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LIC. ANTONIO J. SALDIVIA LANDAETA



martes, 26 de mayo de 2015

Los Sones de Negros o Tamunangue en Curarigua de Leal


Foto historica año 1945

     La colonización como proceso económico-social y el mestizaje que se produjeron en El Tocuyo durante periodo colonial, permitieron una difusión cultural en la región y sus zonas aledañas, tal es el caso de Curarigua de Leal donde se mezclaron elementos autóctonos, africanos y europeos que se manifestaron en la vida religiosa de los pobladores y que dejaron una herencia cultural magnifica como lo son los Sones de Negros o Tamunangue en honor a San Antonio de Padua. En éstas poblaciones se formaron las llamadas Cofradías compuestas por un grupo de personas de la misma clase social, las cuales se reunían bajo la advocación de un determinado Santo y éstos se comprometían a ejercer labores espirituales y sociales.

      Posiblemente el origen de los Sones de Negros o Tamunangue que se baila en honor a este Santo, lo encontramos en la Cofradía de San Antonio de Padua, una hermandad de negros esclavos que se creó en el año 1609 por el Reverendo Antonio de Alceza en El Tocuyo. En este sentido, Carlos Buganda expone:

      Las haciendas tocuyanas, desde su prisma organización con el trapiche o ingenio, o casa de familia,..Sus costumbres, sus fiestas tradicionales y rumbosas dieron origen a las manifestaciones culturales folklóricas más ricas y de mayor colorido en toda Venezuela: El Tamunangue… .

       El Tamunangue debió llegar a Venezuela en la época colonial, probablemente cuando el gobierno de la Provincia tenía su asiento en El Tocuyo, a mediados del siglo XVI, cuando era administrada por los alemanes. Inicialmente esta festividad la encontramos en la ciudad madre de El Tocuyo, y más tarde, en sus áreas cercanas como Barbacoas, Humocaro Alto, Humocaro Bajo, Sanare, Quibor, el Valle de Boró y Curarigua. Dicha Influencia pudo haber llegado a través de los esclavos que había en las haciendas de caña de azúcar.

    El origen del Tamunangue en Curarigua no lo conocemos con exactitud. Sin embargo, es posible que en las haciendas de caña de azúcar que había en la zona se produjera una fusión entre los españoles, indios y negros que originó esta manifestación cultural. El hecho de no conocer los orígenes de este baile en la zona, nos lleva a pensar que fue muy temprano y la memoria humana no alcanza un ámbito tan amplio. No obstante, Francisco Suárez Torres nos dice que:

    El Tamunangue se mantuvo, al menos en Curarigua en su original pureza hasta mediados del siglo XX…para estos años, según referencias de ancianos, era el mismo tamunangue que se conocía desde el siglo XIX y posiblemente el mismo que venía de años atrás, sin que podamos precisar como y cuando se fue formado esta bella expresión musical.

     En relación con la introducción del culto a San Antonio de Padua en Curarigua de Leal, al parecer data de principios del siglo XIX, cuando la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Altagracia fue abandonada, porque se encontraba en muy mal estado. Debido a que en 1895 se construyó el nuevo Templo de Santo Domingo, y éste quedó prácticamente abandonado. Esto llevó a Ubáldo Suárez a reconstruir la capilla y al parecer, se reconstruyeron las paredes, sobre todo la pared posterior que había sido dañada por goteras que venían de la sacristía, el techo. La Sra. Dilia Medina de Graff, explica que:

     Ubáldo Suárez…, fue el que, como esta iglesia la abandonaron cuando hicieron la Iglesia de arriba, ve entonces, bueno Ubáldo Suárez la reconstruyó y trajo ese Santo, ese San Antonio (se refiere a el Santo que está en el retablo mayor) que creo que tiene unos trescientos años…

     Esta reconstrucción ha creado confusiones relacionadas con la existencia de la antigua Capilla de Nuestra Señora de Altagracia y la actual Capilla de San Antonio, pues hay teorías que apuntan a que esta última fue construida por Ubáldo Suárez, pero considerando algunos testimonios y algunos testamentos relacionados con las áreas cercanas a dicho templo se ha comprobado que efectivamente es una confusión, ya que la antigua capilla que existía fue reconstruida y la única nueva que hay es la Iglesia de Santo Domingo. Los vecinos dicen que se trata de la única que ha estado en la región desde tiempos de los españoles, porque personas que vivieron las últimas décadas del siglo XIX, como Srta. Lucinda Gutiérrez, el Sr. Amador Guédez, la Sra. Euloquia refirieron que la actual Capilla de San Antonio era el único templo que había en Curarigua, antes de la construcción del nuevo templo de Santo Domingo.

      La Parroquia de Curarigua civilmente en la Ley de Política Territorial el 11 de junio de 1856, pasó a formar parte del Cantón de Carora, manteniendo los mismos límites geográficos referidos. Actualmente forma parte de las parroquias que componen a la ciudad Carora en el Estado Lara.

El Tamunangue: Una Manifestación de fe para pueblo de Curarigua.

    El Tamunangue va más allá de una expresión cultural importante en el Estado Lara, refleja la creación de una tradición social y colectiva desde tiempos de la colonia y que se ha transmitido de generación en generación a través de la historia oral. Es una gran manifestación de fe por parte del pueblo, su religiosidad nos permite determinar que es una danza ritual que ha trascendido lo mágico, lo popular; es una festividad que se realiza en honor a San Antonio de Padua, el 13 junio de cada año.

      Está compuesto por una serie de danzas, es decir, como una suite de aires de danzas, una de las más delicadas manifestaciones musicales y coreográficamente es un baile de acentuada exigencia, orgánico y esencialmente popular que se realiza como una especie de rito en honor a San Antonio de Padua, por el pago de una promesa. El Tamunangue en estas tierras no es una diversión sino más bien un rito por el pago de alguna promesa a San Antonio, es una reminiscencia, una derivación de danzas folklóricas que se produjo en nuestro país debido a la influencia española y africana.

    Es un valor mestizo con elementos euroafricanos, que es el aporte de la mezcla de nuestra raza (cultura), que condensa la melancolía del indio, la sensualidad del negro, y la actitud recia y espiritual del blanco. En Curarigua de Leal, el Tamunangue tiene un carácter especial entre los habitantes del pueblo, pues consideran a San Antonio como un ser supremo al cual respetan y le rinden su culto. Esta cultura popular se ha difundido en todos los niveles de la población curarigueña.

    La Sra. Ligia de Piña nos da una visión amplia sobre la significación que tiene esta manifestación en el pueblo, diciéndonos que:

     El Tamunangue o negros de San Antonio, que es el propio nombre, que tamunangue es una palabra que se la pusieron…es una de las tradiciones más antiguas de este pueblo, porque viene de nuestros antepasados,… es un baile muy tradicional, un baile religioso que se baila con mucho fervor, con mucho respeto, porque nunca se baila para el público sino para el santo, es como un culto que se le rinde a San Antonio, y por eso, las bailadoras tenemos que hacelo con mucho respeto…es un baile como ya te lo dije, pues es un baile cristiano – religioso que se baila con ese fin, con el fin de rendile a San Antonio un culto, y que los devotos se lo ofrecen a él en acción de gracias, por un, por un, por un milagro que se les conceda…

     En este sentido, la Sra. Carmen Vega, una de las bailarinas y devotas de Curarigua nos explica que el Tamunangue es una gran devoción que se le tiene a San Antonio de Padua, donde se le hace el pago de sus promesas con mucho fervor y respeto. Antiguamente, el santo paduano era considerado el patrono de los conuqueros y las lluvias, debido a que se le invocan en agradecimiento por las buenas cosechas. Tal como lo expresa Juan Liscano (1951):

…El Tamunangue tiene un sentido agrario. Es fiesta para agradecer las lluvias que harán florecer las cosechas de mayo…

     Además, es invocado para recuperar cosas perdidas, algunos le piden que les mande buenas parejas. En este sentido, la Sra. Ligia de Piña explica que a San Antonio de Padua …lo invocaban,…con las cosechas, por ejemplo, cuando tenían las cosechas y se les taba perdiendo, ellos le ofrecían tamunangue para que lloviera y las cosechas se dieran y eso era efectivo, siempre desde antes, mi mamá como era muy tamunanguera, que en paz descanse, ella nos contaba que cuando habían esas cosechas que ya se perdían, ellos le rezaban a San Antonio, la rogativa, que aquí se ha perdio, la rogativa aquí se ha perdio, es una cosa, que es una tradición que debemos rescatala. Eso siempre aquí en Curarigua se daba, cuando uno ve que no hay agua, no llueve, se saca a San Antonio con su rogativa lo lleva a una parte por la quebrada o el río, y entonces él nos envía la lluvia, porque primero a papa Dios, primero a dios y después San Antonio, hay que invocar primero a dios y luego, bueno, San Antonio concede, pero, por eso es una de las tradiciones más bonitas porque San Antonio se las gana, se ha ganado muchas cosas, y no es eso no más, hay personas que vienen de afuera de de Venezuela a paga promesas, porque a él ha hecho muchos milagros, muchos milagros, cada día nosotros vemos que la fe en San Antonio, cada día se esta acrecenta más…

        En el pueblo de Curarigua desde tiempos antiguos se mantiene la creencia de que el santo es muy milagroso, en la actualidad es invocado para todas las situaciones difíciles que se les presenten a sus fieles, para ser atendidos por San Antonio, se le ofrece alguna promesa para obtener el milagro. La promesa que se utiliza más frecuentemente es bailarle el Tamunangue que en ocasiones le ofrecen para el 13 de junio en vísperas de su muerte, otras veces le hacen los trece martes que es una especie de rezo que realizan los creyentes los trece martes anteriores al día de su muerte. Además se hace otro tipo de promesas, como la donación de pan a las personas más necesitadas en el lugar donde se ejecute el rito, y le hacen una placa como agradecimiento por los favores recibidos.

     La Sra. Dilia Medina de Graff, es actualmente la encargada de la Capilla y la custodia de San Antonio, en la entrevista nos habló de algunas experiencias y vivencias de los preparativos para la celebración del Tamunangue y del Velorio del santo que ha tenido desde hace 33 años cuando fue elegida para encargarse de la Capilla, expresando:

…Los hacendados de aquí e Curarigua, ellos le hicieron una promesa a San Antonio, porque ellos se iban a ir de aquí e Curarigua porque la palomilla que llaman ellos, una tara blanca, aja le llegó a la cebolla y eso se les taba acabando todo. Ellos le hicieron una exclamación a San Antonio de llevarlo a la siembra y hacerle una misa y un Tamunangue y así fue, y hubo cebolla pa da y presta y too. Eso se duplicó…

…Un esposo que él, él no tuvo hijos y le pidió a San Antonio que le diera un hijo y ese día cuando me llega él, como él ahí pone muchas velas del día e San Antonio eso lo pone pero caliente de puras velas, eso es mucha vela, entonces, me dice, dijo yo: señor pa que puso ese niño acostao ahí, no ese es de San Antonio…

      Para el pueblo de Curarigua la devoción a San Antonio es una tradición muy importante y antigua. La vida económico-social del pueblo gira en torno a este santo, al que le piden con mucha devoción todos, niños, ancianos, adultos. En el acontecer diario hay una manifestación de fe única entre los pobladores de la región, es una cuestión mítica-religiosa todos están pendientes de ir a bailar el Tamunangue a San Antonio en cualquier lugar del pueblo, pues en ocasiones quienes hacen el pago de las promesas se encargan de invitarlos para tal fin.

Breve Descripción de la celebración del Tamunangue a San Antonio de Padua en Curarigua de Leal.


     En Curarigua, al igual que en los demás campos del Estado Lara, se realiza el Tamunangue a San Antonio de Padua el día 13 de junio, aunque desde el primero de junio comienza el rompimiento con cohetes y fuegos artificiales, el 6 de junio se realiza la procesión del santo por la parte de baja del pueblo llevándolo a todos los sectores hasta el día 11. Al día siguiente se lo llevan a la iglesia para hacerle la misa, hay una misa a las 7:00 am. y otra, a las 10:00 am.

El velorio comienza a las 8:00 de la noche, pero no se reza el rosario sino que se realiza una especie de toque llamado Pasacalle con instrumentos solos. Más tarde, le cantan la salve Mayor al santo y se le reza un padrenuestro y un avemaría. Luego, se entonan los Tonos y las Décimas. En relación con esto, Julio Ramos nos interpreta el velorio de la siguiente forma:

Noche de 12 de junio, víspera de san Antonio el paduano dulce vencedor de san Benito en el patronazgo de los negros y de muchos otros santos en la devoción dulía de indios, blancos y mestizos. Los cohetones estallan al aire, lagrimeando sinfónicas nostalgias de altura, y las girándulas se ríen al sol, de la luna y los cometas…comienzan a llegar los cantadores con sus cuatros y guitarras…el gentío reza el rosario…reinicia un lento y acompasado rasguear de guitarras…los cantadores entonan la salve…, luego comienzan la décimas alusivas al santo que se festeja…

El día 13 de junio se le hacen dos misas a las 7:00 am y a las 10: 00 am. Se saca al santo afuera de la capilla, el Obispo se encarga de comenzar a ponerle las ofrendas. Después, le sacan de procesión por la parte alta, subiendo por la calle principal (o calle real en tiempos coloniales), pasa por la Iglesia Nueva o Iglesia Santo Domingo y se devuelve a la capilla. El primer acto que se realiza antes de comenzar el Tamunangue, es la Batalla, esta es una pieza independiente de las danzas del baile donde se usan dos varas para ejecutar el juego. Consiste en pegar y evitar el golpe, por lo general lo bailan dos hombres durante toda la procesión. Para el caso del pago de las promesas en las casas no se ejecuta la Batalla.

Una vez concluido este último recorrido en Curarigua, el santo es llevado nuevamente a la capilla y lo colocan en la parte de afuera para bailarle el Tamunangue, allí las personas le pagan sus promesas, unos bailando, otros le dan ofrendas, etc. Comienza así el Tamunangue, el primer Son es la Bella, considerada como una pieza muy original, ha sido distinguida como un golpe corrido , porque entre verso y verso intercalan un estribillo que dice: Ay bella, bella, la bella anguá.
En cuanto al canto en esta parte del Tamunangue, se encuentra un “primo” o “tenor” al que le sigue un segundo cantor o un coro. Coreográficamente, es un baile libre que se hace al ritmo de la música, dando una serie de giros, pequeñas y grandes vueltas, y baile en el sitio, donde se observa que el hombre persigue a la mujer.

Una vez que se baila la Bella, viene otro Son llamado El Chichivamos, su letra y música son distintas a la anterior, tiene características populares y un ritmo movido como un “golpe”. Constituye una pieza especial, que posee variantes melódicas. Se caracteriza por que su canto está dedicado a los bailadores, donde se le ordena realizar diversas acciones y éste debe ejecutarlas. Otro de los sones que se ejecuta es la Juruminga que tiene una música distinta a las anteriores, debido a que el ritmo se hace lento y entrecortado, con un rasgueo característico en los cuatros.

En el baile se realizan los mismos pasos y figuras de los Sones anteriores. Los bailarines se mueven con mucha libertad. La mujer, tiene una actitud discreta de coqueteo y el hombre lo hace en forma de galanteo. El Poco a Poco, llamado también, “los Calambres” y “los Caballitos”, es el quinto Son que se ejecuta a San Antonio ha sido caracterizado como una de las piezas más ricas e interesantes coreográfica y musicalmente del Tamunangue. La música es lenta, con un ritmo entrecortado. Compuesta por dos tiempos el poco a poco y la segunda parte es la guabina, la cual permite que se haga un cambio en el ritmo de la canción.

La Perrendenga, es el Son que sigue es especial en cuanto al orden melancólico, rítmico y textual, es otra pieza de carácter responsorial. Aunque, no todos los estudiosos del tema la han considerado como una pieza del Tamunangue, pues Francisco Suárez Torres (2004), no hace referencia a ésta en su síntesis, ya que después del Poco a Poco pasa a describir el Seis Corrido o figuriao.

El Galerón, es otra de las piezas que se bailan en el Tamunangue, su coreografía se puede bailar de dos formas, una es alternándose las parejas, como en las danzas anteriores, y la otras, es bailar simultáneamente, estableciendo como una competencia entre si. Al parecer, es un golpe corrido, porque las parejas bailan entrelazadas, girando y zapateando. En casi todos los sones del Tamunangue se utiliza la vara de San Antonio para el baile, pero para el Galerón no se usa. En curarigua de Leal, se le conoce como “Seis Corrio” en otros lugares es identificado como “Seis Figuriao”. Es la parte más compleja del Tamunangue porque lo bailan cuatro parejas simultáneamente, ornamentado de figuras coreográficas. Éste se baila para finalizar el tamunangue.

Para concluir con la celebración y el pago de las promesas una vez que ya se ha hecho el Tamunangue, se canta la Salve en algunas ocasiones, en el caso de Curarigua la Salve se hace al comienzo, y luego continúan con el baile de los Sones hasta la última que se hace, y la Batalla se realiza en la procesión, generalmente no se juega en las casas donde se pagan promesas.

En Curarigua hay varios grupos de Tamunangue, aunque solo logramos conocer a un solo grupo, que son los Negros de San Antonio, que: de acuerdo con la información oral de uno de sus integrantes:

Es un grupo se fue conformando viejos integrantes que fueron muriendo, éstos se encargaron de ir buscando personas más jóvenes que los reemplazaran, y se fue conformando el grupo que actualmente hay llamado los negros de San Antonio .


Por. Lcda. Karina Fernandez
ULA - UBV

  

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