", en el "Diario de Carora", "El Impulso" de Barquisimeto, entre otros. Junto a "El Tocuyo", "La Quincena Literaria" serían las obras de mayor trascendencia de los Losada. "La Quincena Literaria", cuya primera etapa nace en 1925, expuso lo más exquisito de la poesía tocuyana y de la región.

      Alcides Losada se convirtió en el cronista de El Tocuyo en los años 20, no solo por sus escritos en los que analizaba y diagnosticaba la situación de la ciudad de la época sino por el tratamiento de la historia, vertidas en sus ensayos y poemas. De los contemporáneos de Pío Tamayo, sin duda Alcides es el más parecido, fue un hombre vibrante, audaz, inquieto, extrovertido, difícilmente se producía algún acto público en cualquier orden, desde una reunión social en las más distinguidas casas de familias de la época, en los clubes sociales, en las actividades benéficas y hasta en una pelea de gallos, donde no estuviera presente. Por ello, al igual que Pío, no pudo soportar las injusticias de la época, lo que lo hizo ponerse en rebeldía en la revolución de Gabaldón en 1929.

     Sobre la personalidad de Alcides, nuestro más grande poeta, Andrés Eloy Blanco, dijo lo siguiente: Alcides era un punto de equilibrio entre el poeta y el paladín. Pero su equilibrio no significa estática. Era la inquietud metida en la serenidad. Aquel es la dedicación más completa que pueda darse a la belleza, al valor y a la preocupación. Y su muerte fue la plenitud. Se marchó dejándonos una palabra de aliento en nombre de la vida (Obras Completas, 1983, p. 416).

   A principios de 1929, supuestamente por problemas financieros, Alcides deja de publicar el periódico "El Tocuyo"; sin embargo, la verdadera causa, parece ser, la decisión tomada de participar activamente en la rebelión encabezada por el General Gabaldón, desde las tierras de Portuguesa, en abril de ese mismo año, pretendiendo tomar El Tocuyo para luego seguir a Barquisimeto. Esta no triunfó, pero luego lo harían en Guanare y durante meses fueron perseguidos en las montañas de Biscucuy. Allí, su inspiración creativa no dejó de funcionar pues en los albores del combate crea el periódico "La Libertad en Marcha". En dicho órgano, expresa las razones de la rebelión: No somos hombres de guerra, amantes del derramamiento de sangre de nuestros Hermanos, ni mucho menos ambiciosos del poder (...)

    Somos una agrupación de hombres de trabajo y estudio, que hasta ayer permaneció ajenos a todo debate y actividad política, pero que al fin, ante la necesidad suprema de la libertad y la prosperidad de la patria arruinada, pasamos a enarbolar la bandera de la rebelión y salir a buscar en el campo de batalla lo que no pudimos obtener en las heroicas batallas del civismo.

     Junto a Gabaldón, Alcides es hecho preso y llevado al Castillo de Puerto Cabello donde permanecería hasta su muerte, producida el 12 de Agosto de 1931, su cadáver por miedo a la propagación de la tifoidea es lanzado al Mar Caribe. La cárcel, tampoco terminó con sus ímpetus literarios. "El toque de Ave María", "El toque de Animas", "La Boina del Estudiante", son solo una demostración de ello. Este último, tal como él mismo lo dice "...es un canto de la nueva era, canto a la libertad"

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Alcides Lozada y su vida a la lucha contra la dictadura desde El Tocuyo ,,y su reclusion en el Castillo de Puerto Cabello

Alcides Lozada


    Entre los presos del Castillo de Puerto Cabello y la vida, se alzaban en forma insolente unos muros sombríos, un largo y macabro brazo del mar sembrado de tiburones hambrientos, el portón erizado de bayonetas y los tentáculos diabólicos de la policía política de Juan Vicente Gómez.
Alcides Lozada era un intelectual larense, revolucionario y poeta de exquisita inspiración. Desde la fatídica cárcel "Las Tres Torres", el General Eustoquio Gómez, Presidente del Estado Lara, lo envió amarrado al castillo junto con oficiales y tropas de la gabaldonera. La travesía la hicieron en vagones acondicionados del Ferrocarril Bolívar hasta la población de Tucacas.


      En el pequeño puerto falconiano, los prisioneros bajo fuertes custodias fueron conducidos abordo de un barco de la Marina de Guerra conocido como el "José Félix Ribas". Atados entre sí, formando una cadena humana los colocaron en la cubierta del buque congestionando los pasillos en el agotador viaje por el golfo de aguas turbulentas en tiempos de pleamar.
Después de cuatro horas de duro navegar, el viejo cascarón enrumbó su proa al canal para atracar al costado del muelle de la Planchita. En este lugar redoblaron la guardia y tomaron mayores medidas de seguridad, mientras la fila humana arrastraba sus rotas alpargatas por la vía que parecía interminable hacia el penal.

Alcides Lozada no soportó el duro cautiverio en el calabozo del Rastrillo. Era un hombre de extraordinaria sensibilidad. El brutal comportamiento de los carceleros, agudizado en lucha feroz contra todo aquello que representara peligro a sus amos, minó su débil fortaleza física para convertirlo aherrojado y humillado a los grillos sesentones, en triste despojo, en un guiñapo humano.
El poeta cuyos versos encendieron luces en las tardes barquisimetanas, para el disfrute del hermoso paisaje de sus crepúsculos, sintió la presencia de la muerte una noche del mes de julio de 1930, a la misma hora cuando las rejas del calabozo repicaban los cerrojos de seguridad para la última canción del día.
    Los compañeros de celda del moribundo solicitaron a gritos la presencia de los guardias para quitarles los pesados grillos y todo fue inútil. Arriba, paseando tranquilamente sobre las murallas, con un viejo Máuser al hombro y un sombrero tapándole el sereno, un centinela ocupaba su tiempo en mirar el horizonte. Nadie escuchó o fingieron no escuchar las voces que rompieron la quietud del presidio.
Al siguiente día, cuando la corneta anunciaba el toque de diana y la Bandera Nacional subía al tope del mástil, entraron los carceleros al calabozo donde el cadáver del poeta yacía tirado sobre una cobija que manos amigas colocaron en el sucio piso.
A golpe de cincel y mandarriazos cortaron los soportes de las barras, para dejar en libertad plena al ilustre larense en su viaje sin retorno a la eternidad

Copilado del libro -"DIALOGO CON LOS MUROS" de Miguel Elias Dao