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viernes, 4 de octubre de 2019

Ezequiel Gimenez “mano´quiel “el ultimo representante de la escuela pitorica iconográfica religiosa larense


 
Don Ezequiel Gimenez "Mano´quiel"
     Ezequiel Giménez y su obra pictórica constituye un punto de transición entre lo que había sido la iconografía religiosa inciada en la colonia siglo XVII y la escuela paisajista que se inició en los años veinte del siglo pasado, de la cual su propio hijo (Che María) sería uno de los máximos representantes.
    Ezequiel Giménez es sin duda uno de los exponentes más importante de la iconografía religiosa, que tuvo en el famoso “Pintor de El Tocuyo” (finales del siglo XVII y principio del XVIII) como principal antecesor. Ezequiel Giménez, desde la segunda década del siglo XX hasta llegado los años cuarenta, es el artista que más destaca, hasta que surgen los representantes de lo que hemos llamado la “generación del cuatricentenario” (1945): Armando Torrez Villegas,Octavio Alvarado, José María Giménez, Trino Orozco y Ángel Hurtado.
 A este Artista  le tocó desarrollar su actividad en un contexto en el que aún no se valoraba el arte pictórico. Ezequiel Giménez fue además de pintor, escultor, usó el yeso, la madera, el vidrio, mosaico, entre otros elementos. En donde, además, ofrecía los servicios como 266 decorador de interiores y fabricante de los primeros avisos luminosos, de lápidas mortuorias, así como uno de los iniciadores del grabado en vidrio.
    Compartió estas décadas iníciales del siglo XX con Octavio Alvarado, Jesús Maria Galeno y Pablo Vielma. Sobre estos dos últimos, a pesar de los esfuerzos realizados, es muy poco lo que hemos podido conseguir y que nos de pista sobre sus desempeños posteriores, sólo sabemos que eran ya pintores destacados en los años 20..

  “Mano´ quiel” Giménez, como popularmente se conoce en el medio artístico; nació en Quibor, posiblemente en 1889 (ya que en el acta de su defunción, en 1952, se afirma que tenía 63 años), sin embargo, su vida y su carrera artística la desarrolló entre El Tocuyo y Agua Clara – vía Sanare. En 1916, conoce a Rafael Monasterio, quien se encontraba en El Tocuyo llevado por el poeta Pío Tamayo, desde entonces comenzaría entre ambos pintores una profunda relación de amistad.

     En algunos periódicos locales de la época,  reseña que Ezequiel Giménez realizó trabajos de restauración en el interior de las iglesias, no solamente en El Tocuyo sino también en las poblaciones vecinas. Igualmente, su delicada y perfecta obra pictórica, de las cuales hoy muy pocas se conocen, quedaron esparcidas en diversos lugares, una de las más conocidas, “El Purgatorio”, elaborada en los años veinte, estuvo primero en la Iglesia de Humocaro Alto, según los testimonios orales, este cuadro estuvo luego en el Templo San Francisco de El Tocuyo, hasta el terremoto de 1950, hoy se encuentra nuevamente en la Iglesia de Humocaro Alto.
 “Mano´quiel”, era hijo de María de los Ángeles Giménez y tuvo entre sus hermanos al conocido músico Altidoro Giménez, quien, además, también incursionó en los trabajos de la escultura y la pintura y fue un renombrado comerciante de Quíbor y El Tocuyo. Don Ezequiel muere el 27 de mayo de 1952, dejando como viuda a Sofía de Giménez y como hijos a José María (Che María), Marcial y a Dilia.
Copilacion: Licdo Antonio J. Saldivia

sábado, 3 de noviembre de 2018

Juan Ceferino Castillo Un gran maestro ...que se sembró e El Tocuyo


Br. Juan Ceferino Castillo "El Bachiller Ceferino"

      Nació en Guama, estado Yaracuy el 26 de Agosto de 1912. Hijo único de Adelaida Castillo y Eusebio Silva. Estudió primaria en la Escuela Federal Graduada José Tomás González, entre los años 1926 a 1931 en  Guama Estado Yaracuy.
   A los 20 años de edad se desempeña por su propia iniciativa, como maestro rural en Chivacoa, Camunare, Sabana de Parra, Boca de Aroa y Guama, enseñando a leer y a escribir a los jóvenes campesinos de esas zonas rurales del Estado Yaracuy. En el año 1938 fue egresado del Primer Instituto de Mejoramiento organizado por la misión rural Nº 7 de Guama, Estado Yaracuy.

    Posteriormente asiste a cursos libres de perfeccionamiento de matemáticas, lenguaje, ciencias sociales y ciencias naturales. En 1943, en Guatire conoce a Encarnación Negrín y contrae matrimonio el 2 de enero de 1950 obteniendo allí el fruto de cuatro hijos tocuyanos: Hernán José, Rosario Adelaida, Gladis Coromoto y Jorge Luís.

     En 1949 comienza a trabajar como maestro en el Grupo Escolar República Dominicana y desde allí es conocido popularmente en nuestra tierra como el “Bachiller Ceferino”. Este insigne hombre fue un ejemplo para la comunidad y  la colectividad de la ciudad larense por su vocación y mística en el cumplimiento de sus obligaciones como maestro. Se destacó por el método de enseñanza de las matemáticas. Las clases eran  canciones que los alumnos se aprendían y repetían de memoria estando allí un fructífero aprendizaje. Sumamente estricto en la creación de hábitos de trabajo y de disciplina en sus estudiantes.

    En agosto de 1983, viaja a Inglaterra y recorre algunos países europeos  en compañía de su hijo mayor quien se desempeñaba como diplomático venezolano en Londres. El 12 de febrero de 1984, participa en un concierto sinfónico de la Coral de El Tocuyo, con motivo del IX aniversario de la Orquesta Juvenil de Venezuela “Juan José Landaeta” y el 12 de junio de 1987 `participa nuevamente con esta coral en un marco del Festival Vinicio Adames.

    En el año 1986, participa en el IV Festival Coral Larense en Barquisimeto. El 11 de noviembre de 1989, recibe el Estandarte de Honor con motivo del cuatrigésimo tercer aniversario del Grupo Escolar República Dominicana. Se destacó en organizaciones como el movimiento de cursillos de cristiano, la cruzada del Rosario en Familia, la Legión de María, Caritas Internacional, voluntarios de acción social en visitas a los enfermos, asistente permanente a las peregrinaciones da la Virgen de Coromoto en Guanare, integrante de la cofradía del Santísimo Sacramento y el corazón de Jesús, perteneció al Consejo Parroquial del Templo San Juan donde fue secretario, integrante del Comité de la celebración de la  Boda de Plata de Monseñor José Rafael Orozco del asilo de Ancianos, cronista del programa” La iglesia en marcha” por radio colonial de El Tocuyo.

   Autor de cánticos religiosos como: Bendito sea el Señor, Creo en el Señor, Demos gracias al señor y Cristo y Fundador del movimiento de Renovación Carismática en la Parroquia San Francisco de El Tocuyo. Fue catequista y estableció en su familia la tradición del almuerzo navideño para los ancianos más pobres de la parroquia los días 25 de diciembre de cada año.

    Escribió la música al Salmo Primero del Antiguo testamento de la Biblia. Fue jubilado por el Ministerio de Educación en 1974 y aún se recuerda con respeto por ser maestro de maestros, gestor de voluntades, quién impulsó el desarrollo del aprendizaje en numerosos niños de nuestra tierra Morandina. En 1979 comienza  a  padecer una larga y penosa enfermedad  y muere el 4 de abril de 1993.   
   
   En el año 2000, bajo el gobierno del Presidente Hugo Rafael Chávez Frías nuestra institución lleva el nombre del insigne maestro de maestro gestor de voluntades.
Actualmente 2007, continua el proceso de construcción para su culminación, en miras del nuevo paradigma de la educación bolivariana, visión que Juan Ceferino Castillo pudo proyectar con sus métodos de enseñanza. En sus viajes  visito  la línea amarilla  que identifica el Meridiano de Grenwich. Año 2007, es reconocido como Figura  Del Magisterio Larense.

lunes, 26 de marzo de 2018

El "Farolon" oficio de principio de siglo XX en El Tocuyo


El Ultimo Farolero en El Tocuyo fue el Sr. Luis Lozada



   Según escritos de del gran músico tocuyano e intelectual Don Hildebrando Rodriguez “… la fecha en que se instaló en ésta ciudad el alumbrado eléctrico, le diré que dicho encargo lo cumplí seguidamente después del recibo de su atenta carta, obteniendo la repuesta de que la luz eléctrica fue inaugurada el 5 de Julio de 1.925.
      También yo lo confirmo, pues yo estaba en la Planta, sirviendo como segundo maquinista, al lado del Sr. Luís Reina Nodal (El Cubano), quien era el primer maquinista. Además de este interesante dato, me tomo el permiso de enviarle otros, referentes a los sistemas de alumbrado que hubo en esta ciudad en épocas anteriores, hasta la fecha en que se instaló el alumbrado eléctrico.

     Estos datos los he tomado del archivo del Concejo Municipal y deseo le sean útiles. Son carteles de licitación, proposiciones de contrato, aceptación de éstos, condiciones y cantidad de faroles para alumbrar, a más de algunas cosas que puede ser que no le interesen, pero me atrevo a contárselas por lo casi humorístico de ellas. La persona que contrataba el alumbrado tenía dos empleados que los distinguían con el nombre de faroleros.

      El trabajo que desempeñaban era el siguiente: en las horas de la mañana se ocupaban en llenar de combustible los depósitos de las lámparas y arreglar las mechas; trabajo éste que duraba hasta las 11 o las doce del día. Por la tarde, a las 6 Pm se ocupaban en encender, portando cada farolero una escalera de las llamadas de tijera. Este sistema de alumbrado creo se acostumbraba desde años muy anteriores; pues cuando yo tenía ocho años, en 1.900;

Foroleros tocuyanos

 Recuerdo que ya existía este sistema y recuerdo hasta los nombres de los faroleros: Andrés Puerta, Laureano Soto, otros que hacían suplencias cuando fallaba alguno y Félix Yépez. Este último gozaba de una regular posición económica; era dueño de una casa bautizada con el nombre de “La Copa de Oro”, sita en el cruce de las calles “Libertad” y “Limardo”, cerca del río por el “paso” de “La Coqueta”; le gustaban mucho las fiestas y poseía un caballo alazán muy brioso. Dicho señor, cuando tenía una fiesta, (que casi siempre era en sábado o en domingo) se envitolaba bien con un flux de casimir y se colocaba una enorme corbata colorada; ensillaba el alazán y montaba en él, “chaciando” el animal en cada esquina donde había un farol, lo encendía desde la bestia, haciendo ésta las veces de la escalera. Causaba risa cuando el pasitrotar del caballo hacía que el viento le tirara la corbata por sobre uno de los hombros. El último farolero de ésta ciudad fue Luis Lozada, a quien apodaban “Farolón” y estuvo desempeñando el puesto, hasta que se estableció definitivamente el alumbrado eléctrico, pasando a desempeñar el cargo de Celador de la Plaza “Bolívar”.

Copilado Licdo Antonio Jose Saldivia
telefono 0416 250 60 55

lunes, 29 de enero de 2018

100 años de la pandemia de GRIPE ESPAÑOLA en El Tocuyo



     La gripe española fue una pandemia mundial que entró a Venezuela en 1918, causando la muerte de miles de venezolanos, entre quienes se encontraban uno de los hijos del para entonces presidente, Juan Vicente Gómez.

     Históricamente, la pandemia de la gripe españolade 1918 fue causada por un virus de la influenza aviaria AH1N1 que logró mutar efectivamente para el contagio entre humanos, en una época donde la ciencia médica estaba limitada para atacar tanto infecciones virales (como la gripe) como a infecciones bacterianas (como la neumonía). Esta pandemia se dispersó por todo el mundo como consecuencia de la movilización global de soldados con motivo de la primera guerra mundial que se desarrollo entre 1914 y 1918. Entre el 5% y el 20% de la población mundial fue afectada, causando entre 50 y 100 millones de fallecimientos.

    Venezuela no fue ajena a esta Pandemia. El primer registro de la gripe española en Venezuela se presentó el 16 de octubre en el puerto de La Guaira, cuando se contabilizaron más de 40 soldados venezolanos infectados con este virus. Al día siguiente, el Gobierno Nacional había totalizado más de 500 casos tan sólo en el estado Vargas. La gripe rápidamente llegó a Caracas, tal vez viajando por el ferrocarril Caracas-La Guaira. Los primeros casos se manifestaron en la parroquia La Candelaria y luego se extendieron a lo largo de la ciudad. Los síntomas eran tos, fiebre y mucha dificultad respiratoria, la cual terminaba en neumonía necrotizante y (en muchos casos) la muerte.

     El 21 de octubre de 1918, los presidentes de los estados Carabobo, Falcón, Cojedes y Bolívar, informaron de nuevos casos de la gripe en cada una de sus jurisdicciones. Finalmente, la epidemia de gripe llegó a los estados Lara, Zulia, Táchira, Mérida y Trujillo. En la ciudad de Caracas, la cifra de muertos y de contagiados por la gripe incrementaba a la par de su expansión en el territorio nacional, tan solo ese año fueron trasladados 1665 cuerpos al Cementerio General del Sur. Este escenario se repetía en la mayoría de los estados.

POR LA GUAIRA LLEGÓ LA PESTE
Como todos sabemos, España tiene fuertes vínculos comerciales y sociales con Suramérica, y especialmente con el Caribe, donde estaba sus colonia predilectas, Cuba y Puerto Rico que recién muy pocos años antes habían conseguido su independencia tras la guerra hispano-norteamericana. Pues bien, en alguno de los tantos vapores mercantes que circulaban entre España y las antillas venía la peste, que eventualmente llegó al puerto de La Guaira a principios de Octubre de 1.918. El atraso de la Venezuela de esos tiempos era total, prácticamente todavía vivíamos en el siglo XIX. Eran pocas o ninguna las medidas de prevención sanitaria que existían en nuestros puertos, ya que lo único que le interesaba al gobierno era impedir la llegada de sus enemigos políticos. No se previó la cuarentena de buques con enfermos ni ninguna otra medida preventiva. Así se conocen los primeros casos en La Guaira el 10 de octubre; si consideramos que el virus lleva unos pocos día para su incubación, debió iniciarse en la primera semana de ese mes.

Se constituyó una Junta de Socorro compuesta por el arzobispo Mons. Felipe Rincón González , Vicente Lecuna, Santiago Vegas, Dr. Luis Razetti, Dr. Francisco. Antonio Risquez, Dr. Rafael Requena, entre otros, encargada de coordinar toda la lucha contra la epidemia. Treinta mil enfermos había en ese momento en Caracas. Los doctores José Gregorio Hernández y Luis Razetti declaran públicamente que lo que está matando a tanta gente no es la gripe propiamente dicha sino el estado de absoluta pobreza y miseria en que viven la mayoría de los venezolanos, mal alimentados y con escasa o ninguna condiciones de higiene, muchos con padecimientos crónicos de paludismo y tuberculosis.

_CONTINUARA_


domingo, 11 de junio de 2017

Historia de la llegada de la imprenta a El Tocuyo y de los primeros periodicos de El Tocuyo

      
   
Modelo referencial de la primera imprenta 
     El Tocuyo tuvo una importancia sin precedente en la región por sus publicaciones periódicas. Siempre se pensó que el primer periódico tocuyano fue el “Aura Juvenil”, en 1878, con la llegada de la primera imprenta a la ciudad, sin embargo, a pesar de tenerse poco conocimiento, si era dudoso suponer que habiendo aparecido el primer periódico larense (El Barquisimetano) en , y siendo El Tocuyo la segunda ciudad en importancia del estado Lara no hubiese surgido ningún órgano periodístico en dicho período, por ello Carlos Felice Cardot y Silva Uzcátegui señalan que en Valencia, en el año 1839, se edita el primer periódico tocuyano titulado Boletín de El Tocuyo, redactado por Andrés Oropeza.

     También se conoce que en 1877, se publicó en Barquisimeto otro periódico tocuyano llamado “La Concordia”, redactado por José Jiménez y Lisandro Alvarado, en honor al Colegio del maestro Egidio Montesinos. Pero mucho más importante ha sido la revelación del cronista barquisimetano Ramón Querales (El Impulso. 10/04/1990), quien ha señalado que no hay nada que demuestre la existencia de “El Barquisimetano” (1833), y que esto es mito más de las crónicas, por lo que el primer periódico larense sería el “Boletín del Tocuyo”. Según Querales, es en 1840, cuando aparece el primer periódico barquisimetano, “Boletín Provisional de Barquisimeto”. Además añade que en ese mismo año circuló “Eco Popular”, posiblemente también de origen tocuyano. También es importante señalar que el primer centro cultural de la ciudad fue el Club de Amigos (1878), creado por Manuel Rodríguez López y entre cuyos 251 miembros destacaron el general José Espiritusantos Gil (Pelón Gil; padre de Gil Fortoul) y el intelectual Carlos Liscano.

      Este club trae la primera imprenta a El Tocuyo, y publica el periódico “El Aura Juvenil”, redactado por los aun estudiantes del Colegio La Concordia: José Gil Fortoul y Lisandro Alvarado, dedicado a la literatura pero también a los problemas sociales y políticos. En esta misma imprenta, se publicó “El Progreso”, dirigido por el Pelón Gil, cuyo fin era atacar a sus enemigos políticos. Debido a que las publicaciones molestaron a los jefes políticos de la época, la imprenta fue robada y lanzada a una quebrada, de donde fue rescatada por los hermanos Colmenares. Luego vendría “El Ciudadano”, redactado por José Gil Fortoul, “El Tocuyano” (1882) de José Benito Hurtado, quien era un profundo conocedor de los asuntos jurídicos. La presentación de este periódico se hizo con la siguiente nota editorial.

      Publicaremos en nuestro periódico todo escrito que trate de interés general. (…) Las ciencias, las industrias y las artes ocuparán nuestra atención, insertando con preferencia lo que con ella se relacione. (...) La literatura, que es uno de los principales elementos de la vida social, debe fomentarse; por lo cual colocaremos en nuestras columnas las producciones de los literatos que se dignen. (…) No pensamos, como otros, que debe excluirse de la política nuestro periódico, por el contrario, creemos que es un deber de todo periodista tomar fuente activa y entrevista en todo lo que se relaciones con los intereses de la patria. Nosotros no queremos incurrir en el indiferentísmo, ese cáncer que causa la muerte de las libertades públicas. 

Por tal motivo, trataremos la política con la mayor moderación e imparcialidad. (El Tocuyano. Octubre 7 de 1882 No.1. Mes 1.) 

En 1881, el sacerdote José M Pérez Limardo publica ”El Año Nuevo“; luego vendrían “El Antruejo”, “El Caracol”, “La Idea” (1883), éste último fue el primer diario publicado en el estado Lara, redactado por el poeta tocuyano Hilario Luna y Luna (hijo de ex esclavos, fue abogado, político y poeta) y Leandro Colmenarez; ”El Eco”(1885) de Rafael Chirinos. En 1889, J.A. Pérez Limardo dirige “El Rayo Azul”; “El Tiempo” (1891) de Carlos Cardot; ”La Cartera”, (1893), publicada por José Ángel y Rafael Rodríguez López, J. A. Pérez Limardo y Antonio Crespo 252 Gutiérrez; Gelacio Rivero, emulando lo que fue el periódico de Antonio Leocadio Guzmán, edita “El Venezolano” (1891). 

Luego vendría “El Escenógrafo”, publicado por Virgilio Arráez en 1894; “El Ideal” de la Sociedad de Amigos, fundada en 1892. Muchos de estos periódicos tenían un claro sentido político, entre los liberales y los conservadores, como se evidencia en la “Divisa Liberal“, de J. Pérez Veracoechea, a fínales del siglo XIX. Otros de la misma época y de carácter humanístico fueron: “El Grillo”, “El Murciélago”, “El Pigmeo”, “La Pulga”. En 1895, Eutropio Vidal publica “El Andino”, un año después Manuel Pérez Aranguibel publica “Travesuras”. En 1894, se creó la Sociedad Recreativa y Progresista que contaría con el “Propulsor”, el periódico de mayor duración en la historia periodista de El Tocuyo (20 años). 

En 1911, se crea el Club Ideal, que sería luego unificado con la Sociedad Recreativa y Progresista, constituyendo lo que sería, desde 1919, el Club Concordia. Estos periódicos eran diversos, algunos exclusivamente literarios, en otros se trataba los problemas políticos y sociales, el acontecer nacional e internacional, unos de aparición quincenal o mensual y otros poco semanal o diarios. Así tenemos “El Radical”, de Rafael Perdomo Rodríguez. “El Ideal”, perteneciente al club con el mismo nombre, “El Concordia” (1904),” El Sansón” de Lisandro Felice, “La Torcaz”, primer periódico de carácter comercial (1906), órgano de la empresa comercial con el mismo nombre y dirigido por los escritores Miguel José y Arturo Tamayo, quienes compraron la imprenta de los hermanos Colmenares. Mui señor nuestro i amigo: Tenemos el placer de participar a usted que hemos comprado el negocio que con el nombre de “Imprenta Colmenares” estuvo establecido por muchos años en esta plaza i que nos proponemos ensanchar de acuerdo con las exigencias de un moderno taller tipográfico. 

La prensa está reputada como una de las mejores del Estado i cuenta con un buen surtido de tipos que pone a la empresa en capacidad de atender a cualquier trabajo por largo i laborioso que sea. Sin embargo: siendo nuestro objeto levantar este nuevo negocio que emprendemos, a la altura de los más modernos del  país, hemos pedido ya al exterior todo cuanto es necesario para lograr nuestro objeto. Mientras tanto, trabajamos con los elementos de que actualmente disponemos, garantizando, eso sí, la nitidez i perfección en los encargos que se confían a nuestra dirección. 

El nombre del establecimiento es: TIPOGRAFÍA DE LA TORCAZ i está al servicio del público desde esta fecha. Más adelante agrega: Nuestra empresa cuenta además, con todo lo necesario en el ramo, como papeles finos para cartas, sobres de todos tamaños, tarjetas surtidas, cromos para bautizo, materiales para talonarios, etc, Tan pronto como recibamos los efectos encargados al exterior, publicaremos un catálogo que haremos circular profusamente entre nuestros relacionados a quienes mui particularmente ofrecemos nuestro taller tipográfico contándolos de antemano, entre los favorecedores de la nueva empresa. Con nuestros votos por su prosperidad nos es grato suscribirnos. Sus atentos servidores i amigos, Miguel Tamayo é hijos. (La Torcaz. Julio 1° de 1915. No. 219) 

Otros órganos comerciales fueron “La Primavera”, de Rodríguez y Agüero, redactado por Bartolomé Losada; “Liver Pool” de García Hermanos,” La Tentación” de Simón Saldivia, redactado por R. Losada Cadenas. Otros de carácter literario fueron: “Cosmopolita” (1907-1917) primero de Lisandro Felice y luego de Gabriel Anzola y después de Rafael Rodríguez, Revista ”Renacimiento” (1917) dirigida por Pío Tamayo acompañándolo en la redacción Roberto Montesinos y Alcides Losada, “El Arpa” de José Remigio Cubas y Ricarte Olavarrieta, “El Precursor” de la sociedad San Juan Bautista, “La Hormiguita”, y El “Árbol” de carácter humorístico. En 1913, aparece la Gaceta Municipal, órgano de la cámara municipal cuyo presidente y secretario eran Bartolomé Losada y Pedro Montesinos (hijo de Egidio Montesinos), respectivamente. Todos estos son algunos de los periódicos que hacían vida durante las dos primeras décadas del siglo XX tocuyano, luego en los años veinte aparecerían otros órganos divulgativos como “Juventud”, dirigido por el poeta Rafael Guédez, dedicado a la actividad literaria; luego vendrían “El 254 Luchador”, posteriormente aparecería ”El Tocuyo” de los hermanos Losada (1921- 1929), que fue uno de los mejores periódicos que ha tenido la ciudad, publicado en la tipografía “El Comercio”, contando con una moderna máquina, cuyos propietarios fueron los propios Losada, Napoleón Reinoso, Agustín Gil, Carlos Sequera Cardot y Antonio Tovar Pérez. “Eco Juvenil”, periódico literario dominical, publicado también en la tipografía “El Comercio”. La Sociedad Patriótica General Trinidad Morán creó un órgano llamado “Ayacucho”, cuyo objetivo fundamentalmente fue defender la figura del héroe. Así mismo, el centro de estudiantes del Colegio Federal creó, en 1929, la revista “Luz”, para divulgar la cultura tocuyana. Según Francisco Suárez (1945), al referirse al periodismo de las dos primeras décadas del siglo XX, señala que: “Las mismas mejoras introducidas en los planes educativos sirven así mismo para fijar una más amplia orientación no solo a las técnicas políticas sino a encausar, frente a las nuevas escuelas literarias el estilo y buen gusto de los escritores nuevos.” 
(p.216). “Fue así como en un período de poco mas de catorce años, no obstante las alternativas de conatos y develaciones de revueltas, el periodismo local gozó de la suficiente libertad para poder editar en las prensas de la ciudad mas de cuarenta periódicos, casi la mayoría de carácter literario y de intereses generales”. (Idem. P.217). En la década de los treinta del siglo XX, producto de la depresión económica y de la represión política, se nota un decaimiento en la cultura tocuyana, pero no por ello dejaron de aparecer importantes órganos como “El Arado” de Agustín Gil, dedicado fundamentalmente a la divulgación de los asuntos económicos de la región, otros periódicos de la época fueron: “El Atlante”(1931), dirigido por Ramón Orellana; Morisquetas de Robiro Asuaje; “ “Semana” de Lino Zárate;” El Relator “ de Viloria Yépez; “El Nuevo Tiempo” de Florencio Suárez. En las décadas de los cuarenta y los cincuenta aparecen otros periódicos como “El Cardón” de Pablo Rivero Rojas y José Asuaje;”Idea”, redactado por Marco 255 Tulio Bruni Celli; “El Tamunangue” de Federico Peraza Yépez y Beltrán Bravo. Anteriormente, en 1926, aparece la revista Quincena Literaria de gran renombre a nivel nacional pero que tuvo varias etapas, en una primera dirigida por Alcides Losada y Roberto Montesinos y luego, una segunda, encabezada por Virgilio Crespo González y Antonio Crespo Meléndez, en los años cuarenta la dirige Roberto Montesinos y Federico Peraza Yépez. Pocos años después la edita el poeta Montesinos y Hernán Garmendia y en la década de los setenta es relanzada por Rafael Montes de Oca Martínez. En los años sesenta, reaparece el periódico “El Tocuyo”, utilizando la misma imprenta dejada por los hermanos Losada, pero dirigida ahora por José González, quien no solamente rescató este órgano sino el periodismo en general en El Tocuyo, que había caído lastimosamente en la década de los cincunta. “El Tocuyo” se mantuvo casi sin interrupciones hasta principios de los años ochenta dirigido por Raúl Colmenares, cuando la crisis económica lo conduce a su cierre, quedando así la ciudad sin órganos divulgativos periódicas.

    Al menos cuatro imprentas existentes en El Tocuyo hicieron posible la aparición de mas de cien periódicos y revistas, de los cuales aquí hemos mencionado solamente algunos, como simple referencia, para destacar la importancia de la labor periodística en la ciudad de El Tocuyo, cuya trascendencia fue mucho más allá de la propia ciudad, además muchos fueron los tocuyanos que escribieron o llegaron a ocupar cargos directivos de importantes órganos divulgativos a nivel nacional. EL TOCUYO en todas partes. Cada vez estamos más satisfechos de haber fundado este periódico, porque vemos frecuentemente correspondidos nuestros esfuerzos con la buena aceptación del público de esta y otras ciudades de la República. Desde el presente mes empezará a servir una agencia de EL TOCUYO en Caracas nuestro inteligente amigo y paisano el joven Julio Alvarado S., también en Siquisiqui acabamos de establecer otra agencia a cargo del señor Miguel Pacheco; desde Carora, nuestra Agente, la gentil señorita Esperanza Rodríguez nos pide aumento de suscripciones, y aquí, han engrosado las filas de nuestros lectores para este mes los señores Cnel. Pedro Gutiérrez P., Luís González O., Antonio Colmenares, Rafael Lucena, Agapito Pérez Cordero, Ventura Aguilar, Jorge Linares, Gregorio González, Antonio Yépes Cantillo, Pedro Márquez y Fortunato Yépes Yépes. (El Tocuyo 2 de abril de 1922. nº. 49. año: i) “El Tocuyo”, se convirtió en una referencia obligatoria en el mundo de las letras, impulsada por una élite social, y se dedicó amplios espacios a la defensa de la actividad periodística en el ámbito nacional. Se celebraba o se repudiaba con fuerza la apertura o el cierre de cualquier empresa de esta índole, pues el periodismo era considerado como el “orientador en las actividades mundiales” símbolo del progreso y las letras, manifestación de “civilización”.

     Desde esta localidad se defendía la actividad periodística, no solo como profesión –tal como lo hemos visto anteriormente- sino como ejercicio en las otras regiones, tal como ocurrió en el contexto del cierre del Diario de Carora. Hasta mi ha llegado la mala nueva anunciadora de la próxima suspensión de El Diario de Carora. De la certidumbre del aviso no estoy seguro pero dado de que así sea, de todo corazón deploro la noticia que nada tendría de extraña dados los precarios modos de subsistencia con que cuenta el periodismo en nuestros medios. Carora, (como El Tocuyo, como Barquisimeto, como Quíbor) necesitan periódicos que circulen todos los días del año para que así, de ese modo, tenga derecho a las consideraciones de ciudad, culta, letrada, progresiva. Al suspender sus labores El Diario, Carora queda virtualmente aislada del mundo, porque ha anulado su principal vehículo de comunicación con las demás sociedades nacionales y extranjeras, habrá roto el nexo de unificación intelectual y social que semanalmente nos informaba de los ajetreos que vivifican la cuna perínclita de Jacinto Lara y Riera Aguinalgalde. Muchos instantes de pesimista meditación ofrece el fenómeno intelectual de la anulación de una empresa periodística como la que nos ocupa: en primer término hay que pensar en los días optimistas en que fue fundada, luego en las vicisitudes que hubo de vencer y en su auge y decadencia. De seguro que los empresarios de El Diario consideraron, para su fundación, factores que empezaron respondiendo a las aspiraciones de aquellos: suscripciones, colaboradores intelectuales e industriales; etc., etc. Se contaba con los lectores en primer lugar –hablo 257 de los lectores que pagan la suscripción – después con los avisos y reclamos del comercio y de la industria. Por varios años, mejor, varios lustros, la empresa de El Diario – a cuyo frente se ha encontrado valientemente el señor José Herrera- parecían vivir vida segura. Todos creíamos en la minoría analfabeta del distrito Torres y en su prosperidad industrial. Pensábamos: desde luego que El Diario se sostiene y pelecha es porque en Carora hay un núcleo numeroso que lee y lo paga y un comercio que avisa porque hace buenos negocios, en fin, en Carora, hay vida espiritual y material. Esas, claro está, son las consideraciones que hacemos de la localidad donde se edita un diario, una revista, un libro. Más adelante agrega: Yo sé lo que cuesta sostener un diario en nuestros medios sociales. Nuestros comerciantes, nuestros industriales, no avisan. Gran número de suscriptores lo son nominalmente. Si se avisa, se regatea el precio del aviso. Gran cantidad de ejemplares se va gratis, para que circule el periódico y ser leales con la propaganda industrial o comercial que se nos confía. Y el problema permanece irresuelto mientras lo haya la venta al pregón. Las suscripciones son el cáncer de los diarios. Tiene mil complicaciones con la vanidad y los demás intereses de los favorecedores sin contar con otras que son, mil veces, peores. Así, me doy a pensar en las razones que asistirá al Director de El Diario cuando, según se nos ha dicho, tiene el proyecto de acabar con él. De todo corazón lo siento, porque dicho periódico es de los que honran el diarismo nacional y dan realce a la colectividad donde se edita. Roberto Montesinos. (El Tocuyo. 1-02- DE 1929.Año: VIII- Mes V- Número 1887). 

       Lamentablemente, poco meses después el que cerraría seria “El Tocuyo”. La prensa escrita va a promocionar y proyectar un nuevo tipo de consumo, de los productos que ya no solo llegaban a Caracas desde el exterior por diversas vías, sino que gracias a los novedosos medios de comunicación y transporte se expanden por el resto del país, cambiando los modos de vida, sobre todo el de las elites –por su mayor capacidad de consumo- que hasta ese momento eran poco diferenciados al consumo del resto de la mayoría de la población. 258 Estos productos (modas, alimentos, vestidos, cine, entre otros), que se promocionaban en la prensa, y los traídos por los viajeros o los inmigrantes europeos y luego norteamericanos, transformarían parte de la cultura agraria, vinculada directamente a la producción de la tierra, en una cultura urbana cosmopolita, de un significativo consumo mercantil, que pretende modelar e imitar las culturas, modos de vida y el pensamiento de las grandes urbes mundiales. Lo expresado en la prensa refleja el nuevo tipo de alimentos, vestidos, productos cosméticos, diversiones, que contribuyen a establecer una diferencia con el tiempo histórico anterior, dado que se crean nuevas necesidades que a su vez generarían la demanda de un tipo de comercio y actividades económicas no tradicionales, estas se ven forzadas a dar paso a unas nuevas características de la oferta y la demanda.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Historia del colegio Federal de El Tocuyo (1924 - 1946) y su transición a liceo

Primera Casona Colonial donde funciono El Colegio Federal de El Tocuyo 1924
    El Colegio Federal se crea, gracias al pedimento que hace un sector de la sociedad de la localidad tocuyana (sector eclesiástico, representantes de la municipalidad y padres de familia) quienes en 1922 formaron la Junta Pro Colegio y se dirigieron al Presidente de la República Juan Vicente Gómez demandando la creación del mismo.

    De esta junta formaron parte los señores Arturo Tamayo, como presidente, Dr. Carlos A, Pérez, vicepresidente; Pacífico Sequera, tesorero; Alcides Losada, secretario, y Ricardo Quiroga subsecretario, con el objeto de recaudar los fondos necesarios para la dotación. La gestión de este sector de la sociedad tocuyana finalmente logró sus objetivos, porque el 21 de mayo de 1924 recibieron de parte del Gobierno Nacional una respuesta satisfactoria a las peticiones realizadas.

    El Colegio Federal cuando se inició estuvo regentado por el Dr. Eladio del Castillo, el cual le dio un gran impulso, llegando a impartir por primera vez en dicha institución materias como Geología, Mineralogía y otras en el campo de las ciencias naturales.

   Respecto a la fecha de elevación del Colegio Federal a la categoría de Liceo, habiendo quienes sostienen que esto sucedió en 1946, lo cual pudiera estarse relacionando al momento en que se traslada dicho colegio a la antigua sede del convento Ntra. Sra. de Loa Angeles (Hoy casa de la Cultura). No obstante, la elevación del Colegio Federal a categoría de Liceo ocurrió en septiembre del año 1948, y permaneció en dicha sede del antiguo Convento  hasta 1967,  cuando se terminó de construir la edificación donde opera actualmente.

 El Colegio Federal  es la institución educativa con mayor permanencia en el tiempo en la localidad tocuyana, si consideramos sus antecedentes desde  (1924), hasta la actualidad, que a partir de 1948 se convierte en Liceo Eduardo Blanco, representando una trayectoria ininterrumpida de 90 años.
Misiva enviada a el ministerio de Instrucción Publica y al General Juan Vicente Gomez