lunes, 11 de agosto de 2014

Sociedad Hijas de Maria en El Tocuyo - Historia y Pasion -

Monja salesiana interpretando cánticos litúrgicos junto a las niñas de la sociedad "Hijas de Maria"
 
   📌 La comunidad de las Hijas de María Inmaculada debe su origen a la aparición de la Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa, ratificada por la Iglesia, que instituyó su fiesta el día 27 de noviembre. La Hermana Catalina Labouré, novicia en la casa madre de las Hijas de la Caridad en París, recibió la aparición en 1830.

  ✅Las asociaciones se formaron, a modo de prueba, en varias casas, y por un decreto del 20 de junio de 1847, al reverendísimo John Baptist Etienne, Superior general de la Misión, lo autorizó a establecer en todas las casas de las Hijas de la Caridad una confraternidad piadosa, dedicada a María Inmaculada, formada por chicas jóvenes que asistían a sus escuelas o talleres.

     Este mismo decreto también le confería a esta asociación, (no por afiliación sino directamente), las mismas indulgencias otorgadas a la Prima Primaria de la Sociedad de Jesús. Tres años después el soberano pontífice concedió similar favor a las jóvenes educadas por los sacerdotes Lazaristas, y a los niños a cargo de las Hermanas de la Caridad.
  
  El decreto de Pío IX, del 19 de Setiembre de 1876, permitió la admisión en esta asociación de jóvenes no pertenecientes a los colegios o talleres de las Hermanas de la Caridad. León XIII confirmó estos privilegios por los decretos del 21 de mayo y del 2 de agosto de 1897 y del 29 de abril de 1903. La insignia adoptada por las Hijas de María Inmaculada es la medalla milagrosa, suspendida en una cinta azul. Las estadísticas de 1897 indicaban cien mil asociadas vivas en todo el mundo, y cuatrocientas mil inscriptas desde la fecha de su institución canónica, en París, el 19 de julio de 1847. Desde la misma fecha hasta 1908, solamente en los Estados Unidos se inscribieron cuarenta mil jóvenes.

En El Tocuyo se estableció esta asociación Hijas de Maria el 15 de Agosto de 1916, a cargo de una institución educativas que funciono en la ciudad de El Tocuyo , denominada Colegio Saleciano que tubo su sede en una casona colonial en la antigua y desaparecida calle de Las ciencias (hoy calle Lara ) que conducía hacia el vetusto Monumento a EL CALVARIO,

Historia de los resguardos de Guarico


mapa de satélite de zona Guarico
El Otorgamiento de los resguardos de Guarico,segun :  el libro de Juicio de 1885 el “Dr. Manuel Civeira apoderado de algunos indígenas dice que sus defendidos tienen posesión en el Cauro desde el 6 de Septiembre de 1679, en el denominado valle de San Juan Bautista de Guarico, y que el titulo de fundación doctrinaria data desde el 9 de julio de 1716 y denominada esta parroquia de Santa Cruz de Guarico y que fue aprobada el 7 de Julio de 1730.(folio 1).

Los lotes de terrenos repartidos en Guarico fueron los siguientes:

  • Hatillo
  • El Avispero
  • El tigre
  •  El Cauro
  •  Los Higos
  •  Laguneta
  •  Las Cruces
  •  Bauges.


En el folio 14 protocolo 2 de 1885 Nº 22 un grupo de 80 indígenas de resguardo el Cauro y de Guarico dan poder al General José Vicencio Pérez, Eduardo Soto, Dr. Manuel Cilveria, para solicitar particiones, 200 personas piden el resguardo del Cauro.

Otros indígena como Aquilino Colmenares, Gregorio Alvarado, Isidro Gil y José Encarnación Colmenares, dan poder a Miguel Anzóla para que los represente contra Manuel Cilveira.

   El Otorgamiento  definitivo de estos resguardos  se realizó en 1895. En el folio 52 de ese año aparece la repartición del Avispero, que la hizo Rafael González. El Avispero era conocido como el Potrero de Martín González y fue repartido entre 140 familias entre los que podemos mencionar a José Asunción Gil que le correspondió 9 y ¼ de derecho, a Leónidas Aguaje 22, a Juan Bautista González 10, a Cirilo Torrealba 13, Jacinto Pérez 10, Domingo Mambell 10, Juan Bautista Pérez 10, Jacinto Pérez 10, Juan Pablo Reinoso 15, José Reinoso 10 y Marcelino Linares 10.

A Igual que en anteriores casos, algunos indígenas protestaron señalando que El Avispero debía pertenecer a los indígenas que los habían comprado tal como lo demuestran las escrituras 1716, 1846 y 1875. Este terreno tenía como limite por el sur la loma de La Laguna Redonda y estaba a 3.000 varas castellanas de la plaza de Guarico., Ricardo Lucena fue curador especial y Vicencio Pérez, Rubén Alvarado, Miguel Anzóla y Nieves Peraza fueron representantes legales.

   En 1894 se realiza la repartición del lote de Santo Domingo en el sector Avispero que tiene como límite por el norte la Filas de Mucaral y la posesión Río Bravo, por el sur Fila del Cascarón y fundo Agua Amarilla, por el este Cerro Azul y por el oeste Río Bravo y Río Morador. En total se repartieron 611 hectáreas entre 98 y ½ derechos a 6 hectáreas y 24 áreas cada una. El sector el Potrerito cuyo límite por el oriente y el norte es la cuchilla del cerro, por el poniente el río y por el sur la quebrada de los Escalonas, es reclamado como propiedad del médico Carlos Alberto Pérez.

Esta repartición la realizó el Ing. Jacinto Pérez García. Entre lo más importante beneficiarios de la repartición estuvo el médico Carlos Alberto Pérez, quien años antes había comprado varias posesiones. Sobre la repartición del Avispero se produjo una protesta de José Vicencio Pérez por considerar que no estaban claros unos linderos y estaban perjudicados sus intereses. Este general que ocupo varios puestos importantes en la vida política de la región, aparece varias veces tanto como representante legal como propietario en distintos resguardos, lo cual era tajantemente prohibido por la ley.

En 1881 se hizo la repartición en el sector Río Bravo, llamada la Portuguesa en Guarico, ubicado por el norte con la Fila de la Danta y el Cerro del Yomar por el sur con el Río Bravo y la Fila del Bucaral y linderos del fundo Santo Domingo y por el Este con la fila del Cerro azul. En total se repartieron 750 hectáreas entre 118 derechos a 6 hectáreas y 27 áreas cada una. En esta repartición también protesto José Vicencio Pérez por que no estaban claros los limites entre los terrenos y colindaban con los suyos. En definitiva Guarico fue repartido en los lotes Río Bravo, Agua Amarilla, Yabito, Cauro, La Puerta, Cuchillas y Cruces, Guayabito y Maguaza.

El resguardo indígena avispero en Guarico fue adjudicado por Pedro Antonio Gil en 1888, también se dividieron El Tigre, Agua Blanca, Santo Domingo, Agua Amarilla, Tamboral, Avispero. El Tigre se dividió en 128 derechos en 1341 Hectáreas. Los linderos por el norte son buco de la punta hasta el río y Fila del Tigre (Documento en mal estado no se puede leer).

El Tamboral Guarico tenía como limite quebrada El Viejo y Rió Morador, tiene 346 hectáreas y 43 áreas, 15 condueños a los que corresponde 61,80 derechos de indígenas, es decir 5,61 hectáreas por condueños:

1.- Sucesores de Gil Escorche.

2.- Sucesores de María del Pilar Soto

3.- Sucesores de Ramona Alvarado

4.- Juana de Jesús Andrade

5.- Nieves Peraza

6.- Santana Pérez

7.- Federico González

8.- Sucesión de Elena de Jesús Yánez

9.- Benjamín Camacho

10- Rafael Duque

11.- Sabas Peraza

12.- Vicencio Pérez

13.- Pedro Antonio Piña

14.- Víctor Piña

15.- José Antonio Alvarado

Como se viene diciendo en los nombres de los propietarios de la repartición de estos resguardos la mayoría son personalidades conocidas de la vida económica y política de El Tocuyo. Es decir que ya antes de la adjudicación de los derechos habían comprado a los descendientes indígenas

Otro repartimiento es en el sitio de Maguaza ubicación entre la quebrada del humo y quebrada Marilionza y entre el río Morador y Tamboral, este resguardo lo comprendía 599 hectáreas con 99 tareas que se dividieron en 23 partes, pertenecientes a 103,5 derechos de resguardos, es decir 5,56 hectáreas por derecho, distribuidas de la forma siguiente:

1. Sabas Peraza le corresponde 115 hectáreas con 83 tareas

2. Ezequiel Araujo 72 hectáreas y 12 tareas

3. Vicente Carreño 21 hectáreas 48 tareas

4. Sucesión de Elena de Yánez

5. Pió Canelón 16 hectáreas con 95 tareas

6. Domingo Ramón Pineda

7. Esteban Pérez

8. Reinaldo Guedez

9. Fernando Pérez

10. Hilario Luque

11. Vicencio Pérez

12. Andrés Cortés

13. Pablo Hernández

14. Víctor Linares

15. Estanislao Yánez

16. Natalio Rodríguez

17. José Rodríguez

18. Agustín Osal

19. Jesús Osal

Como es evidente en estos dos repartimientos se repiten los nombres de la sucesión de Elena de Jesús Yánez, Sabas Peraza y Vicencio Pérez, lo cual era legalmente opuesto a la ley. Y un solo propietario como lo fue Sabas Peraza se quedo con cerca de la cuarta parte de la repartición del Maura. Y otro como Pío Canelón ya estaba como beneficiario de los resguardos de Humocaro Alto.

El repartimiento del resguardo de La Cuchilla y las Cruces de 486 hectáreas y 56 tareas, ubicado entre Quebrada del Humo y Rió Morador, se dividió en 71 derechos correspondiente 6.76 hectáreas por derecho. Por ejemplo Raimundo González le correspondían tres derechos por su condición de descendiente indígena pero había comprado siete, en total tenía 10 derechos es decir casi 70 hectáreas de terreno.

En la decisión del tribunal se hace referencia a que asistieron los representantes de la comunidad indígenas en las particiones materiales de los terrenos de indios del Municipio Guarico y sus adjudicaciones.

viernes, 8 de agosto de 2014

Federico Peraza Yépez.. comprometido con su pueblo tocuyano

 
    Federico Peraza Yépez nace en 1926 y tuvo como padres a Francisco Peraza y a Rosa María Yépez, fueron sus hermanos Jesús “Gordo” Peraza (1929-1995), maestro técnico del Ejército Fuerza  Armadas Nacionales,director fundador del Museo Lisandro Alvarado.uno de los intelectuales y hombres más importante en los años 40 en El Tocuyo,  Antonio Peraza  y Francisco Peraza, este último durante muchos años trabajador y gerente del Banco Caribe en el estado Lara. 

   Fue poeta, escritor y político. Estudió en la escuela José Gregorio Hernández. Coeditor de la Quincena Literaria. En 1944 se constituye la Confederación de Jóvenes de Venezuela en El Tocuyo, la Preside Federico Peraza Yépez. En 1945, en el contexto del cuatricentenario de la ciudad, fue uno de los más destacados promotores y críticos a aquellos que sólo hablaban de fiestas y celebración.

     En un fuerte artículo publicado en El Impulso el 16 de agosto del 45 se pregunta y responde: “¿Cuál será el porvenir de El Tocuyo?. ¿Qué se ha pensado para hacer para que resurja El Tocuyo? Nos atrevemos a decir que casi nada. Primero que el ornato es necesario, crear empleos, mitigar el hambre”. 

    Fue a él a quien le tocó recibir y dar palabras de bienvenida al poeta Andrés Eloy Blanco en 1945 y del cual recibió palabras de alabanza a su verbo. Entusiasta promotor del progreso tocuyano, aficionado a la historia. Es tan bueno su estilo que fue reconocido con un premio literario en Cuba. Funda “El Tamunangue” y El Cardón en 1950, corresponsal de El Impulso y de El Nacional en El Tocuyo desde 1947 hasta su trágica muerte el 21 de diciembre de 1952. Tenía apenas 28 años, tiempo que le fue suficiente para ganarse el aprecio y respecto de sus coterráneos. 


Los Errores de Simon Bolívar el Libertador

   
 Simón Bolívar como ser humano que fue cometió grandes errores. Se dejo cegar por pasiones que sus detractores utilizaron para destruirlo. Creo que esa divinización del personaje que se ha hecho no ha sido beneficiosa para conocer a un hombre que por humano tuvo sus fracasos.
Mucho se ha polemizado y muchos ríos de tinta se han vertido sobre la vida del héroe. Como El Libertador ha tenido sus buenos biógrafos también han abundado los que destrozan la vida inventando cuentos de camino en contra de él.

    Un error muy criticado a El Libertador fue la entrega de Miranda, las relaciones entre Bolívar y el héroe precursor no fueron buenas en los últimos tiempos, a pesar de que el caraqueño lo trajo, Miranda no estuvo muy de acuerdo con los mantuanos ya que estos habían despreciado a su padre y Bolívar era el representante de ellos.Los pique entre los dos héroes fueron muchos

Otro de los errores de Bolívar que ha sido criticado es el fusilamiento de Piar, pero a pesar de lo cruel de la decisión, era preciso tomarla para evitar que su jefatura fuera cuestionada, se necesitaba un mando único y que los patriotas estuvieran unidos y no que perdieran su tiempo en luchas fraticidas que los debilitarían en la guerra en contra de los españoles.

     Se ha criticado a Bolívar por su exceso de blandura con Páez y Santander, debió haber sido más duro con ellos ya que estos se dedicaron a dañar la obra de El Libertador.
Páez fue uno de los que siempre se opuso a las órdenes de Bolívar, hasta en la conducción de las tropas.
En un momento Bolívar fue demasiado blando y en otras demasiado duro, en unas prepotente y en otras demasiado sencillo, pero sin lugar a dudas el caraqueño fue un ser humano igual a usted amigo e igual a mi, con dos piernas, una cabeza y dos brazos y sobretodo con un corazón que lo hacía como a todos nosotros tomar decisiones muy acertadas.

Pero no hay que olvidar que lo que convierte a Simón Bolívar en un gran hombre fue la determinación con que guió la lucha por la independencia y ese amor tan grande que tuvo por su patria.
Que si fue prepotente, que si solo aceptaba sus razones, que paso sobre todos para elegirse como el jefe supremo de la gesta independentista, puede ser.
Con sus errores y virtudes llego a donde lo deseo a pesar de que sus sueños fueron destruidos por sus enemigos. Logro la libertad de cinco naciones y no debió de haber sido fácil enfrentarse a un imperio tan poderoso como era el imperio español.
Lo que si nunca debemos de hacer es divinizar a un hombre que por humano que fue con errores y aciertos, con defectos y virtudes fue simplemente un hombre.


Leer más: http://www.monografias.com/trabajos43/la-otra-historia/la-otra-historia3.shtml#ixzz39oMnpdMl

miércoles, 6 de agosto de 2014

Historia del colegio Federal de El Tocuyo (1924 - 1946) y su transición a liceo

Primera Casona Colonial donde funciono El Colegio Federal de El Tocuyo 1924
    El Colegio Federal se crea, gracias al pedimento que hace un sector de la sociedad de la localidad tocuyana (sector eclesiástico, representantes de la municipalidad y padres de familia) quienes en 1922 formaron la Junta Pro Colegio y se dirigieron al Presidente de la República Juan Vicente Gómez demandando la creación del mismo.

    De esta junta formaron parte los señores Arturo Tamayo, como presidente, Dr. Carlos A, Pérez, vicepresidente; Pacífico Sequera, tesorero; Alcides Losada, secretario, y Ricardo Quiroga subsecretario, con el objeto de recaudar los fondos necesarios para la dotación. La gestión de este sector de la sociedad tocuyana finalmente logró sus objetivos, porque el 21 de mayo de 1924 recibieron de parte del Gobierno Nacional una respuesta satisfactoria a las peticiones realizadas.

    El Colegio Federal cuando se inició estuvo regentado por el Dr. Eladio del Castillo, el cual le dio un gran impulso, llegando a impartir por primera vez en dicha institución materias como Geología, Mineralogía y otras en el campo de las ciencias naturales.

   Respecto a la fecha de elevación del Colegio Federal a la categoría de Liceo, habiendo quienes sostienen que esto sucedió en 1946, lo cual pudiera estarse relacionando al momento en que se traslada dicho colegio a la antigua sede del convento Ntra. Sra. de Loa Angeles (Hoy casa de la Cultura). No obstante, la elevación del Colegio Federal a categoría de Liceo ocurrió en septiembre del año 1948, y permaneció en dicha sede del antiguo Convento  hasta 1967,  cuando se terminó de construir la edificación donde opera actualmente.

 El Colegio Federal  es la institución educativa con mayor permanencia en el tiempo en la localidad tocuyana, si consideramos sus antecedentes desde  (1924), hasta la actualidad, que a partir de 1948 se convierte en Liceo Eduardo Blanco, representando una trayectoria ininterrumpida de 90 años.
Misiva enviada a el ministerio de Instrucción Publica y al General Juan Vicente Gomez

domingo, 3 de agosto de 2014

El Barrio "Los Hornos" o Barrio Abajo El Tocuyo

   

  Este es el barrio de las grandes tradiciones, por lo pintoresco y leyendario. Debe su nombre a ser éste el sitio donde se hallan los hornos de alfarería de la ciudad y a una calle denominada de (“Los Hornos” hoy carrera 14) ; y que dio origen a la novela del poeta Br. Roberto Montesinos: "La Ciudad de los Lagos Verdes" cuya explicación es la siguiente: 
-"como para preparar la arcilla de sus industrias los obreros tienen que amasarla previamente, éstos construyen en el suelo hoyos que llenan de agua, los cuales, conforme a su duración, y a proporción que van siendo cada vez más anchos, se revisten de ninfáceas, más o menos degeneradas que los alfareros y vecinos llaman lámparas o mariposas por la semejanza que ven con éstas o aquéllas. Esta es una de las pequeñas industrias que en tiempos ya remotos sustentaban la prosperidad de esta población".

 
  Porque aquí hubo ebanisterías de fama, talabarterías, pirotecnia, fundición de campanas, hilanderías que dieron el famoso lino o lienzo llamado "Tocuyo", de cuyos telares hace apenas media centuria se extinguieron con los de "El Cercado", de la familia Fernández y de cuya buena calidad existen en la "Galería Ilustrada de Arte Colonial", unos manteles y paños de mano. Tenerías, carpinterías, carruajerías, amén del amasijo y los dulces, en que se especializaron las Hermanas García León, y que fueron llevados a Caracas, con gran demanda y consumo. 

    Desaparecidas éstas mantuvieron esta industria la señorita Raquel García Yanes y las familias Escalonas y Yanes León con las mismas recomendaciones, hasta que la competencia y la confusión de la calidad y la cantidad, que han sido siempre las causas de las ruinas y el descrédito de la industria venezolana dieron al traste con uno de los productos tocuyanos de más sólida y exclusiva vitalidad. 

 
  Este barrio fue célebre por sus Velorios de San Antonio que dieron origen al ya baile venezolano "El Tamunangue". Su historia es remota, pues siendo niño conocí a los primeros divulgadores de él, quienes adquirieron gran renombre y fama. Sus nombres fueron: Cosme Andueza y su esposa Isabel de Andueza. A este Cosme Andueza lo apodaron "el getón", a causa de tener muy prominente el labio inferior. Es tradición que se conserva entre gente vieja que ellos fueron los creadores de las más antiguas figuras de este baile. Este Cosme Andueza fue vilmente muerto por un Jefe de Policía a quien se conocía con el nombre de "El Negro Delfín", diz que natural de Maracaibo; producto de esa época luctuosa de frecuentes e infructuosas guerras fraticidas.

      Muertos los Anduezas fueron continuadores los Hermanos González; Juan Antonio y Juan Luis, de una familia del mismo barrio y de la cual queda todavía mucha descendencia. A estos González acompañaba siempre en el baile una dama de nombre María Antonia Valera. que con gran donaire hacía las figuras-. Este es el barrio de la gente laboriosa, pues todos o casi todos, los jefes de familia son alfareros, amén de una que otra industria diferente; sólo que son dados al aguardiente, el cocuy particular¬mente, bebida popular, el cual ha diezmado familias enteras.

      Este barrio fue también la residencia familiar de los Hermanos Colmenares, dueños de la primera imprenta que empezó a funcionar en esta ciudad con el carácter de tal; y en cuya historia no están acordes Macpherson, en su "Diccionario Histórico Geográfico del Estado Lara, y Silva Uzcátegui, en su Enciclopedia Larense", pues el primero asienta que el primer periódico editado en esta imprenta fue "El Aura Juvenil", redactado por el Dr. José Gil Fortoul y Don Froilán Ramos; y el segundo que los redactores de dicho periódico fueron los doctores Gil Fortoul y Lisandro Alvarado, detalle por cierto, de poca monta. 

    Estos Hermanos Colmenares fueron: José Cruz y Leandro; este fue virtuoso levita que ejerció, por toda su vida, el cargo de Cura de Almas de la Parroquia de Sanare. El Padre Colmenares fue, cuando sólo era bachiller simplemente, redactor, con el Dr. Luna y Luna, de "La Idea", el primer diario que tuvo El Tocuyo, por los años de 1878 a 1879. Todavía existe, ya casi en ruinas, la casa solariega de los Hermanos Colmenares, casa muy conocida con el nombre de "La Nigua".

                          Tomado del Libro "Cronicas de la ciudad madre" de el Dr. Carlos Bujanda

viernes, 1 de agosto de 2014

El Tumulto de la "PLEBE" en El Tocuyo 1744, primer movimiento pro independecia en Venezuela



    Esta insurrección en el que participó un heterogéneo grupo de habitantes de la ciudad de El Tocuyo, integrado tanto por gente del común (Mulatos)   como por influyentes vecinos, algunos de ellos miembros del cabildo local  (mestizos hijos de Portugueses).
   Estalló el 11 de mayo de 1744 en desobediencia a la orden dada por el gobernador Gabriel de Zuloaga de reunir 200 soldados españoles y 150 indios flecheros con destino a la defensa de Puerto Cabello. Los amotinados alegaban que no marcharían a dicho puerto por las condiciones de insalubridad allí reinantes y por el temor de tener que someterse a la tutela de la Compañía Guipuzcoana.


     La ciudad y los alrededores permanecieron bajo control de los rebeldes durante varios meses, pues aún para diciembre de ese año, Zuloaga informaba al Rey que no había hecho nada al respecto temiendo el maltrato de cualquier comisionado que enviara, y porque la situación de peligro que aún reinaba en el mar Caribe le impedía movilizar tropas hacia El Tocuyo.

    Este movimiento que estalló en 1744 en El Tocuyo, en el que los habitantes de esta localidad manifestaron su rechazo a los vascos y a la Compañía Guipuzcoana. Esto como reacción a la orden dada por el gobernador y el capitán general de la provincia de Venezuela, para reunir un contingente de hombres armados con destino a Puerto Cabello, plaza cuya vigilancia y defensa convenía mantener bajo control de los españoles luego del ataque lanzado por los ingleses en 1743.

      En tal sentido, el 1 de mayo de 1744, Félix Alonso González de Yepes, maestre de campo y sargento, convocó a todos los habitantes de El Tocuyo, entre los que los que se encontraban tanto “nobles” como “plebeyos”, para comunicarles la decisión del gobernador, según la cual debían reunirse 200 soldados españoles y 150 indios flecheros que partían en 2 grupos, el primero en una semana, al mando del propio González de Yépez, y el otro, en un mes, comandado por el alcalde ordinario que estuviera ejerciendo las funciones de sargento mayor. El día 11 se reunió el primer grupo de hombres en la plaza mayor, se entregaron las armas correspondientes, se pasó revista a la tropa y se ordenó la marcha. Sin embargo, cuando los contingentes estaban listos para partir se escucho una voz que pronto fue acompañada por otras, que se negaban a cumplir la orden. Asimismo, los alzados apuntaron con sus armas a las autoridades y con un disparo avisaron a otros hombres que llegaron de los alrededores armados con espadas “espadas, chafarotes y rejones”. En términos generales, los alzados alegaban que no convenía la marcha a Puerto Cabello por ser un lugar muy malsano en el que era fácil perder la vida a causa de las “calenturas”, y por el temor de tener que someterse a la tutela de los vascos y de la Compañía Guipuzcoana, empresa cuyo control sobre ese puerto era evidente.


     A pesar de la intervención de las autoridades civiles y eclesiásticas aconsejando a los sublevados el cumplimiento de la orden del gobernador, estos no escuchaban razones. Por el contrario el paso siguiente que dieron los amotinados fue tomar las armas que estaban depositadas en el cuartel general de la ciudad y establecer su centro de operaciones en Guajirita, a 1 legua de El Tocuyo. Tenían prohibida la salida de cualquier persona hacia Caracas, vigilaban constantemente el movimiento de las autoridades y habían privado del gobierno a los tenientes justicias mayores. En pocos días los hombres de armas llegaron a 2.000 entre indios, mestizos, mulatos, zambos y negros. El día 14, los notables de la ciudad informaron de la situación al gobernador, aclarándole que el movimiento había partido de la “plebe”. No obstante, esta explicación no convenció del todo a Zuloaga, pues era evidente la vinculación y simpatía que tenían los notables con los sublevados. Prueba de esto, es que al llegar a El Tocuyo el comerciante Juan Ignacio Álvarez Cienfuegos, hombre muy relacionado con la Compañía Guipuzcoana, y por tanto sospechoso de ser un juez comisionado enviado por el gobernador, la gente más influyente de la ciudad se reunió en la residencia de González de Yépez y acordó expulsarlo.


Tras su expulsión, Álvarez Cienfuegos informó de lo ocurrido al gobernador, señalándole la clara participación de los capitulares y de otros vecinos en el motín, a pesar de que figuraran como cabecillas gente del común:

Pedro de la Cruz, un mulato de más de 50 años, acompañado por sus hijos y sobrinos; Onofre y su hermano “jamuguero”, también con sus hijos; Gregorio Rodríguez, un “mulato zapatero” de 55 años; José Ignacio de Silva, un mestizo; José Nicolás de Lucena, teniente de caballería de infantería, entre otros. Dadas la magnitud de la rebelión y la diversidad de grupos participantes en la misma, la situación estuvo fuera del control de las autoridades por varios meses.

    En tal sentido, todavía para el 22 de diciembre de ese año, el gobernador informaba al rey de los hechos, explicándole que no había intervenido ni pacífica ni violentamente, primero porque temía que cualquier enviado suyo pudiera ser maltratado, y luego, porque una acción armada dejaría desprotegidas las principales plazas de la provincia, decisión no recomendable ante el peligro que aún representaba los ingleses en el mar Caribe. En definitiva, aunque se desconoce como terminaron las acciones, es lógico suponer que la actitud prudente y tolerante adoptada por el gobernador, contribuyó a calmar a los sublevados y llevarlos a que poco a poco se fueran dispersando al quedar sin efecto la orden de marchar a Puerto Cabello.

    Por otra parte, pese a que la Rebelión de El Tocuyo no representó una amenaza real para la corona española, demostró la debilidad que tenía la misma para ejercer el control sobre sus posesiones ultramarinas, lo que expresará en otras rebeliones, y en el propio proceso independentista.