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martes, 22 de noviembre de 2022

Una nueva integrante; Dama, en la Celebre GALERIA DE TOCUYANOS ILUSTRE DE EL TOCUYO Doña Elena Rodriguez de Gamendia

 

 ✅ EXALTADO EL RETRATO A EL SITIAL DE TOCUYANOS INMORTALES Y GALERIA DE MERITORIOS E ILUSTRES TOCUYANOS ; A LA EXCELENTE PEDAGOGA MUSICAL 📍 

📍 Doña Elena Sofia Rodriguez de Garmendia , plataforma digital y virtual creada para resaltar y mantener lo que a otrora era la galerfia de Tocuytanos ilustres

✅ Doña Elena Rodriguez de Garmendia ahora una tocuyana ilustre : 

  📌 Nació en El Tocuyo, el 21 de marzo de 1930, hija de Doña Rita Tamayo y del gran músico tocuyano; Don José Ángel Rodriguez López, estudio primaria en El Tocuyo su ciudad natal, en  el célebre Colegio de las hermanas Salesianas, para luego continúa sus estudios viajando a Barquisimeto, donde curso estudio, primer años hasta tercer año,  en el famoso Colegio Inmaculada Concepción de esa ciudad.


   Se inicia en la música desde muy niña de la mano de su madre, Doña Rita Tamayo y de su padre, el gran músico tocuyano José Ángel Rodriguez López, el cual en su misma casona colonial, donde habitaban era un centro de aprendizaje musical y de grandes veladas poéticas y musicales, su padre fue un gran destacado director de Orquestal  donde  organizó la gran y célebre famosa orquesta Aurora primera orquesta de puras niña,  que el le daba clase y la niña Elena.


   De allí desarrollan el interés por la musica; el hogar de la familia Rodriguez Tamayo ; donde nació,  era un epicentro musical; y  la musica ha tenido un culto permanente, se recuerda esos encuentro musicales donde se daban cita destacados musico de Caracas, como los maestros Antonio Este vez y Atilio Ferrero, y Candes artistas regionales, como Napoleón Sanchez Duque, Rafael Miguel Lopez, Antonio Carrillo y Carlos Bujanda Yepez entre otros , el cal dejo esa llama encendida con vibrante luz,  en sus hijos y nietos, ejemplo como lo fue esta excelente profesora Doña Elena Sofia.


  Contrae matrimonio, un año después del terremoto, en 1951 con Arnaldo Santiago Garmendia Gimenez ,en la ciudad El Tocuyo el cual procrearon 5 hijos : Arnaldo José, Maria Helena, Maria Sofia, Rafael Emilio y Maria Luisa. 


  En el año 1970, se incorpora y se coloca al frente del Kinder musical, fundado por su madre Doña Rita , dando parte de su vida a la educación musical de niños y niñas en materias como ,rítmica solfeo y teoría de la musica , e enseñanza de instrumento complementario como flauta dulce logrando la permanencia de dicha institución tocuyana. 


 Realizo estudios de enseñanza y educación musical ; en la capital de la república de Venezuela donde asistió a importante Cursos, asesoría e institutos Universitarios de Musica; como el Instituto Universitario de Musica, de la excelente Profesora Larense oriunda de Sanare y, Maria Luisa Ortiz De Stopello, pedagoga musical, graduada en Ginebra (Suiza) y directora del Instituto de Rítmica Dalcroze, para niñas y niños ,


  Otros importantes curso fueron, con el acreditado Profesor y musicólogo francés Edgar Willems  sobré  "Principios de la Educación Musical " 


Se especializó en acreditados talleres sobre educación musical del niño y niña y adolescente en el METODO SUSUKY Y KODALY, con unos resultados excelente para el desarrollo musica de nuestra ciudad de El Tocuyo , cuando El KINDER Musical es instalado en la Casa de la Cultura Jose Angel Rodriguez Lopez de El Tocuyo 


   Su dedicación a esta institución fue extensa y larga, pasaron por esta muchos niños y niña de nuestra ciudad, bajo la enseñanza de esta abnegada dama tocuyana, donde impartía la cátedra de ; Solfeo, rítmica y enseñanza de instrumento complementarios. 


    Esta extraordinaria mujer tocuyana de estirpe musical de familia, durante 40 años como docente, hasta su retiro; al descanso merecido por su edad avanzada, en la Ciudad de El Tocuyo, en su apacible casona en la calle Montesino de esa ciudad, hasta su sensible y sentido por todos los que todos sus alumnos  lloraron por su fallecimiento el dia 24 de Abril del año 2015 a los 85 años de edad.


Reseña : Licdo.Mg.Antonio J. Saldivia Landaeta®


Año: 2022

sábado, 29 de enero de 2022

José Valentín Pérez Yépez tamunanguero tocuyano de sones de negro

  
Valentin Perez bailando TAMUNANGUE con Yolanda Moreno


 José Valentín Pérez Yépez, nació en El Tocuyo el 8 de diciembre de 1910. Hijo de Eulalia Yépez y Aniceto Pérez, reconocido músico y de los mejores en la ejecución del cuatro. Valentín fue el último de 12 hermanos. Siendo aún muy joven, junto a su hermana Anita, da sus primeros pasos en el mundo de la música, constituyéndose en una célebre pareja de tango.

   Se casó con Melania Mogollón Márquez en 1940, teniendo nueve hijos, murieron dos, quedándole siete: Alirio Alberto, Berta Yolanda, Doris María, William José, Freddy José, Carmen Teresa y Geovanny José. Ya antes había tenido a Aparicio. Humilde comerciante; compraba y beneficiaba para la venta al detal de carne de marrano, oveja y chivo y vendía otros productos alimenticios. Tamunanguero por devoción, funda en 1940, junto a su familia, el grupo de los Hermanos Pérez, acompañándolos sus hermanos Miguel Ángel, Magdaleno y José María, quienes dieron a conocer por todo el país y hasta en Colombia nuestra máxima expresión cultural. Valentín, actuando como cantor y principalmente como bailador y director.

  En esta agrupación también los acompañaron: Roberto Fréitez, Demetrio Brito, Jorge Báez, José Abel Yépez, Pablo Pérez, Roberto Escalona, Ángel María Torrealba, Sulpicio Colmenares, Rufino Colmenares, Alejandro Puerta, Abelardo Morillo, José Castillo, Leonidas Mogollón y José Tovar. Entre los bailarines estuvieron: Olinda Silva, Rosa y Juana Orozco, Reina Cordero, Emilia, Dilcia y Francisca Pérez, Mercal Giménez, Carlos Ortiz, Hernán Giménez, Rafael Colmenares, Beto Barros, entre otros. A quienes siempre aconsejaba antes, durante y después de cada presentación. Y cuando cometían algún error inmediatamente se los hacía ver en beneficio de la pureza de la danza.

   Fue a partir de la Feria de Barquisimeto realizada en 1940 y en la toma presidencial de Rómulo Gallegos de 1948 en Caracas y sobre todo el Primer Festival Folklórico de 1967, y en varias presentaciones televisivas, cuando más se dieron a conocer. Yolanda Moreno le solicitó trasladarse a Caracas para enseñarle el TAMUNANGUE.

viernes, 17 de diciembre de 2021

Dr. Ramon Almao Tovar ... un personaje que se volvio cancion

Ramón Almao Tovar 

       Nació en El Tocuyo, ciudad musical; de grandes notables y
personalidades relevantes, un 19 de Febrero de 1911. En una casona 
colonial del famoso Barrio de San Juan, llamada "LA CASA AMARILLA ".

Hijo primogénito de el Señor y connotado comerciante Ramón G. Almao y la honorable doña Edelmira Tovar de Almao, de procedencia de una importante familia tocuyano de comerciantes, hacendados de la ciudad carvajalina, los TOVARES, y encrucijada entre los andes venezolanos con el centro del país .

Estudio la primaria en esta urbe colonial de calles empedradas y faroles de aceite, en la recordada escuela de varones Jose Gregorio Hernández y luego ingresa al recién fundado Colegio Federal de El Tocuyo.

   Desde su juventud estuvo ligado al que hacer cultural de la ciudad y en el campo, donde se destacaba tocando cuatro y guitarra en grande fiestas y romería tamunagueras en las hacienda de la zona norte, de los Boros y Cimarrona.

    En 1930 se va a estudiar Medicina a la Universidad de los Andes donde en periodo de estudiante participa junto con los hermanos Bujandas en el cuarteto denominado LA COLONIA el cual estaba integrado por puro tocuyanos talentosos y grande ejecutante de instrumento musicales. 

  Al finalizar su segundo año de la carrera de medicina, decide trasladarse a estudiar a la universidad central de Venezuela en Caracas En dónde continuo sus estudios de medicina.

El 24 de noviembre de 1938 se gradúa de médico cirujano en la promoción hospital Vargas en 1938 con su tesis titulada tratamiento del desprendimiento hemorrágico útero placentario. Entre sus compañero de promoción ,estaban Jacinto Convoy y Oscar Beaujon.

 La graduarse de médico regresa a su ciudad natal El Tocuyo dónde es designado director del hospital; luego de El  Tocuyo es transferido a Biscucuy y al paraíso de Chabasquén el estado Portuguesa como médico residente luego también trabaja en el municipio Urdaneta prestando servicio de médico en la ciudad de aguada grande, siquisique y Baragua,  también trabajo en la ciudad de Curarigua en el municipio Torres dedicándose a médico general.

Se radica en Barquisimeto comenzando a trabajar en el hospital de la Caridad ubicado en la calle 15 con 25 que luego es bautizado como Hospital Central Antonio María Pineda.

  Luego asume el trabajo como médico el la maternidad Concepción Palacio de Barquisimeto,y también ejerció en la medicina privada con gran éxito en la Policlínica Barquisimeto, fue presidente! del Club de Leones de Barquisimeto y Directivo de la Sociedad Venezolana de Obstetricia y Ginecología (sección al Lara).

 Fallece en la ciudad de Barquisimeto rodeado de familiares y amigos un 19 de Enero de 1996, convertido en una canción que es parte del pentagrama musical de Veneziela y el mundo, inmortalizado en el tema Ramoncito en Cimarrona 


miércoles, 13 de noviembre de 2019

Alcides Losada …Un Gran tocuyano …Poeta,Periodista y revolucionario a las causas sociales

ALCIDES LOSADA

     Hijo de Bartolomé Losada … Alcides Losada nace en El Tocuyo el 23 de Enero de 1894 fue el mayor de los dos hermanos : Hedilio y Alcides y siendo hijo naturales le dio el apellido .
     Alcides y su hermano Hedilio  llamado “Los hermanos armoniosos” por su finura en las letras poética y muy unidos n todo lo que hacían; Formaron parte de esa época estelar de desarrollo socio cultural y de auge económico y  de la cultura tocuyana, fueron miembros fundadores junto a Pío Tamayo, Roberto Montesinos, Ernesto Nordohof y Rafael Guédez del famoso centro literario denominado; "El Tonel de Diógenes", en 1917.

   Todos compartieron la efervescencia juvenil que los hizo destacar en los años 20 del siglo pasado. Sin duda el mayor aporte que los hermanos Losada dejaron a su ciudad natal fue la creación del periódico "El Tocuyo", que ha sido uno de los de mayor duración y regularidad de los que se hayan publicado en esta ciudad. Allí fungiendo como directores y redactores, y dieron cabida a la más amplia y diversidad de escritores dentro y fuera de El Tocuyo.

   "El Tocuyo" representó, sin la menor duda, en sus casi ocho años de permanencia (1921 - 1929), la expresión escrita más importante de la región.
   Con apenas 17 años (1911)  Alcides Losada trabajan en un Periódico en Carora y en 1913 dirigen "El Propulsor" órgano informativo y de promoción del prosapio y selecto centro social llamado “Club Recreativo y progresista” evocando las ideas del positivismo muy en boga para a época y era el  encargado de "La Imprenta Colmenares".

      En 1915, los dos hermanos Losada dirigen, junto a Carlos Zavarce, la revista "Cirano", que salía quincenalmente en Barquisimeto.
 
       Luego vendría "El Tocuyo" pero las labores de este periódico no imposibilitaría continuar con el trabajo por otros medios: en la revista "Juventud", en el "Diario de Carora", "El Impulso" de Barquisimeto, entre otros. Junto a "El Tocuyo", "La Quincena Literaria" serían las obras de mayor trascendencia de los Losada. "La Quincena Literaria", cuya primera etapa nace en 1925, expuso lo más exquisito de la poesía tocuyana y de la región.

      Alcides Losada se convirtió en el cronista de El Tocuyo en los años 20, no solo por sus escritos en los que analizaba y diagnosticaba la situación de la ciudad de la época sino por el tratamiento de la historia, vertidas en sus ensayos y poemas. De los contemporáneos de Pío Tamayo, sin duda Alcides es el más parecido, fue un hombre vibrante, audaz, inquieto, extrovertido, difícilmente se producía algún acto público en cualquier orden, desde una reunión social en las más distinguidas casas de familias de la época, en los clubes sociales, en las actividades benéficas y hasta en una pelea de gallos, donde no estuviera presente. Por ello, al igual que Pío, no pudo soportar las injusticias de la época, lo que lo hizo ponerse en rebeldía en la revolución de Gabaldón en 1929.

     Sobre la personalidad de Alcides, nuestro más grande poeta, Andrés Eloy Blanco, dijo lo siguiente: Alcides era un punto de equilibrio entre el poeta y el paladín. Pero su equilibrio no significa estática. Era la inquietud metida en la serenidad. Aquel es la dedicación más completa que pueda darse a la belleza, al valor y a la preocupación. Y su muerte fue la plenitud. Se marchó dejándonos una palabra de aliento en nombre de la vida (Obras Completas, 1983, p. 416).

   A principios de 1929, supuestamente por problemas financieros, Alcides deja de publicar el periódico "El Tocuyo"; sin embargo, la verdadera causa, parece ser, la decisión tomada de participar activamente en la rebelión encabezada por el General Gabaldón, desde las tierras de Portuguesa, en abril de ese mismo año, pretendiendo tomar El Tocuyo para luego seguir a Barquisimeto. Esta no triunfó, pero luego lo harían en Guanare y durante meses fueron perseguidos en las montañas de Biscucuy. Allí, su inspiración creativa no dejó de funcionar pues en los albores del combate crea el periódico "La Libertad en Marcha". En dicho órgano, expresa las razones de la rebelión: No somos hombres de guerra, amantes del derramamiento de sangre de nuestros Hermanos, ni mucho menos ambiciosos del poder (...)

    Somos una agrupación de hombres de trabajo y estudio, que hasta ayer permaneció ajenos a todo debate y actividad política, pero que al fin, ante la necesidad suprema de la libertad y la prosperidad de la patria arruinada, pasamos a enarbolar la bandera de la rebelión y salir a buscar en el campo de batalla lo que no pudimos obtener en las heroicas batallas del civismo.

     Junto a Gabaldón, Alcides es hecho preso y llevado al Castillo de Puerto Cabello donde permanecería hasta su muerte, producida el 12 de Agosto de 1931, su cadáver por miedo a la propagación de la tifoidea es lanzado al Mar Caribe. La cárcel, tampoco terminó con sus ímpetus literarios. "El toque de Ave María", "El toque de Animas", "La Boina del Estudiante", son solo una demostración de ello. Este último, tal como él mismo lo dice "...es un canto de la nueva era, canto a la libertad"

HEDILIO LOSADA … Un tocuyano con “Alma y Corazón”

       Hijo de Bartolomé Losada …Hedilio nace un diciembe del año 1894 y lamentablemente su ciclo vital fue muy corto, a aun habiendo sido hijo natural les dio su apellido y su afecto paterno. Su madre fue , Eva Dolores Sánchez,  humilde maestra oriunda de Sanare que por años se dedicó a la enseñanza primaria tanto en su ciudad natal como El Tocuyo.

      Hedilio y su hermano Alcides llamado “Los hermanos armoniosos” por su finura en las letras poética y muy unidos n todo lo que hacían; Formaron parte de esa época estelar de desarrollo socio cultural y de auge económico y  de la cultura tocuyana, fueron miembros fundadores junto a Pío Tamayo, Roberto Montesinos, Ernesto Nordohof y Rafael Guédez del famoso centro literario denominado; "El Tonel de Diógenes", en 1917.
       Todos compartieron la efervescencia juvenil que los hizo destacar en los años 20 del siglo pasado. Sin duda el mayor aporte que los hermanos Losada dejaron a su ciudad natal fue la creación del periódico "El Tocuyo", que ha sido uno de los de mayor duración y regularidad de los que se hayan publicado en esta ciudad. Allí fungiendo como directores y redactores, y dieron cabida a la más amplia y diversidad de escritores dentro y fuera de El Tocuyo.
   "El Tocuyo" representó, sin la menor duda, en sus casi ocho años de permanencia (1921 - 29), la expresión escrita más importante de la región.

      Con apenas 17 años (1911) El y su hermano Alcides Losada trabajan en un Periódico en Carora y en 1913 dirigen "El Propulsor" órgano informativo y de promoción del prosapio y selecto centro social llamado “Club Recreativo y progresista” evocando las ideas del positivismo muy en boga para a época y era el  encargado de "La Imprenta Colmenares".
En 1914, con el libro "Alma y Corazón", se hacen ya poetas reconocidos. En 1915, los dos hermanos Losada dirigen, junto a Carlos Zavarce, la revista "Cirano", que salía quincenalmente en Barquisimeto.
      En este mismo año Hedilio Losada escribe un ensayo noveloide titulado "Martin" y un libro de poemas "Las Mujeres y el Amor". En 1917, Alcides junto a Roberto Montesinos redacta la revista "Renacimiento" que dirigía Pío Tamayo.

       Luego vendría "El Tocuyo" pero las labores de este periódico no imposibilitaría continuar con el trabajo por otros medios: en la revista "Juventud", en el "Diario de Carora", "El Impulso" de Barquisimeto, entre otros. Junto a "El Tocuyo", "La Quincena Literaria" serían las obras de mayor trascendencia de los Losada. "La Quincena Literaria", cuya primera etapa nace en 1925, expuso lo más exquisito de la poesía tocuyana y de la región.

Hedilio Losada, quien utilizaba el seudónimo de Yo - duro en sus artículos en el periódico "El Tocuyo", fue un poeta romántico, el amor y la mujer eran los temas centrales de su poesía. Pero también hizo gala del humorismo y de los ensayos  satíricos.

    Además escribió varias obras de teatro. Lamentablemente desde muy joven la debilidad de su corazón venía produciéndose profundos quebrantos de salud, que lo llevaron a la muerte el 17 de Octubre de 1926. Apenas tenía 31 años de edad, pues había nacido en diciembre de 1894. Una de sus últimas "aventuras", fue en semana santa, junto a su hermano, su primo Elías Losada corrales y Roberto Montesinos por vías de Sanare y Cubiro buscando sus orígenes y los destinos del fundador de Caracas Diego Losada.

     Nuestro gran poeta y gran periodista y visionario muere a temprana edad con tan solo 31 años en la ciudad Natal de El tocuyo …y fue enterrado con todos los honores y un gran discurso de su padre Don Bartolome Losada ..Sus resto reposan en el cementerio municipal de El Tocuyo …

En su honor fue bautizado con su nombre centro de reacreacion y deporte en la ciudad de El Tocuyo en el sector PIO TAMAYO calle 15 entre carr.5 y 7

sábado, 12 de octubre de 2019

Agustil Gil Gil Periodista y un gran tocuyano Don Francisco Suares y Don Arturo Tamayo Yepes fue la junta que organizo,selecciono y logro la creación de la célebre GALERÍA DE TOCUYANOS ILUSTRES 1945

   

  Una de las grandes  iniciativas de la  junta pro–celebración del Cuatricentenario de la ciudad en el año 1945 y su Presidente J. R. Colmenares fue la de crear en esta, Galería de Tocuyanos ilustres y meritorios.
    Con el fin de resaltar la obra de algunos eminentes hombres de esta tierra, citamos parte de las declaraciones suministradas por el Presidente de la Junta Pro–Tocuyo con motivo de las fiestas de la ciudad, aparecidas en la monografía de El Tocuyo en sus 400 años de su fundación:
   
 - "En medio de las muchas festividades no parece de justicia el que se dedique un día, que podría llamarse “Día del Homenaje”, para rendir admiración a los muchos tocuyanos ilustres ya desaparecidos.
Vale destacar que allí funcionó por más de 60 años la administración local de este Municipio; siendo este uno de las sedes de casas Municipales más hermosas del país.
Así lo reseña:
Y muy bien quedará en la sala del Consejo Municipal o la Casa de Cultura que recientemente y con gran acierto acaban de decretar el Ejecutivo Federal, se organizase una Galería de Tocuyanos Ilustres y Meritorios. Sería un claro exponente de Justicia y un elocuente ejemplo para las generaciones presentes y venideras".
   
    De los cuales después de aceptado el pedimento, se procedió a nombrar una comisión que se encargara del Estudio de los eminentes hombres tocuyanos que pertenecerían a tan importante galería. Dicha Comisión fue presidida por los señores Agustín Gíl Gíl, Francisco Suárez y Arturo Tamayo el cual elaboró un informe que presentaría a la Junta dando los nombres de los seleccionados para tan relevante posición.

El informe los transcribimos completo seguidamente:
Informe de la Comisión
El Tocuyo, 15 de Noviembre de 1945
    
Señor
Presidente de la Junta Pro–Tocuyo
Ciudad.
Los suscritos, integrantes de la Comisión encargada de hacer el estudio y de seleccionar a aquellos Tocuyanos que por sus obras sean dignos de figurar en la Galería de Tocuyanos Ilustres, rendimos nuestro informe en los siguientes términos:
A continuación damos a usted la nómina de los Tocuyanos que a nuestro Juicio deben ser llevados a la dicha Galería. Pudiera ser, por supuesto, que en esa lista se haya podido omitir el nombre de algún otro de tan iguales méritos como el de los aludidos. En tal caso, desde ahora advertimos que tal omisión deben interpretarse como un olvido involuntario, y, para ese caso, nos tranquiliza el pensar que un mañana muy próxima, cuando ya esa galería esté bajo el cuidado y vigencia del Ilustre Consejo Municipal, podrá haber oportunidad para enmendar cualquier falla. La lista a que hemos hecho mención es la siguiente:

Coronel Pedro Montesinos

General Trinidad Morán

Don Egidio Montesinos Canelón

Licenciado José María Lucena

Dr. Espíritu Santo Gíl

Dr. Gabriel Gíl

Dr. José Gíl Fortoul

Dr. Lisandro Alvarado

Pbro. Dr. José María Pérez Limardo

Dr. Egidio Montesinos Agüero

Dr. Carlos Yépez Borges

Dr. José María Rodríguez Garmendia

Dr. Juan de Jesús Rodríguez

Dr. Pedro Montesinos Agüero

Dr. Federico Yépez Peraza

Dr. Carlos Alberto Pérez

Dr. Hilario Luna y Luna

Dr. Jesús María Garmendia

Dr. Ricardo Ovidio Limardo

Dr. Cruz Limardo

Don Tomás Gíl de Yépez

Don Saturno Rodríguez

Don Pío Tamayo

Don Alcides Lozada

Dr. Juvenal Anzola

Dr. Juan Pablo Tamayo

     Luego de la celebración del Cuatricentenario de la ciudad y la inauguración de la galería de tocuyanos ilustres en este majestuoso edificio, en el año 1946 se le concede como nueva sede del Colegio Federal de El Tocuyo (hoy Liceo Eduardo Blanco) hasta 1967 que pasa a su nueva sede.

viernes, 4 de octubre de 2019

Ezequiel Gimenez “mano´quiel “el ultimo representante de la escuela pitorica iconográfica religiosa larense


 
Don Ezequiel Gimenez "Mano´quiel"
     Ezequiel Giménez y su obra pictórica constituye un punto de transición entre lo que había sido la iconografía religiosa inciada en la colonia siglo XVII y la escuela paisajista que se inició en los años veinte del siglo pasado, de la cual su propio hijo (Che María) sería uno de los máximos representantes.
    Ezequiel Giménez es sin duda uno de los exponentes más importante de la iconografía religiosa, que tuvo en el famoso “Pintor de El Tocuyo” (finales del siglo XVII y principio del XVIII) como principal antecesor. Ezequiel Giménez, desde la segunda década del siglo XX hasta llegado los años cuarenta, es el artista que más destaca, hasta que surgen los representantes de lo que hemos llamado la “generación del cuatricentenario” (1945): Armando Torrez Villegas,Octavio Alvarado, José María Giménez, Trino Orozco y Ángel Hurtado.
 A este Artista  le tocó desarrollar su actividad en un contexto en el que aún no se valoraba el arte pictórico. Ezequiel Giménez fue además de pintor, escultor, usó el yeso, la madera, el vidrio, mosaico, entre otros elementos. En donde, además, ofrecía los servicios como 266 decorador de interiores y fabricante de los primeros avisos luminosos, de lápidas mortuorias, así como uno de los iniciadores del grabado en vidrio.
    Compartió estas décadas iníciales del siglo XX con Octavio Alvarado, Jesús Maria Galeno y Pablo Vielma. Sobre estos dos últimos, a pesar de los esfuerzos realizados, es muy poco lo que hemos podido conseguir y que nos de pista sobre sus desempeños posteriores, sólo sabemos que eran ya pintores destacados en los años 20..

  “Mano´ quiel” Giménez, como popularmente se conoce en el medio artístico; nació en Quibor, posiblemente en 1889 (ya que en el acta de su defunción, en 1952, se afirma que tenía 63 años), sin embargo, su vida y su carrera artística la desarrolló entre El Tocuyo y Agua Clara – vía Sanare. En 1916, conoce a Rafael Monasterio, quien se encontraba en El Tocuyo llevado por el poeta Pío Tamayo, desde entonces comenzaría entre ambos pintores una profunda relación de amistad.

     En algunos periódicos locales de la época,  reseña que Ezequiel Giménez realizó trabajos de restauración en el interior de las iglesias, no solamente en El Tocuyo sino también en las poblaciones vecinas. Igualmente, su delicada y perfecta obra pictórica, de las cuales hoy muy pocas se conocen, quedaron esparcidas en diversos lugares, una de las más conocidas, “El Purgatorio”, elaborada en los años veinte, estuvo primero en la Iglesia de Humocaro Alto, según los testimonios orales, este cuadro estuvo luego en el Templo San Francisco de El Tocuyo, hasta el terremoto de 1950, hoy se encuentra nuevamente en la Iglesia de Humocaro Alto.
 “Mano´quiel”, era hijo de María de los Ángeles Giménez y tuvo entre sus hermanos al conocido músico Altidoro Giménez, quien, además, también incursionó en los trabajos de la escultura y la pintura y fue un renombrado comerciante de Quíbor y El Tocuyo. Don Ezequiel muere el 27 de mayo de 1952, dejando como viuda a Sofía de Giménez y como hijos a José María (Che María), Marcial y a Dilia.
Copilacion: Licdo Antonio J. Saldivia

jueves, 1 de agosto de 2019

LA RECONSTRUCCIÓN DE EL TOCUYO ; tras el terremoto José María Giménez

Jose Maria Gimenez
   
     Desconcertado por los contratiempos volví a El Tocuyo y cuando recorrí sus calles las encontré diferentes a las de mi infancia y con muy pocos amigos a los que dejé en mi ausencia. 
Encontré a El Tocuyo convertido en un hervidero de polémicas opiniones con respecto al destino de la ciudad.
     Unos aconsejaban mudar la urbe de su primitivo asiento y reedificarla al norte de la Quebrada de Barrera, para conservar las ruinas como atracción turística, en una burda imitación de Pompeya.
Las personas cuyas casas no sufrieron mayores daños alegaban que era un crimen destruir la ciudad porque la mayor parte de la población tenía muchas casas habitables.

     Y los viejos apegados a la tradición con criterio conservador opinaban que arrasar la ciudad era un atentado contra su fisonomía colonial que era el más caro orgullo de los tocuyanos.
Pero el Gobierno no atendió los razonamientos de la ciudadanía y decidió proceder de acuerdo con las recomendaciones de expertos urbanistas traídos de Caracas, quienes después de una serie de estudios planificaron construir una ciudad moderna y de estructuras antisísmicas por las características de la zona.

     Una protesta unánime surgió de las viejas generaciones que estaban dispuestas a reconstruir sus casas a expensas de su dinero.
El Gobierno creó una Junta Pro-Reconstrucción de El Tocuyo, la cual se encargó de administrar los considerables recursos aportados por Institutos Oficiales, empresas privadas y hasta donaciones que llegaron de los países vecinos.
     El Ministerio de Obras Públicas empezó a enviar tractores, grúas, palas mecánicas, etc. para los movimientos de tierra y empezaron la triste faena demoledora.

     Al empezar a derribar las casas se presentaron escenas impresionantes porque muchas familias eran obligadas a desalojar sus ruinosas viviendas que todavía utilizaban y salían llorando porque no tenían otro techo para guarecerse.
    Los tractores arrasaban cuanto encontraban a su paso y caravanas de camiones transportaban los escombros de la ciudad hacia un sitio llamado Las Llanadas.
Aquel movimiento de maquinarias hacía un ruido ensordecedor que aturdía a la gente.
       De inmediato el Gobierno empezó a construir barracas provisionales en las afueras de la ciudad para reubicar a los afectados por la tragedia, eran manzanas de viviendas contiguas con techos de láminas de zinc y armazones de tirantes de madera.

      A manera de que fueron construidas se ocuparon con los más urgidos de alojamiento. Al principio reinó una satisfactoria tranquilidad pero finalmente sus ocupantes se encontraban incómodos con el hacinamiento y empezaron a quejarse de tal incomodidad.

     Diariamente se formaban riñas entre los vecinos por los más insulsos motivos y los hombres nos hacíamos de la vista gorda porque para nosotros el caso tenía un aspecto diferente.
El terremoto había destruido nuestras fuentes de trabajo y la ociosidad nos inducía al consumo del licor.
      Por las noches nos reuníamos a tomar aguardiente en cualquier barraca vecina hasta el amanecer, pero un día nos informaron que el único edificio que había resistido a la sacudida del terremoto sin dañarse era el Club Concordia.
     El Comando de la Guardia Nacional instaló en el patio interior una enorme carpa de lona para los recursos de emergencia.
Se propagó la noticia y muchas personas sin ser miembros del Club empezaron a visitarlo con anuencia de la Directiva y al cabo de algún tiempo lo convertimos en lugar de tertulias donde pasábamos cordiales momentos improvisando sarcásticos epigramas, mordaces chistes y hasta coplas salpicadas de vulgaridades y ofensas.
     Yo fui el principal timonel de aquellas reuniones con las que tratábamos de mitigar la angustia en que vivíamos, los demás fueron los doctores José Rafael y Crispiniano Colmenares Peraza, Jesús María Montesinos, Carlos Rivero Carrasco, Chucito Colmenares, Jesús Morillo Díaz, Raúl Colmenares y José González.
      Muchos de ellos recuerdan con cariño aquellos simpáticos momentos y recitan de memoria los versos que improvisábamos en la euforia de la bohemia saboreando la nostalgia del pasado.
Nuestra asistencia nocturna era puntual y nos divertíamos hasta la hora de regresar a nuestras barracas.
     Un día se apareció José González llorando como un niño y nos participó que al día siguiente sería demolido el Templo de la Concepción y aquella noticia enardeció los ánimos de los presentes porque se trataba de la joya colonial más querida de la ciudad.
Para calmarnos nos informó que los ingenieros habían realizado un levantamiento de sus estructuras para reconstruir el Templo exactamente igual.
     Al calor de nuestro disgusto constituimos un Comité de Amigos de la Tradición de El Tocuyo presidido por José González que era el más ferviente celoso del patrimonio de la ciudad.
Nos trasladamos a la Iglesia, amarramos un cabestro del badajo de la campana mayor de la torre y pasamos tocando dobles, desde el suelo, en señal de duelo que significaba la desaparición del Templo Matriz.
     Era impresionante el tañer de la campana que repercutía en los ámbitos lejanos y las mujeres se ponían a llorar desconsoladamente.
     Al día siguiente, antes de la demolición de la Iglesia, hice un dibujo del Templo en ruinas y lo pegamos en la portada de un Libro de Actas que compramos para hacerlo firmar por los testigos presenciales del memorable acontecimiento, y al amanecer lo entregamos al Presidente del Concejo para que fuese conservado en los Archivos Municipales, el cual lamentablemente desapareció misteriosamente.
     Un grupo de bomberos llegó al Templo con sus equipos de trabajo y exigió a los curiosos retirarse para evitar tragedias.
    La multitud se divertía con las maniobras espectaculares de los bomberos saltando sobre las paredes ruinosas y amarrando cuerdas de acero en las cúpulas que al ser tiradas por los tractores caían al suelo como gigantescos pedazos de queso.

DESPUÉS DEL SISMO

Dedicado al Dr. Juan Ramón Barrios, con 
motivo de su sentido Vals “Pueblito Colonial”

El sol horrorizado en las colinas
se asoma a ver el trágico escenario,
es un montón de escombros y de ruinas
de un histórico pueblo centenario.

El río con sus corrientes cristalinas
corre igual por su cauce milenario
pues huyeron las pardas golondrinas
que rondaban tus viejos campanarios.

Pero a pesar de todo tú no has muerto,
surge del melancólico desierto
el brote azul de nuevas ilusiones.

Y tienes que vivir mientras exista
el alma soñadora de este artista
que te arrulla con versos y canciones.
El Tocuyo, 1951

Aquella sucesión de acontecimientos adversos torpedearon el rumbo normal de mi vida y me dejaron un trauma psíquico que me afectó por muchos años. A pesar de que fueron restableciéndose las actividades de la ciudad, yo persistía vagabundeando como sonámbulo por los arrabales y fraternizaba con gente desconocida.
Me entregué a la bebida diaria irresponsablemente con el consiguiente sufrimiento de mi familia, sobre todo de mi esposa que asumía los deberes hogareños.
Ella soportaba en silencio mi reprochable conducta y trataba de disimular mi consuetudinaria bohemia.
A su familia le molestó tanto mi degenerada actitud que llegó el momento que fue aconsejada de que me planteara el divorcio porque me consideraban un caso perdido.
Por fortuna y para bien de nuestros hijos, esperó resignada mi regeneración.

lunes, 29 de julio de 2019

EL TERREMOTO DE EL TOCUYO ..“HOY LA LUNA PARECE UN DOBLÓN DE ORO…” Por José María Giménez

EL TERREMOTO DE EL TOCUYO
Autor : Jose Maria Jimenez
   
  En los apuntes autobiográficos del artista José María Giménez, el reconocido tocuyano narra con mucha intensidad los acontecimientos que rodearon ese suceso que trastocó su vida y la de muchos habitantes de esa colonial localidad. A partir de ese momento El Tocuyo cambió radicalmente y surgió prácticamente de entre las ruinas.
Compilado por Freddy Jiménez

EL TERREMOTO: “HOY LA LUNA PARECE UN DOBLÓN DE ORO…”
Por José María Giménez

     La tarde estrenaba un cielo tan profundamente azul que no había una nube que se atreviera a enturbiarlo. Un calor sofocante fermentaba del suelo y un silencio agorero rondaba por los cerros vecinos.
    El viejo reloj del Templo de San Francisco languidecía de angustia en su incansable contar de los minutos y las golondrinas se paraban sobre sus agujas adelantando la hora de las cinco de la tarde.
Hacía pocas horas mi esposa Carolina había llegado de Humocaro Alto con nuestros hijos para disfrutar en El Tocuyo las vacaciones escolares. Se alojó en una pequeña vivienda en el barrio El Calvario que yo le había comprado a mi madre cuando recibí la herencia de mi tío Altidoro para que contara donde vivir. Carolina me dijo que su propósito era aprovechar el tiempo visitando a nuestros amigos y hacer un recorrido por el pueblo conociendo los monumentos coloniales.
De acuerdo a nuestro itinerario bajamos la colina de El Calvario hacia la ciudad extendida en el valle, silenciosa y tranquila. 
    Fuimos a casa de don José Antonio “Toño” Tovar Lozada, mi amigo de la infancia con quien compartí los inocentes juegos infantiles en el Barrio Abajo. Hombre de empresa y de importantes iniciativas, quien prestó a la ciudad servicios invalorables como presidente del Concejo y fue útil a la comunidad como ciudadano trabajador.
     Después visitamos la casa de José González, un tocuyano de cepa, preocupado por las reliquias, tradiciones y fechas aniversarias de la ciudad, quien en su juventud se vio obligado a ayudar a sus padres con trabajos ordinarios, etapa que superó cuando fraternizó con los intelectuales, quienes despertaron su vocación periodística y fue corresponsal de “El Nacional” por muchos años.
Fuimos a la casa de Federico Peraza Yépez, mi inolvidable amigo de farras bohemia a quien aprecié mucho por su capacidad intelectual y su afecto por su ciudad nativa. Escritor de brillante inteligencia que tuvo el honor de acompañar al poeta Roberto Montesinos en sus labores en la Dirección de su famosa publicación “La Quincena Literaria” donde colaboraron los más importantes escritores de la nueva retoñada de intelectuales.

     Finalmente visitamos la casa de Robiro Asuaje, periodista de inagotable vena humorística, nativo de Boconó, arraigado a El Tocuyo como hijo adoptivo, donde fundó un honorable hogar, cuya capacidad intelectual llenó un largo período de gracia festiva y sana ironía con su célebre semanario “Morisquetas”, esperado con satisfacción por el público todos los domingos a las primeras horas de la mañana. Compartimos con él y nos contó chistes que tenía a flor de labios y al despedirnos nos aconsejó amarráramos a los muchachos que nos acompañaban a fin de no se nos extraviaran en el camino.

       En seguida comenzamos a visitar los lugares históricos y monumentos coloniales que mi esposa no conocía porque llegaba a El Tocuyo de paso.
El Convento de Los Ángeles, construido para sede de la Cofradía Religiosa de los Padres Franciscanos. Esta reliquia colonial ha servido, al pasar del tiempo, de asiento de diferentes instituciones: A inicios del siglo XIX se instaló allí el Colegio Nacional de El Tocuyo, luego sirvió de Cuartel Militar, posteriormente sede del Poder Civil; a partir de 1948 fue albergue del Colegio Federal, que luego sería llamado Liceo “Eduardo Blanco” y en la actualidad “Casa de la Cultura”, donde están instaladas varias instituciones culturales y artísticas que enaltecen la ciudad. Es un majestuoso edificio colonial que abarca media manzana y es la única reliquia cuatricentenaria que resistió la acometida impetuosa del terremoto, quedando intacta.
Fuimos a las Ruinas del Templo de Belén y mi esposa se impresionó por el estado de abandono en que se encontraba aquella reliquia colonial, siempre convertido en refugio de mendigos y dementes, abandonado a su suerte desde hace muchos años a pesar de haber sido declarado Monumento Nacional por Decreto del Gobierno Nacional.

      Al fin llegamos al Templo La Concepción, invalorable joya colonial de maravillosos altares labrados en madera dorada al fuego. En el centro del Altar Mayor reposa la imagen de la Sagrada Inmaculada Concepción, preciosa escultura tallada en España y donada por el Rey Felipe Segundo en la colonia a la ciudad de El Tocuyo en reconocimiento a su lealtad al reino.
Carolina llegó hasta el atrio del Templo porque sintió un vago temor de que las naves se les vinieran encima en un presentimiento de tragedia. De allí salió impresionada de ver aquella imponente construcción de calicanto y resolvimos salir presurosos a nuestra casa de El Calvario donde mi madre nos esperaba.

     Nos encaminamos a nuestra casa y por la calle comentamos las diversas impresiones recibidas en nuestro trayecto. Cuando pasamos por la casa de mi amigo Rubén Lozada recordé que tenía que terminar de pintarle un paisaje empezado, en el día anterior, en un separador del corredor de la casa. Me despedí de mi señora y le dije que yo llegaría más tarde a la casa porque necesitaba terminar mi compromiso. 
       Allí me encontré con mi fraternal amigo Federico Peraza; Rubén salía de viaje para Acarigua para llevar unos encargos de cajas de cocuy, producto del alambique “San Antonio” que administraba propiedad de su suegro Don Juan Isidro Mambel. Antes de abordar la camioneta nos regaló un litro del famoso producto para que nos divirtiéramos mientras yo terminaba mi obra. Le exigí que me acompañara y entablamos una cordial charla amenizada de anécdotas y chistes mientras se deslizaba el tiempo sin darnos cuenta.
Al cabo de algún tiempo Federico se despidió de mí porque tenía otros compromisos que cumplir, lamentando su ausencia ya que “todavía nos quedaba mucha conversación”, refiriéndose al litro que estaba casi entero.
      Como a la media hora de encontrarme solo sentí un leve estremecimiento de tierra seguido de un sordo ruido subterráneo que parecía falsear los cimientos de la casa.
Previniendo lo que seguidamente acontecería salté al patio descubierto para protegerme de una nueva sacudida, cuando en efecto un temblor más prolongado que el primero me obligó a separar las piernas para no perder el equilibrio.
     Fue cuando presencié impávido que en un acto de heroísmo increíble una mujer del servicio atravesó el corredor dando traspiés, penetró en un cuarto y sacó entre sus brazos una niña llorando que dormía en una cuna. Había salvado una vida inocente porque al poco rato se vinieron abajo las techumbres estrepitosamente.
Yo por temor a un nuevo sacudimiento esperé un poco y de repente en una audaz determinación de vida o muerte brinqué el portón pasando el zaguán, descorrí el cerrojo y salí corriendo como alma que lleva el diablo.
Encontré mucha gente despavorida en sentido contrario, a quienes no hacía caso por la urgencia de saber de los míos.
En mi barrio encontré a mi madre, mi esposa y mis hijos sanos y salvos, sentí una gran alegría. Al llegar me derribé al suelo acezando de cansancio y mi esposa me trajo un vaso de agua que casi no podía tragar.
Cuando me serené dirigí una mirada a la ciudad duramente golpeada por la naturaleza y me impresionó ver que de los escombros de sus ruinas se levantaba una enorme columna de polvo que parecía un gigante hongo de una explosión atómica.
Desde temprano los hombres y las mujeres no cesaban de contarse mutuamente el sitio y lo que estaban haciendo en el momento que se sintió el terremoto.
Cuando el manto del obscuro anochecer cubrió la ciudad observamos que el servicio del alumbrado público había sido interrumpido porque los cables de los postes se reventaron cuando éstos se vinieron abajo.
Una menuda lluvia empezó a caer del encapotado cielo recrudeciendo la situación de angustia de la ciudadanía.
Yo me vi obligado a sacar de mi casa en ruinas una mesa de comer, la cubrimos por los lados con frazadas y metimos a nuestros hijos que titiritaban de frío.
Cuando escampó un poco una multitud de vecinos sacó de una Capilla cercana una Imagen de Santa María de la Cabeza y salió en romería por las calles del barrio, la gente se reunía a su alrededor ofreciéndole promesas y prendiéndole velas para que se aplacara los temblores que se repetían a cada momento.
Mi esposa se acercó a la Virgen, se santiguó y de rodillas le suplicó que interviniera ante el Todopoderoso y con voz alta le decía:
- Virgen Santísima, no lo haga por nosotros que somos pecadoras, hágalo por esos niños que son inocentes.
Y ellos asustados debajo de la mesa repetían:
- Nosotros somos inocentes, nosotros somos inocentes.
Cuando la romería se alejó con su séquito de devotos se escuchaba a lo lejos el rumor de las interminables oraciones y el barrio quedó desamparado de la protección divina.
A medianoche se acercó a nuestro grupo familiar un amigo borracho tambaleándose con un litro de cocuy en la mano, brindando a diestra y siniestra, y diciendo que era un aliciente para reconfortar el espíritu.
Yo me tomé varios tragos y cuando el licor me estaba haciendo efecto me acosté en el suelo, húmedo todavía, y me puse a mirar el cielo estrellado y tratando disimular el nerviosismo me puse hablar tonterías propias de mi estado.
Queriendo echar un chiste dije:
- Hoy la luna parece un doblón de oro con que nos paga la naturaleza los sustos que hemos pasado.
Alguien consideró de mal gusto el desplante mío y me dijo:
- Amigo, hay que conformarse con los designios de la naturaleza.
Al poco rato me dormí profundamente y por la madrugada me despertaron sobresaltado los gritos histéricos de mujeres que pregonaban en voz alta los detalles de la tragedia.
Yo fui de los primeros en abordar un Jeep de unos amigos con el que recorrimos las pocas calles que se podían transitar, porque estaban obstaculizadas por los escombros de las ruinas.
Muchas bodegas volcaron sus estanterías y armaduras sobre las aceras, donde se veían dispersos sus artículos de la venta diaria y sus dueños estaban empezando a recoger los regueros.
Muchas casas desplomadas fueron abandonadas por sus ocupantes por temor a nuevos movimientos de tierra. Esta circunstancia dio oportunidad a los rapaces que andaban apropiándose de lo ajeno y el Gobierno se vio precisado a ordenar estricta vigilancia en los lugares fáciles de robar.
A los pocos días empezó la emigración de las personas, cuyas viviendas quedaron inhabitables, a los pueblos vecinos.
Las Autoridades Sanitarias ordenaron la instalación de Alcabalas Móviles con brigadas de enfermeras que se ocupaban de vacunar a cuanto salían de El Tocuyo a objeto de controlar la propagación de epidemias.
Interminables colas de camiones y automóviles cargados de familias, útiles caseros y hasta animales domésticos salían en dolientes caravanas hacia otros lugares.
A nuestra casa en ruinas acudieron el día siguiente familiares que nos ofrecieron ayuda y alojo en Barquisimeto mientras se normalizara la situación.
Aceptamos la generosa sugerencia y nos sometimos a nuestra condición de tránsfugas de nuestra querida ciudad.
Para nosotros era un sacrificio acostumbrarnos a vivir bajo techo ajeno y soportar con paciencia las travesuras de nuestros pequeños hijos.
Cuando salíamos por las calles en grupos éramos objeto de la curiosidad pública y escuchábamos que la gente decía con lástima:
- Esos deben ser damnificados del terremoto de El Tocuyo.
Pasado algún tiempo mi esposa se fue a su trabajo docente en el campo en el caserío La Mesa y yo decidí regresar al foco de los acontecimientos.

viernes, 26 de julio de 2019

Don Demetrio Saldivia (Sliba) Morr ; "El musiu Demetrio" inmigrante libanes de finales del siglo XIX a El Tocuyo




El típico Árabe vendiendo de casa en casa llamado "Cotero" comercializaba a crédito 



 Don Demetrio Saldivia (Saliba) Moor; uno  los primero inmigrante "TURKO" como era conocido a El Tocuyo 


  Don Demetrio Saldivia (Sliba Hewe Morr), el inmigrante libanés que dio origen a la familia Saldivia en El Tocuyo están todos emparentados entre sí, ya que son descendientes de un único inmigrante libanés. Ese hombre fue Don Demetrio  Saldivia, que era originario de la provincia de Monte Libano, precisamente de la ciudad de Btegrine. Él se dedicó al comercio, a la agrimensura y a cultivo y comercialización del Café, algunos de sus hijos trabajaron en esa línea, como comerciante y otros a el cultivo y comercialización del café, y entre sus nietos y bisnieto hay destacados profesionales, varios médicos, odontólogos y docentes, entre otros.

El joven Don Demetrio, Saldivia (Saliba).

     Demetrio fue el único hermano que emigro del libanos, de un matrimonio libanés nacidos en Btegrine Don Jorge Saliba y Susana More  de Saliba, y cuando era apenas un adolescente se vino a Venezuela, en 1890, en busca de mejores oportunidades. En esa época, el Líbano estaba bajo el protectorado del imperio turco otomano, por eso llegó con pasaporte turco. Al ingresar al país le cambiaron su apellido Saliba por Saldivia. Este cambio fue un hecho que sus descendientes descubrieron muchos años después, cuando un hombre vino a decirles que su abuelo había dejado una propiedad en su país natal.

   Rosa Chavez (Chaiban) había vivido en su misma ciudad de Btigrene libanés y se estableció e. Como muchos árabes, se dedicó al comercio. Estuvo en la provincia unos cinco años, tiempo que le resultó suficiente para querer y disfrutar la tranquilidad de este nuevo lugar, muy diferente a lo que vivían los libaneses en Medio Oriente.

Su matrimonio por acuerdo familiar con Doña Rosa Chaiban 

     Después de esos primeros años, El musiu Demetrio como era conocido de Beirut llego su prometida que por pacto de conveniencia familiar Doña Rosa Chaiban con quien se casó y apenas  tenia 14 años de edad . y allí el joven matrimonio tuvo a sus 11 hijos: Jorge, Zoila Rosa, Susana, Blanca , Olga Maria, Angel Rafael, Abraham, Giorgina, Antonio (Papindio) y Rafael.

De el pueblo Guarico a El Tocuyo

   Don Demetrio fue los primeros  inmigrante libanes y se acentaron primero en la region montañosa del municipio Moran El el Pueblo de Guarico dodne se dedicaron a la agricultura y al comercio a crédito como agentes viajero de la famosa e importante casa Comercial "Garcia hermano & Co" ivan de pueblo en pueblo llevando mercacion novedosa para la epoca la cual deja en crédito o cuotas ,por eso los llamaba "cotero" o a cambio de compra de cafe en grano, luego vieron ganancias  y prosperida y se traslada a la ciudad capital del -municipio El Tocuyo; llego a El Tocuyo junto Antonio Elias Saldivia su padrino y receptor comercial y paisano,se querian como hermanos y Baisano  y se instalaron es esta ciudad con sus tiendas ciudad Antonio Elias Saldivia con la famosa y reputada TIENDA "LA ESMERALDA" en la calle del Comercio Y Don Demetrio Saldivia LA TIENDA DE TELAS Y CONFECCIÓN DE TRAJES DEMETRIO SALDIVA & Co., , El Tocuyo la ciudad madre como se le conoce a esta localidad  vivieron varias familias libanesas también de apellido Saldivia (Y aun persiste el apellido de los escendiente de esto libaneses hoy dia) .

    De hecho, fue un grupo de estas personas el que creó el Club Ideal de El Tocuyo que luego se convertiría en el famoso CLUB CONCORDIA .fue fundado de la Asociación de comerciante de El Tocuyo, fue agriensor de los cuales se dedico también a la construcción de los canales de riegos de las hacienda de Caña de Azucar de la periferia de la ciudad (Buco Comunero-Buco Chelero -El Ingenio)..fue miembro de la junta promotora para fundar la escuela Federal Padre Perez Limardo y y luego fue firmante de la comisión para fundar el famoso colegio Federal El Tocuyo hoy liceo Eduardo Blanco .

Fue gran amigo y socio de el connotado comerciante Crispiniano Colmenares (el viejo) y siempre estubo ligado al comercio tenia de su propieda una TIENDA DE TELAS y venta de ALPARGATA QUE EL MISMO FABRICABA En el centro, los tres varones más grandes, Antonio y Jorge , siguieron la trayectoria de su padre, trabajaron en el comercio; fue también propietarios de varias hacienda de cafe ,de los cual ya mayor solo se quedo con las mas grandes y productivas en la población de Guarico en el estado Lara ,llama HACIENDA EL AMPARO Y HACIENDA LAS QUEBRADITAS, tierra de gran producción del rubro de cafe en grano fue gran exportado de cafe hacia europa a través de la empresa de exportación ubicada en el puerto de la ciudad de Puerto Cabello KOSTEL Y BLOMG

domingo, 21 de julio de 2019

Las Pretensiones de Felipe Von Hutten de despoblar a El Tocuyo y el fatídico encuentro con fundador Juan de Carvajal 1546

   .El conquistador  Felipe Von Hutten pretendio  despoblar a El Tocuyo 
Felipe Von Hutten

 Felipe de Utre o bien Felipe von Hutten y en alemán: Philipp von Hutten fue un explorador, descubridor y conquistador que participó con el rango de capitán entre 1535 y 1538 en una exploración a Tierra Firme, financiada por la familia Welser en busca de oro

A finales de 1540 fue nombrado por Carlos I de España como teniente general de la Provincia de Venezuela y al mismo tiempo como teniente de gobernador de Coro. Al regresar de una segunda expedición que dirigió entre 1541 y 1546, fue derrotado, capturado y decapitado por su enemigo Juan de Carvajal que ocupara en forma interina como gobernador

El banquero y acreedor alemán Von Hutten al ver que España pretendía ponderase del territorio que España había dado en garantía a los alemanes ; dicho banquero  quería despoblar El Tocuyo y llevarse otra vez la gente a Coro. Juan de  Carvajal se opuso a las intenciones de Von Hutten, y mientras ambos discutían, Bartolomé Welser VI "el Joven" —hijo de Bartolomé Welser V "el Viejo"— quien acompañaba a Von Hutten, le dio a Carvajal con el palo de la lanza y lo tiró en el barro.

Acto seguido, los soldados expedicionarios desarmaron a los de Carvajal y se fueron a Coro, llevándose armas y caballos de aquellos que estaban con Carvajal. Este convocó a los suyos y salen contra von Hutten. Al caer la tarde, los alcanzaron en el camino en lo que hoy se conoce como cacerio “Aleman” cerca de Quibor Vuelven a producirse los insultos y las amenazas. Carvajal ordenó a sus hombres que decapiten a Von Hutten, a Bartolomé Welser y tres españoles más del escuadrón de los alemanes. Luego, Carvajal regresó a El Tocuyo.
Luego a Carvajal es arrestado y ajusticiado en la horca de lo que fue  un chivo expiatorio del imperio para quedar bien con los Welse aleman segun es injustamente por que para españa a parti de ese hecho historico retomo definitivamente el nominio del territorio d Venezuela hasta 1810 que se declara la independencia 


lunes, 15 de julio de 2019

Wensa Pérez de Lucena y su famoso "BAR Siempre Igual" El Tocuyo

Doña Wuensa Perez de Lucena
    Wensa Pérez de Lucena, fue una dama muy conocida y respetada en la ciudad de EL Tocuyo, antes y después del terremoto de 1.950.

   Hija de Aniceto Pérez y de Eulalia Yépez, Esta numerosa familia estuvo conformada por 6 varones y 6 hembras, Valentín, Adolfo, Aníbal, Miguel Angel, Magdaleno y José María; Ana Rosa, Francisca, Wensa, Elena, Rosa Felicia y Anastasia Pérez Yépez. La mayoría de ellos relacionados con el tamunangue y fundadores del famoso conjunto de los Hermanos Pérez.
Morena como el chimo, pero de mucho valor y temple, que muchos afirmaban que “que una mujer con pelo en el pecho”.

     De su matrimonio con Rafaelito Lucena Torres, nacieron 6 hembras y 6 varones. Recordamos a Hortensia, Luisa Sofía, Lila, Wensa, Lucila y Ana María y de los varones recordamos a: Rafael, Euclides, Olindo, Solano, Pedro Pablo y Miguel José Lucena Pérez. Enviudó muy temprano y sola se encargó de levantar a esa numerosa familia.

Fundó una posada y venta de comidas y bebidas alcohólicas, como fuente de ingresos para el sustento de su familia.

   Heredó de su mamá los conocimientos y la habilidad para la cocina. Su sazón fue reconocida en todo el Estado Lara y en su negocio se reunían personalidades nacionales, regionales y locales.
Organizaba fiestas y “arrocitos” en su negocio y es probable que sus hijas hayan sido las primeras parejas de esos bailes. Se sentaba una silla a la entrada y les preguntaba a los visitantes, ¿tú vas a bailar? Si la respuesta era afirmativa, le decía, aquí no se baile en manga de camisa, ponte un paltó para que puedas bailar. Si los visitantes portaban armas, las tenían que dejar en su poder y recuperarlas al retirarse del lugar. Era tan fuerte su personalidad que los asistentes a sus fiestas respetaban estas normas y sus bailes se desarrollaban con toda normalidad.

   Utilizaba un gran bolso y algunos afirmaban que, en él, siempre cargaba una navaja “Pico e loro” y un revolver cañón largo, bien aceitadito.
   En la ciudad se residenció otra mujer de “pelo en el pecho”, Carmen Guevara, mecánica, corredora de carros de carrera y con un carácter muy fuerte. Después de una agria discusión por rivalidades comerciales con Doña Wensa, esta mujer afirmó, “en El Tocuyo, hay una mujer mas arrecha que yo”.
Vendía marrano frito en su negocio y después de una revisión del médico de la Sanidad, (Dr. Cárdenas) lo agarró por el pescuezo y lo tiró como a un saco de papas. Es muy probable que el mencionado marrano, haya sido desechado por tener “güevitos”.

     Su vieja casona soportó los rigores de los fuertes temblores del terremoto de 1.950, que destruyó muchas casas de la ciudad, pero la destrucción total vino después de ordenarse la reconstrucción de toda la ciudad. No permitió revólver en mano, que el maquinista tumbara su casa, esta luego fue reconstruida, con las indicaciones de un arquitecto amigo. En ella funcionó y funciona, el bar, restaurante “Siempre Igual” que fundó Doña Wensa Pérez. En el patio de la vieja y conservada casa colonial, está una centenaria nigua, que debe haber cobijado bajo su sombra a poetas, músicos, serenateros y a todos los bohemios de la ciudad. Allí se escuchó a la “Pequeña Mavare” interpretando el famoso vals, “Endrina”, a Don Trino Gómez y sus “Casitas de Latas”, interpretada por Raúl Orozco, “El Nacional”, a “Michú” López y su composición “Una Calle de la vieja Tocuyo”, a Hildebrando Rodríguez con sus valse “Romelia” y “Adiós”,a Pablo Canela con sus composiciones “Mi Tocuyo” y el “Gavilán Tocuyano”, a Jesús María Jiménez, Cruz Almao y el Dr. Morillo Diaz, con sus viejas canciones “Boconó” y “Ramoncito en Cimarrona”, a Alfredo Pérez,”el culito” y Pablo Rodríguez, “la ñema” con sus sabrosos golpes tocuyanos, al conjunto de los “Hermanos Pérez”, pagando promesas a San Antonio, allí también se escucharon las canciones de Pedro Hernández y Germán Coromoto Colmenares, pero sobre todo allí se bailó y se sigue bailando con la música de la “Sonora Matancera”, Celia Cruz, Daniel Santos, con la Billos y Los Melódicos.

    Este negocio se llamó “Siempre Igual” y por cosas del destino el mismo sigue igual, quizás manejado por otros personajes, Lucila, Wensa y Ana María y su esposo Carlos Escalona, hijas de Doña Wensa, que atienden al negocio como si fuera su madre. Ellas tratan de mantener las mismas costumbres de años anteriores. 
Doña Wensa, fue muy amiga del señor Frómeta de la Billos, de Manolo Monterrey y de Felipe Pirela, quien decía que ella era su mamá. Estos bailes se realizaban en el Club Concordia, que existió en esta ciudad y a los que ella era una invitada especial.
Al “Siempre Igual” iban desde el humilde hasta el más encopetado empresario. Los políticos y algunos presidentes del país fueron asiduos visitantes de este popular sitio, Luís Herrera, el Dr. Rafael Caldera y “Pepi” Montes de Oca, todos ellos probaron las sabrosas caraotas refritas, con cochino frito, que se servía en ese popular negocio. 

     Sus convicciones cristianas le dieron fuerza para soportar los rigores de la vida. La noche del terremoto llegaron a su negocio, Manuel Agüero y Ramón Sánchez, “la cuca”, “pelaones”, llorosos, asustados y lamentándose de lo ocurrido. Doña Wensa los recibió con estas salomónicas palabras, “todo lo que manda Dios está bien hecho”.

     Al conocer el fallecimiento de su hermano Aníbal, en las redes del amor en una casa de cita de la ciudad, con la tranquilidad que le caracterizaba afirmó: “Aníbal murió en la ley, pero a esa señora habrá que llamarla la silla eléctrica”.
    Wensa Pérez, nació en 1.898 y murió en 1.970. Su sepelio se realizó en medio de una sentida manifestación de duelo popular. La “Pequeña Mavare” dirigida por los hermanos Lucena, parientes de su esposo, acompañó a los restos mortales de doña Wensa con los bambucos, valses y pasodobles, interpretados por este maravilloso grupo. Esta música se dejó escuchar por las calles de la ciudad y al momento de depositar el cadáver a la tierra que la vio nacer.
Flora Ovalles, escritora caraqueña, radicada en Barquisimeto, comenta en sus escritos: “cuando un hombre llega al “Siempre Igual”, le preguntan, ¿qué desea?, el hombre responde una cerveza y una doña para bailar”.

     Actualmente las solteronas y divorciadas de la ciudad asisten con frecuencia a este negocio con la esperanza de echar un pie y suspiran profundo a la espera de un príncipe azul, que siempre tarda para llegar. Algunas de esas bellezas han sido coronadas reinas de las alegres fiestas del local.
Hoy en el “Siempre Igual” se comen las mismas caraotas con cochino, se escucha la misma música y por esta razón este negocio se mantiene, la misma tranquilidad de la vieja casa antañona, por estas razones, el negocio, está Siempre Igual.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

El Tocuyo en el lente de Elio Otaiza ...fotografo documentalista

  La fotografía larense tiene en Elio Atilano Otaiza Fuentes (Bejuma, estado Carabobo 1916-Caracas 1976), uno de los más importantes fotógrafos documentalistas y sociales del estado y de Venezuela. Su obra fotográfica la desarrolla entre 1936 y 1973. El periodo idílico de las interminables fiestas que deslumbraban a Barquisimeto, tiene en Elio Otaiza a su más preclaro documentador.

     Según me narró su hijo, el profesor Edgar Otaiza Vásquez, su familia se trasladó de Bejuma en la década de 1920 y aquí su padre realizó sus primeros estudios. Hijo de odontólogo, Elio Otaiza se hizo práctico dentista. Como plaza amorosa que Barquisimeto ha sido, en 1939 contrajo matrimonio con Ángela Vásquez y tuvieron seis hijos.



Antes del casorio, a la par de su desempeño como técnico dental en un dispensario cercano al Parque Ayacucho, se había hecho fotógrafo y tesorero de la Sociedad Divina Pastora.
En 1945 disponía de un foto estudio en su residencia ubicada en la calle 24 entre 20 y 21, el cual luego trasladó a la carrera 19 entre calles 30 y 31.
Elio Otaiza 
Fotógrafo Documentalista

Su dedicación lo llevó al desarrollo de una práctica y conocimiento del proceso fotográfico que depuró constantemente: existen copias de gelatina y bromuro de plata de su autoría, identificadas primeramente con su firma, luego con un sello, atribuido al consabido mediecito. Todos los originales permanecen impecables a pesar del tiempo, conservadas adecuadamente.

En 1949 trabaja como reportero gráfico en la corresponsalía de El Nacional junto a Arístides Bastidas y como tal realiza fotografías del terremoto que asoló a El Tocuyo en agosto de 1950. Junto a Francisco Villazán fueron los primeros en llegar a la ciudad devastada y juntos también, exhibirían con premura, poco más de una semana después, cien fotografías del suceso, exposición que tuvo lugar en los salones de la librería “Santos Luzardo” del poeta tocuyano Antonio Castellanos. Este evento fue reseñado en la edición del 12 de agosto del diario Última Hora.

En 1952, en ocasión de celebrarse el cuatricentenario de Barquisimeto, elaboró junto al maestro José Requena un gran mapa mural del estado Lara, expuesto en la feria de entonces, donde fotografía y pintura ilustraban regiones y lugares de la geografía larense.

Esta obra es de paradero desconocido, pero se encuentra documentada en la prensa local.
Ese año fue contratado por Taormina Guevara como fotógrafo de su naciente Academia de Arte y Ballet Infantil, ubicada frente al Parque Ayacucho, algunas de ellas coloreadas por el señor Arends, según dejan ver las originales que conservaba María Teresa Álvarez, madre de la bailarina, las cuales cedió en vida a la Fototeca de Barquisimeto.

La Academia siempre se preció de contar con fotógrafos “oficiales” o de planta, de la cual Otaiza sería el primero. Para el momento cambió la “i” latina de su apellido por una “y” que supongo artística: Otayza aparece rubricado al extremo izquierdo de la obra. Todas las fotografías realizadas por Otaiza del Ballet son extraordinarias.

En 1955, estuvo presente en el acto mediante el cual se creaba la Sociedad Amigos de Barquisimeto, registró el acontecimiento y realizó una impresión heroica que engalanó su sede.

Guillermo Morón recuerda el día que su madre rompió un prolongado luto y llamó a su amigo Otaiza, quien rememoraría el momento en un hermoso retrato familiar.

Sus fotografías sociales, englobando festejos de toda índole, el mundillo de los clubes sociales, la fotografía familiar, las bodas, los personajes de la farándula local y retratos, representan documentos invaluables para la historia regional. Quien quiera conocer cómo era Barquisimeto en la década de 1950, la puede conocer a través de la obra de Elio Otaiza.

Aparte de llevar una vida social cónsona con sus registros, fue rosacruz, masón, tesorero de la Sociedad Divina Pastora; miembro fundador del polígono de tiro y del Foto Cine Club Barquisimeto. Además de político. Recuerdo que caminando por los alrededores de mi casa materna, lo vi pasar, con dos parlantes sobre el techo de un escarabajo, convidando a votar por él y Cruzada Cívica Nacionalista, partido del pérezjimenismo.

En 1969 resultó electo diputado por el estado Lara al Congreso Nacional y formó parte de la Comisión de Asuntos Indígenas que presidía Germán Borregales. Esta comisión conformó un grupo expedicionario que recorrió el Amazonas. A su regreso a Caracas el “diputado-fotógrafo” como lo apodaban, presentó la exposición “Indígenas del Amazonas”, conformada por 127 originales, en blanco y negro, formato 50 x 60 centímetros, cuya inauguración tuvo lugar el miércoles 25 de junio de 1969, en el propio Congreso Nacional.
Una posterior muestra en 1972, le permitió exhibir una nueva selección de diversos lugares de la geografía nacional, compuesta por 76 originales en color que denominó “Elio Otaiza fotografías”. Esta sería una muestra excepcional puesto que indagaría con el color, ya que toda su obra fotográfica anterior había sido en blanco y negro.

Las fotografías presentadas para la venta fueron adquiridas en su totalidad por el propio presidente de la Comisión, Germán Borregales.

Disuelta Cruzada Cívica Nacionalista, se unió a las filas del MAN, pero problemas de salud lo llevaron a retirarse de la política y de la fotografía. Poco después, el 25 de diciembre de 1976 muere en Caracas.