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lunes, 30 de mayo de 2016

Encontrado Barco de Vapor en el rio Tocuyo

  La aparición del barco hizo constatar que el río era navegable en toda su extensión, desde la desembocadura en el mar Caribe hasta la zona de El Tocuyo, en el estado Lara

 
Apariencia posible de el Vapor encontrado

     El hecho que voy a narrar constata que el río Tocuyo era navegable. A finales de marzo del año 2001 una sorpresiva noticia corrió como pólvora en la región serrana de Viloria, municipio Unión del estado Falcón, limítrofe con el municipio Urdaneta del estado Lara, ¡acababa de ser divisado un barco de vapor en el seno del río Tocuyo!
      Jamás el caudal del río había descendido tanto. Por este motivo es que quedaron a la vista los restos de un barco cuyo naufragio debe haber ocurrido en el año 1850, aproximadamente.
       El casco corroído de la nave tiene unos treinta metros de eslora. Se trata de un auténtico barco fluvial, aunque no se ha determinado si trabajaba en base de propulsión de propela o de ruedas con paletas. Los trabajos de excavación han podido dejar al descubierto piezas del casco y del mecanismo interno, entre ellas una caldera, un gran eje provisto de una rueda y un cardán provisto de una serie de engranajes, un grupo de pernos torneados y grandes piezas de madera que presumiblemente conformaban la cabina y los camarotes. En el lecho del río fue encontrada un ancla.
     Para la fecha en que fueron descubiertos los restos del vapor no se pudo determinar el origen de éste, aunque se cree que su fabricación haya sido inglesa y no norteamericana. Es de suponer que cuando la nave se varó o naufragó, fue más fácil para la tripulación abandonarla que tratar de ponerla a flote.
Las labores de excavación estuvieron a cargo del arquitecto Julio Andrade, habiéndose recibido colaboración de varios productores agrícolas de la zona larense, tales como los señores Luis Perdomo, Víctor Tovar y Alfonso Andrade.
     El primero en comunicar públicamente la noticia del hallazgo del barco fue Oscar Castro Leal, periodista del diario El Impulso de la ciudad de Barquisimeto. También fueron publicadas fotografías que pertenecen a Julio Andrade y Elías Rodríguez.
      Realmente, antes de ser encontrado el barco, muchos años atrás se conocía la versión del naufragio, puesto que el caso se había convertido en leyenda debido a las narraciones orales transmitidas de generación en generación por los habitantes de Moroturo (estado Lara) y Santa Cruz de Bucaral (estado Falcón); incluso, el lugar donde se creía que estaba hundido el barco había sido bautizado con el nombre de El Vapor.
     Tres expediciones se habían realizado para dar con el paradero del vapor encallado en el río, pero fueron infructuosas; inclusive, la que hizo una comisión de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda, de la ciudad de Coro en 1978, tampoco tuvo éxito.
     La aparición del barco hizo constatar que el río era navegable en toda su extensión, desde la desembocadura en el mar Caribe hasta la zona de El Tocuyo, en el estado Lara. Es posible que el servicio a que se dedicaba haya sido el traslado y comercialización de renglones tales como leña y carbón.

sábado, 30 de abril de 2016

El algodón y el Lienzo Tocuyo

     
Telar antiguo que estaba en el museo Colonial ahora Museo Lisandro alvarado y que lamentablemete desaparecio
     

📌   Desde los primeros cronistas, que en el proceso de colonización llegaron a El Tocuyo, se hace mención a la producción silvestre del algodón, lo cual era procesado en forma rudimentaria por nuestros aborígenes para la realización de sus trajes y ornamentos. Luego, ya instaurada la colonia, la producción de este rubro y su procesamiento tecnificado se convertiría en una de las principales actividades económicas de la región.

  📌 Desde Juan Pérez de Tolosa, quien instala los primeros telares, pasando por las ordenanzas del gobernador Francisco de la Hoz Berríos, en 1621, se establecía la obligación de las indias de hilar cinco libras de algodón al año para sus encomenderos y cinco más para su propio uso. Tal como lo manifiesta Bujanda Yépez (1969)
 “Es digno de mención, igualmente, que por la ruta de El Tocuyo-Tunja los tocuyanos exportaban el renombrado “lienzo tocuyo” a Nueva Granada, Ecuador y Perú...” (p.47) 
     Igualmente en documento fechado en 1579, dirigido por el cabildo de El Tocuyo al rey de España, se hace mención, entre otro temas, a las hamacas de cordeles que tenían los aborígenes de la comarca, a las mantas pintadas utilizadas por las mujeres y con los cuales por el poco y costoso comercio de esta región con España, los españoles se vestían utilizando esta tela y así mismo ante la carencia de oro se utilizaba el lienzo como valor de cambio. Silva (1941) cita un documento publicado por la Real Sociedad de Geografía de Madrid (1766) respecto al lienzo, el cual señala: 
 
 “Produce el dicho Chabasquén y un citio que llaman Jacambú, en donde labran los indios de Sanare y otros parajes de esta Jurisdicción, algodón con que se fabrica lienzo, uno ordinario y otro mas delgado con que se visten los pobres especialmente los Indios y en servicios comunes de las casas.”. (p.188). (Ortografía de la época).

     En este caso, es importante recordar que estas jurisdicciones formaban parte de El Tocuyo. Es tanta la importancia que se le da a esta región por el cultivo de algodón que Juan de Arona llegó a señalar que el nombre de El Tocuyo se forma de cuyu, verbo quichua que quiere decir “torcer el hilo con las manos”. Humboldt, en su visita en 1799, hace referencia a las mantas de El Tocuyo. Así mismo, el historiador Antonio Álamo (1970) señaló que los españoles utilizaban “caperuzas” de tela gruesa que servían de coraza contra las flechas de los indígenas, también agrega que “El tocuyano tejedor dejó de hacerlo y se consagró a la labor mas adecuada a su medio físico y a su capacidad de trabajo, dejando el ingenio y la perseverancia de aquella industria al quiboreño, a quien la sequía del territorio le impide ser agricultor intensivo.” (Monografía de El Tocuyo, p.316).

     Los telares no solo utilizaban el algodón, sino también la lana de las ovejas, que desde la colonia es ganado abundante en la región. En 1835, en la herencia de Juan Luís Gómez de Lucena, aparecen 88 ovejas, que valían alrededor de un peso cada una. (RPT. Tercer trimestre. Folio 12). Según Agustín Gil (1970), se llegaron a fabricar tres clases de telas: lienzo común o “liencillo”, otro denominado “tarlatán” y el de mayor calidad “grano de oro”. 

📎 Según el maestro Francisco Suárez (1970), hasta finales del siglo XIX, se producían telas en El Tocuyo, concretamente en el conocido barrio Los Hornos, como fueron los de “El Cercado” de la familia Fernández y cuya muestra –según él- podía verse en la Galería Ilustrada de Arte Colonial.