Mostrando entradas con la etiqueta historia antropologia en el tocuyo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historia antropologia en el tocuyo. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de octubre de 2016

La Plaza Mayor o plaza de Armas de El Tocuyo

   
Foto tomada en el año 1930 se precia la plaza mayor y al fondo edificio de
dos planta sede de la cárcel y comando policial 

    La plaza mayor es la plaza principal de algunas localidades en el urbanismo castellano e hispanoamericano. En muchos casos, particularmente en América, reciben el nombre de plaza de armas. Las plazas de armas se encuentran dentro de los castillos o fuertes de los nobles que poseían un escudo nobiliario, que eran sus armas.

    El término "plaza mayor" se prevé explícitamente en una Ordenanza de los Reyes Católicos de 1480 como el que debe llevar el lugar de una población con suficiente espacio abierto para celebrar el mercado y en el que debe instalarse la casa consistorial del ayuntamiento.

  Aplicado el urbanismo castellano durante la conquista de América para la fundación de ciudades de nueva planta, se utilizó, además del de "plaza mayor" el de "plaza de armas", debido a la prevención de utilizarlas como principal punto de reunión en caso de un ataque, por lo que, además de los principales edificios públicos (casa consistorial e iglesia mayor) alojaban arsenales o guarniciones de armas.


   Como concepto urbanístico, de espacio abierto que permite el contacto y la comunicación entre los ciudadanos y una gran cantidad de funciones urbanas, nace de las plazas de arrabal o plazas de mercado a las puertas de las murallas, pero fuera del recinto amurallado (medina en el urbanismo árabe), mientras que otras plazas propias del espacio mediterráneo con las que comparte la benignidad del clima, como el foro romano o el ágora griega, estaban en el mismo centro urbano.



En América, las Plazas mayores son planificadas desde el trazado de las ciudades,


  Más tarde surgieron distintas vertientes que difirieron en cuanto al origen de la Plaza Mayor en España y en América plasmándose un modelo clásico de la ciudad colonial hispanoamericana que Jorge Enrique Hardoy resume como:
  • Traza en forma de damero, repitiendo elementos, cuadrados o rectangulares.
  • La plaza era un elemento más.
  • Alrededor de ella eran construidos la Gobernación, el Ayuntamiento y la Iglesia.
  • Los lados de la plaza poseían arcadas.
  • Frente a las demás iglesias se dejaba una plazoleta.
La Plaza Mayor americana ocupaba entonces el lugar más importante y no hubo ciudad que no la tuviera. Hasta los pueblos creados por los jesuitas con la ayuda de la mano de obra de los pueblos originarios se organizaron alrededor de una plaza central.
A partir de la experiencia española y americana, el 13 de julio de 1573 Felipe II promulgó las Ordenanzas de Descubrimiento y Población, tratando de homogeneizar la planificación y dejando en claro en ellas el carácter nuclear dado a la Plaza Mayor

Plaza Mayor o de Arma de El Tocuyo

     ANTIGUA PLAZA MAYOR O DE ARMAS  de la ciudad de El Tocuyo donde fue ahorcado el celebre gobernador de la provincia de Venezuela y fundador de la ciudad ,,,y amante de la primera cortesana de américa Catalina de miranda .

    También en este espacio o plaza de armas fue colocado en la picota la cabeza de -López de Aguirre El tirano Aguirre en una jaula " y fue de donde partieron la expediciones a fundar y conquistar otra ciudades de la provincia de Venezuela

En dicha plaza tambien se dio el primer grito de libertad en contra de la dominacion de españa denominado "EL TUMULTO DE LA PLEBE "

lunes, 30 de mayo de 2016

Encontrado Barco de Vapor en el rio Tocuyo

  La aparición del barco hizo constatar que el río era navegable en toda su extensión, desde la desembocadura en el mar Caribe hasta la zona de El Tocuyo, en el estado Lara

 
Apariencia posible de el Vapor encontrado

     El hecho que voy a narrar constata que el río Tocuyo era navegable. A finales de marzo del año 2001 una sorpresiva noticia corrió como pólvora en la región serrana de Viloria, municipio Unión del estado Falcón, limítrofe con el municipio Urdaneta del estado Lara, ¡acababa de ser divisado un barco de vapor en el seno del río Tocuyo!
      Jamás el caudal del río había descendido tanto. Por este motivo es que quedaron a la vista los restos de un barco cuyo naufragio debe haber ocurrido en el año 1850, aproximadamente.
       El casco corroído de la nave tiene unos treinta metros de eslora. Se trata de un auténtico barco fluvial, aunque no se ha determinado si trabajaba en base de propulsión de propela o de ruedas con paletas. Los trabajos de excavación han podido dejar al descubierto piezas del casco y del mecanismo interno, entre ellas una caldera, un gran eje provisto de una rueda y un cardán provisto de una serie de engranajes, un grupo de pernos torneados y grandes piezas de madera que presumiblemente conformaban la cabina y los camarotes. En el lecho del río fue encontrada un ancla.
     Para la fecha en que fueron descubiertos los restos del vapor no se pudo determinar el origen de éste, aunque se cree que su fabricación haya sido inglesa y no norteamericana. Es de suponer que cuando la nave se varó o naufragó, fue más fácil para la tripulación abandonarla que tratar de ponerla a flote.
Las labores de excavación estuvieron a cargo del arquitecto Julio Andrade, habiéndose recibido colaboración de varios productores agrícolas de la zona larense, tales como los señores Luis Perdomo, Víctor Tovar y Alfonso Andrade.
     El primero en comunicar públicamente la noticia del hallazgo del barco fue Oscar Castro Leal, periodista del diario El Impulso de la ciudad de Barquisimeto. También fueron publicadas fotografías que pertenecen a Julio Andrade y Elías Rodríguez.
      Realmente, antes de ser encontrado el barco, muchos años atrás se conocía la versión del naufragio, puesto que el caso se había convertido en leyenda debido a las narraciones orales transmitidas de generación en generación por los habitantes de Moroturo (estado Lara) y Santa Cruz de Bucaral (estado Falcón); incluso, el lugar donde se creía que estaba hundido el barco había sido bautizado con el nombre de El Vapor.
     Tres expediciones se habían realizado para dar con el paradero del vapor encallado en el río, pero fueron infructuosas; inclusive, la que hizo una comisión de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda, de la ciudad de Coro en 1978, tampoco tuvo éxito.
     La aparición del barco hizo constatar que el río era navegable en toda su extensión, desde la desembocadura en el mar Caribe hasta la zona de El Tocuyo, en el estado Lara. Es posible que el servicio a que se dedicaba haya sido el traslado y comercialización de renglones tales como leña y carbón.

sábado, 30 de abril de 2016

El algodón y el Lienzo Tocuyo

     
Telar antiguo que estaba en el museo Colonial ahora Museo Lisandro alvarado y que lamentablemete desaparecio
     

📌   Desde los primeros cronistas, que en el proceso de colonización llegaron a El Tocuyo, se hace mención a la producción silvestre del algodón, lo cual era procesado en forma rudimentaria por nuestros aborígenes para la realización de sus trajes y ornamentos. Luego, ya instaurada la colonia, la producción de este rubro y su procesamiento tecnificado se convertiría en una de las principales actividades económicas de la región.

  📌 Desde Juan Pérez de Tolosa, quien instala los primeros telares, pasando por las ordenanzas del gobernador Francisco de la Hoz Berríos, en 1621, se establecía la obligación de las indias de hilar cinco libras de algodón al año para sus encomenderos y cinco más para su propio uso. Tal como lo manifiesta Bujanda Yépez (1969)
 “Es digno de mención, igualmente, que por la ruta de El Tocuyo-Tunja los tocuyanos exportaban el renombrado “lienzo tocuyo” a Nueva Granada, Ecuador y Perú...” (p.47) 
     Igualmente en documento fechado en 1579, dirigido por el cabildo de El Tocuyo al rey de España, se hace mención, entre otro temas, a las hamacas de cordeles que tenían los aborígenes de la comarca, a las mantas pintadas utilizadas por las mujeres y con los cuales por el poco y costoso comercio de esta región con España, los españoles se vestían utilizando esta tela y así mismo ante la carencia de oro se utilizaba el lienzo como valor de cambio. Silva (1941) cita un documento publicado por la Real Sociedad de Geografía de Madrid (1766) respecto al lienzo, el cual señala: 
 
 “Produce el dicho Chabasquén y un citio que llaman Jacambú, en donde labran los indios de Sanare y otros parajes de esta Jurisdicción, algodón con que se fabrica lienzo, uno ordinario y otro mas delgado con que se visten los pobres especialmente los Indios y en servicios comunes de las casas.”. (p.188). (Ortografía de la época).

     En este caso, es importante recordar que estas jurisdicciones formaban parte de El Tocuyo. Es tanta la importancia que se le da a esta región por el cultivo de algodón que Juan de Arona llegó a señalar que el nombre de El Tocuyo se forma de cuyu, verbo quichua que quiere decir “torcer el hilo con las manos”. Humboldt, en su visita en 1799, hace referencia a las mantas de El Tocuyo. Así mismo, el historiador Antonio Álamo (1970) señaló que los españoles utilizaban “caperuzas” de tela gruesa que servían de coraza contra las flechas de los indígenas, también agrega que “El tocuyano tejedor dejó de hacerlo y se consagró a la labor mas adecuada a su medio físico y a su capacidad de trabajo, dejando el ingenio y la perseverancia de aquella industria al quiboreño, a quien la sequía del territorio le impide ser agricultor intensivo.” (Monografía de El Tocuyo, p.316).

     Los telares no solo utilizaban el algodón, sino también la lana de las ovejas, que desde la colonia es ganado abundante en la región. En 1835, en la herencia de Juan Luís Gómez de Lucena, aparecen 88 ovejas, que valían alrededor de un peso cada una. (RPT. Tercer trimestre. Folio 12). Según Agustín Gil (1970), se llegaron a fabricar tres clases de telas: lienzo común o “liencillo”, otro denominado “tarlatán” y el de mayor calidad “grano de oro”. 

📎 Según el maestro Francisco Suárez (1970), hasta finales del siglo XIX, se producían telas en El Tocuyo, concretamente en el conocido barrio Los Hornos, como fueron los de “El Cercado” de la familia Fernández y cuya muestra –según él- podía verse en la Galería Ilustrada de Arte Colonial.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Adrián Lucena Goyo, padre de la antropologia y estudios de los aborigenes de El Tocuyo



Lucena goyo en su juventud
    El profesor Adrián Lucena Goyo, nació en el pueblo de Sanare, Municipio  Andres Eloy Blanco del estado Lara. Estudió en la Escuela Miguel Antonio Carreño, en la Escuela  Federal Graduada y culminó su primaria en  el Colegio Mariano Martí en Barquisimeto. 

    Su bachillerato lo cursó en el Liceo Lisandro Alvarado en Barquisimeto, donde estudió  Artes Plásticas y Artes Aplicadas. Fue miembro  del grupo de cine Alfa Films, del teatro, del orfeón y del Centro Excursionista del liceo, éste último, dirigido por los profesores Francisco Reyes García y Napoleón Arráiz,  quienes lo indujeron a las actividades  arqueológicas, realizando sus primeros trabajos de campo en diferentes lugares, entre  ellos, las ruinas de Buria en el estado Yaracuy, Tierra de los Indios en Quibor y la  Fumarola en Sanare. También fue miembro de la Escuela de Danza y Ballet Taormina Guevara, ya para la época de Marcos Pérez Jiménez. 

    Al graduarse de bachiller, comienza a trabajar en el Museo de Ciencias Naturales de  Caracas, dirigido por José Ma ría Cruxent, con quien realizó diversas expediciones,  como las del estado Falcón y Yaracuy, lo que evidencia, que en la formación  arqueológica del profesor Lucen a, tuvo mucha influencia la  seriedad de la Escuela de  Cruxent, hombre de gran personalidad académica y de una condición humana especial.

    Sus méritos, lo llevaron a seguir con el tabajo en el Museo de manera irrestricta,  organizando todas las muestras que J. M.  Cruxent, había encontrado en sus trabajos arqueológicos.

Prof Adrian Lucena
     Posteriormente, se graduó de antropólogo en la Escuela de Antropología y Sociología  de la Facultad de Ciencias Económicas  y Sociales de la Universidad Central de Venezuela. Siendo estudiante, fue preparador  en el área de Antropología, la cual dictaba  el Doctor Miguel Acosta Saignes en la Escuela de Historia de la Facultad de  Humanidades y Educación de la UCV.  
   El profesor Lucena dio muestra de un proceso arqueológico muy serio, excavando en lo que actualmente es el Boulevard de Quibor , para extraer una muestra de 600 esqueletos  en un sólo cementerio aparte de una cadena
de cementerios de más de 300 sitios. Pocos arqueólogos en el mundo han dado una muestra tan grande. Labor que fue apoyada por Miguel Acosta Saignes, J. M. Cruxent y el gobernador del estado Lara, para entonces, Miguel Romero Antoní, con el fin de que Lucena fundara un instituto de investigaciones en Quibor con el nombrede Centro Científico Antropológico y Paleontológico del estado Lara, único en elpaís en aquel momento. Las muestras  presentadas por Lucena, actualmente  reposan en un museo de Quibor.
    En 1967, llega a Mérida como profesor de  la Escuela de Historia, para enseñar  Antropología en la Facultad de Humanidades  y Educación de la Universidad de Los  Andes. Es jefe del Departamento de Antropología y Sociología de la misma Facultad.  
Está trabajando en la fundación de un instit uto de investigaciones sobre la humanidad,  para estudiar la trascendencia del hombre hacia la búsqueda de una humanidad sana.  Instituto, que sería muy significativo frente  a la realidad actual, para la formación  integral de nuestros niños y jóvenes, en pro de un mejor futuro. Las ideas de Lucena,  llevan realmente a la reflexión, ojala fueran tomadas en cuenta por los docentes, los  padres y todo aquel ser humano que vi va la grandiosa  labor de educar.