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LIC. ANTONIO J. SALDIVIA LANDAETA



martes, 11 de noviembre de 2014

Juan Arcadio Rodríguez, un tocuyano que hizo del cine cultural una alternativa cinematográfica

Juan Arcadio Rodriguez ,tocuyano
Dedicado a mi amgo Arcadio..que fundamos el Cine club en el IUTIN

     El cine de arte y ensayo del país tuvo en Barquisimeto uno de sus más connotados pioneros: Juan Arcadio Rodríguez, un tocuyano que hizo del cine cultural una alternativa cinematográfica para los espectadores barquisimetanos de finales del siglo XX y un referente para los del siglo XXI.

     Rodríguez fundó en 1976 el Cine Club Charles Chaplin de Barquisimeto, uno de los espacios de exhibición cinematográfica de mayor tradición en cuanto al cine de arte y ensayo se refiere. Un cineclub con 38 años de existencia y con tradición de buen cine. 

     A propósito de los 117 años del Día Nacional del Cine, que se celebra este 28 de enero, la capital larense recuerda a uno de sus más importantes pioneros de la exhibición cinematográfica de arte y ensayo en Venezuela: Juan Arcadio Rodríguez (1934-1998).
Un difusor de la cinematografía nacional e internacional, que promovió un cine de calidad, por sus historias, por sus autores y por las técnicas cinematográficas, fuera de los parámetros de estandarización del cine comercial hollywoodense.


Los cineclubes en la ciudad

En la década de los años 70, a pesar de los cambios del siglo XX que comenzaron a producirse con la irrupción de los revolucionarios años 60, en Barquisimeto y otras regiones del país "la gente estaba un poco apática todavía no solamente frente al cine sino al movimiento del pensamiento universal y todos los cambios que llegaron al mundo a finales de los años 60”.
Esto lo afirmó Milagros Camejo, amiga de Juan Arcadio, en el documental Tres décadas, dos generaciones y una pasión por el cine (Barquisimeto, 2006) de Guillermo Chávez, que trata de la historia y el presente del Cine Club Charles Chaplin de Barquisimeto.
Explicó que entre finales de los años 60 y principios de los 70 comenzaron a aparecer los primeros cineclubes en Barquisimeto de la mano de un sacerdote de apellido Irausquín. "En estas proyecciones conocí a Juan Arcadio", rememoró Camejo.

Agregó que Rodríguez, un apasionado por el séptimo arte al igual que ella, siguió los pasos del sacerdote, una vez que este se fue de Barquisimeto. Indicó que con las iniciativas de Juan Arcadio, de empezar abrir cineclubes en la ciudad, esta plataforma de proyección de películas comenzó a tomar auge en la capital larense.

Dijo que esto se hizo "por la persistencia de Juan Arcadio, porque era un amante del cine y estaba consciente de que este arte era un importante vehículo cultural. Juan Arcadio y su equipo ayudaron a difundir películas inscritas en teorías cinematográficas novedosas y que mostraban una nueva visión del mundo".
Previo a la apertura del Cine Club Charles Chaplin en 1976 Juan Arcadio Rodríguez fundó el Cine Club Amábilis Cordero en 1975. Este cineclub se mantuvo abierto hasta 1990.

    Rodríguez también abrió el Cine Club Luis Buñuel del Museo de Barquisimeto, el del Colegio de Ingenieros, el del Cine Arte del Ateneo de Barquisimeto en la década de los 90 y el cineclub universitario Rodolfo Izaguirre de la Universidad  Centro-Occidental Lisandro Alvarado (Ucla).
Igualmente le dio apertura a diversas salas en ensayo cinematográfico y cineclubes en distintos  decanatos de esta universidad y del politécnico de Barquisimeto.

Libia Rodríguez, actual directora del Cine Club Aquiles Nazoa y quien trabajó con Juan Arcadio Rodríguez en la Ucla, indicó: “Tuve el placer, la satisfacción y el honor de trabajar con Juan Arcadio” en la Dirección de Cultura de la Ucla.
Dijo que “Juan Arcadio era un hombre muy planificado y organizado para mantener, en algún momento, hasta 13 cineclubes”.
Agregó que “con un solo equipo cumplíamos con todas las proyecciones. Parecíamos pulpos, pero cumplíamos. Comenzábamos las proyecciones en las tardes y terminábamos cerca de la medianoche”.

Una escuela del cine de arte y ensayo 

En cada de una de las salas abiertas por Juan Arcadio Rodríguez en Barquisimeto se proyectaron clásicos del cine venezolano y de la cinematografía mundial, películas de autores consagrados como Ingmar Bergman, Rainer Werner Fassbinder, Luis Buñuel, Alfred Hitchcock, Martin Scorsese, Stanley Kubrick, Akira Kurosawa, Quentin Tarantino y Orson Welles.

También se proyectaban ciclos de Woody Allen, Francis Ford Coppola, Oliver Stone, Robert Zemeckis, David Lynch, Francois Truffaut, Tim Burton, George Lucas, Peter Weir y Robert Altman, entre otros.
En estos cineclubes igualmente se difundieron los mejores autores y películas del cine venezolano. Desde Un célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa y Muchachas bañándose en la laguna de Maracaibo (ambas de 1897), hasta Jericó (1991) de Luis Alberto Lamata, una de las mejores películas contemporáneas venezolanas.

También La dama de las cayenas (1916) de Enrique Zimmermann, Los milagros de la Divina Pastora (1928) de Amábilis Cordero,  El demonio es un ángel y La balandra Isabel llegó esta tarde (1949) de Carlos Hugo Christensen.
Igualmente se vieron en estos cineclubes La escalinata (1950) de Cesar Enrique, Caín adolescente (1958) de Román Chalbaud, junto a toda su obra, así como Araya (1957) de Margot Benacerraf, todos clásicos del cine venezolano y latinoamericano.

Los cineclubes y salas de arte y ensayo cinematográfico fundados por Juan Arcadio Rodríguez y otros pioneros de la exhibición de cine alternativo a la industria cinematográfica de Hollywood, se convirtieron en toda una escuela de buen cine en Barquisimeto.

Asdrúbal Meléndez, reconocido actor del cine venezolano y amigo personal de Juan Arcadio Rodríguez, aseveró que “la labor de Juan, de crear cineclubes y proyectar las mejores películas del cine, fue realmente un trabajo extraordinario, cuando aún no teníamos los venezolanos una industria cinematográfica” como ahora.
Agregó que Rodríguez “era un hombre sencillo pero con una gran elevación espiritual, a veces me daba la sensación de que no tenía ese interlocutor, esa persona que mereciera oírlo. A veces sentía que Juan Arcadio estaba allí desperdiciándose, pero en realidad cumplía una labor noble” y altamente revolucionaria.


El cine como una religión

Juan Arcadio Rodríguez no solamente proyectó películas en los cineclubes y salas de arte y ensayo de Barquisimeto, también llevó el cine a las zonas urbanas y rurales más apartadas del estado Lara y de otras regiones del país.
Fundó el Circuito Alternativo de Difusión Cinematográfica del estado Lara en 1993 y fue presidente de la Federación Venezolana de Centros de Cultura Cinematográfica (Fevec) entre 1996-1998, entre otros cargos que ocupó en el ámbito de la organización gremial.
El cineclubista venezolano Douglas Jiménez señaló que las salas de exhibición fundadas por Juan Arcadio Rodríguez en Barquisimeto y en otras ciudades del país “nacieron en un ambiente nada fácil para los circuitos alternativos”.

De allí la necesidad de crear y activar gremialmente en la Fevec. Dijo que “para aquella época había dos problemas fundamentales: la Ley de Cine y la supervivencia de los circuitos cinematográficos alternativos. Comenzamos a compartir los problemas de los cineclubes”.
Agregó que “un nombre que siempre salía en los debates de Caracas y de otras ciudades del país  en el tema de la exhibición cinematográfica, era el de Juan Arcadio, toda una referencia en la exhibición alternativa de cine en Venezuela. Se planteaba la lucha que tenía Juan Arcadio por la supervivencia del Cine Club Charles Chaplin”.
Este es uno de los pocos cineclubes fundados por Juan Arcadio Rodríguez que, 16 años después de la partida física del  pionero, se mantiene como una de las principales referencias del cine de arte y ensayo en Barquisimeto, gracias a su hijo Juan Luis Rodríguez, que ha preservado este espacio para la exhibición cinematográfica en la ciudad.

Juan Arcadio Rodríguez, hombre con una gran cultura cinematográfica, decía con el escritor, poeta, ensayista y teórico del surrealismo André Bretón (1896-1966): Al cine hay que ir como se va a misa porque independientemente de lo que se proyecte, allí transcurre el único misterio absolutamente moderno.
En esta idea no solamente creía fielmente Juan Arcadio Rodríguez. También lo ejercía con pasión, dedicación, sacrificio y admiración por el cine.

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